#LunesDeHumor Así la historia de las medias naranjas

humor
Imagen tomada de Internet

Por fin entiendo el meollo del asunto. No existen medias naranjas que complementen medias naranjas: hay naranjas y exprimidores. O sea, uno el gandalla y otro, el agandallado.

De momento no sé quién es el abyecto en mi relación, si él o yo. Ahí aviso cuando se definan los papeles. De momento estamos enamorados como idiotas, porque sólo los idiotas pisan el pedal a fondo sin preocuparse si a un kilómetro espera un precipicio. Y lo digo con sonrisa irresponsable.

Buen lunes. Hoy, sí.

Me gustan los Bad Boys (no los Bad Hombres)

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Asumo un sesgo en mi preferencia sexual: me encantan los hombres no decentes, intensos, mal portados. En la revista S1ngular de febrero se publica este texto mío, que había titulado “Por qué me gustan los hombres rudos” y la revista llamó “¿Por qué nos encantan los Bad Boys?”. Sólo añado: sí, hay diferencia entre un Bad Boy y un Bad Hombre. El primero es un caramelo de adrenalina. El segundo, un estereotipo construido en la mente pequeñita del Mister Orange. Dicho esto, aquí va un fragmento del texto:

Hace poco descubrí mi fascinación por la zona oscurita de ciertos sujetos. Es decir, esa región masculina siempre me ha fascinado; ahora me refiero a una cierta tenebra del alma. Digo que recientemente me enteré de mi debilidad por tipos que mi hermana llamaría pésimos partidos (por indomables), pero que mi mejor amiga, aunque es gay, se come con la mirada mientras comenta: claaaro que saldría con él. Es que los hombres en estado salvaje son el colmo de atractivos.

A lo largo de los años he tenido relaciones pasajeras con señores poco recomendables, entre ellos, un cubano vividor que me recuerda la canción de Tony Zenet: “Era malo, pero palabra que fue el mejor”. Con todo, no me había dado cuenta de la adrenalina adictiva que disparan. Yo, que soy una mujer sensata (Ok, no) justo ahora ando perdida por un adolescente con canas. Y no estoy en un páramo de soledad. Millones de mujeres en el mundo nos rendimos ante un incorregible. ¿Por qué?

Es sexy a morir
El llamado bad boy es un nómada sin control. Nunca sé qué esperar de él y eso resulta un imán. Encima es seguro de sí mismo y sabe venderse: subraya su rebeldía, así que tal vez no se quite la mezclilla ni el pelo largo. O sí. James Bond es un individuo arrojado, imperdonablemente esquivo, a pesar del traje perfecto. El asunto es que, con lino o jeans, esa vena bravía lo hace muy deseable, porque me imagino que va a ser un lujo en la cama. Y lo es, siempre y cuando sea capaz de equilibrar la tosquedad con un buen shot de ternura. Si además suma inteligencia, el combo es tremendamente seductor. Mejor dicho: seductor-nivel-no-va-más.

Su magnetismo tiene sustento en razones evolutivas. Según el neurocientífico Billi Gordon, doctor de la Universidad de California en Los Ángeles y columnista de la revista Psychology Today, las abuelas de mis abuelas preferían al vigoroso Homo Erectus (ay) que al niño bueno: daba mayor garantía de tener hijos fuertes y de proveer comida, protección. Al repetir la conducta millones de veces, a lo largo de generaciones, el principio quedó grabado en mi cerebro como los surcos de un disco LP: se convirtió en instinto. Aunque yo no busque un padre para mis criaturas me sigo derritiendo por él. Viva la evolución.

Quiero descifrarlo
El espécimen con barba de varios días me resulta tan enigmático como un problema de álgebra, pero mucho más divertido. No me conformo con definirlo como alguien que desdeña las normas y tiende al riesgo. Me intriga por inescapable.

Para seguir leyendo sobre por qué un hombre poco recomendable es todo lo contrario de un vaso de leche tibia y cómo la evolución tiene más explicaciones sobre el asunto, busca el artículo en S1ngular de febrero.

 

 

 

Visita del azar poderoso, invencible

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“Vivía en un azar seguro, un mundo donde los azares y las coincidencias eran siempre extraordinarios y a la vez comunes. La presencia del azar en la vida de Julio era cotidiana”, dijo Carlos Álvarez sobre Julio Cortázar. Leo la cita en Cortázar de la A a la Z. Un álbum biográfico (Alfaguara).

Me gusta pensar los azares, en plural, en la vida de Julia.

Me gusta testimoniar de qué modo a ella las causas la van cercando “cotidianas, invisibles”, cómo los azares se le enredan “poderosos, invencibles”, en palabras de don Silvio. Como antier, que se reencontró con un viejo amigo joven, con quien hace años Fortuna la puso a compartir asiento en un avión. Y de ahí nació algo, no sabe qué, pero algo. Y celebra esta nueva visita de la suerte.

Tan en manos de la casualidad, como siempre.

 

#MIércolesDePoesía Tres versos hacen un espejo

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Ayer, en la primera emisión de mi nuevo programa de radio BAzar de letras, tuve al poeta y narrador  Eduardo Casar como invitado. Estuvimos platicando de su nuevo libro de poesía Grandes maniobras en miniatura y cómo nacieron los varios poemas que dedica a los espejos. La postal que ilustra la entrada, un pequeño poema de tres versos, pertenece justamente a ese libro, que recomiendo mucho. Me encanta que en tan pocas palabras plantea un juego y sugiere una pregunta: ¿cómo miro?

Si se lo perdieron aquí pueden escuchar el podcast del programa, en cualquier parte del mundo. Ayer mismo me escribió Pablo Martínez, desde Mar del Plata, Argentina, para decirme que lo pudo oír perfectamente (va en especial para abfauve y Benjamín Recacha, que quieren escucharlo desde Italia y España, respectivamente).

Muchas gracias, de verdad, por acompañarme en esta nueva plataforma para comunicar la adicción lectora.

Sea el #MiércolesDePoesía.

Hoy estreno programa de radio por Internet

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Así, tal cual. Y soy feliz.

Hoy a las 6:30 pm (hora de la Ciudad de México) se transmitirá la primera emisión de mi nuevo programa de radio BAzar de letras, por la estación en línea Código CDMX. Trata de libros, autores y, sobre todo, del gusto por leer. La estación se puede oír en todo el mundo así que anden, no tienen excusa: acompáñenme y opinen a través del TW @BAzardeletras. De veras me va a dar mucho gusto saber si les gusta, qué sugerencias tienen, qué autores quisieran escuchar.

Hoy tendré como invitado (y padrino) a Eduardo Casar, poeta y narrador, además de coconductor del programa de TV La dichosa palabra, con quien platico de su nuevo libro de poemas Grandes maniobras en miniatura.

Porque los libros siguen siendo una de las formas más perfectas de darnos felicidad, los invito a dar un paseo por este BAzar de letras.

 

 

 

Leí las Cincuenta sombras de Grey para criticarla a gusto

Captura de pantalla 2015-02-21 a las 8.54.16No me imaginé que la entrada 10 novelas eróticas que sí valen la pena (y NO se llaman 50 sombras) iba a generar tantos comentarios (¡más de 500!). Unos son a favor del libro, pero la mayoría añade novelas que faltaban en la lista o se declara en contra del libro. La interacción ha sido muy rica, porque pone sobre la mesa muchos títulos que no incluí, como Fanny Hill, Memorias de una pulga, El amante de Lady Chatterley, El amante, Justine y la trilogía de Anne Rice. Dado que se trata de una lista totalmente personal es también, claro, parcial (no se llama “las 10 mejores novelas eróticas”, aunque debería).

Varios me han preguntado por qué 50 sombras de Grey (Grijalbo) es una mala novela. Como esto es un diálogo y no un monólogo, aquí algunas razones por las que me doy permiso de pitorrearme con elegancia de la historia de Christian y Anastasia. Aclaro que ofrezco 20 ejemplos tomados hasta la mitad de la novela, cuando abandoné la lectura. Me obligué a llegar hasta ahí. Con eso fue suficiente.

LENGUAJE MANOSEADO
Los personajes hablan con frases cursilísimas, como el recurso repetitivo de Anastasia: “La diosa que llevo dentro me observa” p. 76, “La diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa” (por practicar sexo oral) p. 118, “La diosa que llevo dentro está sentada en la postura del loto y parece serena” p. 134.
Aquí algunos de los muchos otros ejemplos de fórmulas gastadísimas:
1. “No he conocido a nadie que… bueno, alguien que me atraiga, aunque una parte de mí desea que me tiemblen las piernas, se me dispare el corazón y sienta mariposas en el estómago”. p. 24
2. “Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo”. p. 25
3. “Se frota la barbilla con el índice y el pulgar considerando mi respuesta”. p. 28
4. “[…] dejándome como una masa temblorosa de embravecidas hormonas femeninas. […] me descubro a mí misma sonriendo como una colegiala”. p. 31
5. “Creo que se ha sorprendido, y suena muy cálido. Incluso seductor. Se me corta la respiración y me ruborizo”. p. 34 (Qué pieza de originalidad).
6. “Anastasia, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti —suspira”. p. 45
7. “Te deseo con locura, especialmente ahora, cuando vuelves a morderte el labio”. p. 92
8. “ ‘Eres mía, sólo mía. No lo olvides’. Su voz es embriagadora”. p. 104
9. “Tienes un sobresaliente en técnicas orales. Te debo un orgasmo”. p. 119
10. “Ha sido realmente agradable”. p. 160 Lo dice ella luego de un revolcón. Así de excitante habrá estado.

LUGARES COMUNES
No hay propuesta, sólo reciclaje de fantasías y estereotipos.
1. Ella se enamora de un guapo y sexy multimillonario, “un dios griego”. ¿Cuál es la sorpresa?
2. El primer contacto entre ellos se da cuando ella va a cruzar la calle sin fijarse que viene una bicicleta, él la jala para protegerla y ella cae sobre él. p. 44ss
3. Ella le llama cuando está borracha y él viene a rescatarla. p. 52ss
4. En el ascensor, él la besa por primera vez. ¿Hay algún lugar más predecible?
5. La cama del “cuarto de juegos” tiene esposas y cojines “de satén rojo”. p. 86 Bendito derroche de creatividad.

INVEROSÍMIL
Muchos momentos y escenas parecen forzadas, no-creíbles.
1. Él le dice que no la va a tocar sino hasta que tenga su consentimiento por escrito, tanto del contrato de confidencialidad como de los límites que deben respetar. p. 68
2. Cuando descubre que ella es virgen, el buen hombre le pide permiso para “no cogerla” sino “hacerle el amor”. p. 97 ¿En serio?
3. El primer orgasmo de Anastasia sucede cuando él le chupa los pechos. Y luego de que él la penetra por primera vez, ella describe la sensación como “muy agradable” p. 101ss ¿Y el dolor de la primera vez? Claro, luego se acuerda de él.
4. “Como estás adolorida, he pensado que podríamos dedicarnos a las técnicas orales”. p. 112 ¿Hablaría así el “perverso” Christian?
5. Cuando están en la tina, antes de que él le pida que le haga sexo oral, este hombre que propone látigos le pide que espere porque “Yo también tengo que lavarme”. p. 117. Pulcro, el corruptor.

En fin, ahí están algunas razones. Espero sirvan para que muchos se ahorren la molestia.

Entre sectas y marchitas

“Siempre es la de los otros la que es una secta”, dice el Alfaqueque, protagonista de la novela La transmigración de los cuerpos, de la bestia narrativa que responde al nombre de Yuri Herrera (Periférica).

La cita viene a cuento porque en temas como la postura política, los mexicanos nos convertimos en pequeños Torquemadas: con ligereza calificamos de sectario (sospechoso, amenazante o de plano imbécil) a quien piensa distinto a nosotros. Hay que echarlo a la hoguera, porque sólo nuestras ideas concentran la verdad. Y así pasamos el fin de semana, jodiéndonos entre sectas y marchitas, igual que los inquisidores de hace siglos, a los que creemos haber trascendido.

Los que fueron a la marcha contra los que no fueron a la marcha.

Los que han ido a otras marchas y a ésta, no.

Lo que han ido a otras marchas y también a ésta.

Los que no van a ninguna.

Los conscientes contra los inconscientes y a la visconversa.

Me parece increíble tener que defender tanto mi derecho a marchar como mi derecho a no hacerlo cuando así me parezca, con base en mis ideas. Y asumo también la obligación de respetar lo que otros decidan, sin llamarlos en automático vendepatrias, acomodaticios, chairos o traidores. O sea, sectarios, como dice el personaje de la novela de Yuri Herrera.

Carajo, ahora resulta.

PD Por cierto: lean la novela de Herrera. No tiene desperdicio.

Y un poquito más adentro

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