Letanía

Con la fe de una devota/

que no ve a su dios pero lo invoca/

repito mi cansada letanía:/

“Eco de tu cuerpo/

regusto de tu vientre/

sombra de tus manos/

ceniza de tu aliento/

no me desampares./

Eco de tu cuerpo/

regusto de tu vientre/

sombra de tus manos/

ceniza de tu aliento/

ten piedad de mí.//

 

-Julia Santibáñez

Catulo a Lesbia

Para iluminar el lunes va esta joya del siglo primero antes de Cristo:

Carmen V
Vivamos, querida Lesbia 

“Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos”. 


(Traducción de A. Ramírez de Verger, tomada del sitio http://www.catulo.com)

 

El día es enorme

 

Afuera el día es enorme,/

lleno de pregones/

bocinas y ladridos./

En la penumbra se beben los amantes,/

murmullo de párpados que caen,/

roce de lenguas,/

con los dedos hablan/

(rumor blando)./

La sangre se oye hervir,/

es un estruendo la desnudez,/

gran alharaca.//

 

-Julia Santibáñez

Definición kunderiana de amor

“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)”.

-Milan Kundera

N. del E. El lector puede cambiar “mujer” por “hombre” sin afectar el sentido.

Palabras en propiedad

 

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Yo y mi obsesión por ellas… no tengo remedio. Me da por pensar que algunos autores se han vuelto dueños absolutos de ciertas voces, tanto que es imposible decirlas sin aludir a sus “creadores”. Por supuesto, el vínculo está dado por su obra, después de leer la cual no he podido librarme de sus fantasmas. Ya sé que mi lista es incompleta, por demás subjetiva y ecléctica (incorpora algunas en otros idiomas), pero no busca más que ser un recuento de voces “propiedad” de autores admirados.

Sólo los últimos dos casos son palabras inventadas, las demás se encuentran en cualquier diccionario. A propósito dejo fuera (por esta ocasión) los nombres propios, porque sería demasiado fácil acudir a Romeos, Funes, Dulcineas, señoritas Julias, Aschenbachs, Fuenteovejunas o Werthers, que en muchos casos tienen para mí una existencia más interesante que muchas personas que conozco… En fin, ahí van mis primeras 10:

  1. Tártaros: Dino Buzzati, El desierto de los tártaros.
  2. Laberinto + espejo: Jorge Luis Borges, Poesía completa.
  3. Bruno: “umbrío por la pena, casi bruno”, Miguel Hernández.
  4. Bottine/botín: Gustave Flaubert, Madame Bovary.
  5. Amorosos: “Los amorosos andan como locos/ porque están solos, solos, solos”, Jaime Sabines.
  6. Hérisson/erizo: Muriel Barbery, L’élégance du hérisson.
  7. Nevermore/nunca más: “Quoth the raven, ‘Nevermore'”, Edgar Allan Poe.
  8. Madeleine/magdalena: Marcel Proust, En busca del tiempo perdido.
  9. Nymphet/nínfula: Vladimir Nabokov, Lolita.
  10. Trilce: César Vallejo, Trilce.

Son tantas que seguro me darán para varias listas más.

Y un poquito más adentro

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