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Así, mi súplica a la mosca

Cartón: Jis www.facebook.com/lachora
Cartón: Jis
http://www.facebook.com/lachora

Estoy revisando textos míos, tanto poesía como traducción. Y me cuesta decidir dónde va la coma, si el verso equis se sostiene o si el poema entero pertenece a la basura. Entonces quiero que aparezca una mosca, que ayude a resolver el entuerto.

Aquí va un cartón del mexicano Jis, sobre el proceso creativo y sus muchos entresijos. Que el nuevo año me reciba con tino. Por favor.

Estoy leyendo esta novela no-maricona

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“[…] En ese momento me doy cuenta de cuán fuerte es ella, cuán poderosa entre tanto foquin mundo, y yo todo ñango, defendiéndola. Parchado por todas partes.

‘Fuck. Fuck. Fuck’.

Así, con mis botines encharcados, la mezclilla echando migas de vapor y mi camisa mojada de la librería, me lanzo al garete entre los árboles del parque. No tengo idea de lo que voy a hacer, pero tengo que hacer algo. ‘Algo. Algo. Algo, chingada madre’. Estrujo el vaso de unicel con fuerza. El cerebro me punza como cuando empecé a leer en la foquin librería esas pinches novelas mariconas, mentirosas, vomitivas. Todas ellas con sus aspavientos de letras de gran envergadura pero poco nervio. Casi todas estaban fuera del mundo; de la vida. Desclochadas por tantas palabras huecas”.

Es un fragmento de Campeón gabacho, novela de Aura Xilonen, quien en meses pasados ganó el primer Premio Mauricio Achar-Random House. A los 19 años, esta chilanga construyó un circo-verbal-primera-novela que me tiene alucinada. Aunque la anécdota se sostiene (trata de lo que vive un migrante en Estados Unidos, una libérrima suerte de Lazarillo de Tormes que va de bronca en bronca), la novela es sobre todo un despliegue de acrobacias lingüísticas, de machincuepas precisas para las que se requiere tener güevos. Toma las palabras y las trepa en bonche a la cuerda floja, las hace andar de manos para luego caer, exactas, en el centro del banquito. O las latiguea como a leones amaestrados, para que obedezcan. O las viste de payaso y las sube a trapecio para que se columpien al son que se le antoja, siempre distinto pero sin perder el ritmo.

Es, justo, una novela no-maricona. Carajo, qué gusto da leer riesgos como éste.

 

#MiércolesDePoesía La vulgaridad también cabe en un poema

Salvador Novo, semidesnudo. Fotógrafo por identificar, c. 1925.
Salvador Novo, semidesnudo. Fotógrafo por identificar, c. 1925.

“Pienso, mi amor, en ti todas las horas
del insomnio tenaz en que me abrazo;
quiero tus ojos, busco tu regazo
y escucho tus palabras seductoras.

Digo tu nombre en sílabas sonoras,
oigo el marcial acento de tu paso,
te abro mi pecho –y el falaz abrazo
humedece en mis ojos las auroras.

Está mi lecho lánguido y sombrío
porque me faltas tú, sol de mi antojo,
ángel por cuyo beso desvarío.

Miro la vida con mortal enojo;
y todo esto me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo”.

Hoy, #MiércolesDePoesía, está de visita en PalabrasAFlorDePiel uno de mis escritores favoritos. Dramaturgo, cronista de la ciudad, poeta de luz clara y figura clave de la vida cultural mexicana del siglo XX, Salvador Novo (1904-1974) cumple hoy 42 años de haber muerto. Este texto suyo es uno de sus muchos poemas procaces, en los que da fe (como Quevedo y Góngora y Hurtado de Mendoza), de que la poesía es tan grande que no se pelea con ninguna palabra. Construido como si fuera un soneto clásico pero anticlimático e hilarante al final, muestra a su autor tal como era: deslumbrante, sexual, vanguardista, divertido, gay, intensito. Un genio.

Hace unos días fui al Museo Soumaya de la Ciudad de México a ver la exposición Archivo Salvador Novo. Imagen pública, retratos privados, que por cierto permanece abierta hasta abril. No muy grande pero interesante, incluye imágenes de infancia, otras con personajes públicos como Dolores del Río, María Félix y Orson Welles, además de cartas suyas y de sus amantes, documentos oficiales y objetos varios, entre ellos, su colección de peluquines.

Una de las fotos exhibidas es la que ilustra esta entrada, de un Novo-casi-San-Sebastián-de-unos-21-años. Se me ocurre que un efebo así puede haber sido el destinatario de este poema que él mismo escribió años después. Luego pienso que no, una figura así de delicada no le gustaría. Él los prefería militares.

 

 

 

 

Palabra del día: Apocatástasis

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Dice el DRAE que la palabrita viene del griego y significa “Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida”. O sea, borrón y cuenta nueva. Como la pizarra cubierta de cera en la que los romanos escribían con un punzón: para borrar lo escrito, calentaban la cera o la raspaban hasta dejarla lisa de nuevo. Luego, en el siglo XVII, John Locke dijo que la mente de un recién nacido es una Tabula Rasa, una tablilla vacía en la que escribir. Algo así, la apocatástasis.

Bueno, pues digo que me parece una ilusión total. Nada regresa exactamente a su punto de partida, todo está enriquecido (¿contaminado?) por experiencias. Por supuesto, en especial yo, que voy de aquí para allá con mi bagaje de vivencias, recuerdos felices, cicatrices, expectativas. Así, aunque me gusta el sonido de apocatástasis, descreo de su significado. Yo, tan complicadita para eso de creer.

#FILGuadalajara “Lo que me importa es cómo me gustaría escribir”: Enrique Vila-Matas

Vila-Matas y Trujillo (Foto: Sala de Prensa, FIL)
Vila-Matas y Trujillo (Foto: Sala de Prensa, FIL)

Para explicar por qué ejerce el oficio de buscar palabras, desde la FIL el autor español soltó dos joyas que me quedan resonando.

“Alguna vez leí sobre un niño que se negaba a hablar. Preocupados, sus padres ordenaron hacerle todos los estudios imaginables y los especialistas encontraron que no había ninguna razón médica para su silencio. Es decir, no hablaba aun pudiendo hacerlo. Así creció. Sus padres se acostumbraron a comunicarse con él sin palabras y todos en paz. Por fin, cuando tenía 35 años un día le sirvieron un helado y dijo: ‘Este helado está horrendo’. En cuanto pudo reponerse, la madre le preguntó cómo era posible, por qué llevaba todos estos años sin hablar. Él dijo, simplemente: ‘Antes todo estaba perfecto’. Por eso escribo, por eso escribimos: porque no todo es perfecto”.

Lo dijo aquí en la FIL el autor catalán Enrique Vila-Matas, en conversación con el también escritor Julio Trujillo. Es una de las formas más plásticas que conozco para explicar el oficio. Y el recién galardonado con el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015 también dijo al presentar su novela Marienbad eléctrico, publicada por Almadía: “Escribo por la necesidad de romper viejos preceptos literarios. No quiero ser arrogante, pero el objetivo fundamental en todo lo que escribo es trazar nuevas escrituras. Es decir, no me importa tanto cómo escribo, sino cómo me gustaría escribir”.

Son el tipo de joyas que me llevo de la Feria.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

Palabra del día: Despampanante

Foto: José Luis Escobedo
Foto: José Luis Escobedo

Dicen los rumores (y nadie puede desmentirlos, porque no hay testigos), que Adán y Eva se paseaban desnudos por el Edén y todo era sublimemente perfecto, como en película de Disney antes de que aparezca el malo. Pero como dijo José José: “Hasta la belleza cansa”. Entonces, un día inventaron el pecado y ahí se jodió la cosa: el Mismísimo los expulsó del Paraíso y cubrió sus partes innobles con hojas de parra (pampinus, en latín).

Justo de ahí deriva el significado primario de des-pampanante, que se forma con el prefijo negativo des- y el sustantivo pampinus: una persona despampanante es la que sorprende y desconcierta porque está desnuda, es decir, carece de hojas de parra para cubrirse. Entonces, la atenta señorita que ilustra esta entrada es, sí, despampanante. A ver quién me contradice.

Fuente: Joan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Gredos.

Da click aquí para ir a la entrada sobre Supérstite.

 

Rodrigo Fresán: “Celebro que mis libros no puedan ser adaptados para TV”

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Conversé con el escritor argentino sobre su más reciente novela, La parte inventada, en la que a puro estilo literario se planta de cara a las modas (y los medios).

Navega a contracorriente, como todo lo que hace Fresán. Demandante, de estructura fragmentada y lenguaje torrencial, La parte inventada rebasa las 600 páginas sobre un tema difícil: la mente de un escritor, la vocación literaria. Pero al mismo tiempo derrocha estilo, igual que el trapecista que hace piruetas descabelladas y cae en el banquito al redoble del tambor, como si nada. Así. Ambiciosa en esta época de literatura light, trata sobre un autor, rabiosamente antielectrónico, que tuvo éxito en el pasado pero ya no puede escribir.

Estamos en la Feria del Libro de Guadalajara. Mientras saludo a Martín Caparrós, su amigo y también argentino, aparece Fresán. Es altísimo. Trae un libro en la mano: Galápagos, de Kurt Vonnegut. “Lo estoy releyendo. No tenía esta edición”, dice. Le pregunto qué leyó en el vuelo desde su casa en Barcelona. Contesta que en los viajes sólo relee, no le gusta empezar algo en el avión y terminarlo en casa. Entonces carga libros que casi sabe de memoria, para interrumpirlos sin problema. “Ahora traje los cuentos de Salinger y Música para camaleones, de Truman Capote, uno de los libros más estremecedores que hay”. Nos sentamos a platicar.

LEER Y ESCRIBIR TANTO… EN TWITTER. La parte inventada destroza las redes sociales, pero es una postura exagerada. Aunque no la comparto, sí creo que contribuyen a destruir narradores. El momento top de mi infancia eran las vacaciones: tres meses de no ver a tus amigos y luego contarles lo que habías hecho, volverlo fascinante. Ahora, en 140 caracteres todos saben a dónde fuiste. Me irrita que se lea y escriba tanto y que el resultado sea eso. Tuitear El Quijote no lo entiendo como vanguardia. En cuanto a la lectura, el gesto vanguardista insuperable es que unos caracteres negros se te metan por los ojos. ¿Qué más?

DEFENDER LA SOLEDAD. Mi literatura es retaguardista, se ocupa de la retaguardia de las cosas. La vanguardia de este oficio son ferias, festivales, premios, pero a mí me preocupa el momento de la escritura: ahí se libra la verdadera batalla. Uno se hace escritor porque le gusta estar solo, es una de las pocas formas legítimas de defender la soledad. Hasta el siglo XIX era algo noble. Hoy, si dices: “Quiero estar solo”, todos se preocupan, pero si dices “Quiero estar solo porque tengo que escribir” todavía te lo dejan pasar.

SIGUIENTES 14 PORTADAS. La novela tenía siete partes inconexas y no encontraba cómo unirlas, estaba bloqueado. Un día, llevando a mi hijo al colegio pasamos por una tienda en cuyo aparador había un muñequito de cuerda. Mi hijo lo vio y dijo: “Es la portada de tu libro, el protagonista”. Lo compramos y de vuelta en casa encontré que era la solución: terminó de unir el libro. De hecho, la portada lleva el crédito de mi hijo y él cobró lo correspondiente. Ahora, claro, ya tiene las de mis próximos 14 libros.

DISFRUTAR SIN INTERFERENCIAS. Los odontólogos y los panaderos se desconectan al llegar a casa, pero el escritor no, porque todo es escribible, literalizable. Nabokov decía que la realidad no es más que información más especialización: hay una realidad neutral que habitamos todos, del tipo “esto es una silla”, y luego un carpintero se detiene en su estructura carpenterística, mientras un escritor piensa qué hacer narrativamente con ella. Cuando estoy de vacaciones me gustaría disfrutar y sufrir plenamente las cosas, sin interferencias literarias. Y además está el respeto: no puedes estar en el funeral de tu amigo y decir “mmm, esto que escuché me interesa”.

LITERATURA Y TELEVISIÓN. Vivimos en un momento tan crítico para la literatura que, paradójicamente, te permite arriesgar más: si nada vende, por qué no intentar lo que quieras. Yo trato de escribir libros parecidos a los que me gustan, con cierta complejidad, cierto juego. Ante el bombardeo audiovisual, la única batalla que puedo ganar es la del estilo. Me interesa que la literatura sea diferente a la televisión. Para mí es un logro que ninguno de mis libros pueda ser filmado o adaptado para una serie.

VIDA Y FICCIÓN, INEXACTAS. Mi metáfora favorita sobre escribir es la frase de John Updike que cito en La parte inventada: el artista trae al mundo algo que no existía y lo hace sin destruir nada a cambio, “en una especie de refutación de la conservación de la materia”. Me gusta esa referencia químico-física, disciplinas sobre las que no tengo idea, porque tanto la realidad como la literatura son ciencias inexactas.

BIOY, POR SOBRE BORGES. El estilo de Borges acaba comiéndoselo, sus últimos libros parecen escritos por un admirador suyo. Bioy, en cambio, se sostiene. Me parece un mejor escritor, ahora lo estuve leyendo en la Antología de la literatura fantástica. Me deja alucinado lo bien que escribe, con sus toques de rareza, como esquirlas destellando en una aparente normalidad.

DEVORADOS POR LA LITERATURA. Desde niño quise ser escritor. No conozco otra cosa, nunca pensé que la vida podía ser de otra manera. La mayoría de mis amigos son escritores, estamos en lo mismo, así que el único antídoto que me puede sacar de cierto solipsismo es que estoy muy enamorado de mi mujer y de mi hijo, me llevo muy bien con ellos. Yo tengo esa suerte, pero entiendo a los escritores que tienen situaciones familiares complicadas y son devorados por la literatura.

¿ARGENTINO? Disfruto mucho la amplitud temática de la literatura argentina, pero en otros temas no me envuelvo en la bandera de mi país. No me interesa el futbol, no pienso que Gardel cante mejor cada día, estoy seguro de que Dios no es argentino, no me psicoanalicé nunca.

LO QUE VIENE. Para 2015 quiero escribir una novela y en tándem hacer un cuento por mes. Todos mis libros de cuentos están imbricados, unidos al final, pero ahora me apetece hacer cuentos sueltos: uno sobre el verano, otro sobre Marte, otro sobre no levantarte de la cama, aunque no sé si podré, porque me pierde la idea de ensamblar estructuras.

(Originalmente publicado en la revista SoHo).

Durante la entrevsita
Durante la entrevista

 

#LunesDeHumor Encontré la dedicatoria de un libro

Cartón: Agustina Guerrero
Cartón: Agustina Guerrero

Abro un libro de hace tiempo y encuentro la dedicatoria de quien en su momento me lo regaló y a quien amé eternamente durante unos años. Entre las hojas está la nota amarillenta de una cena que compartimos. Es como si el aserrín de esa historia se hubiera sedimentado entre las páginas, como si instantáneas de quienes fuimos bailaran entre renglones. Es una más de las razones por las que amo los libros, como bien lo plantea Agustina Guerrero en este cartón: “Descubrir dedicatorias… Encontrar cosas (además de historias)”. Congelan los mejores y los peores días.

Buen #LunesDeHumor.

Storytelling, base de la conversación: Coca-Cola

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Las historias, con su capacidad para desarrollar conexiones emocionales, se vuelven piedra angular del nuevo modelo comunicativo de la trasnacional. Varias cosas podemos aprender de su análisis.

“El Storytelling está en el corazón mismo de las familias, las comunidades y las culturas del mundo”. Eso no lo digo yo, sino The Coca-Cola Company, que algo sabe de comunicación. Estas palabras textuales son parte de la Estrategia 2020 de la empresa, expresadas en un video ameno (del tipo Draw My Life), narrado por Jonathan Mildenhall, vicepresidente de Estrategia de publicidad global y excelencia creativa de la compañía. Lo acabo de descubrir, aunque no es tan reciente, y me parece una enorme lección de Content Marketing en menos de 20 minutos. Aquí, los puntos que me parecen más destacados.

Tal como lo plantea Mildenhall, con miras al año 2020 la empresa dejó atrás el modelo de Excelencia creativa y asumió uno de Excelencia de contenido, el cual se basa en la idea de que las historias son la base de la conversación y la clave del engagement con la marca. El Storytelling, capaz de desarrollar conexiones emocionales profundas, se vuelve piedra angular del nuevo modelo comunicativo de la organización. Claro, si las historias toman el centro del modelo resulta necesario definir los requisitos que deben cumplir. Los dos que menciona explícitamente el video son:

  • Deben ser valiosas, el consumidor debe percibirlas como interesantes, importantes, útiles.
  • Deben aportar significado al consumidor, parecerle divertidas, geniales.

Algunos otros puntos que me parecen fundamentales de la propuesta basada en Storytelling son estos:

  1. Se busca crear ideas tan contagiosas que no puedan ser controladas, que los consumidores las compartan por el mero gusto de hacerlo y sin poder evitarlo. Es decir, historias que generen conversación de manera natural.
  2. Este contenido líquido, de piezas que son como moléculas interconectadas que se mueven entre sí pero se mantienen unidas, va siempre ligado a los objetivos del negocio, al ADN de sus marcas y a los intereses de los consumidores.
  3. Una vez que la gente toma la conversación, la empresa reacciona a ella 365 días al año, respondiendo preguntas, opinando, sumándose.
  4. El Storytelling ha pasado del modelo unidireccional al de las historias dinámicas, imbuidas de elementos de la marca y que se distribuyen a través de varios canales de conversación, para crear una experiencia de marca coordinada.
  5. La organización reconoce que la creatividad no es prerrogativa de las empresas y que los nuevos tipos de colaboración le son indispensables. Por eso trabaja simultáneamente con varios modelos de creación de contenido: con talento creativo, con fans de la marca, con gamers y músicos, con una agencia tradicional.
  6. La estrategia de Excelencia de contenido se basa en la creación pero también en la edición de las historias generadas, con el fin de evitar que se trate de mero ruido, “blah, blah, blah”.
  7. El análisis de información, el Data Mining, tiene un papel relevantísimo, pues permite medir resultados y saber hacia dónde dirigir los esfuerzos.

Si tienes oportunidad, echa ojo al video. Además de muy ameno, permite asomarse a la forma de concebir una campaña global basada en contenidos. Aquí, el enlace al video.

(Originalmente publicado en el sitio web Sinapzis.com)

Palabra del día: Supérstite

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Me la topo por accidente (¿hay algo que no lo sea?). Me atrae su elegancia esdrújula, el cuello largo, las facciones finas. Busco qué significa y me parece más guapa: “supérstite. adj. Que sobrevive” (DRAE). Se usa en derecho para referirse al cónyuge viudo. No me interesa la acepción jurídica, sino la que alude a la supervivencia de amor, porque sí, a veces en el amor también se sobrevive apenas. A penas.

Añado la palabrita al Diccionario Daniosko de la Lengua: “supérstite adj. Que aguanta la respiración bajo el agua y llega a la otra orilla, aunque luego se dé cuenta de que no valía la pena, que era mejor morir a mitad del río caudaloso”.

Da click aquí para ir a la entrada sobre la palabra Azar.

 

 

 

(Lo que piensa la necia que escribe este blog)

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Y ahí sigo, en la edición y recontraedición del libro que tengo metido entre los ojos. En un afán de exactitud debería decir “tengo neciamente metido entre los ojos”, porque desde hace meses no hay día en que no lo piense, lo revise, lo trabaje, lo acaricie, lo odie. Y vuelta a empezar. Pero parto de la convicción de que sí, como Kerouac, un día he de encontrar esas palabras precisas.

La paciencia de construir una ciudad con palabras: Fabio Morábito

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Andar una ciudad para narrarla. O narrarla primero y confirmarla con los pasos que se dan. O desandarla a golpe de ficción. O erigirla con palabras, aunque no exista, pero ya existe desde que el escritor le hizo un edificio verbal. Me encantan las muchas posibilidades narrativas de las ciudades. Y también amo la literatura de viajes, entendida como aquella que ocurre en un territorio fuera de casa, real o imaginario: un mar poblado de monstruos, los pueblos argentinos que Martín Caparrós recorrió para narrar “la entelequia que es un país” en su libro El interior, la llegada a México contada por la marquesa Calderón de la Barca o el asombro de una de las Ciudades invisibles de Italo Calvino. Me apasiona que ponga a dialogar el mundo interior con el exterior, lo refleje, lo cuestione.

Fabio Morábito también parece disfrutar tanto las ciudades como la literatura de viajes. Paciente contador de historias, está a gusto en la frontera porosa donde se tocan el recuerdo, la crónica, la ficción. De modo que construye ciudades/ viajes con palabras que son todo, menos inofensivas, porque también es poeta. Y además sabe de extranjerías. De desarraigos. Aprendió a hablar en italiano, pero cuando a los 15 años llegó a vivir al D.F. adoptó el español como lengua de escritura. Es decir que temprano tuvo la inquietud de encontrar el tono preciso entre todos los posibles, de saber quién es uno en un idioma y quién, en otro.

Con ese bagaje, cuando hace tiempo vivió un año en Berlín se puso a narrar no la ciudad, sino su ciudad. Con paciencia armó los 13 cuentos del libro También Berlín se olvida como si los inscribiera en el amplio registro de la literatura de viajes. A partir de la memoria y la ficción, comunican el clima mental de recorrer calles extrañas que se vuelven un poco propias, de “calentar la pluma” sin dejar de sentirse descolocado. Con frecuencia, sus personajes no saben qué decir o hacer. Llevan a cuestas una cierta vergüenza. Como el narrador que cada madrugada llega a comprar el pan y encuentra al mismo hombre que come un croissant mientras lee el periódico. El tipo no voltea a verlo y le hace cuestionarse como escritor: “¿Qué posibilidades tenía de que alguna vez mis palabras llegaran hasta él? Ninguna, prácticamente. Tenía ahí a un lector inalcanzable, que me daría la espalda toda la vida. Me pregunto si todo lo que escribí en Berlín lo escribí para él, para conmover a esa roca impasible, y si he seguido escribiendo desde entonces para ese hombre sin rostro, ajustando cada línea con la esperanza de distraerlo de su periódico”.

Ahí está, también, el turco que se dedica a ver traseros en el lago Krumme Lanke mientras otros toman el sol y se fascina con una nudista acostada en su toalla. Entonces el narrador se vuelve cómplice: “Supe que, de vivir permanentemente en Berlín, nunca sería de aquellos que se tuestan en el verano el Krumme Lanke. Sería más bien, como el turco, un solitario fauno que espía las nalgas de las mujeres. Su conducta me pareció la más digna de todo el lago. Para él la desnudez no era, como para los nudistas de fin de semana, un segundo traje más cómodo, sino todavía algo perturbador que reseca la boca y acelera los latidos. Acechaba a su presa y cuando de regreso lo vi dormido sentí piedad por él, la piedad que me inspiran los sátiros, peludos y acalorados en la espesura, siempre solos en alguna orilla y siempre burlados por las ninfas”.

Al leer los cuentos de También Berlín se olvida me parece que algunos días el autor caminó descalzo las strasses alemanas sintiendo la vibración de cada una, y otros días las anduvo casi flotando, presintiendo. Sólo así me explico la variedad de registros. El libro fue publicado por Tusquets en 2004 y acaba de ser reeditado por Sexto Piso. En especial disfruto los cinco relatos agrupados bajo el nombre “El muro”. Con elementos de ensayo pero sin sacrificar fuerza narrativa, teje pasajes así, de “Cómo el muro nunca existió”: “En toda edificación humana hay lugar para una grieta. El Muro de Berlín no sólo no escapó a esa lógica sino que la llevó más lejos que ninguna otra construcción. Puede decirse que empezó a caer no desde que fue construido sino desde que fue concebido. Se puede afirmar incluso que nunca existió. Lo que existió fue la grieta de Berlín. Y como una grieta no puede existir sola se hizo un muro que la contuviera. Se proyectó pues la grieta y no el muro. Se proyectó el vacío y no la presencia”.

Morábito, una de las plumas más pulidas de la literatura mexicana y quien tras 45 años de vivir aquí no pierde el suave acento italiano en la voz, es comentador asiduo de hoteles y destinos en el sitio web TripAdvisor. Quizá porque ese ejercicio conjunta algunas de sus obsesiones: las ciudades que se construyen con palabras, la extranjería, los viajes que ponen a resonar el mundo interior y el exterior.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

De cuando dos palabras incitan a asesinar

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El lunes pasado, la fuga del Chapo Guzmán me obligó a descargar la bilis en un texto que giró sobre ese tema (da click aquí para leerlo), de modo que esta semana quedó huérfana de #LunesDeMonos. Para reparar en algo el equívoco, celebro por esta vez un viernes de cuasi monos con esta cita impecable del argentino Fontanarrosa. Porque sí, una vez me incitaron e invitaron al asesinato y por poco lo celebro (el asesinato, no la incitación), así que hoy la sola palabra me genera taquicardia, angustias. Vámonos tratando mejor, sin tentaciones de crimen de por medio.

#SábadoDeMúsica Mi canción “ardida” favorita

 

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En el amor, los relojes suelen no sincronizarse. Uno ama todavía pero el otro ya no. O a la visconversa. O a la pluscuamperfecta.

Por supuesto, a lo largo de los años me ha tocado estar de ambos lados. La Playlist colectiva de esta semana se refiere a cuando uno se queda amando, aferrado a una esperanza seca. Quisiera no querer, dejar de amar de golpe pero de momento lo encuentra imposible. Lo más socorrido entonces es enojarse con el otro, resentirse con él/ella, jurar que se va a arrepentir. En idioma mexicano, a eso se le llama “estar ardido”, como cuando te quemas groseramente, la piel te arde y crees que no vas a sanar de ese dolor (pero sí). Por supuesto, requiere un soundtrack particular. Aquí va mi opción: la ochenterísima Me vas a echar de menos, de José José. Es sublime aquello de que me vas a buscar y no voy a estar ahí, me vas a extrañar cada día más (desgraciado) pero no voy a volver. En resumen: Vas a sufrir por mí… por lo que yo sufro hoy por ti. Justicia poética, que le llaman.

Abajo vienen los temas propuestos por la comunidad a través de mi Twitter @danioska y mi Facebook: Julia Santibáñez. Si quieres sumar tu canción ponla en los comentarios y la añado. Si quieres oír los temas, da click en cada título para ir al video respectivo.

  1. Benjamín Recacha Whole Lotta Love, de Led Zeppelin
  2. @antonioliho y @JR_UKMX La planta, de Caos
  3. @Clau_diaHs y Dulce Villaseñor Paloma negra, interpretada por Chavela Vargas
  4. @gerryyeah Te solté la rienda, de José Alfredo Jiménez, interpretada por Maná
  5. @perio_gdl Fuck You/ Gonna Get Over You, de Sara Bareilles
  6. @AbraQuedabra La bruja, de Paty Ivison
  7. @cccorporativo Fallaste, corazón, de Pedro Infante
  8. @Salo_Emmanuel El amor apesta, de Charlie Montana
  9. @danywino Mysery, de Soul Asylum
  10. @AdrianoDeLucio y @el_messire La chancla, de Antonio Aguilar
  11. Gabriel González La estaca, de Los Aterciopelados
  12. Paulina Santibáñez You Oughta Know, de Alanis Morissette
  13. Roxana Roldán Mi peor error, de Alejandra Guzmán
  14. Leonardo Tarifeño Por ti no moriré, de Joe Arroyo
  15. Kim Burlingham Profecía (poema), de Rafael de León
  16. Alex Fink Lonely School, de Tommy Shaw
  17. Mariana Pineda Rata de dos patas, de Paquita, la del Barrio
  18. Elizabeth Vargas Paredes Un mundo raro, de José Alfredo Jiménez
  19. María Rosas A Groovy Kind Of Love, de Phil Collins
  20. Daniel Zavala En carne viva, de Raphael
  21. Arántza Carvallo Bootylicious, de Destiny’s Child
  22. Amor Lajud Ojalá que te mueras, de Grupo Pesado
  23. Lux Lancheros Back Off, Bitch, de Guns N’Roses
  24. @PolaThrace Drop Dead, Gorgeous, de Republica
  25. @El_Esagui Que se me acabe la vida, de José Alfredo Jiménez
  26. Javier Martínez Staines Se secó el arroyito, de Los compadres
  27. Ana Victoria Taché ¡Qué grosero!, de Las ultrasónicas
  28. @oscarjimo Ya te olvidé, de Juan Gabriel e interpretada por Rocío Dúrcal
  29. @gmblawyer Love Bites, de Def Leppard
  30. @fcomasse Just Like a Woman, de Bob Dylan
  31. @F4U_4 El rey, de José Alfredo Jiménez interpretada por Vicente Fernández
  32. @AdanSerret Bad Cover, de Pulp
  33. Viramo Spiro Io si, de Luigi Tenco
  34. @yasser_mv This Forgotten Love, de Human Drama
  35. @arr1910 y Lurda55 Te lloré un río, de Maná
  36. @DaniaCSant Puke, de Eminem
  37. Ailidu Insensible, de Juan Gabriel
  38. Borgeano A Good Man is Hard To Find, de Tom Waits
  39. Franklin Farell Qué manera de perder, de Cuco Sánchez
  40. Shira Shaman Debí llorar, de Silvia Pérez Cruz

Da click aquí para ir a las Playlists más recientes:

  1. La canción que pongo cuando estoy triste
  2. Mi canción favorita de los 80
  3. Mi canción preferida para decir “te quiero”

Dedicado a los galanes de viernes

 

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Por un designio de los hados que no alcanzo a comprender, algunos hombres se sienten en la obligación de decirte que eres la mujer de su vida… 10 minutos después de conocerte. Claro, y además esperan que una celebre gritando “¡Albricias, albricias!” y, acto seguido, abra las piernas. #PorDios.

Los viernes de cacería viene muy a la mano esta frase del genial Piolo, tomada de su libro #fugando conjuego (Lectorum/ Otras inquisiciones).

Modo de empleo:

Si eres mujer y te encuentras con uno de esos, déjalo que hable, que se exponga, mientras lo haces creer que estás comprando todo. Cuando quiera ponerte la mano en la entrepierna, dile al oído: “Me encanta que seas mi fan. Farrón”. Luego, puedes reírte en voz fuerte.

Si eres hombre y te dan las tentaciones de bajarle la luna sin saber su nombre, acuérdate de que no, no solemos ser tan básicas. Buscamos hombres, no fans. Farrones.

PD Ok, asumo mi sesgo de género. El hecho de hablar de los Fan. Farrones no implica que no esté plenamente consciente de que hay igual número de Fan. Farronas. Advertidos quedan.

Storytelling o el nuevo-viejo arte de contar historias

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“La narrativa del cuento es tan antigua como la humanidad. Supongo que en las cavernas, las madres y los padres les contaban cuentos a los niños (cuentos de bisontes, probablemente)”. Me encantaría quitar las comillas y jurar que la idea es mía, pero no. Lo dijo Cortázar, lo leo en Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara).

Igual que todos amo las historias, me enganchan los cuentos, sean de la vida-real o de la vida-de-ficción. Resueno con historias, conecto con ellas porque me disparan emociones, me hacen sentir. En cambio, los datos suelen dejarme fría. “En el terremoto murieron 500 personas de la zona más pobre de la ciudad” no pasa de ser una referencia que olvido en cinco minutos. En cambio, me conmueve leer: “En el terremoto murió Rosario, indigente de 60 años que estaba terminando la secundaria y quedó sepultada entre sus libros”. Esa mujer me toca más que las otras 499 víctimas del sismo, que me son una cifra. Y no tiene que haber tragedia para impactar. También me tocan los contenidos de amor, descubrimiento, valentía y humor, detrás de los cuales hay personas. Ya lo dijo Terencio: “Soy humano y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno”. Los cuentacuentos lo saben desde siempre.

Recientemente las historias se ponen de moda para la mercadotecnia, en una rama del Content Marketing. Las marcas buscan contarlas porque saben que aumentan su impacto, que una narrativa certera que logre empatía puede conseguir lo que muchos anuncios no. Así se acuña desde el marketing el término Storytelling, así se revaloriza desde una trinchera extraliteraria el Arte de contar historias. Y como amante de los contenidos también me interesa ese ángulo. Todo esto viene a colación porque me encuentro este anuncio de Nike (ver abajo), que en tres minutos “relata” en primera persona lo que es ser jugador profesional de futbol y lo hace a partir de imágenes (hay un espléndido guión detrás), con lo que rompe las barreras del idioma. Me parece interesantísimo que el verdadero protagonista del anuncio sea el narrador y no la marca, que aparece de forma más bien discreta. Y Nike sabe lo que hace, no está tirando su dinero. Si hasta hace poco las marcas se entronizaban en sus anuncios, ahora ponen por delante personas que tienen una historia. Y las historias me apasionan, sean de bisontes o de futbolistas.

Aquí, el anuncio:

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

“El plagio bien hecho es una obra de arte”

Uno de los hermanos Posin
Uno de los hermanos Posin

Son tres hermanos, de apellido Posin. Reproducen cuadros icónicos de la historia del arte, desde la Gioconda hasta El nacimiento de Venus de Botticelli y varios de Rembrandt, entre muchos otros. El verbo parece exacto: desde su taller en Berlín no intentan hacerlos pasar por originales, no cometen fraude, no los copian sino los re-producen, desde buscar lienzos envejecidos y crear pigmentos que logren el tono exacto del original, hasta hundirse paso a paso en el proceso psicológico del creador y darle su alma. Y aunque venden sus obras por precios que alcanzan los 10,000 euros, afirman que lo que les interesa es el arte, no el negocio, porque el plagio bien hecho es una obra de arte. Por eso, cuando algún museo despistado ha querido dar por original un cuadro suyo, ellos han afirmado: “es nuestro”. Los Posin ya cuentan con un museo en Brandemburgo que expone solamente sus trabajos y recibe unos 5,000 visitantes por año, felices de ver de cerca piezas cuyos originales nunca podrán admirar en Nueva York o París. Pero lo que más me alucina es que dan un paso más: llegan a reproducir obras que no existieron, a partir de imaginar que equis artista hubiera pintado tal escena exactamente así. De algún modo se vuelven la conciencia viva del creador que murió hace siglos (o ayer). ¿Así o más fascinante su historia?

Quienes rondan los pasillos de este blog saben que el tema de la originalidad me interesa mucho, sobre todo por lo que toca a mi propio proceso de escritura. He subido varias entradas sobre el asunto (abajo están los enlaces), porque me apasiona hilar en torno a preguntas como: ¿Puedo ser totalmente original cuando a diario recibo estímulos de todo tipo, la mayor parte de los cuales no escojo ni filtro conscientemente y, por tanto, mañana quizá incorpore en un poema alguno de ellos sin saberlo? ¿Considero un valor sacrosanto la originalidad vista como crear-de-cero o más bien la entiendo como la reformulación de influencias? Me encanta lo que dice Jonathan Lethem en ese texto central que es Contra la originalidad (Tumbona Ediciones): “[…] es evidente que la apropiación, la imitación, la cita, la alusión y la colaboración sublimada forman una especie de sine qua non del acto creativo y atraviesan todas las formas y géneros en el ámbito de la producción cultural”. Por supuesto, estoy convencida de que no se crea desde la nada y en cambio prefiero entender la originalidad como la revigorización de influencias y lecturas a partir de nuevas combinatorias.

El tema cobra fuerza especial en estos días, cuando el escritor argentino Pablo Katchadjian fue demandado por María Kodama, voraz viuda de Borges, por la publicación de El Aleph engordado, intervención que dejó intocado el cuento original, pero al cual añadió 5,600 palabras. Me parece que hay mucho que pensar y discutir sobre el asunto, como centrarnos en la calidad literaria de la nueva obra y dejar de rasgarnos las vestiduras por las parodias o revisiones hechas a una obra canónica. Pero, hablando de Borges, los Posin vienen a ser algo así como la encarnación de unos Pierre Menards de la pintura. Tres veces fascinantes.

Da click aquí para ir a la nota sobre los Posin

Da click aquí para ir a Escribir a partir del caos, entrada en la que rasco el tema originalidad/ plagio

Da click aquí para ir a mi declaración de principios: Plagio ideas pero con elegancia

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#SábadoDeMúsica La canción que pongo cuando estoy triste

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Llegó el día de la originalísima y vitoreadísima Playlist colectiva, que entre todos armamos para los imperdibilísimos #SábadosDeMúsica (notar mi entusiasmo subrayado). El tema de hoy, La canción para cuando estoy triste, se prestó para distintas interpretaciones, desde la de los azotados como yo, que ponemos música para lamernos a gusto las heridas, hasta la de los escapistas, que luego luego quieren huir a parajes más amables. En fin, ahí está la Playlist, ecléctica como debe ser. Mi opción es River, de Angus Stone, con ese “Oh, I wish I had a river/
I could skate away on”. Más abajo vienen los temas propuestos por la comunidad. Da click en el título de cada canción para ir al video respectivo y si quieres sumar tu canción ponla en los comentarios.

Jolie #SábadoDeMúsica.

[spotify spotify:user:1283484028:playlist:7bnOYWZ220tzR9mpDhMvvQ]

 

 

  1. Gerardo Trying Not To Love You, de Nickelback
  2. @grillopez y Manoloprofe Sounds of Silence, de Simon and Garfunkel
  3. @fercampo You And Your Sister, de This Mortal Coil
  4. @alecs_vive Circle, de Eddie Brickell And The New Bohemians
  5. @elzealable What It Takes, de Aerosmith
  6. @amadonegro Both Sides Now, de Joni Mitchell
  7. @Mr_AP Time Will Tell, de Blood Orange
  8. @HRestrepo Don’t explain, de Nina Simone
  9. @almadeliaMC Save Me, de Aimee Mann
  10. AlbertoDiéguez Aunque tú no lo sepas, de Enrique Urquijo
  11. @valevilla Eso, de Alejandro Sanz
  12. @AdrianoDeLucio Holding Back The Years, de Simply Red
  13. @Rafacarballo Wish You Were Here, de Pink Floyd
  14. @DaniaCSant Carry On, de Fun
  15. @Chafornication Lost Cause, de Beck
  16. @romanmatthews83 Through The Barricades, de Spandau Ballet
  17. @Josdamet El equilibrista, de Eros Ramazzotti
  18. @perio_gdl Need You Now, de Lady Antebellum
  19. @lion_stage Everybody Hurts, de REM
  20. @UnDinossaurio Gusano, de Natalia Lafourcade
  21. @valassi1 El triste, de José José
  22. @arr1910 The Long and Winding Road, de The Beatles
  23. Borgeano Shine, de Rollins Band
  24. @Eduardo_Ballina Celebra la vida, de Axel
  25. Verónica Boletta Los pájaros perdidos, de Astor Piazzolla en voz de Roxana Falasca
  26. @yimau Angel, de Judas Priest
  27. @emehachea Palabras a Julia, poema de Goytisolo en voz de Paco Ibáñez
  28. José De Jesús Montoya ¿No podríamos ser amigos?, de la Orquesta Biddú
  29. @danywino The One, de Elton John (preferentemente si está vestido con diseños de Versace)
  30. @yogibar71 Played A Live, de Safri Duo
  31. Ailidu Stop Crying Your Heart Out, de Oasis
  32. RamRock Pale Blue Eyes, de Velvet Underground 
  33. Viramo Spiro Good Morning Headache, de Billie Holiday con la orquesta de Billy Stegmeyer
  34. JimenaAcebesSevilla Baby, Can I Hold You Tonight, de Tracy Chapman

Da click aquí para ir a las últimas Playlists del #SábadoDeMúsica:

Lo que hago de puro insatisfecha que soy

Ilustración: Marcelo Escobar
Ilustración: Marcelo Escobar

“Es evidente que sólo viajamos los insatisfechos. Los satisfechos se quedan en su casa gozando de la satisfacción de lo que tienen. Los que viajamos somos los que pensamos que nos falta algo. Alguna vez, si me sale, escribiré el elogio del insatisfecho injustamente denostado y su muy justa queja”, dice Martín Caparrós en El Interior, que Malpaso Ediciones acaba de publicar en México.

Recién lo terminé. Ya intentaré escribir algo (“si me sale”) sobre este necesario libro de viaje, sobre su estructura desestructurante, sobre sus muchos hilos que tejen un mismo tapete con las texturas de crónica, ensayo, diario, cuento, poema, anuncio publicitario, chisme y chiste. De momento dejo esta perlita que me explica porqué me gusta tanto viajar: por puritita insatisfacción. Y añado: supongo que escribo por lo mismo. ¿Alguien no?

PD Para la Playlist colectiva, la pregunta es: ¿qué canción oyes cuando estás triste? Si quieres participar, sólo añade tu propuesta en los comentarios.

Tardé cuatro años en saber cómo acabar un cuento: Paola Tinoco

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Había una vez un escritor alcohólico, que llevaba escritorzuelas a su casa y las manoseaba en el baño de visitas. Su mujer aguantaba todo y de paso, cuando él se curaba los excesos, corregía vicariamente sus textos y los embellecía. Un día, harta de borracheras e infidelidades, decidió dejarlo e irse de viaje. Cuando estaba en el aeropuerto, él la llamó: “Te necesito, siento que me muero”. Y en este cuento mejor-que-la-vida-real, el giro final fue todo lo inesperado que podía ser.  En el departamento de al lado, un hombre empezó a robar libros porque un amigo de un amigo suyo quería una edición especial de Lolita. Sin querer (o sí) terminó con una adicción a la lectura mucho más quemante que a cualquier droga, mientras en el piso de abajo, un escritor preocupado por reflejar la cotidianidad se enfrentaba a focos fundidos, un horno de microondas que echaba humo y la sala inundada, al tiempo que se preguntaba: “¿Qué haría Kant en una situación como ésta?”.

Es parte de la fauna que habita Oficios ejemplares, primer libro de cuentos de la mexicana Paola Tinoco, publicado en 2010 por Páginas de Espuma. En este edificio, en el que los habitantes buscan cómo ganarse la vida sin perderla, cada cuento comprende dos historias: una está en la superficie, digamos que en la sala, y otra se teje calladamente, así como en el clóset. Hace tiempo, haciendo teoría del cuento, Ricardo Piglia escribió: “¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra? Esa pregunta sintetiza los problemas técnicos del cuento”. El mismo Piglia se entusiasmó con la narrativa de Tinoco y con su manera de resolver el asunto, tanto como para aparecer en la contraportada diciendo de ella: “Se trata de una joven escritora dedicada a su trabajo y con gran futuro”.

Y es que la autora de Oficios ejemplares tiene una pluma ágil. En cada cuento saca los muebles de su sitio, les sacude la comodidad y los coloca en un lugar insospechado, donde muestran la pátina del desconcierto, de la ironía. Y eso no sucede por azar, implica oficio, ese que Paola conoce tan bien porque se mueve entre escritores como en casa. Trabaja en México como promotora cultural y publirrelacionista del grupo editorial Colofón, entre cuyos sellos principales están nada menos que Anagrama y Siruela. Hablando de oficio, en la pasada Feria del Libro de Guadalajara recuerdo oírla decir que el cuento “Cenicienta humillada” era más inteligente que ella misma, de modo que tuvo que esperar cuatro años “para saber cómo terminar” la historia de una chica y un hombre que se excita más al insultarla, que al hacerle el amor.

Vale la pena pasar y pasear por los 14 departamentos de este edificio, donde tras cada puerta espera una historia. No, dos historias. Ambas, espléndidas.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

 

 

 

Poeta muerto por salvar sus libros

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Tenía 63 años, varios poemas y una biblioteca de nueve mil libros, donde por la noche empezó el fuego. Quiso salvarlos armado de su extintor, solo, caballero jurado al pie de los volúmenes. El humo le hizo perder el conocimiento y murió buscándolo entre los libros chamuscados, como imitando el Scriptorium ardiente de El nombre de la rosa. Se llamaba Rafael de Cózar, vivía en Sevilla y recién ahora me entero de su historia, ocurrida hace unos meses. Y me entero también de que éste era el poema del que se sentía más orgulloso:

“Si alguna vez te sobra

algún pequeño hueco

en tu ternura,

ocúpalo conmigo.

Prometo estar en él callado y quieto

como una sombra”.

Delicado, creo percibirle algún eco de Ne Me Quitte Pas. Me llevo el poemita entre la ropa y pienso que De Cózar, escritor, profesor y poeta, tuvo la Fortuna de elegir su muerte. Entre amigos.

Da click aquí abajo para ir a la noticia:

http://www.elmundo.es/andalucia/2014/12/14/548d80aa268e3e5d558b4574.html

#SábadoDeMúsica Mi canción favorita de los 90

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Prácticamente se estrenaba la década de 1990 y el grupo REM lanzaba Losing My Religion, canción que me sedujo no sólo por sí misma (letra y música soberbias), sino también porque hablaba de mi propio momento, de mis dudas corrosivas sobre la fe en la que llevaba varios años sumida. Al final, fue himno premonitorio del rompimiento que habría de redefinirme ante mí misma:

That’s me in the corner
That’s me in the spotlight
Losing my religion
Trying to keep up with you
And I don’t know if I can do it.
Oh no, I’ve said too much
I haven’t said enough.

Además, me encantaba (encanta) el video, con ese baile descuadrado, nervioso, de un muy joven Michael Stipe. De modo que bien puedo nombrarla “Mi canción favorita de los 90”. Con ella inauguro la Playlist colectiva y abajo van las sugeridas por la comunidad del blog a través de mi Twitter @danioska. Si quieres participar, escribe tu opción en los comentarios y la añado. Gracias a todos por armar en conjunto este listado.

Da click en el nombre de cada canción para ir al video respectivo.

  1. @Mr_AP Wonderwall, de Oasis
  2. @PolaThrace All That She Wants, de Ace of Base
  3. @AdrianoDeLucio Fast Love, de George Michael
  4. @otsenresiul Fastball, de The Way
  5. @mangelangeles New York City Boy, de Pet Shop Boys
  6. @CeciliaMuTo Wicked Game, de Chris Isaak
  7. @carloscarranzap Sexy Boy, de Air
  8. @arr1910 I’Do Anything For Love, de MeatLoaf (el video es una bellezita)
  9. @gabymoran Corazón partío, de Alejandro Sanz
  10. @danywino All Apologies, de Nirvana (Unplugged)
  11. @galanazodebarrio Unicornio azul, de Silvio Rodríguez (sí, es anterior a los 90, pero si a @galanazodebarrio le recuerda mucho esa década porque la cantaban a voz en cuello en Filosofía y Letras, se vale una licencia poético-musical)
  12. @daniacsant Iris, de Goo Goo Dolls
  13. @gemis46 Smells Like Teen Spirit, de Nirvana
  14. @gmblawyer Don’t Cry, de Guns N’Roses 
  15. Héctor Emmanuel The Sign, de Ace of Base 
  16. lurda55 En el muelle de San Blas, de Maná 
  17. Viramo Summer Kisses, Winter Tears, de Julee Cruise 
  18. @rafacarballo Las flores, de Café Tacuba 
  19. Franklin Farell Sin un amor, de Los Panchos
  20. Ramrock Sideshow, de Alice Cooper
  21. Borgeano You Learn, de Alanis Morissette
  22. JavierJimenez1986 SkiBaBopBaDopBop, de John Scatman
  23. Héctor Esclusa De música ligera, de Soda Stereo

No sé qué se me rompe por dentro

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Mi mamá, 84 flagrantes años, se va a vivir a una residencia de personas mayores (eufemismo para asilo de ancianos). Y yo no sé qué se me rompe por dentro.

Tomó la decisión porque las rodillas le tiemblan de más y las escaleras de su casa tienen mirada traidora. Porque recientemente se ha caído varias veces. Porque hace poco, cuando se sintió muy mal y pensó que era un infarto, se sintió más sola que nunca. Y se asustó. Tomó la decisión porque la edad se le vino encima sin carnaval ni comparsa. Así decía aquella canción que estaba de moda cuando ella era fuerte, cuando yo no me imaginaba que la boca se curvaba por la edad. Hoy, guapa y valiente pero cada vez más chiquita, decide que lo mejor es renunciar a vivir sola. Y los hijos y los nietos nos sentimos más tranquilos, pero yo no sé qué se me rompe por dentro.

Hace días fui a visitarla con mi adolescenta-que-se-desborda-de-vida.  Al despedirse, se dieron un abrazo muy largo. Me pareció que cambiaban estafeta. Y no sé qué se me rompió por dentro.

#MiércolesDePoesía No tener un sitio para cada cosa

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Llegó sin advertencia, como caminando de puntillas, otro #MiércolesDePoesía. Para saludarlo ya que está metido aquí en mi casa, hoy acudo a Jaime García Terrés, escritor mexicano nacido en 1924. A partir de un par de imágenes, este texto suyo dice mucho sin decirlo.

Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa.

Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente

debajo de la piel y adentro de los huesos;

algunas, unas cuantas

quedan desparramadas en la sangre,

súbitas furias al garete, coloradas.

Todo por no tener un sitio para cada cosa;

todo por azuzar los vagos íjares del tiempo

con espuelas que no saben de calmas ni respiros.

-Jaime García Terrés, “Jarcia”, en Gabriel Zaid (comp.), Ómnibus de poesía mexicana (Siglo XXI)

El peligro de lidiar con un “sucio angelito”

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“La sequedad de mis labios, el agrio olor a licor, su rodilla con su hueso demasiado afilado presionando contra mi pierna; todo él tan torpe en el gesto. Me sentía tan cansada que quise apartarme y simular que me encontraba indispuesta. Fue algo espantoso que me besara. Cerré los ojos y pensé en qué decir cuando él hubiese terminado. Debo quedarme mirándole durante un buen rato, maravillada, y decirle finalmente: ‘Hace usted que me sienta rara’. Él no hacía que me sintiera rara, no como lo hizo el italiano cuando me llamó ‘sucio angelito’, pero tendría que decirlo, si no él se sentiría herido”.

Habla la narradora adolescente de Lo que dijo Harriet, novela de la inglesa Beryl Bainbridge recién publicada por el sello español Impedimenta y distribuida en México por Sexto Piso. Es de lo mejor que he leído en mucho tiempo, impecablemente bien escrita, perturbadora a morir, con una ironía que alarma y desarma. Cuenta la historia de dos amigas, de 12 y 13 años, quienes durante el verano se reencuentran en una pequeña localidad costera. Juntas son perversas, nocivas. Lideradas por Harriet, se proponen seducir al Zar, un hombre casado que coquetea con ellas sin medir el abismo al que pueden arrastrarlo.

La novela, un portento redondo, está inspirada en un crimen real ocurrido en Inglaterra, sobre el que Peter Jackson se basó para su película Criaturas celestiales. Y la vida de su autora, a quien hasta el momento yo no tenía en el radar, no es menos fascinante: nacida en Liverpool en 1932, trabajó como actriz, empezó a escribir tardíamente y creó Lo que dijo Harriet, su primer libro, a los 35 años, pero varios editores lo rechazaron por “repulsivo”. Por fin fue publicado en 1972. Luego Bainbridge publicó varias novelas más y cuando murió en Londres, en 2010, The Guardian la llamó “un tesoro nacional”.

Como digo, la novela es de verdad notable. Y luego está la traducción. En general, si me es posible, evito leer traducciones de inglés y francés; prefiero acudir a las obras en su lengua original. Cuando Llüisa Matarrodona, eficaz publirrelacionista de Sexto Piso, me hizo llegar esta edición del libro, le quise echar ojo, pero en ese echar ojo me devoró la prosa de Bainbridge. Terminé leyendo la novela completa, tirando baba por la pluma de Bainbridge  y disfrutando muchísimo la traducción de Frieyro. Cómo da gusto que existan mancuernas así.

De verdad, háganse un favor leyendo esta cátedra de escritura poderosa y soberbia traducción sobre los peligros de rondar a un “sucio angelito”. Es de los libros que uno no puede vivir sin haber leído.