Ayer, en el contexto del Día de la Revolución Mexicana, el presidente Felipe Calderón inauguró un memorial en homenaje a los soldados muertos en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Bien hasta ahí pero… ¿y el monumento para las 60,000 víctimas de este conflicto mal planeado y peor ejecutado? ¿Para cuándo un memorial a los niños, jóvenes, mujeres y hombres que no decidieron entrar en esta guerra pero fueron «daños colaterales» de ella?
Dedicar una plaza a las fuerzas armadas porque tienen poder/armas y olvidar a los deudos anónimos que se muerden su dolor es el símbolo más acabado de un gobierno mediático lamentable, que nunca encontró la brújula.


Por decir lo menos, querida Julia.
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Este es un blog que leen cientos de niños, así que mesuré mis palabras
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