Dónde: Antiguo Colegio de San Ildefonso. Cuándo: un día de diciembre. Qué: exposición de esculturas hiperrealistas de Ron Mueck.
Sorprende su obsesión por reproducir cada detalle: los vellos de la barba de la cabeza gigante, los músculos de la mujer hecha a escala, los pies perfectamente imperfectos de la pareja en la cama. Pero lo que de verdad me conmueve es la poesía que destila el hombre desnudo en la barca, varado en medio de la nada, visitando una mañana fuera de lugar. Solo con la sombra de las horas, vulnerable y suspenso, esclavo de sus pocos metros de madera, mira quizá un sueño prendido de la esquina. Indiferente a todo abraza su ser recóndito. ¿En realidad soy diferente a él?

