Tolerancia a la frustración

Sé que mis millones de lectores en todo el orbe se cuestionan qué tal resultó mi experimento de ayer, así que doy un breve comentario: si tuviera que ponerme calificación creo que en total honestidad no pasaría de 7.  Sin embargo, como si se tratara de una clase de yoga, bloqueo la rodilla mental y cuantas veces me caiga vuelvo a intentar que el entorno no determine mi tranquilidad interior, que mi mente se conserve serena a pesar de… Allá voy.

Abdominales para la mente

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida será obligatorio, pero sufrirlas o gozarlas es opcional. No se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno y paralelamente comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra felicidad”. -Matthieu Ricard

Pues sí, de eso se trata… pero hay días que cómo cuesta. Sospecho que hoy el entorno no será el más propicio para mi bienestar y por eso empecé desde temprano a hacer abdominales mentales. Espero que funcionen. Informaré los resultados.

Piel con forro

Sábado, 7:15 am. Me despierto o me doy cuenta de que estoy despierta, da igual. Un par de pájaros corta el silencio. Todo está en calma, incluso mi mente. Aunque afuera hace frío, las cobijas son muy acogedoras. En un par de horas me alistaré para ir a la yoga y mientras tanto disfruto mi compañía, me gusta habitar mi piel. Medito un poco, saboreo la paz como un caramelo. Luego me estiro a tomar la novela que me tiene alucinada: El sabor de un hombre, de la croata Slavenka Drakulic (Anagrama).  Su escritura es elegante, cruda, interiorista. Tras un par de páginas me encuentro con esto: “Por dentro, me sentía totalmente revestida por José. Me sentía como un abrigo forrado, como si el lado interno de mi propia piel estuviera revestido por la suya como un forro”.

Pensaba leer bastante más pero me quedo con esas líneas. Cierro el libro y me voy rumiando la poderosa imagen de una piel revestida por dentro. Yo misma adquiero otro rostro este sábado.

Ese cuadro hindú

 

Ese cuadro hindú/

la novela de Cohen/

el sillón más rojo/

la cara interna de mis muslos/

y lo frío de estos pies/

te llevan tatuado./

También cada mañana/

el mejor de los diciembres/

la voz de Sinatra/

mis mejillas y ganas/

aquel postre en Nueva York/

y los últimos cinco años./

Extrañan tanto tu olor/

que ya no aguantan.//

 

-Julia Santibáñez

Curiosidades del mundo editorial (notas desde la trinchera)

Quien lo conoce desde dentro sabe que el mundillo de las revistas se cuece aparte (¿aparte de qué? ¿aparte de dónde? ¿de parte de quién?). Así, frases que en la vida cotidiana tienen un sentido, en los pasillos de una editorial adquieren otro significado, sin perder el original. Por ejemplo, decir “pero qué mala cabeza” tendría, al menos, las siguientes acepciones:
1. El juicio del interpelado es sumamente cuestionable.
2. El susodicho tiene un fenotipo poco agraciado.
3. El título dado a un artículo no le hace justicia al contenido.

Asimismo, que alguien comente “cambiamos la fuente por orden del jefe” puede leerse como:

1. El Cupido del patio, que escupía un chorro de agua, fue reemplazado en respuesta a la intransigencia del superior.
2. El área de diseño se vio obligada a elegir otra letra para el texto por idéntica razón.

Por otro lado, “volver a hacer la secundaria” es sinónimo de:
1. Revisitar las aulas de la educación media para obtener un certificado.
2. Escribir de nuevo la introducción de un artículo.

O escuchar decir a alguien con un respiro “por fin voy a quemar los discos” puede interpretarse como:
1. Los Cd’s del interfecto serán víctima inmediata de sus aficiones piromaniacas.
2. Se trata de un diseñador en cierre de edición, que ve asomarse el final del túnel pues está por grabar la revista para su envío a la imprenta.

En fin, supongo que esta polisemia contribuye a la conocida falta de cordura de quienes nos movemos gozosamente en este mar de significados.

Y un poquito más adentro

A %d blogueros les gusta esto: