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#MiércolesDePoesía Este loco le canta al relámpago de sus muslos (de ella)

Foto de José Eugenio tomada de Internet: EE/ G. Espinosa
Otro #MiércolesDePoesía se va instalando y, con él, las ganas de acudir a versos que den sonido a los túneles, los reflejos y las avenidas que transitamos todos los días.

Hace poco tuve el gusto de entrevistar en mi programa de radio BAzar de letras al poeta José Eugenio Sánchez, a propósito de la publicación de su libro la felicidad es una pistola caliente (Almadía). Para multiplicar tanto el gusto de su voz como la conversa que nos echamos entre mezcales dejo aquí un rico poema suyo de ese libro (los últimos versos son un gran finale que la susodicha debe haber agradecido) y también la emisión de BAzar de letras en la que estuvo como invitado: da click aquí para oír la entrevista completa (duración: 25 minutos).

Sea el #MiércolesDePoesía.

al escupir una flor
(ráfagas de derek bailey)

fue como si la ciudad hubiera sufrido un apagón
tan brutal como la luz desparramándose por el piso
al abrir las cortinas

sólo pude ver tus ojos en blanco
e intuí que tus labios se resecaban
y que en alguna calle se caían los árboles

parecido a los guitarrazos de neil young
o tratar de coger una rama saliente en un precipicio

fue cuando acaricié el relámpago de tus muslos
y el mundo estalló en aromas

como si hubieran conectado de nuevo la electricidad
y tu interior quedara a oscuras

Por qué escribir es tan difícil

“Podríamos decir que la poesía no hace lo que Stevenson pensaba: la poesía no pretende cambiar por magia un puñado de monedas lógicas. Más bien devuelve el lenguaje a su fuente originaria”. Lo dice, nada menos, Borges en la conferencia “Pensamiento y poesía”, incluida en el libro Arte poética, publicado por Editorial Crítica y que llega a mis manos gracias a quien amo.

El escritor (de poesía, pero no sólo) busca regresar al manantial original, a la sonoridad primigenia. No es poca cosa: en forma y fondo llegar a ese punto donde cada uno reconoce algo de sí que no sabía que sabía.

Por eso poquísimas veces lo consigue.

#MiércolesDePoesía Besarnos es vencer la muerte

Pintura: Paco Rocha http://www.abstractart.gallery/members/profile/item/543

Regreso a García Lorca como se vuelve a un sabor familiar.

Me topo con este soneto que no recuerdo haber leído antes. Mejor: me topo con este soneto en el que no me había encontrado antes, con el ruego, con la brusquedad de pedir que no se acabe nunca este amor de ruiseñores, “con un puñal, con besos y contigo”, que no se agote “la madeja / del te quiero me quieres, siempre ardida”.

Si nos reservamos algo, amor, la muerte va a borrar hasta la sombra.

Sea el #MiércolesDePoesía.

El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

 

 

#MiércolesDePoesía Un cuento rojo (que sí, es un poema)

Estoy leyendo a Eleonora Requena, poeta venezolana cuyo libro llegó a mis manos gracias a los buenos oficios de mi querido Marlo Ovalles.

No la conocía, pero me encuentro con una voz madura, con un oficio decantado. Nada se deja aquí al azar. Existe fineza en cada una de las fases del texto, desde el concepto que busca un ángulo nuevo, el pulimento de cada palabra y de la musicalidad, hasta dejar el poema redondo, como una manzana que suelta jugo en cada mordisco.

La imagen que empleo es, justo, la que me generó este espléndido poema sin título, de su libro Nido de tordo (Kalathos Wdiciones).

Qué de entusiasmos me genera invitar a Eleonora Requena a este #MiércolesDePoesía.

preparar la cesta:
frutas varias    una botella
pan    antojos    algún sueño
un señuelo    o mejor    el anzuelo
mi pudor dormido
arrancar alguna florecita alegre de la vera
demorar la llegada    renunciar a los atajos    vía regia

frotarme los colmillos    espulgarme en la espera
otear el olor  a niña buena en el aire infesto

aguardar en la mulllida cama
en un closet
maniatada

salvar a quien está perdida    la inútil hazaña
de hacerle el hilván a una barriga llena

¿cuál de todos los espejos sabe?
¿cómo ponerle el punto y final a este cuento rojo?

 

 

 

 

#MIércolesDePoesía Los brazos postizos de Miguel Hernández

Imagen: Paco Arnau. Tomada de Internet.

Hacía poemas incluso cuando hacía cartas. Mejor: incluso cuando no escribía se le transparentaban versos en la lengua.

El #MiércolesDePoesía es para el enorme Miguel Hernández, quien está cumpliendo 75 años de ser un muerto que no acaba de morirse. Este fragmento es de una de las últimas cartas que le escribió a Josefina Manresa, su mujer y madre de su hijo, nacido mientras el poeta estaba preso. Las líneas en las que dice querer brazos postizos para abrazar son más verso que muchos poemas:

“Mi querida esposa:

Todo está preparado para la marcha, pero sigo aquí, no sé si hasta mañana, pasado mañana o al siguiente […] Se me están apolillando los juguetes de Manolillo y muriéndose de risa en la maleta. Y el niño pidiéndolos a grito pelado, presumo yo […]

Di al niño que por fin va a conocer a su padre y enséñale una foto mía para que se vaya acostumbrando […] Pienso que me van faltar brazos y boca para él, para la madre y para ti. Si en el camino consigo comprar algunos brazos postizos me los pondré para utilizarlos en su momento, que es el mejor momento que espero desde hace mucho tiempo. Bien, bueno va, allá voy, espérame sin impacientarte mucho y recibe para los dos mi cariño.

Vuestro Miguel”.

En Miguel Hernández, Epistolario, Agustín Sánchez Vidal (ed.), Alianza Editorial, 1986

Qué cosa.

Éste es mi problema feliz

Entre todas las cosas que pueden pasarme están los malos problemas, negros de todos los colores y esa otra especie, los problemas felices, los que igual me estresan, pero en bonito. Metida en uno de esos estoy.

Además de que trato de sobrevivir a un desbordamiento irrefrenable de trabajo, en las últimas semanas mi biblioteca se ha visto incrementada con muchos libros, a la mayor parte de los cuales me muero por hincarle el diente. Hay novela, cuento, poesía, novela gráfica y ensayo. Además, varios de ellos los recibí como regalo de amigos queridos, lo que les añade interés. Tendría que pasarme el próximo mes metida en mi cama leyendo sin parar, lo cual me haría demasiadamente feliz.

Carajo, de veras es injusto que no me paguen por leer.