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#MiércolesDePoesía “Soy la nerviosa ardilla que huye”

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¿Cómo decir cuando una desea a uno que no aparece? ¿Que no contesta?

¿Cómo le hace una cuando está segura de que él está ahí, pero finge que no? Acabo de descubrir a la poeta peruana Rossella Di Paolo y, en especial, acabo de saborearme varias veces estos versos ansiosos y magistrales, de la amante que se compara a una ardilla buscadora, que no encuentra. Aquí los dejo, para un #MiércolesDePoesía en el que llueve.

La estaca

“Soy yo

la que corre y suena sus rótulas

la que pela sus dientes

la que trepa asustada por tu tronco

la que pregunta y vuelve a bajar

porque no hay nadie entre el follaje no hay nadie

soy yo la nerviosa ardilla que huye

a rondar otra estaca      otro afán

otro imposible follaje que responda”.

-Rossella Di Paolo, “La estaca”, Tabillas de San Lázaro, en Gustavo Guerrero (editor), Cuerpo plural. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (Instituto Cervantes/ Editorial Pre-Textos).

#MiércolesDePoesía Alabar su manera de hacerlo

Pintura: Tamara de Lempicka
Pintura: Tamara de Lempicka

Hoy vienen de visita Tamara de Lempicka, con esta joya de pintura, y un bicho raro dentro del mundillo literario mexicano. Se llama Gabriel Zaid, nació en 1934 y es hombre de libros, poeta, ensayista, crítico y editor, todo de primer nivel. En especial disfruto sus textos sobre el oficio de leer, la situación de las bibliotecas en el país, la lectura en México. Y otra cosa me gusta de él: lejos de los escritores-dados-al-relumbrón, desde hace mucho Zaid evita las entrevistas, las fotos. Es una especie de caballero discreto, más interesado en que lo conozcan por sus letras que por sus declaraciones.

Le pido acompañar este #MiércolesDePoesía con un poema breve cargado de humor y sugerencia, donde el amante reconoce que no le conviene hacerle propaganda a su espléndida amada. Me encanta.

“¡Qué bien se hace contigo, vida mía!

Muchas mujeres lo hacen bien
pero ninguna como tú.

La Sulamita, en la gloria,
se asoma a verte hacerlo.

Y yo le digo que no,
que nos deje, que ya lo escribiré.
Pero si lo escribiese
te volverías legendaria.

Y ni creo en la poesía autobiográfica
ni me conviene hacerte propaganda”.

-Gabriel Zaid, “Alabando su manera de hacerlo”, en Antología general de la poesía mexicana (Océano)

 

 

 

Dos minutos que cambian el día

Imagen 1

Da click aquí para oír la grabación; una vez en la página de Descarga Cultura ve hasta abajo de la página y elige “Bellísima”.

En poco más de 120 segundos, un poeta le da sentido a 24 horas. Aquí el recién premiado Eduardo Lizalde, con su voz de Júpiter tronante, lee los versos de “Bellísima”, ese deleite de poema (es el número 4 del disco). No digo más, por no ponerle basurita a una perla de este tamaño.

El audio pertenece al tesoro invaluable que es la colección Voz Viva de México, de la UNAM, mi alma máter. Juro que me cambie la perspectiva del día.

“Bellísima”

Y si uno de esos ángeles/
me estrechara de pronto sobre su corazón,/
yo sucumbiría ahogado por su existencia/
más poderosa
.//
-Rainer María Rilke

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.
Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.
Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa…
yo podría tolerarla.
Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aun la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.

Lo que es realmente un “beso francés”

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No tengo nada en contra de los besos de nariz (en México los llamamos “esquimales” porque dicen que así besan ellos) ni contra los de piquito. Sin embargo, para mí un b-e-s-o con todas sus letras involucra la lengua, sin ella es un simulacro. Los franceses lo saben y no de balde aquí se llama “beso francés” a aquél en el que las dos lenguas se encuentran, se rozan, se saludan, combaten, se acarician, vibran, se vencen.

Pues a partir de la versión 2014, el célebre diccionario francés Petit Robert incorpora galocher como la voz que describe el besodelengua. Se llame como se llame, me parece que ése y no otro imaginaba Miguel Hernández con esto, de su poema “La boca”:

“[…] He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua […]”

Enlace al artículo: http://alturl.com/3irwm