Archivo de la categoría: literatura

Sí, hablo mucho de libros, de autores, de poemas, de novelas.

Burroughs o la originalidad sobrevalorada y qué es el estilo del escritor

Entre las muchas cosas que me atraen de este escritor beatnik está su vocación autodestructiva. No sé, me interesan esas ganas recurrentes de consumirse, que recuerdan aquello de It’s better to burn out than to fade away”,  de la canción de Neil Young.

Pero hoy no me asomo a sus intimidades, sino me centro en su figura pública como escritor. Aquí van dos conceptos de Uncle Bill (como lo llama BEF en su espléndida novela gráfica del mismo nombre), expresados en una conferencia que aparece en YouTube como “Class on Creative Writing” y a la cual llego gracias a mi caro amigo Andrés Grillo, por triangulación de una nota en Yorokubu.

Me parecen dos puntos útiles de recordar para quienes escribimos (la traducción es mía): 

“El concepto de originalidad pasó de moda, no se necesitan nuevas ideas ni nuevos personajes. Si un escritor utiliza escenarios o personajes de otro autor, de todas formas va a ser valorado por sus propios méritos” (aparece a partir del minuto 0’43”).

“El estilo es la elección arbitraria de un escritor sobre qué palabra o imagen va a emplear, entre las muchas disponibles que pueden significar más o menos lo mismo. Al ser arbitaria, la selección se vuelve [una] característica suya” (aparece a partir del minuto 5:57).

Da click aquí para ir al texto de Yorokubu.

Por qué escribir es tan difícil

“Podríamos decir que la poesía no hace lo que Stevenson pensaba: la poesía no pretende cambiar por magia un puñado de monedas lógicas. Más bien devuelve el lenguaje a su fuente originaria”. Lo dice, nada menos, Borges en la conferencia “Pensamiento y poesía”, incluida en el libro Arte poética, publicado por Editorial Crítica y que llega a mis manos gracias a quien amo.

El escritor (de poesía, pero no sólo) busca regresar al manantial original, a la sonoridad primigenia. No es poca cosa: en forma y fondo llegar a ese punto donde cada uno reconoce algo de sí que no sabía que sabía.

Por eso poquísimas veces lo consigue.

Cómo mira quien está muerto, según Villaurrutia

Captura de pantalla 2016-08-25 a las 12.10.48

“Ahora estoy muerto. Descanso. Escucho. En torno mío el silencio es tan puro que un suspiro lo empañaría. Los recuerdos se me ofrecen detenidos, en relieve, con sus colores de entonces. Yo sigo, inmóvil, el juego de vistas estereoscópicas. Cada minuto se detiene y cae para dejar lugar a otro más próximo. No es difícil morir. Yo había muerto ya, en vida, algunas veces. Todo estriba en no hacer un solo movimiento, en no decir una sola palabra, en fijar los ojos en un punto, cerca, lejos. Sobre todo, en no distraerse en mil cosas.

[…] Morir es estar incomunicado felizmente de las personas y las cosas, y mirarlas como la lente de la cámara debe mirar, con exactitud y frialdad. Morir no es otra cosa que convertirse en un ojo perfecto que mira sin emocionarse”. (p. 26)

Estoy leyendo Dama de corazones, la única novela de Xavier Villaurrutia, en edición de la UNAM. En la introducción, Pedro Ángel Palou señala que el autor comenzó a escribirla en 1925, cuando tenía 22 años. En ese momento Reflejos, su primer libro, estaba prácticamente terminado, con lo que Dama de corazones se convirtió en el gozne creativo entre él y Nostalgia de la muerte, ya de madurez creativa.

En la novela, que según Palou el propio escritor habría visto como un “ejercicio”, explora el lenguaje, el tono y los recursos que luego va a desplegar de forma portentosa en su obra. No son mayormente interesantes los hechos que narra: Julio va a visitar a sus primas y su tía, a quienes hace tiempo no ve; a los pocos días, tras la muerte de su tía, regresa a casa. El deleite está en el estilo, en la prosa impecable con momentos de enorme tensión, humor finísimo e imágenes que anuncian al mejor Villaurrutia, como ésta con la que abro la entrada, además de las reflexiones sobre el propio lenguaje.

Qué lujo el mío: dedicar el mediodía de un jueves a empaparme las entretelas con esta delicia.

Da click aquí para ir a la entrada Para lo que me sirven las palabras contigo, también sobre Villaurrutia

 

Mi oficio: ser lectora profesional

(tenía esta imagen guardada, pero no sé el nombre del autor. Si alguien lo sabe y me lo dice, lo agrego)
(tenía esta imagen guardada, pero no sé el nombre del autor. Si alguien lo sabe y me lo dice, lo agrego)

Fui una niña sumergida en libros. Es decir, muy muy hundida entre renglones. Desaforadamente, incontinentemente.

En un primer momento se trató de una puerta de escape a mi timidez, a mi torpeza genética para hacer amigos. Descubrí que los libros estaban siempre para mí y que no necesitaba convencerlos de jugar conmigo. Luego encontré que la lectura implicaba la posibilidad de viajar, de habitar otras personas, de ser otras personas: me topé por azar con el regalo de convertirme en Sherlock Holmes, Jim Hawkins y Jo March en una misma semana.

Así, mi día a día pronto se vio entretejido de palabras. Empecé a escribir mínimas cosas, ya adolescente seguí leyendo mientras publicaba poemas, cuentos. Como adulta, lectora desmesurada, no se me ocurrió nada mejor que estudiar Letras. Hoy puedo decir que soy lectora profesional y que con mucha fortuna me gano la vida escribiendo, aunque podría ganármela con todavía mayor felicidad si alguien me pagara por leer.

Ayer se publicó en el sitio Horizontum.com una pequeña entrevista que me hizo Diana López justo sobre mis afanes lectores. Aquí está.

 

Diana López: ¿Podrías mencionarnos tus 5 libros favoritos y por qué lo son?

Julia Santibáñez: Uf, qué difícil responder sólo cinco. Tengo por lo menos 50, pero entre los que he leído en el último año tengo varios preferidos que seguramente van a seguir siéndolo en los años por venir. Son: A) la novela Lo que dijo Harriet, de la inglesa Beryl Bainbridge, por cómo refleja la perversión de dos adolescentes que son “sucios angelitos”; B ) la antología de cuentos Norte, coordinada por el mexicano Eduardo Antonio Parra, porque es reflejo de una de las literaturas más vitales que hay hoy en el país; C) el libro de poesía Odioso caballo, del mexicano Francisco Hernández, por su humor crudo y su celebración de la palabra; D) la novela Juliana los mira, del colombiano Evelio Rosero, porque es un largo poema en prosa; E) el libro de poesía Saltaré sobre el fuego, de la polaca Wyslawa Szymborska, por cómo corta sin bisturí los sentimientos.

DL: ¿En qué momento de tu vida aparecieron cada uno, algún acontecimiento especial, impactante o desastroso?

JS: El “A”, “B” y “C” los leí mientras pasaba por un momento doloroso, me ayudaron a ponerle palabras a la angustia y la tristeza. El “D” lo leí en una época de insomnio, entonces me acompañó en las madrugadas y me las hizo muy felices. El “E” lo fui leyendo al inicio de una época de enamoramiento, así que me trae espléndidos recuerdos.

DL: ¿Siempre deseaste ser escritor o qué otro trabajo te imaginabas desempeñar?

JS: De niña quería ser astronauta, detective y escritora. Ya de adolescente me veía escribiendo y leyendo siempre, mientras me dedicaba a la literatura.

DL: Si vivieras en otro país, ¿a qué te dedicarías?

JS: Si viviera en Venecia sería gondolera. Si viviera en Suiza me dedicaría a hacer chocolates. Si en Alaska, vendería hielo de colores, sería un hit.

Da click aquí para ir a la entrevista en el sitio de Horizontum.

#MiércolesDePoesía Versos de ¡nálgame, Dios!

Captura de pantalla 2016-08-03 a las 6.25.12

Esta bonitanoticiabonita que ayer compartieron los amigos del Weso (@elwesomx) me deparó una tarde-noche de lo más enriquecedora. Resulta que retuiteé las palabras del prócer de la fe y de inmediato David Miklos (@dmiklos) se puso en sintonía. Y así venga un intercambio de tuits luminosísimos sobre el asunto. Con permiso del respetable (cada vez más escaso dados los tiempos que corren, insisto), al amparo del Cardenal surgió un lujo de frases sobre el pagano ano y sobre la importancia de mantenerlo republicano. Se sumaron también @ÚrsulaCamba y Daniel Sánchez (@danywino), todos igualmente paganos que los de marras.

Ya en la noche tuve una visita de la musa y como resultado di a luz (no, perdón, que no fue por ahí) el siguiente sonetito soberano. Va con dedicatoria especial a los veteranos amigos de este blog. Sea el #MiércolesDePoesía.

SOBRE EL ANILLO DE LA PUREZA

El Cardenal, probo en amor mariano,
por el tema se interesa del ano.
Afirma que lo hizo Dios, ufano,
para dar sin recibir, buen cristiano.

Pero el fiel, mezcla de infiel y gusano
“Amaos los anos a los otros”, vano,
obedece con fervor franciscano
cual si fuera instrucción del Vaticano.

Así todos gozan del ano sano
que el Creador confirió a cada paisano
(celebran botaneando Gran Padano)

y el Cardenal le ruega a San Susano
conservar su cuerpo casto y lozano
aunque se diga que le cabe un piano.

Aforismos como pastillas de menta

Captura de pantalla 2016-08-02 a las 10.09.39

Merlina Acevedo es ajedrecista, rockera y escritora.

@MerlinaAcevedo tiene más de 63 mil seguidores en Twitter.

Merlina Acevedo voltea las palabras al revés como un guante, es decir, las palindromea.

Merlina Acevedo acaba de publicar Apholíndromos, un nuevo libro que compendia sus aforismos y palíndromos.

Aquí, cinco aforismos para llevar en la bolsa y usar en caso de garganta reseca.

 

El amor deja mucho que desear.

**

Necesito un espejo que se guarde su opinión.

**

Escribo para saber en qué estaba pensando.

**

El tiempo todo lo cura, pero yo prefiero automedicarme.

**

Lo que nos incomoda del silencio son las palabras con que lo llenamos.

 

Da click aquí para ir a la página de Editorial Arscesis, donde está a la venta el libro de Merlina.

Da click aquí para ir a la entrevista que le hizo a Merlina la periodista María Scherer.

El fin del mundo aguarda en un hotel de paso

Captura de pantalla 2016-06-21 a las 11.15.16El fin del mundo no está cerca. Es decir, no está cerca,  ya está aquí. Lo sabe la mosca que un cruel tiene por mascota para arrancarle las alas, para quitarle las patas. También lo sabe el niño que juega en la frontera de Israel con un paraguas amarillo, pretendiendo que es un arma. Y el amante que alguien arma y desarma, y teme que un día lo reemplacen por un modelo de última generación. Sobre todo, lo sabe el amante que visita hoteles de paso, tristes hoteles de paso, y desde ahí señala: “Las llamas del infierno son una imposibilidad. Existen a manera de metáfora. Quienes las concibieron usaron ese eufemismo con el propósito de designar las camas de los hoteles de paso cuando un hombre solitario, sin sueño posible, piensa en:

a) la ausencia de la mujer perdida

b) la ausencia de la mujer ansiada

c) la presencia de una mujer que no es la aludida ni en a) n i en b)”.

Y sí, qué Hollywood ni que nada: estar a solas en un hotel de paso bien encarna el auténtico, el más apocalíptico fin del mundo, sin estallidos ni efectos en cámara lenta pero sí desgarramientos, mucha sangre, música trepidante y, acaso, algún ángel caído entre los escombros.

El amor antes y después del final del mundo, libro reciente del escritor mexicano José Luis Enciso, es un rosario de cuentos eficaces, agudos, que exploran los diferentes registros del deseo desde la imaginación (¿hay mejor resorte contra la desesperanza?). El autor sabe usar la pluma para poner acentos de sorpresa, para subrayar la ironía que toda devastación conlleva, para crear ritmo en relatos que no dan tregua. Como los sobrevivientes, él y ella, que se besan con voracidad, que lamen “las costras de mugre y lodo del otro”, que no logran escapar de los fantasmas. O como el amante que está solo en un hotel y para quien, de todas las soledades, “la blanca es la peor. Los glaciares saben de eso. Las sábanas de los hoteles de paso, también”.

¿Es importante imaginar qué pasa antes y después del fin del mundo? Sí, según este libro, sí. Y mucho.

30 años sin Borges pero con él

Cartón: Lucas Cejas www.lucascejas.blogspot.mx
Cartón: Lucas Cejas
http://www.lucascejas.blogspot.mx

“—¿Cuál es su mayor ambición literaria?

—Escribir un libro, un capítulo, una página, un párrafo que sea todo para todos los hombres […] que prescinda de mis aversiones, de mis preferencias, de mis costumbres; que ni siquiera aluda a este continuo J. L. Borges; que surja en Buenos Aires como pudo haber surgido en Oxford o en Pérgamo; que no se alimente de mi odio, de mi tiempo, de mi ternura […]”.

(Entrevista a Jorge Luis Borges publicada en la revista Latitud No. 1, Buenos Aires, febrero de 1945, citada por Emir Rodríguez Monegal en Borges por él mismo, Caracas: Monte Ávila Editores, 1981).

Hoy se cumplen 30 años de la muerte ya no del escritor total sino un paso más allá: del hombre total, el que con su escritura aspiró a ser todos, cualquiera. Y en muchas ocasiones lo logró. Por eso sigue por aquí, aunque no esté.

Obsesión por la textura, la música interna y el perfume de cada palabra

 

Captura de pantalla 2016-06-03 a las 10.44.51

“Sensación de estar frente a la literatura, o mejor, de ver funcionar una maravillosa máquina de hacer literatura. Habla lento, con extraños cortes en el interior de la frase. Absurdamente, yo me sentía tentado a arrimarle las palabras, como si él se detuviera porque no las encontraba. Siempre él traía por fin una palabra distinta a la que yo imaginaba, más bella y más exacta que la mía”. Lo dice un muy joven Ricardo Piglia sobre su encuentro con Borges, en Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación (Anagrama), esos espléndidos cuadernos del alter ego de Piglia.

Claro, la vocación de Borges por la textura, la música y el perfume de cada palabra habrá entintado su manera de hablar, tanto como distingue su obra. Me recuerda aquel cuasimandamiento de Dylan Thomas, “Love the words” y su obsesión, su desquiciamiento por la sonoridad y la multiplicidad de sentidos de las palabras. Da click aquí para ir a la entrada Dylan Thomas: Feroz declaración de amor por las palabras.

Me voy pensando en eso que impresionó al muchacho Piglia: difícilmente se puede crear algo de proporciones como las de Borges o Thomas sin la obsesión por el material con que se crea, como pasará con un escultor que conoce y ama y teme y explora y vibra las posibilidades del mármol.

Acabo de firmar contrato para un nuevo libro (y tengo gusto y susto)

Captura de pantalla 2016-05-30 a las 21.50.19

“El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel […] La obligación del escritor es hacer su obra lo mejor que pueda hacerla; cualquier obligación que le quede después de eso, puede gastarla como le venga en gana […] “. Son palabras de William Faulkner.

Es cierto, el narrador o el poeta tienen ventaja sobre un cineasta o un escultor, que dependen de la confluencia de muchos factores, de grandes recursos, de materiales difíciles de conseguir. En cambio, quien escribe se basta con una hoja y un lápiz. En esos dos elementos sencillos descansa su trabajo, el que le obsesiona, el que alimenta sus neurosis y pudores, el que le da una dirección, aunque muy probablemente nunca viva de esas palabras garabateadas en un papel.

Lo digo cuando acabo de firmar el contrato para publicar un nuevo libro de poesía. Y sí, estoy feliz, emocionada, pero también tengo miedo, todas las inseguridades del mundo.

 

 

Qué difícil, hacer lo que realmente quiero

Captura de pantalla 2016-05-26 a las 22.13.58

“¿Por qué siempre nos enseñan que es fácil y perverso hacer lo que queremos […]? Es lo más difícil del mundo y requiere el máximo coraje. Es decir, hacer lo que realmente queremos […] Implica una enorme responsabilidad“.

Sigo en un viaje desmesurado de ideas con la novela El manantial (The Fountainhead), de Ayn Rand, cuyo fragmento cito arriba y el cual, luego de pensar un rato, abrazo sin dudar. Hacer lo que quiero es lo más endiabladamente difícil del mundo. Nunca me lo había planteado.

El manantial funciona perfectamente bien como novela, los personajes son sólidos, creíbles, complejos. La trama avanza, hay suspenso, es un novela redonda. Pero es más que eso. Es el planteamiento de una filosofía con muchas capas, una fregonería que me sorprende dándole vuelta varias veces al día a sus conceptos. Qué gusto que lo sorprendan a uno libros así, que se vuelvan parte de tu ADN. Me voy con esto en la cabeza.

P.D. De nuevo, la traducción es mía. Dispensen.

 

 

Por qué la jodida necesidad de escribir

Captura de pantalla 2016-05-17 a las 10.04.36

Me encuentro esta cita de Paz que anoté en un cuaderno viejo y me gusta toda, pero en especial esta línea: escribo para detener el instante y para echarlo a volar. Por eso no dejo de escribir, por la jodida y voraz y bendita necesidad de exprimir al máximo cada segundo:

“He escrito y escribo movido por impulsos contrarios: para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir”. -Octavio Paz, prólogo a La casa de la presencia

 

#MiércolesDePoesía Mis otras vidas, las que no fueron

Captura de pantalla 2016-05-10 a las 20.41.30

Para acompañar las horas del día van estos versos de Borges, del siempre necesario Borges. Contagiada por él, veces yo también me lo pregunto.

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.

-Jorge Luis Borges, “Lo perdido”, El oro de los tigres, en Obras completas. Tomo 2, Buenos Aires: Emecé Editores, 1974

Estar demasiado vivo a veces resulta peligroso

Captura de pantalla 2016-04-28 a las 7.16.42

Un escritor de éxito más bien mediocre publica su nueva novela. De pronto, como si todos los críticos se hubieran puesto de acuerdo en alabarla y como si todos los lectores se hubieran puesto de acuerdo en leerla, de la noche a la mañana se convierte en un fenómeno de ventas y él entra en una vorágine de viajes, entrevistas, ferias de libros, entregas de premios, presentaciones.

El huracán demencial lo absorbe y deja de escribir. Después de un tiempo llega a una conclusión tremenda: “Le perdí respeto a la literatura, que era lo único que hasta entonces había dotado de sentido o de una ilusión de sentido a la realidad. […] Quizá dejé de escribir porque estaba demasiado vivo para escribir, demasiado deseoso de apurar el éxito hasta el último aliento, y sólo se puede escribir cuando se escribe como si se estuviera muerto y la escritura fuera el único modo de evocar la vida, el cordón último que todavía nos une a ella” (Javier Cercas, La velocidad de la luz, DeBolsillo). Uf.

Claro, la gente demasiado feliz no suele crear, para qué. El arte (la escritura) cumple un rol cuando hay una carencia o se busca confrontar algo o el mundo es decididamente perfecto. Entonces surge la urgencia de componer un mundo a partir de palabras: una realidad que no existía y ahora existe. A quienes escribimos nos aplica aquello que dijo Martín Caparrós en otro contexto: “Es evidente que sólo viajamos los insatisfechos. Los satisfechos se quedan en su casa gozando de la satisfacción de lo que tienen. Los que viajamos somos los que pensamos que nos falta algo”. Pues eso.

“Vivir una sola vida es como no vivir en absoluto”

Captura de pantalla 2016-04-22 a las 10.50.00

“¿Qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. […] Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto”.

Estoy releyendo La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (Tusquets) , y estas líneas me estremecen por desoladoras. Tal cual: ¿cómo voy a saber si lo que hago me conviene o no? ¿Si tal decisión es un acierto o un error? Qué injusto no tener más vidas para poner en práctica lo que aprendo en ésta. Además, las cosas más fregonas de ésta quisiera volver a vivirlas en, al menos, otras dos.

Reporte desde el paraíso de la desesperanza

Captura de pantalla 2016-04-21 a las 10.38.55

Sigo sin poder pasarme el trago que se llama Malcolm Lowry, que es su novela Under The Volcano. La figura del Cónsul, borracho durante tres cuartas partes del libro, me desarma. No conozco otra obra artística que de este modo me ponga en los zapatos del abatimiento, de la agonía y la soledad, pero también del consuelo y la compañía que significa una botella de alcohol, todo al mismo tiempo.

Que revele cómo una copa tras otra tienen la capacidad dar textura a los demonios que nos rodean y nos ocupan, “lo que están en posesión”.

Que muestre cómo una cantina es el verdadero paraíso de la desesperanza, donde el alcohólico finge esperar ayuda, cualquier tipo de ayuda, pero en realidad no la quiere.

De cómo ahí le hablan, implacables, las voces internas, estranguladas de poesía: “Why am I here, says the silence, what have I done, echoes the emptiness, why have I ruined myself in this wilful manner, chuckles the money in the till, why have I been brought so low, wheedles the thoroughfare […]”. (Capítulo 12) (¿Por qué estoy aquí? dice el silencio, ¿qué he hecho? repite el eco de la vacuidad, ¿por qué me he arruinado de esta manera deliberada? dice, riendo entre dientes, el dinero en la gaveta, ¿cómo he podido caer tan bajo? murmura la avenida […]”. Traducción de Raúl Ortiz y Ortiz para Editorial Era).

Aunque bebo poco y, para mí, decir borrachera es sinónimo de fiesta, de amigos y de pasarla bien cada varios meses, el alcohol ha golpeado a mi familia y a seres entrañables. No puedo, por eso, poner distancia de este bosque de símbolos. Me toca demasiado cerca, carajo.

#MiércolesDePoesía Una orgía con Jaime Sabines

Mónica Soto lee "Espero curarme de ti".
Mónica Soto lee “Espero curarme de ti”.

Anoche hicimos una bacanal a costillas de Sabines. Estrenamos sus poemas, los comimos e inhalamos, los bebimos. Impúdicos, dejamos que nos pintaran la boca de rojo y nos dejaran remecidos.

Éramos más de 100 (calculo) en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica. El evento se anunció como una celebración por los 90 años que hubiera cumplido el escritor, pero en realidad llegamos desde distintos puntos de la ciudad, en realidad estábamos ahí para leer un poema y asegurar: “No es de Sabines, es mío, tiene mi nombre”. O: “Con él me di cuenta de que sabía algo sin saber que lo sabía”. O, incluso: “Estos versos me dicen mejor que yo mismo”.

Los invitados no éramos Mónica Soto, Rocío Cerón, Alejandro Baca, Javier Moro Hernández y yo misma, colegas a quienes amablemente mi querido José Luis Enciso convidó a leer nuestros textos sabinianos favoritos. Los invitados tampoco eran quienes llegaron con su libro bajo el brazo y pasaron a leer sus versos preferidos o los que los recitaron de memoria o los leyeron en el celular. El invitado de honor era el poema.

Me emocionó, me emociona esa apropiación, ese invitar a la gente a ponerle su firma a unos versos que, aunque escritos por Sabines, son de uno. La poesía es tremenda por eso, porque “es un puente que tendemos entre una soledad y otra”, dijo alguna vez el autor chiapaneco. Y anoche lo vi ocurrir una vez más.

Hoy me pongo más cursi de lo normal y digo: qué chingona es la poesía y qué rico orgiar con Sabines.

Dejo por aquí estos versos suyos que son míos:

“Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando”.

Captura de pantalla 2016-04-20 a las 10.41.02
Alguien del público comparte “He aquí que tú estás sola”.

 

Yo leo "Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti".
Yo leo “Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti”.

 

Una chica del público lee en su celular los versos que el poeta escribió para ella.
Una chica del público lee en su celular los versos que el poeta escribió para ella.

 

"Yo no lo sé de cierto, pero supongo/ que una mujer y un hombre un día se quieren, se van quedando solos poco a poco...".
“Yo no lo sé de cierto, pero supongo/ que una mujer y un hombre un día se quieren,/ se van quedando solos poco a poco…”.

A esto sabe el sexo dentro de una iglesia

Captura de pantalla 2016-04-19 a las 11.07.22

Cuando virtud y pecado se encuentran sacan chispas. Abstinencia y desenfreno, dos caras del mismo Jano, ambas concentradas en el deseo: una por negación, otra por descaro. La oscuridad rota por la luz de las velas, lo prohibido y al mismo tiempo lo sublimado hacen un coctel invitadorsísimo.

Estoy leyendo Los almuerzos, novela del colombiano Evelio Rosero que se desarrolla en una parroquia de Bogotá y regala pasajes impecables como éste, cuando el jorobado Tancredo y la joven Sabina se encuentran, encendidos, debajo del altar:

“Resopló, era una llama que se consumía, el único cirio encendido de la misa. Tancredo la sintió despojarse de un tirón de su blusa, adivinó el gesto avasallador de la penumbra, los brazos alzados, la prenda que caía. Como por una llama negra el templo se hizo cálido, se incendió el aire, que olía al cuerpo pálido de Sabina, al escalofrío de sus pechos recién descubiertos, al sudor de sus axilas, al miedo y la alegría de toda su carne dispuesta, que se atrevía”.

Sí, algo así debe ser el sexo en una iglesia.

De cómo este escritor se parecía a un escorpión

 

Malcolm Lowry
Malcolm Lowry
Anoche, en la madrugada, terminé de leer Under the volcano (Bajo el volcán), novela del escritor inglés Malcolm Lowry. Es un golpe tras otro de estilo, de imágenes, de poesía en prosa, de trama, de cabrón ritmo para hablar del infierno (con ecos de Dante y de Fausto), de personajes. En otro momento quiero escribir sobre algunas de las muchas cosas que sacuden de este portento de novela, pero hoy dejo aquí un fragmento que se me atora en la garganta como una piedra, por terrible y bello.

Cuando el personaje del Cónsul, en su ininterrumpida borrachera, ve un escorpión en la pared, comenta:

“A curious bird is the scorpion. He cares not for priest nor for poor peon… It’s really a beautiful creature. Leave him be. He’ll only sting himself to death anyway” y más tarde, al ver otro escorpión muerto, señala: “Maybe the scorpion, not wanting to be saved, had stung itself to death”. ( Capítulos 6 y 12, pp. 196 y 352 respectivamente en mi edición de Harper Perennial).

(Aquí, una traducción que encontré en Internet y que es, al menos, decorosa. Es de Raúl Ortiz y Ortiz: “Curiosa ave es el alacrán. Le da lo mismo el cura que el pobre peón… Realmente es una criatura hermosa. Déjalo. De cualquier manera morirá por su propio aguijonazo […] Tal vez, como el escorpión no quería que lo salvaran, se había matado con su propio aguijón”).

El Cónsul es tan parecido a ese animal, tan idéntico en su afán autodestructivo. Y Lowry, el autor, también lo fue. Los tres asumen como propia la afirmación: “What if courage here implied admission of total defeat?”. (“¿Qué ocurriría si aquí la valentía entrañara admitir la derrota total?”).

Villoro: El periodismo le da sentido a lo que no lo tiene

Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)
Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)

Leo que a Juan Villoro le dieron el Premio Periodismo Diario Madrid, por su trabajo sobre temas de la cultura hispanoamericana, además del Premio José Emilio Pacheco, en la Feria del Libro de Mérida. Anda muy celebrado, pues.

La suya es una pluma sólida tanto en la arena literaria como en la periodística, pero desde hace tiempo su trabajo como cronista y ensayista es el que más me interesa. Cuando fue mi maestro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM leí sus novelas El disparo de Argón y El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica, además de los cuentos de La noche navegable. Lo disfrutaba mucho como narrador. Recientemente me gustó su Conferencia sobre la lluvia y el volumen de cuentos Los culpables, pero de algunos años para acá me he decantado por su trabajo periodístico con aroma a literatura: me gustan mucho los textos que publica en SoHo Colombia, en El Malpensante, en Etiqueta negra, en Letras Libres.

Hace unos años leí algo que le dijo en Argentina a Leonardo Tarifeño, magnífico periodista y querido amigo. Busco la cita en Internet y, claro, ahí está: “El gran desafío de la crónica consiste en construir un relato que haga tolerable lo intolerable y darle sentido a aquello que no lo tiene”. Ese es el periodismo que de verdad me apasiona y me parece retador: no el de la coyuntura (si el Presidente dijo A o B, si hoy vendrá X político de visita al país), sino el que rasca en las entrañas y expone con lucidez y análisis temas como la teatralidad del narcotráfico, como en este texto suyo: La alfombra roja, el imperio del narcoterrorismo. Me parece que esa es una de sus enormes virtudes. Y aunque a veces creo que se excede desempeñando un papel de opinionólogo, es un tipo brillante y mesurado que con frecuencia arroja luces sobre lo que pasa en el país y en el mundo.

En fin, todo esto para decir que me da gusto que su pluma sea reconocida. Claro, como si a él le interesara mi opinión.

 

 

#SábadoDeMúsica Canción para quien está lejos

Captura de pantalla 2016-04-02 a las 10.08.46

Mi catálogo de ausencias tiene una primordial: mi papá, que hace 32 años se volvió una sombra que me acompaña a todas partes. Y todos tenemos, de un modo u otro, piezas faltantes del rompecabezas. Así que la Playlist de hoy se arma, justo, con la rola que quisieras poder cantar a quien está lejos, por muerte o por separación. Mi opción es Missing You, de Diana Ross. Me parte eso que quisiera poder decirle aunque sea a través del teléfono como el que recuerdo de mi infancia: “I try to understand the reason you left me… There was so much you gave me to my heart, to my soul. There was so much of your dreams that were never told. You had so much hope for a brighter day… I’m missing you”. Tell me why the road turns”. Abajo están las propuestas a través de @danioska y mi Facebook personal. Si quieres añadir la tuya anótala en los comentarios.

  1. Cristina Liceaga Ahora, interpretada por Ana Belén
  2. Lux Lancheros Amor eterno, interpretada por Rocío Dúrcal
  3. María Rosas Bewitched, Bothered and Bewildered, interpretada por Rod Stewart y Cher
  4. RamRock Bon Voyage, de Sparks
  5. @GabrielaVGE Contigo a la distancia, interpretada por Los Tres Ases
  6. @eljrz_ Crimen, de Gustavo Cerati
  7. @econokafka Di por qué, de Cri-Cri
  8. @PilarCamachoG Dónde esta la vida, de Francisco Céspedes
  9. @michrade Escríbeme en el cielo, de Sentidos Opuestos
  10. David Miklos Everytime You Go Away, de Paul Young
  11. @padron_lupita Fly, de Céline Dion
  12. @asinju Fuiste mía un verano, de Leonardo Favio
  13. @Malakatonche Funny Little Frog, de Belle & Sebastian
  14. Mauricio De París Núñez Giving Yourself Away, de RATT
  15. @quico70 Goodbye, Stranger, de Supertramp
  16. @olivelasco Hacerte venir, de Amaury Pérez
  17. @leonRod79 Historia de un sueño, de La Oreja de Van Gogh
  18. Dania Castañón I’m Already There, de Lonestar
  19. @romanmatthews83 I’m Not In Love, de 10cc
  20. Myriam Hudson In My Life, de The Beatles
  21. @YoSoyBecko La casa, de Los Caramelos de Cianuro
  22. @danioska Missing You, de Diana Ross
  23. Camarero My All, de Mariah Carey
  24. José de Jesús Montoya My Heart Will Go On, de Céline Dion
  25. Claudia Sánchez My Way, de Frank Sinatra
  26. @KaryPrudencio Nada personal, de Juan Pablo García con Catalina García
  27. @LopezCalvaPablo Nobody Home, interpretada por Rick Wakeman
  28. @bibianafaulkner Only For You, de Heartless Bastards
  29. Gabriella Morales-Casas Our Love Is Here To Stay, de Gene Kelly
  30. @jorge2t23 Over The Rainbow, de El Mago de Oz
  31. @VicGuanajuato Por ti, de Óscar Chávez
  32. @cherrera313 y @miguelangeljg10 Procuro olvidarte de Hernaldo Zúñiga
  33. @65Murillo Romina, de Alejandro Filio
  34. Gerardo Cárdenas Siboney, de Rubén González
  35. @bartije Si me tenías, de Mijares
  36. @clausgr Soy lo prohibido, Victor Yturbe, “El Pirulí”
  37. @Artasanchez y @HectorOAguilar Stabat Mater, segmento XII, de Pergolesi
  38. @librojhon Stairway To Heaven, de Led Zeppelin
  39. Maru Moreno y @gcerveravalee Tears In Heaven, de Eric Clapton
  40. Ernesto Flores Vega The Love I Lost, interpretada por Harold Melvin & The Blue Notes
  41. Inés López De Arriaga Unforgettable, de Nat King Cole y Natalie Cole
  42. Alicia Alarcón Waiting For My Real Life To Begin, de Colin Hay
  43. Sara We’ll Meet Again, de Vera Lynn
  44. @RolonPicudo What’s The Time in NYC, de Garou
  45. @Rafaiq Wish You Were Here, de Pink Floyd
  46. @bernardodiaz16 Yo lo comprendo, de Víctor Yturbe “El Pirulí”

 

YOUTUBE

47. Patrica Bremauntz All You Alright?, de Lucinda Williams

 

48. @gmblawyer You And I, de Scorpions

“Compartido es el placer”

Imagen: Stefan Kuhn
Imagen: Stefan Kuhn

En el siglo I antes de Cristo, Tito Lucrecio Caro se aventó la puntada de decir que la mujer tiene placer sexual. Es decir, el hecho de que busque el sexo no sólo obedece a un impulso natural: lo puede disfrutar. Las religiones y la ciencia tardaron muchos siglos en aceptar eso que Lucrecio no puso en duda, tremendamente adelantado a su tiempo. Va este fragmento de su libro De naturaleza, nomás por el gusto de celebrar que es viernes y que sí, el placer es de dos:

“Y no siempre la mujer suspira de amor fingido cuando abraza el cuerpo del varón y con su cuerpo lo junta y sujeta, mojando besos con chupar de labios; porque de corazón lo hace muchas veces y, buscando compartir el gozo, acucia para recorrer la amorosa pista. Y no de otro modo pájaros, vacas y bestias, ovejas y yeguas se pondrían debajo del macho, si no es porque, así que entran en celo, se enardecen sus partes rebosantes, y a los amorosos respingos gozosas responden. […] Eso nunca lo harían si no supiesen el gusto que se dan, capaz de dejarlos atados. Por tanto, digo y repito como hasta ahora, compartido es el placer”.

-Tito Lucrecio Caro, La naturaleza, Libro IV, 1193-1207, traducción de Francisco Socas, Gredos, 2010.

Da click aquí para ir a la entrada “He extirpado el miedo de Caronte”, también sobre Lucrecio

Los (varios) autores del Quijote

Don Quijote, de Gustav Doré
Don Quijote, de Gustav Doré

Con esta entrada se cierran los tres meses de comentar cada jueves aquí algún rasgo del Quijote y de ilustrar cada entrada con alguna imagen que el arte ha ofrecido sobre el Caballero de la Triste Figura. Hablé de cómo el Quijote se construye a la Dulcinea que le conviene, de la finura que emplea para insultar, de en qué año llegaron a México los primeros ejemplares de la novelade por qué la locura le es necesaria al Quijote (y a nosotros), compartí un texto de Ricardo Bada sobre Altisidora como posible antecedente de la Lolita de Nabokov y de los muchos libros que viven dentro del Quijote, entre otros temas.

Apenas fueron 12 entradas, de modo que quedaron fuera muchísimos asuntos que me hubiera encantado abordar, entre ellos los distintos tiempos que contiene la novela (cronológico vs narrativo), la oralidad de Sancho (presente en refranes pero no sólo) y los recursos lingüísticos empleados en construir la narración. Extraliterariamente también me hubiera gustado comentar algo sobre el mito del pretendido ignorante que fue Cervantes, que según algunos no se enteró del portento que estaba creando. Nada más estúpido. En fin. No pretendo ser, ni de lejísimos, experta en el tema, sólo soy una lectora curiosa que disfruta de meterse en los entresijos de lo que lee.

En esta última entrada comparto la que me parece la más impresionante representación gráfica del Quijote y los mundos que lo habitaban: ésta de Gustav Doré. Y al mismo tiempo quiero hablar brevemente sobre Cide Hamete Benengeli, el “historiador arábigo” que funciona como una especie de coautor de la novela y que permite asomarse a la exacta maquinaria narrativa que la subyace. En el capítulo 9 de la primera parte, el narrador del Quijote menciona que Hamete Benengeli es el autor de la historia del caballero andante y que él, el narrador, la encontró en unos cartapacios traducidos del árabe. Es decir, se le advierte al lector que nunca lee directamente el original, sino siempre está ante la traducción, adaptación y lectura comentada de un texto que no conoce.

Cervantes emplea así el recurso habitual en esa época de presentar el relato como la versión de un manuscrito inédito escrito en otra lengua. De modo que apenas en la página 87 (de un total de 1106 en mi edición, la del IV Centenario preparada por Alfaguara) hay ya cuatro autores: Cervantes, el narrador y Hamete Benengeli, más el morisco que tradujo los manuscritos hallados por el narrador. Y a lo largo de las páginas se suman los personajes, mismos que cuentan aventuras y añaden historias paralelas, citan poemas, cruzan comentarios. Por otro lado habría que añadir que el Quijote menciona varias veces su confianza de que un escritor pondrá por escrito sus hazañas, con lo que Hamete Benengeli podría fungir como una invención del propio Quijote quien, a la vez, sería criatura de aquél. De hecho, es de notar que la novela cierra con una suerte de diálogo entre Hamete Benengeli y su pluma, la cual señala: “Para mí sola nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno”. Esto que parece juego de palabras es apenas la punta del iceberg de la complejidad estructural y la polifonía narrativa del Quijote, mismas que no estorban ni agobian al lector no especializado, pero que fascinan a quienes rascan un poco bajo las palabras.

Hasta ahí. Dejo el tema apenas apuntado y añado el enlace a un artículo, por si a alguien le interesa ahondar más en él: Los autores ficticios del Quijote, de Jesús G. Maestro

Muchas gracias a quienes se sumaron a la iniciativa de leer (releer) la novela entre enero y abril, cuando se recuerdan 400 años de la muerte de Cervantes. Aquí va la lista final de lectores, que desde México, Estados Unidos, Cuba, Argentina, Canadá y España se asomaron conmigo a las aventuras quijotescas:

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Esdbeidy Mendoza @EsMendozai
  13. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  14. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  15. Héctor Rodríguez @leonRod79
  16. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  17. Jorge Murillo @georgemurillo
  18. José de Jesús Montoya
  19. José Luis Alcaraz pppk2@yahoo.com.mx
  20. Julia Santibáñez Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  21. Laura Morán Iglesias Blog: http://www.lauramoraniglesias.wordpress.com
  22. Laura Martínez-Belli @MartinezBelli
  23. Maira @mai_baudouin
  24. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  25. María Rosas
  26. Mariana Pineda
  27. Miguel Garza Ayala miguelgarzaayala@gmail.com
  28. Noemia @poemia45 Blog: http://noemiaescritos.blogspot.com
  29. Pablo A. Martínez
  30. Pedro Saad
  31. Ramiro Beltrán @rabeltm
  32. Ricardo Ruiz
  33. Slechugavega (ups, sigo sin tener tu nombre)
  34. Teresa Echeverría
  35. Tonatiuh López Blog: http://www.tonatiuhlopez.wordpress.com
  36. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

En especial agradezco a quienes estuvieron comentando y aportando materiales y puntos de vista: Carlos Carranza, Cristina Liceaga, Alma Delia Murillo, Julio César SRG y Gerardo Cárdenas. Fue una ricura compartir andanzas con ustedes.

Y, más que nunca, luego de hundirme de nuevo en la lectura subrayo las palabras de Sansón Carrasco a la muerte del caballero andante: “[…] se advierte/ que la muerte no triunfó/ de su vida con su muerte“. El Quijote está más vital que nunca.