Archivo de la etiqueta: los mejores poemas de amor en español

Todos los placeres

 

En el centro de tu cuerpo,/

el centro de mi mundo./

Inquietante,/

altivo/

me busca,/

me hipnotiza/

pulsante./

Lo saboreo/

en el fondo de los ojos,/

en la lengua despaciosa/

que me arroja a este viaje.//

Es todos los placeres/

y yo, todo el deseo.//

 

-Julia Santibáñez

Después de otra batalla

Dañada de guerra/

piel en jirones/

las manos cansadas de apretar/

busco que me algodonen las heridas/

las balsamen, medicinen./

Enflaquecida/

en un catre suplico/

que alguien gase mis pechos arañados/

dulzure las escaras de mis piernas/

unte de aceite mi sexo adolorido/

exhausto de lances y derrotas./

Responde sólo el eco.//

 

-Julia Santibáñez

El laberinto de mi oreja

Imagen 3

El monstruo se desata/

en el laberinto de mi oreja:/

corre calle abajo/

(embriagado)/

y avasalla./

En loca carrera/

trastorna,/

fascina con el portento/

de su rabia./

Lo espera una flor incandescente./

Qué prodigio de ojos excesivos.//

 

-Julia Santibáñez

Humedad encarnizada

En un rincón del cuarto asoma la humedad/

sombra pequeña que nadie nota//

 

En pocos días serpentea por el suelo/

toma cajones/

trepa paredes/

Un rumor imperceptible la acompaña/

mientras invade espejos/

cubre la estufa/

se apropia ventanas/

tapia la puerta/

Esta gran mancha negra/

devora la casa//

 

Tu amor/

humedad encarnizada//

-Julia Santibáñez

Beso que los abarca todos

Por un beso/

apostar la piel en cada espina/

prometer las horas todas/

el mar en su conjunto./

Por esa boca infinita/

ceder la espesura/

comprar siglos a buen precio/

verter el recuerdo por la borda./

Por la lengua imaginada/

urgencia de bálsamo/

malversar el rocío y la canela/

transigir la fortaleza, el precipicio/

arrancarle el alma a los desvelos/

aun ignorando si se llama/

beso lava/

beso inmune/

beso corsario/

beso apariencia/

beso absoluto//

 

-Julia Santibáñez

Abelardo y Heloísa

Practicando uno de mis placeres cotidianos, paseo los ojos por el librero y me topo con uno de mis títulos preferidos: Cartas de Abelardo y Heloísa, en la edición de Siruela. Como casi siempre, lo abro en alguna de las páginas dobladas por la esquina superior (señal de que hay-algo-que-disfrutaré-releer). Como casi siempre, no me equivoco: “Lejos de gemir por las faltas que cometí, pienso, suspirando, en aquellas que ya no puedo cometer más”. La línea es hermosa… y si se piensa que la autora es una monja que vivió hace nueve siglos, escribiéndolas al abad de un monasterio, resulta fascinante.

Siglo XII. Francia. El reconocido doctor en filosofía Abelardo seduce a su joven alumna, hija de un amigo y quien le encargó la educación de la chica. La pasión de Abelardo es plenamente correspondida (o incluso rebasada) por Heloísa, así que los amantes se dedican a saciarla, a escondidas del tío. Cuando ella se ve embarazada huyen juntos y se casan en secreto, pero viven separados. Fulberto, pariente de Heloísa, decide vengar la  infamia: con una turba ataca de noche a Abelardo… y lo castra. Luego del dolor inicial, el eunuco se vuelve a Dios y a la teología, funda un monasterio y pide a Heloísa que se vuelva monja. Ella obedece pero a pesar de los hábitos no quiere arrepentirse, “puesto que el alma conserva el gusto del pecado y arde por sus antiguos deseos”. Hasta parece vanagloriarse de ello: “Allí hacia donde me vuelvo aparecen ante mis ojos y despiertan mi deseo. Su ilusión no respeta ni siquiera el sueño. Aun durante las solemnidades de la misa, cuando la plegaria debería ser más pura que nunca, imágenes obscenas asaltan mi pobre alma y la ocupan más que el oficio”.

Esta amante, dispuesta a defender su ardor a costa de confrontarse con su familia, con el aparato social y con la misma religión (omnipotente en su época) me emociona otra vez y me recuerda a esa otra grande que amó, Juana, “la loca”. Por ellas solas la palabra voluptuosidad merece ser sustantivo femenino…