Me gusta mi país

Sí, me gusta México y los mexicanos, disfruto lo plural de la música de este suelo, mi hija nació aquí igual que mi pareja y el resto de la gente que más me mueve las entrañas, amo la comida de Oaxaca y Puebla tanto como los antojitos y la nueva cocina del DF, escuelas chilangas me enseñaron a leer, me esperanzan los jóvenes que pelean por un país mejor, no deja de sorprenderme la devoción por la Virgen de Guadalupe (envidio un poco esa fe), conozco bien y adoro el Centro Histórico, mis recuerdos están ligados a esta geografía, canto y lloro en mi español salpicado de voces indígenas y anglicismos, admiro la sonrisa desdentada de las mexicanas que se parten la madre teniendo todo en contra, me bebo los paisajes de Morelos y Chiapas, cuando estoy fuera extraño las risas que aquí repartimos sin pudor, valoro el brillo de los ojos de estos niños, los colores de un mercado me hacen vibrar tanto como la magia de los zócalos, asumo la cursilería de emocionarme cada 15 de septiembre. A pesar de todos sus pesares, más allá de lugares comunes y contradicciones me siento orgullosa de esta tierra. Gracias a la película Hecho en México por recordármelo.

Sí, la eternidad comienza un lunes

“La eternidad por fin comienza un lunes”, escribió alguna vez Eliseo Diego. Tras un fin de semana envuelto para regalo, hoy suscribo ese verso mientras resuelvo crucigramas con tu nombre, mientras siento un cosquilleo en el cuello, mientras ensayo conversaciones con el espejo, mientras controlo mi ternura por esa foto, mientras afuera hace sol pero aquí hace luna y frío.

En palabras de Silvio Rodríguez

“soy feliz/ porque soy gigante/ amo a una mujer clara/ que amo y me ama/ sin pedir nada/ o casi nada/ que no es lo mismo/ pero es igual… soy feliz/ soy un hombre feliz/ y quiero que me perdonen/ en este día/ los muertos de mi felicidad”.
5 am, suena el despertador. Dormí fatal, dando mil vueltas en la cama y con la cabeza más que activa, pero no por problemas ni angustias, sino pensando cuántas cosas buenas estoy viviendo: como el cantante cubano autor de esas líneas, me siento gigante, amo a un hombre claro que me ama y también tengo una hija clara que amo y me ama. Es decir que hace años, Rodríguez escribió el soundtrack de mi vida al día de hoy. Que me perdonen muertos y vivos por mi felicidad…

Luna caliente, de Mempo Giardinelli

Con el calor neoyorkino como telón de fondo cierro la última página y me quedo en silencio. Fuerte, sensual, sin concesiones, breve y (acaso por eso) más que efectiva, me resulta una magistral carta de presentación de su autor. Esta novela que voló desde Buenos Aires a México y de ahí en otra maleta a Nueva York puebla estos días de imágenes. Ayer tarde, en una cafetería, creí reconocer la mirada de Araceli…

Y un poquito más adentro

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