Entre mis palabras favoritas

Hace un tiempo me dio por pensar cuáles son mis palabras favoritas. Todavía no termino la lista pero ahí van algunas, con todo y las razones que las acompañan:

borborigmo: ruido de las tripas cuando hacen digestión. Me gusta que es casi una onomatopeya, la palabra misma es como lo que describe y al pronunciarla siento que algo en mi vientre se acomoda.

lavabo: su etimología es fascinante. Nace en la Edad Media: resulta que durante la misa, que se decía en latín, mientras el sacerdote se lavaba las manos recitaba un fragmento del Salmo 26 que empezaba justo diciendo: “Lavabo inter innocentes manus meas” (“Lavaré en inocencia mis manos”). La gente empezó a identificar la palangana donde el cura se lavaba las manos con la palabra y así dio en llamarle “lavabo”.

burbuja: me encanta porque es ligerita, sin ropas, sale volando.

peliagudo: según la Real Academia (DRAE) se dice del animal de pelo largo y delgado; coloquialmente se refiere a algo difícil. ¿Cuál es la relación entre el significado literal y el coloquial? No sé pero siempre he dado en pensar que cuando algo es particularmente complicado pone “los pelos de punta”, es decir, los pone puntiagudos, afilados.

Dania: anagrama de Diana, diosa romana de la cacería, y palabra que con sus vocales abiertas y su magia nombra al ser más luminoso que conozco.

Texturas, ideas, olores

Como un cuaderno de notas tomadas al vuelo, este blog es depositario de textos casi siempre relativos a las inquietudes, las texturas, los calores y los colores que me sugieren las palabras, así como entradas sin pretensión, de la más diversa índole, sobre mis intereses: libros, poesía, erotismo, fotografía, yoga, historias, arte. Algunas serán lúdicas, otras curiosas, algunas más guardarán olor a mañana de lluvia. Todas buscarán generar ecos en quien tropiece con ellas.

Y un poquito más adentro

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