A veces los poetas se mueren

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Aunque no deberían, a veces los poetas se mueren (qué falta de empatía con sus lectores, que los necesitan). Ayer se fue sin despedirse el autor mexicano Rubén Bonifaz Nuño, de 89 años. Me produce una gran tristeza que se murieran también sus dedos. Escribían versos llenitos de aire, de música, de perfumes, como estos:

“Centímetro a centímetro

—piel, cabello, ternura, olor, palabras—

mi amor te va tocando.

 

Voy descubriendo a diario, convenciéndome

de que estás junto a mí; de que es posible

y cierto; que no eres,

ya, la felicidad imaginada,

sino la dicha permanente,

hallada, concretísima; el abierto

aire total en que me pierdo y gano.

 

Y después, qué delicia

la de ponerme lejos nuevamente.

Mirarte como antes

y llamarte ‘de usted’, para que sientas

que no es verdad que te haya conseguido;

que sigues siendo tú, la inalcanzada;

que hay muchas cosas tuyas

que no puedo tener […]”.

-Rubén Bonifaz Nuño, “Centímetro a centímetro”, Antología general de la poesía mexicana (Océano)

4 comentarios en “A veces los poetas se mueren”

    1. Szymborska, enorme poeta a quien confieso que hace muchísimo no leo. En la universidad descubrí la poesía polaca (ella y Milosz) y por un tiempo me la bebí de un trago. De ahí brinqué a la poesía rusa (Ajmátova, Esenin), la cual también tengo algo olvidada. En fin, gracias por entender la tristeza de cuando muere un poeta que uno amaba.

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