La extraña, de Sándor Márai

Recién terminé de leer La extraña, novela de Sándor Márai (Narrativa Salamandra). Para variar, una verdadera maravilla. Desde que me topé con La mujer justa me volví seguidora irredenta del autor húngaro y con esta historia de Viktor Askenasi reconfirmo mi devoción. La anécdota es sorprendente, me descolocó y sin embargo me conectó con la insatisfacción vital que Márai describe como (casi) nadie.

A ratos el protagonista, Askenasi, me trajo recuerdos del Aschenbach de Muerte en Venecia: ambos están fuera de lugar, entre veraneantes que les son ajenos, en un viaje que significará un viraje definitivo, conectando con partes oscuras/ luminosas de sí mismos, incomprendidos y patéticos, siempre profundamente humanos. Los dos son entrañables en su fragilidad, en su ímpetu de búsqueda, como el narrador cuenta sobre alguien más: “[…] se conformaba plenamente con las pequeñas excursiones que hacía dentro de sí misma, a cualquier hora del día o de la noche, preparándose minuciosamente para las sorpresas que le deparara aquella selva”. Así, la selva interior de Askenasi esconde más de un sobresalto que él enfrenta con gusto y, casi, con un sentido de liberación.

También aquí aparece, como sello de Márai, la fe inquebrantable en las palabras. Askenasi señala: “‘Un día de estos pueden matarme o puedo volverme loco’. De todas formas, lo tranquilizó pensar que las palabras sobrevivirían, independientemente de lo que a él le ocurriera”. Márai se suicidó en 1989 pero sus palabras le sobreviven y me alcanzan hoy, para fortuna mía.

Vivir o ser vivida

“¿Ha vivido su vida o ha sido vivido por ella? ¿La ha elegido o ella lo eligió a usted? ¿Ama su vida o se arrepiente de ella?”.

-Irvin Yalom

Hoy empieza el año nuevo chino (nadamás el 4709) y me dio por recordar esta cita dicha por el personaje de Nietzsche en El día que Nietzsche lloró. En cualquier caso, con total honestidad debo responder que en algunos casos la he vivido y en otros he sido vivida por ella, a ratos la he elegido y otros ella me ha elegido a mí, algunos días la amo y otros… no, tengo la fortuna de no arrepentirme de ella en su conjunto, aunque sí de algunos momentos oscuros. En fin, no está mal empezar este 4709 pensándolo.

10,220 días después

Todo fue escribir la fecha, 19 de enero, y detener la pluma en el aire. En mi historia personal no marca un día más sino el aniversario 28 del más brutal vuelco de mi vida, el del ingreso de mi papá al hospital tras un “accidente”, mismo que le provocaría un coma profundo del cual no despertó y que desembocó en su muerte, 40 días después.

Digo vuelco brutal porque me quitó el piso de debajo de los pies y me dejó suspensa en el aire a edad temprana, significó la recomposición de mi familia, se tradujo en un antes y un después en todos sentidos, me hizo conocer el miedo a no volver a reírme jamás,  se convirtió en el primer paso en un camino de introspección que sigue vigente hoy y que agradezco. Y aunque 10,220 días después estoy acostumbrada a vivir sin él, sigo extrañando a mi papá desde lo más hondo, lo necesito, me falta, pienso en él, lo admiro. Sin embargo, sin su presencia en mis años de infancia y su posterior carencia no sé explicarme quien soy hoy y quien me gusta ser. Esa cicatriz invisible que muy pocos conocen en parte me define. A ese manchón inexplicable le encontré un sentido. Por eso aunque quizá suene mal, no cuestiono la fecha ni lo que representa, no me quejo por el hueco de su abrazo: reconozco que la vida es más inteligente que yo y que así tenía que ser (pero sí, te extraño mucho, papi).

5:10 am: Por qué voy a práctica de yoga

Hace poco me encontré esto y lo recuerdo cuando suena el despertador a las 5:00:

“La práctica de yoga no consiste únicamente en la repetición de movimientos aprendidos a partir de instrucciones autoritarias, sino en vivir diariamente este encuentro con nosotros mismos como un ritual alquímico de renovación constante, donde los sentidos se despiertan y se mantiene viva nuestra capacidad de asombro”.

-Lunananda

Ni lo pienso: me levanto y me visto. A ver si hoy sí me sale la postura de la foto… ¿Y si no? Es lo de menos. El asunto de fondo es el encuentro.

Y un poquito más adentro

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