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Versos para hacer el sábado más arcoíris

Con estos versos me sumo a la Marcha Gay que hoy recorrerá la avenida Reforma, en la Ciudad de México, porque la preferencia de unas y otros debiera, carajo, ser tan naturalmente asumida por todos como el color del pelo que cada quien decida lucir.

Me encanta esto de Silvia Tomasa Rivera, sobre la mirada que no tiene sexo.

Que la poesía contribuya a que este y todos los sábados sean todo lo arcoíris que quieran ser.

“Te observo desde mi ventana
mientras caminas por tu casa.
Terminaste el quehacer doméstico
y vas al mercado toda limpia.
Yo sigo aquí esperando que el olor a fruta
me indique tu regreso.
Un sudor baña tu cuerpo todo el día, lo adivino.
Te presiento en las noches como flor que se abre;
lástima, ya no puedo mirarte;
debes ser muy hermosa cuando duermes”.

-Silvia Tomasa Rivera, poema sin título, en Sol de mi antojo. Antología poética de erotismo gay, compilada por Víctor Manuel Mendiola (Plaza y Janés Editores)

#MiércolesDePoesía Lo que pasó cuando Dios se puso a descansar

Imagen: Magma de Csoccio

Se llama Jorge Castro Vega, es uruguayo. Su libro el mismo río fue publicado por Editorial Yaugurú, en aquel país. Me lo regaló Maca, director de la editorial, diseñador, poeta. Qué gusto toparme con un título tan rico en forma y fondo, en bellezura y corazón.

Aquí va un poema de Jorge, sutil pero con un giro que desarma. El #MiércolesDePoesía se pone contento con esta presencia del querido Cono Sur.

Séptimo día

“La rama quiere volar
y el pájaro sueña con ser árbol.

Dios los mira, maravillado
con las manos chorreando cielo
como un poeta al que las palabras
le hacen decir lo que quieren”.

Jorge Castro Vega, “Séptimo día”, el mismo río, Editorial Yaugurú

 

Viene un día sobrecargado de entusiasmos

Hay noticias que emociona dar, pero esta es para morirme de euforia: la próxima semana estaré en Uruguay  para recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti y presentar Eros una vez, libro con el que gané y que publica el sello Seix Barral.

Además tendré el gusto de que me presenten Jorge Arbeleche, uno de los mayores poetas de habla hispana, y Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Benedetti.

Si estás en Montevideo el jueves 8 de junio te invito a acompañarme. Si estás en cualquier otro lugar alza una copa y celebra conmigo, que yo sola no puedo con tantos entusiasmos.

 

 

#MiércolesDePoesía En estos versos cupieron muchos años

De nuevo es día de poemas, debilidad de esta casa. Esta vez, el invitado es un escritor al que debo cosas necesarísimas:

Palabras para ausenciar a mi muerto más querido

Versos que permiten entender cómo el sentido último de la vida es el placer

La idea de que quiero que me entierren con un bolígrafo, por si puedo escribir a donde vaya

Y, cómo no, el Premio Internacional de Poesía convocado en su nombre

Hablo, claro, de Benedetti. La próxima semana estaré en Montevideo, Uruguay, para recibir el premio que me otorga la Fundación Mario Benedetti y para presentar mi libro Eros una vez, publicado por Seix Barral.

Hoy celebro todas las razones anteriores pero, sobre todo, celebro éste, su poema enorme que pone FFWD a la película personal y abarca en pocas líneas varios lustros, que invita soberbiamente a no dejar amores en el cajón.

Todo el instante

“Varón urgente
hembra repentina

no pierdan tiempo
quiéranse

dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse

sabiendo

que el tiempo pasará
que está pasando

que ya ha pasado para
los dos
urgente viejo
anciana repentina”.

-Mario Benedetti, “Todo el instante”, El amor, las mujeres y la vida, Punto de Lectura

#MiércolesDePoesía “La piel del tiempo es cálida”

A veces, unos versos se asoman dentro de sí mismos, hurgan hasta que encuentran la veta no sabida y la iluminan. Entonces el instante deja de serlo, se estira para abarcar el mundo (nosotros, incluidos).

Es el caso del poema de hoy, de mi querido Julio Trujillo. Forma parte de El acelerador de partículas, volumen publicado recientemente por Almadía. Así, este #MiércolesDePoesía a media voz.

Íncipit

“El tiempo es menos cruel en marzo
porque brilla
y se deja tocar.
Mira,
hunde tu mano en el fulgor del día
que se alza como un arco
sobre el mundo,
palpa con las pupilas el amanecer.
Todo es comienzo en marzo,
brote,
y el mismo tiempo está naciendo
sin noche y sin memoria.
¿Qué hay detrás?
Una fecunda voluntad sin rostro,
una ansia pura de existir y abrirse,
de ser hoy.
Ingresa en el presente,
la piel del tiempo es cálida y ansía
aquel primer contacto que la encenderá”.

Julio Trujillo, “Íncipit”, El acelerador de partículas, Almadía

 

#JuevesDePoesía Lo que pasa cuando la primavera deriva en primaverano

Mil disculpas, hordas de lectores de este blog. Sé que al no haber posteado ayer el #MiércolesDePoesía puse al cosmos en riesgo de fractura (¿cómo podría el universo expandirse sin versos?).

Lo lamento, tuve un día enloquecido, con apenas tiempo para respirar y ni siquiera con la frecuencia acostumbrada. En compensación aquí va un poema del enorme Tomás Segovia, el español más mexicano, para ponerle palabras a estas noches de primavera tan verano anticipado, donde él y yo nos naufragamos.

Sea el #JuevesDePoesía.

Luna de verano

“En esta calle a oscuras que boquea amordazada
Bajo el negro sofoco
Sólo la luna y yo

Marcho hacia ella y retrocede
Me quedo quieto y se detiene
Atónita y curiosa

Tan blanca tan redonda tan grande tan de hielo
En la espesa negrura amoratada
No sería creíble fuera de este momento

Pero en este rincón confuso
Tan ardorosamente extraviado
Naufragados de un mundo irrecordable
Espiando mutuamente nuestros cursos
Tan lejos ella y yo de todos y de todo
No pensamos en eso”

Tomás Segovia, “Luna de verano”, Lo inmortal y otros poemas, Ediciones Sin Nombre

 

Esta, señores, es una imagen que no tiene madre

“Al silencio le gustaba escuchar la música; oía hasta la última resonancia y después se quedaba pensando en lo que había escuchado […] cuando el silencio ya era de confianza, intervenía en la música: pasaba entre los sonidos como un gato con su gran cola negra y los dejaba llenos de intenciones”.

El pasaje pertenece al cuento “El balcón”, del uruguayo Felisberto Hernández. Y me deja muda por su potencia sin aspavientos.

Una vez más confirmo que muchas veces la mejor poesía se encuentra en la narrativa.