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¿Por qué las noticias sólo incluyen lo que pasa y no lo que podría pasar? Aquí le pongo remedio.

Lo bueno y lo malo del Nobel a Ishiguro (muy sesudas reflexiones)

Qué bueno que la Academia se abre a la literatura no canónica, mainstream. El mundo se va a acabar por otras causas, despreocupémonos.

Qué mal que no se lo dieron a Nicanor Parra: el antipoeta chileno acaba de cumplir 103 años. Ya sabía que no lo tomarían en cuenta, porque de algún modo el de 2016 a Dylan se otorgó al esquivo género poéticomusical y no les gusta repetirse (dicen). Ya sabía que tampoco pensarían en Anne Carson, por lo mismo. Si, como dijo Borges, el Nobel se otorga por rotación geográfica y este año (también) iban a dárselo a alguien que escribe en inglés, ¿por qué no a Julian Barnes, Philip Roth o Margaret Atwood? Tienen todas las credenciales, son narradores de obra rigurosa, me caen bien. La Academia debía de preguntarme antes, carajo.

A diferencia de Alexiévich, Mo Yan y Le Clezio, qué bueno que ahora sí puedo decir que he leído al Nobel, aunque sea hace muchos años: Pálida luz en las colinas (Anagrama).

Qué mal que no me gustó y la regalé.

Qué bueno que tengo unas horas para pensar si le doy otro chance a Ishiguro, por convivir.

 

Un aliento entre escombros #19septiembre

Foto mía

Ayer, entre las clases que doy en la Escuela de Escritores, fui de nuevo a ofrecerme como voluntaria a la colonia Condesa, en la capital mexicana. La brigada médica en la que estuve ayudando del martes 19 (día del terremoto) al sábado 23 ya está muy organizada por médicos y enfermeras, de modo que no hacen falta manos.

Busqué en qué apoyar y por fin caí en la Casa Refugio Citlaltépetl. Ahí estuve varias horas bajo el mando de Marlene Fautsch Arranz, ayudando a clasificar los libros de la escritora Lorna Martínez Skossowska, quien murió en el terremoto en su departamento en las calles de Laredo y Amsterdam. Su biblioteca fue parcialmente recuperada y está bajo resguardo en Citlaltépetl. Lorna tenía 85 años. Ya con el edificio colapsado, su teléfono seguía sirviendo, así que los rescatistas pudieron hablar con ella 48 horas después del temblor, pero su cuerpo no aguantó las estiradas horas del rescate.

La verdad, yo no había leído a Lorna ni me suena su nombre, y además de sus libros se rescataron parcialmente otras cuatro bibliotecas. Fue impresionante hojear el Julio Cortázar, el Jorge Ibargüengoitia, la Marguerite Duras, el Pablo Neruda, Lawrence Durrell, Jorge Luis Borges, Stefan Zweig, varios de ellos con polvo de escombros entre páginas y otros más, rotos, despanzurrados, como si les hubiera caído el mundo encima. Y sí.

De alguna manera, integrar una biblioteca pública con esos libros hará que un aliento de ella siga por aquí.

Foto mía

 

Foto mía
Foto mía

19 de septiembre

Foto mía

Empecinamiento del coraje,

las hambres renovadas

como bocas que abre el suelo

de memoria cabalística y cabal.

 

Recordamos hormiguear las calles rotas

para, necios, arrancarle

alguna hebra de entre dientes,

aunque sea una hebra, una más.

 

Lo que no digo es que el miedo lo llevamos

como un mudo clavel rojo en la solapa.

Foto mía

Los tres principios de Storytelling que enseña el fenómeno Bartual

“Yo me dedico a contar historias”, dice el dibujante y cineasta español que hace un par de semanas creó en Twitter un thriller por entregas exitosísimo, de los más sonados en la historia de esa red social.

Manuel Bartual, de 38 años, estaba de vacaciones y concibió una micronovela de suspenso que contaría en Twitter, ilustrándola con fotos y videos del celular. La pensó, hizo una escaleta y luego la ejecutó con pocas variantes sobre su idea inicial: las novedades vinieron de atender algunos de los miles de comentarios que generó el hilo narrativo, que se convirtió en Trending Topic (algunos tuits recibieron más de 40 mil likes). Nunca se imaginó que tanta gente se interesaría por el tema, de tintes paranormales: en unos días Bartual pasó de 16 mil seguidores a alrededor de 400 mil, entre los cuales estuvieron Gerard Piqué e Iker Casillas y hasta la policía de su país. Algunos que siguieron al escritor le dieron unfollow cuando descubrieron que se trataba de un “engaño”, así que hoy tiene 370 mil.  

Muchos se mostraron incrédulos de que la ficción lograra atrapar a tantos, haciéndolos creer que se trataba de algo que sucedía en la realidad. Otros, por el contrario, encontraron lógico que una historia sólidamente contada, en tiempo real y con recursos narrativos eficaces, se convirtiera en tal suceso. Algunos la compararon con el radiodrama La guerra de los mundos, de Orson Welles (1938) y con el falso documental El proyecto de la bruja de Blair (1999). Los tres abordaron en su momento supuestos casos verídicos narrados en primera persona, que involucraban hechos sobrenaturales, de tal forma que miles creyeron en la veracidad de lo contado.

Si se estudia el caso Bartual desde la óptica del Storytelling se ve que revela varios principios de cómo lograr que una historia convenza y se vuelva viral. Aquí van los tres principales:

  1. Entender que se tiene dinamita entre las manos=valorar la fuerza de una narrativa limpia. Las herramientas que empleó el dibujante son un narrador creíble, que emplea lenguaje cotidiano e ilustra lo que le pasa con fotos y videos amateur, además de una historia bien pulida desde el principio, con los puntos álgidos trazados y el final, ya resuelto. La viralización que Bartual logró no fue producto de una chiripa, sino de un dominio de los recursos que convierten una anécdota cualquiera en una historia plena.

Da click aquí para seguir leyendo mi columna semanal sobre Storytelling en Neurona Digital.

 

 

Por qué amo las burbujas (y la poesía)

Hoy se publica a dos páginas, en la revista R del periódico mexicano Reforma, la entrevista que me hizo el periodista Miguel de la Vega.

La conversa con él fue una gozada de las que se tienen que agradecer en voz alta. Un lujo.

Da click aquí para leerla.

Versos para hacer el sábado más arcoíris

Con estos versos me sumo a la Marcha Gay que hoy recorrerá la avenida Reforma, en la Ciudad de México, porque la preferencia de unas y otros debiera, carajo, ser tan naturalmente asumida por todos como el color del pelo que cada quien decida lucir.

Me encanta esto de Silvia Tomasa Rivera, sobre la mirada que no tiene sexo.

Que la poesía contribuya a que este y todos los sábados sean todo lo arcoíris que quieran ser.

“Te observo desde mi ventana
mientras caminas por tu casa.
Terminaste el quehacer doméstico
y vas al mercado toda limpia.
Yo sigo aquí esperando que el olor a fruta
me indique tu regreso.
Un sudor baña tu cuerpo todo el día, lo adivino.
Te presiento en las noches como flor que se abre;
lástima, ya no puedo mirarte;
debes ser muy hermosa cuando duermes”.

-Silvia Tomasa Rivera, poema sin título, en Sol de mi antojo. Antología poética de erotismo gay, compilada por Víctor Manuel Mendiola (Plaza y Janés Editores)

Mensaje a mi muerto

“Me acuerdo de ti, papá, desde que me acuerdo de mí”. Le tomo prestados los versos a Aurora Oliva, quien los escribió para el poeta Juan Bañuelos.

Es así de rotundo lo que me pasa contigo: hace 33 años no se me olvida tu nombre y te pienso cuando pienso en mí.

Sigue tranquilo el viaje, pa: no te has ido de mi amor animal.