Nueva vuelta al sol

Hoy empieza otro ciclo en mi calendario personal, uno más desde que tuve a bien inhalar por primera vez y antes de que exhale por última (¿cuándo?). Mientras tanto, respiro hondo y fuerte, me bebo el mundo en cada aliento y me confieso emocionada/agradecida ante la vida. Sin ningún afán efectista repito mentalmente el mantra leído hace poco: “Gracias por todo. No tengo absolutamente ninguna queja”. Y lo peor es que de verdad me lo creo.

Lectora de mí misma

Ociosa que soy, hice un recuento de lo leído en 2011 y concluí que, como dijo Proust, al enfrentarme a muchos de esos textos fui “lectora de mí misma”, vi cosas “que sin esos libros no hubiera podido ver” en mí. Y eso la buena gente lo agradece. Como quiero ser una de ellas ahí va mi gratitud a los personajes respectivos y a sus creadores (van en orden decreciente, empezando por los que más disfruté en cada categoría):

Predominó la narrativa (sobre todo novela pero también algo de cuento):

  • La elegancia del erizo, Muriel Barbery, Seix Barral (y también L’élégance du hérisson, regalo de mi lindo amigo Salvador Camacho)
  • Une gourmandise, Muriel Barbery (ídem regalo de Salvador)
  • El día que Nietzsche lloró, Irvin Yalom, Emecé
  • Las violetas son flores del deseo, Ana Clavel, Alfaguara
  • Los enamoramientos, Javier Marías, Alfaguara
  • Manhattan Love Song, Cornell Woolrich, Pegasus
  • Efectos secundarios, Rosa Beltrán, Grijalbo
  • Las cartas de Abelardo y Heloísa, Siruela
  • El arte de la resurrección, Hernán Rivera, Alfaguara
  • Malone dies, Samuel Beckett, Grove Press
  • Vita Brevis, Jostein Gaarder, Siruela
  • Novecento, Alessandro Baricco (regalo de mi queridísima Paty Torres Maya), Anagrama
  • Claudine à l’école, Colette, Le Livre de poche
  • Suicidios ejemplares, Enrique Vila-Matas, Anagrama
  • El ruido de las cosas al caer, Juan Gabriel Vázquez, Alfaguara

También hubo poesía:

  • Pesar todo, antología de Juan Gelman, FCE
  • Mar privado, Eduardo Casar (relectura)

Y algo de ensayo:

  • Zoo Inc., Javier Martínez Staines (regalo de su muy querido autor)

Para rematar con temas de desarrollo personal:

  • Happy for no reason, Marci Shimoff
  • Autobiografía de un yogui, Paramahansa Yogananda
  • En defensa de la felicidad, Matthieu Ricard
  • Bikram Yoga, Bikram Choudhury

Me dejaron tatuadas en la frente palabras como “Vivir de manera segura es peligroso” (Yalom), “Una herida bien puede ser una flor abierta o una herida que manda besos cárdenos en el aire” (Ana Clavel), “L’Art, c’est l’émotion sans le désir” (Barbery), “Cómo será acostarme/ en tu país de pechos tan lejano/. Ando de pobrecristo a tu recuerdo/ clavado, reclavado” (Gelman), “Thoughts and feelings aren’t facts and they’re not you” (citado por Shimoff), “Lejos de gemir por las faltas que cometí pienso suspirando en aquellas que ya no puedo cometer” (Cartas de Abelardo y Heloísa)…

Gracias a todos los involucrados.

Contra el perfeccionismo (ja!)

Estoy a pocas horas de volar a Huatulco para pasar el año nuevo en pareja y, por tanto, desconectarme por unos días de este espacio. Así que me despido de los millones de lectores de este blog, que sin duda tendrán dificultades para sobrevivir sin beberse mis palabrasaflordepiel… Pero antes ahí va esto que me encontré e impunemente reduje de 10 a 5 puntos (los demás eran prescindibles).

Siendo una perfeccionista irredenta resulto al menos simpática al proponerlos, pero la realidad es que haría bien si intento aplicarlos el año que estrenaremos muy pronto (N. del E. Poner especial atención a los puntos 3 y 5):

1. Date cuenta de que lo normal es ser imperfecto.

2. Asume que no es necesario profundizar en cada tarea.

3. Comprende que hay más de una manera de hacer las cosas.

4. Arriésgate a emprender nuevas tareas por el mero placer de probar.

5. Concéntrate más en el propio proceso que en los resultados.

Lo que pensaba el amante…

Acercarme como la vez primera/

con el azoro del conquistador bruto/

como desconociendo./

Al romper el alba/

invadir los montes de tu pecho/

luego andar la cintura a paso quedo/

codiciar el botín de tu vientre/

y, tras mil despojos e incursiones,/

hallar el paraje virgen de tus muslos./

Hincarme a besarlo/

y en un arrebato/

clavar la bandera que marca esta tierra/

como mía.//

 

-Julia Santibáñez

“Rojo” (en 26 de diciembre)

Ayer, 26 de diciembre, fui al Teatro Helénico a ver la obra de John Logan. Todo apetecía y nada decepcionó: el tema (el pintor expresionista abstracto Mark Rothko), el actor protagónico (Víctor Trujillo despojado de su peluca verde), la compañía (la mía, no la de teatro).

El tema de la creación artística es fascinante. ¿Cómo nace un cuadro en la mente de un pintor? La pregunta es más inquietante si el cuadro es abstracto. ¿Qué se busca provocar con un rectángulo negro sobre un fondo rojo? El propio Rothko/Trujillo y su asistente Ken/Alfonso Dosal lo responden en un diálogo interesante: mientras una pieza representacional (digamos, que muestra un paisaje) permanece igual si le mira durante un minuto o tres horas, un cuadro de Rothko se mueve, palpita conforme el espectador lo observa/absorbe. Y justo en esa cualidad “dinámica” pone el creador su apuesta artística: espera que el público de su obra se comprometa, entre en un diálogo con ella. ¿Pero dónde están los observadores dispuestos a ello? Ahí radica la tragedia: ni el comprador de “cuadros de chimenea” ni el que pide una pieza naranja para decorar un comedor igualmente naranja ni el que mira de reojo la pintura que cuelga en un restaurante merecen el arte… aunque puedan pagarlo.

Esa polaridad entre el “arte por el arte” y el “arte como objeto de consumo/modus vivendi” permea la obra toda y establece un contrapunto con la visión del arte pop, en boga justo en los años en que se ubica Rojo: 1958-1960. Y esa misma tensión lleva a que a más de 24 horas de haber visto la puesta en escena siga cuestionándome si es posible conciliar ambas posturas.

La dirección de Lorena Maza me pareció limpia y la actuación de Trujillo me convenció, mientras a Dosal lo sentí simplemente “cumpliendo”. Eso sí, merece un aplauso especial la selección musical y el trabajo de iluminación (sobre todo en la escena final).

Y un poquito más adentro

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