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En mil en mí

 

Foto: Ilker Goksen
Foto: Ilker Goksen

Otro #MiércolesDePoesía está aquí. Con él llega este poema en prosa, que espero le diga algo a cada lector:

“soy penetrada muchas veces simultáneas primero por tu voz dice lo que me quieres de par en par hendir la grieta y hacerla más y luego tus manos me entreabren la carne sacan sus jugos para así la lengua entre los muslos les busca el alma y me ay también tu sexo tieso como tieso y duro come de mí se alimenta de zanjarla taladra la agrandar y me ay de tanto penetrada se ha en mil en mí”

-Julia Santibáñez

La mancha de púrpura de tu deslumbramiento

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Aquí va uno de mis poemas preferidos de la vida: “La mancha de púrpura”, del mexicano Ramón López Velarde. Lo leí por primera vez hace unos 20 años y me pareció de una sonoridad impresionante, cuajado de luz y tenebroso al mismo tiempo, de hondo perfume. Cada vez que lo releo me sigue deslumbrando, es un auténtico monumento. Así inauguro éste, el primer #MiércolesDePoesía del mes.

“Me impongo la costosa penitencia
de no mirarte en días y días, porque mis ojos,
cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia
como si naufragasen en un golfo de púrpura,
de melodía y de vehemencia.
Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles… Yo sufro
tu eclipse, ¡oh creatura solar!; mas en mi duelo
el afán de mirarte, se dilata
como una profecía; se descorre cual velo
paulatino; se acendra como miel; se aquilata
como la entraña de las piedras finas;
y se aguza como el llavín
de la celda de amor de un monasterio en ruinas.

Tú no sabes la dicha refinada
que hay en huirte, que hay en el furtivo gozo
de adorarte furtivamente, de cortejarte
más allá de la sombra, de bajarse el embozo
una vez por semana, y exponer las pupilas,
en un minuto fraudulento,
a la mancha de púrpura de tu deslumbramiento.

En el bosque de amor, soy cazador furtivo;
te acecho entre dormidos y tupidos follajes,
como se acecha una ave fúlgida; y de estos viajes
por la espesura, traigo a mi aislamiento
el más fúlgido de los plumajes:
el plumaje de púrpura de tu deslumbramiento”.

#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego

Sebastián Acevedo
Sebastián Acevedo

Estaba desesperado. Pedía que le devolvieran a sus dos hijos detenidos ilegalmente, acusados por la dictadura de terrorismo. Trabajador sin mayores recursos, buscó ayuda de las autoridades civiles y militares de Chile, de los medios, de todos. Pero nada. Hace 30 años, Sebastián Acevedo se roció con bencina y se prendió fuego. Pocas horas después murió. Sus hijos fueron liberados. Dejó un hueco helado, quemante. Hoy, #MiércolesDePoesía, comparto esto que escribió Gonzalo Rojas, para fijar en palabras ese amor desaforado:

“Sólo veo al inmolado de Concepción que hizo humo
de su carne y ardió por Chile entero en las gradas
de la catedral frente a la tropa sin
pestañear, sin llorar, encendido y
estallado por un grisú que no es de este Mundo: sólo
veo al inmolado.

[…]

Sólo la mancha veo del amor que
nadie nunca podrá arrancar del cemento, lávenla o
no con aguarrás o sosa
cáustica, escobíllenla
con puntas de acero, líjenla
con uñas y balas, despíntenla, desmiéntanla
por todas las pantallas de
la mentira de norte a sur: sólo veo al inmolado”.

-Gonzalo Rojas, “El alumbrado”

El mayor temor de un poeta

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En apenas unas líneas, Guillevic resume uno de los máximos temores de quien escribe versos: que en vez de fluir como agua fresca, el poema se quede atascado, quieto, huela mal. Una vez más, la poesía pone en palabras intensas lo que yo ya sabía, sin saber que lo sabía. Aquí, la versión bilingüe:

Bien quisieras
avanzar en tu poema
como un arroyo

Rápido, sinuoso

y tiemblas de devenir
como un estanque

donde podrías, estancado,
ya no reconocerte.//

 

Tu voudrais bien
Avancer dans ton poème
Comme un ruisseau

Sinueux rapide

Et tu trembles de devenir
Comme un étang

Où tu pourrais, stagnant,
Ne plus t’y reconnaître.

-Eugène Guillevic, traducción de René Higuera

 

No querer caer (pero sí)

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Decir no

decir no

atarme al mástil

pero

deseando que el viento lo voltee

que la sirena suba y con los dientes

corte las cuerdas y me arrastre al fondo

diciendo no no no

pero siguiéndola.

-Idea Vilariño, Poesía completa (Cal y Canto)

En las pocas líneas de este poema inmenso, la poeta uruguaya condensa la historia humana: si la tentación no fuera tan atractiva, si su canto no fuera poderoso a morir habría menos caídos. Pero sobre todo habla de mí, de mis ganas de resistir pero, en realidad, de mi mayor deseo de ser arrastrada al fondo. Este #MiércolesDePoesía lo comparto porque es de mis poemas favoritos. Porque sí. Por qué no.