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Te quiero dentro de mi existencia

Ilustración: Ilisa Millermoon
Ilustración: Ilisa Millermoon

Llega el viernes pero no cualquiera, sino EL viernes cuando quien más me quiere regresa a vivir a México. Fueron dos años de una relación a distancia, macerada a fuerza de entusiasmo y compromiso, con ganas de cuestionar la lógica porque cuando nos veíamos sabíamos que sí, valía la pena cocinar esta locura.

Encontrando días al mes para coincidir en el D.F. o Buenos Aires pero también en Milán, Bogotá, Chiapas, Guatemala, San Luis Potosí o Cartagena de Indias, nos hundíamos en un adictivo coctel de amores y deseo. Así, en este viernes de fiesta más que ningún otro, termina una etapa e inicia otra, igualmente desafiante y rica. Kevin Johansen y Jorge Drexler me acompañan a celebrar con este tema delicioso que escribieron para mí, una declaración de amor que canto a voz en cuello. Salud…

“El que se quede sin dar el paso, no voy a ser yo./
Quien se canse de tus abrazos, no voy a ser yo./
No voy a ser yo, no voy a ser yo./
Tengo tiempo y tengo paciencia, y sobre todo/
Te quiero dentro de mi existencia de cualquier modo,/
Y aunque falte tal vez bastante, no voy a ser yo/
El que se canse antes, no voy a ser yo […]”

 

El afán de callejear (así, tal cual)

Imagen 3

“Mala suerte”, tango de 1939, es perfecto para bienvenir el fin de semana, sobre todo en esta deliciosa versión de la muy joven Francis Andreu, el secreto mejor guardado del arrabal uruguayo. Resulta una agradecible cátedra de honestidad, de ésas que hoy poco se dictan: un amante asume la “mala suerte” de andar solo porque no puede dejar la farra. Con esa claridad, para qué se necesita el sol.

“Se acabó nuestro cariño”, me dijiste fríamente,/
yo pensé pa’ mis adentros, puede que tenga razón./
Lo pensé y te dejé sola, sola y dueña de tu vida,/
mientras yo con mi tristeza me jugaba el corazón.//

Y apreté fuerte los ojos y cerré fuerte los labios/
pa’ no verte, pa’ no hablarte, pa’ no gritarte un adiós/
y tranqueando despacito me fui al bar que está en la esquina/
para ahogar con cuatro tragos lo que pudo ser tu amor.//

Yo no pude prometerte/
cambiar la vida que llevo,/
porque nací calavera/
y así me habré de morir./
A mí me gusta la farra,/
el café, la muchachada,/
y donde haya una milonga/
yo no puedo estar sin ir.//

Bien sabés cómo yo he sido,/
bien sabés cómo he pensado,/
de mis locas inquietudes,/
de mi afán de callejear./
Mala suerte si hoy te pierdo,/
mala suerte si ando solo,/
el culpable soy de todo/
ya que no puedo cambiar. […]