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¿Por qué las noticias sólo incluyen lo que pasa y no lo que podría pasar? Aquí le pongo remedio.

El conformismo de izquierda: Gide o la política como credo religioso

http://www.cabaretvoltaire.es/index.php?id=215

“Cuando uno es miembro de una cruzada, aun cuando se trate de una cruzada destinada al fracaso, el estado de ánimo excluye toda reflexión”, dice Alberto Ruy-Sánchez al citar a Arthur Koestler. Y añade el escritor mexicano: “Queda claro que la mejor forma de propaganda es una cruzada. La guerra contra el enemigo herético o demoniaco” (p. 64). Es decir, el dogma político se equipara con el extremismo religioso en la postura acrítica que comparten.

Lo leo en su espléndido libro Tristeza de la verdad. André Gide regresa de Rusia (DeBolsillo), donde aborda la evolución del escritor francés. De ser un acérrimo defensor de oídas del socialismo, tras la visita de varios meses a la Rusia en 1936 Gide siente la obligación de escribir lo que vio: represión, chantaje, tortura, campos de concentración, artistas dóciles dirigidos por el Estado o bien desaparecidos, si no se alineaban al realismo socialista. En resumen, la fe intolerante proclamada por un mesías: Stalin.

A raíz de su libro Regreso de la URSS, que da testimonio del sinsentido, fue defenestrado por la masa creyente “dispuesta al linchamiento” y también por compañeros y amigos. Cuánto se parece a este México de campañas electorales, donde muchos asumen la convicción política como una cruzada para rescatar Tierra Santa: hay que callar (¿desaparecer?) a los no-creyentes y aun a los que dudan.

El lúcido ensayo de Ruy-Sánchez aborda el caso Gide desde la dimensión religiosa de lo político. Encuentra los puntos de contacto entre la necesidad de creer y el dogma socialista, que eliminó toda disidencia e incluyó a los intelectuales “comprometidos”, enemigos del fascismo que por consigna debían sostener al dictador. “El conformismo de izquierda”, resume con tino el autor.

El libro es poderoso, con sus 138 páginas y formato pequeño en esta nueva edición, que conserva el prólogo de Octavio Paz. Además, el título me encanta: tristeza de la verdad. Lo sustenta el epígrafe, una cita tomada del autor francés que en 1947 ganaría el Nobel de Literatura: “Es casi inevitable conocer la tristeza de la verdad cuando ella corta nuestro impulso entusiasta del día anterior, cuando es dicha y nadie quiere oírla, cuando tus amigos de ayer y tus enemigos de siempre prefieren, juntos, lincharte antes que permitir que tus dudas dialoguen con sus certezas” (p. 11).

El análisis de Ruy-Sánchez no se circunscribe a Gide, Rusia, los años 30. Es un texto necesario hoy, aquí.

 

 

Día de la Mujer: ni la virgen purísima ni la más putísima

https://okdiario.com/curiosidades/2018/03/08/frases-feministas-dia-mujer-2018-1930326

Hoy toca reconocer lo que hemos avanzado en equidad de género y lo mucho que aún falta. Así, a riesgo de caer en palabrerías, va una mínima toma de postura:

No soy la dulce damita ni esa perra del mal
Ni la virgen purísima ni la más putísima
Ni la madre venerable ni mamita querida
Ni la mujer de tu vida sino, más bien, de la mía.

Como mujer, hija y mamá de una mujer, como amiga de mujeres que admiro digo que no nos reconocemos en estereotipos, porque somos al mismo tiempo femeninas y rudas, turbulentas, encabritadas y dóciles, naturalezas felizmente híbridas.

Por eso propongo que aprovechemos este día no para palmear el hombro ni dar felicitaciones huecas, sino para alzar la voz por las que no hablan, por las que ni siquiera creen merecerlo, por las que murieron sin saber que era posible.

 

 

 

 

La Inteligencia Artificial llegó al arte

Me entró el capricho de oír una pieza musical totalmente nueva, que nadie hubiera escuchado jamás. Entré a www.ampermusic.com, elegí un ritmo y un estado de ánimo y de inmediato el software la “compuso” para mí. Claro, después la “interpretó”.

Se trata de uno de los muchos proyectos de Inteligencia Artificial (IA) que se relacionan con la creación artística. En este caso, pedí una canción de rock con humor triste, de minuto y medio. El resultado no fue malo, cumplió con mis requerimientos e incluso podría gustarme, si bien la música tipo “ambiental” no está entre mis preferencias. Luego descubrí que podía editar la pieza al añadir o quitar instrumentos, modificar el tempo, alterar la duración o incluso cambiar la clave en la que fue escrita. Qué cosa.

Por otro lado, la IA también permite transformar una foto cualquiera para que parezca una obra creada por tal o cual artista célebre, porque puede interpretar un estilo particular y luego reproducirlo. En una línea distinta, DeepDream es un proyecto que genera imágenes fantásticas (tanto en su acepción de “increíbles” como en la de “pertenecen al mundo de la imaginación”): combina fotos de manera creativa en collages abstractos, como los dos primeros que acompañan este texto.

Todos estos son ejemplos de IA generativa, es decir, aquella en la que redes neuronales imitan el comportamiento del cerebro y “aprenden” igual a como nosotros lo hacemos, aunque más rápido e integrando cantidades enloquecidas de información. Así, después de analizar cada detalle de millones de obras de arte, las máquinas son capaces de crear piezas de arte en video, fotografía, literatura, música y artes plásticas, “idénticas” a las hechas por  humanos.

Sin embargo, las aplicaciones artísticas de las computadoras van más allá de copiar o replicar. A fines de 2016, la Tate Gallery de Londres presentó Recognition, un programa de IA que comparaba obras de arte con fotos periodísticas producidas en tiempo real por la agencia internacional Reuters. El poderosísimo algoritmo permitía revisar la base de datos del museo y contrastarlo con las fotos generadas minuto-a-minuto, a fin de localizar coincidencias de cuatro tipos:

  1. de reconocimiento facial (sexo, edad y “estado emocional” de las personas retratadas);
  2. de reconocimiento de objetos (colores y formas);
  3. de composición (estructuras, disposición visual);
  4. de metadatos (el pie de foto, las etiquetas pegadas a la imagen).

Da click aquí para seguir leyendo mi columna completa, originalmente publicada en www.neuronamagazine.com.

Cinco lecciones de Inbound Marketing para 2018

Como algunos saben, una de mis áreas de desarrollo profesional (y de disfrute) es el Content Marketing, parte toral del Inbound Marketing. Aquí va una de mis recientes columnas en el sitio Neurona Magazine, al respecto.

En estos días, Jon Dick, de HubSpot, publicó los puntos que generaron más aprendizajes a la marca el año pasado. Algo que me gusta de esa empresa creadora de software de Inbound Marketing es que suele estirar la liga y buscar nuevas áreas de negocio. Su texto ofrece cinco ejemplos sencillos y prácticos que cualquiera puede evaluar para su caso particular.

1. Menos correos, pero más personalizados
Dado que la respuesta al mail sigue yendo a la baja, HubSpot se planteó como objetivo disminuir el uso de correo y sustituirlo por plataformas como Facebook Messenger. Según su reporte, durante el año bajaron el volumen de correos en 50 % y aumentaron el engagement en 28 %. ¿Cómo lo hicieron? En vez de dos correos semanales mandaron slo uno, pero mejor segmentado, con más contenido interactivo, como la promoción para inscribirte a un webinar, con el conteo de días, horas y minutos que restaban para aprovechar la oferta.

2. Nuevos canales
Impulsaron la comunicación con el usuario a través de Facebook Messenger e incluso le dieron la opción de recibir regularmente el contenido de HubSpot por esa vía. Así, en lugar de un mail que regalaba la guía El futuro de la publicidad en Facebook, el correo brindaba la opción de acceder al estudio directamente a través del Messenger. Los clicks generados a través de este canal han sido seis veces más que los que solían recibir por correo, afirma Dick.

3. Mensajería en línea
En el sitio de HubSpot opera desde el año pasado un servicio de asesoría en tiempo real. Esto implicó contratar más personal de ventas para atender a los usuarios, pero la compañía afirma estar generando 20 % más oportunidades reales de negocio. Además, tiene en la mira desarrollar los chatbots, para responder a la tendencia creciente de consultas en línea.

Da click aquí para seguir leyendo mi columna completa, originalmente publicada en www.neuronamagazine.com

 

 

 

 

Invito la champaña: este blog rebasa los 10 mil seguidores

Gracias a ti y a las otras 9,999 vidas que me acompañan en este espacio.

Me llega una notificación de que Palabras A Flor de Piel ha superado ese número críptico, telúrico, estruéndico (a la izquierda de este texto puedes ver la cifra).

La noticia me pone de muy buenas, me hace alucinarme de gusto, porque pagaría cualquier cosa por tener esta comunidad y sin embargo cada uno de ustedes me acompaña de gratis: son gente que ama los libros y las letras, que se emociona con un verso y lo va murmullando como un mantra, que busca (igual que yo) una forma intensificada de habitar la realidad.

Gracias amplias, coloridas, hondas y altas por enriquecerme de cotidiano, por hacer que este espacio sea una casa tan ricamente amueblada.

Aquí va una canción que me encanta y me apetece regalarte, porque me emociona cada vez que la oigo: es la musicalización que hizo Antonio Vega al soneto de Antonio Gala.

Salud y gracias de nuevo. Desde los hipocondrios.

 

 

Su Majestad, Janis, con Tom Jones

Hoy la Bruja cósmica cumpliría 75 años. La fecha es una buena excusa para oírla y dejar que se meta bajo la piel.

En este video rompedor, quizá no tan conocido como merecería, hace un dueto con El tigre de Gales que es un agasajo pleno. Pertenece al programa This is Tom Jones  que se transmitió el 4 de diciembre de 1969, es decir, menos de un año antes de la muerte de Janis.

El propio Jones contaba que, cuando la invitó al programa, Janis le contestó: “No suelo ir a programas de variedades. Voy porque se trata de ti”. La reina del blues y el ya muy famoso Jones se iban a dar  un quién vive: cuando ensayaron juntos “Raise Your Hand”, ella se le quedó viendo y le dijo, con su humor acidito: “Por Dios, ¡sí puedes cantar!”.       

Qué caudal de voces y música y sacudimientos.

Celebro el Día Nacional del Libro con este portentoso soneto portentoso

Nunca he tenido afanes destructivos, pero a veces envidio a quienes con ellos escupen la bilis.

Para celebrar el mejor invento del ser humano, el libro, dejo aquí este soneto de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), poeta mexicana de altura descomunal cuyo nacimiento se celebra hoy (incluso en el Doodle de Google).

El humor y la agudeza están, de nuevo, entretejidos en la firma de Juana Inés, pero es el cuchillo que forma y fondo proponen el que de veras se vuela las bardas: decirle a un examado que ni para odiarlo es bueno.

Soneto
Prosigue en su pesar, y dice; que aun no quisiera aborrecer tan indigno sujeto, por no tenerle así aún cerca del corazón

“Silvio yo te aborrezco; y aun condeno
el que estés, de esta suerte, en mi sentido;
que infama el hierro al Escorpión herido,
y a quien lo huella mancha inmundo el cieno:

Eres como el mortífero veneno;
que daña, a quien lo vierte inadvertido;
y en fin eres, tan malo, y fementido,
que aun para aborrecido, no eres bueno.

Tu aspecto vil a mi memoria ofrezco,
aunque con susto me lo contradice;
por darme yo la pena que merezco;

Pues, cuando considero, lo que hice;
no sólo a ti, corrida te aborrezco;
pero a mí, por el tiempo que te quise”.

(Sor Juana Inés de la Cruz, “Soneto”, Inundación Castálida, México: Instituto Mexiquense de Cultura, 1995, p. 197)

 

Mi propia calaverita mía para mí

Hoy, en México celebramos el Día de Muertos y, con él, las calaveritas: poemas cortos y rimados en los que se cuenta el desenlace de una persona.

Aquí va una mía:

“¡Ya me urge ponerme a escribir!”
gritó Julia, la paciente,
“¡que siento a la musa venir
y no a una falsa pariente!”.
La queja debió interrumpir
pues llegó la parca sin dientes,
celosa del genio a morir:
a la autora tan sonriente
de porrazo hizo sucumbir
y a sus versos, ocurrentes.

 

Mis muertos cabrones

Foto: Alexei Bednij http://www.hypnosisondemand.com/overcome-sciophobia-sciaphobia-fear-shadows/#iLightbox%5Bgallery1261%5D/0
Andan por aquí, quesque sin aprender a morirse bien. No son muchos, pero tienen varias caras: mi papá jugando raquetbol, mi abuela Martina calentándose al sol, mi papá y yo en pijama viendo el box, mi abuela Lucía que no se cansaba de ser guapa y distante, mi papá regando sus plantas en el jardín de la casa, mi papá contento tomando un whisky, mi papá dándome un beso de buenas noches.

Aquí andan, pero cuando los quiero abrazar levantan el vuelo y se van, dejando apenas un poco de sombra.

No hay novedad. Siempre les gustó ser cabroncitos.

Glamour travesti sobre la cancha: las Gardenias de Tepito

Foto: Rodrigo Jardón Las Gardenias saludan al público luciendo sus colores insignia: morado y rosa. Al fondo, la iglesia de San Francisco de Asís.

Simultáneo. Todo sucede al mismo tiempo: la corredera de niños, el amargor a cerveza tibia y el tufo a mariguana, el subibaja de palabras, aquella cumbia que machaca. También luces de colores, oscuridad y luna llena.

Son las ocho de la noche y estoy en la cancha Maracaná del Deportivo Tepito, en el corazón del barrio, esperando que empiece el partido de futbol de Las Gardenias, equipo conformado por travestis y transexuales de la zona. Es el evento que desde hace unos cincuenta años cierra el día de fiesta de San Francisco, el 4 de octubre. Aunque es el santo más querido por aquí, no alcanza a rivalizar con la Santa Muerte, cuyo altar principal está a unas cuadras. “Mientras a la Virgen y a los santos les ruegas por un milagro, a la Santa Muerte le pides hazme el paro”, señala Alfonso Hernández, quien se autodefine como hojalatero social y cronista de esta colonia.

“Ser parte de Las Gardenias es una distinción”, apunta Alfonso, amigo mío y gracias a quien estoy aquí. “La gente las respeta y las quiere, les reconoce lo chambeadoras, lo entronas”. Hace un par de horas llegamos a la estética de Naomi Camacho, estilista michoacana e integrante de Las Gardenias. Somos un grupo: Alfonso, algunos fotógrafos italianos, una periodista, Rodrigo Jardón, autor de las fotos que acompañan este texto, y yo. Naomi nos saluda mientras le despunta el cabello a un muchacho. En las paredes del lugar hay pósters de Marilyn Monroe y de modelos imponentes, una imagen de Cristo, además de fotos de Naomi con estrellas del espectáculo como Sabrina Sabrok, quien hizo célebre la desmesura de sus pechos. Suena en la tele algún programa de concursos que miran de reojo Victoria y Sandy, también estilistas. Y Gardenias. Aprovecho para preguntarle a Sandy si en el partido prefiere meter los goles o pararlos. Con fuegos artificiales en los ojos responde: “No, pues mejor que me los metan”.

“Naomi y algunas otras presumen el busto. Tienen de qué. En las entrelíneas del despliegue de glamour se lee el orgullo de ser mujeres, sin importar que la genética las haya querido hombres.”

 

Por fin nos vamos al campo de juego. Sandy y Victoria se adelantan. De camiseta color vino y pantalones de mezclilla ajustados, Naomi es atractiva, camina con porte. De camino, en lo que parece una fonda vemos a unos seis personajes sentados en círculo. Beben eufóricos, como si fuera la primera vez. Más adelante, sobre la banqueta dos viejos juegan cartas sobre una caja de cartón. La vida cotidiana de estas calles saluda sin rubor.

Cuando llegamos al Maracaná, las once Gardenias se meten a maquillar. Tras una hora por fin salen, parece que van a una fiesta. De hecho sí, van a su fiesta: pestañas postizas, sombra, mucho delineador, labial y diademas  con mechudos fucsias se completan con shorts cortitos y blusas pegadas. De edades dispares, las chicas meten la panza mientras sonríen, incontenibles. Naomi y algunas otras presumen el busto. Tienen de qué. En las entrelíneas del despliegue de glamour se lee el orgullo de ser mujeres, sin importar que la genética las haya querido hombres.

Las gardenias en acción

No sé cuál es el marcador, sólo que Las Gardenias le van ganando a El Hebraye, equipo de hombres. Cada gol de ellas es celebrado en las gradas repletas de familias con niños y también en la propia cancha, donde no menos de ciento cincuenta personas intentamos seguir el partido y tomamos fotos, aunque ocupamos buena parte de la zona de juego. Muchos se cruzan de punta a punta, adolescentes torean el balón. Hasta un perro orina el pasto mientras ellas y ellos buscan anotar. Todo ocurre de forma simultánea y yo me siento en película de Juan Orol. Cae otra anotación de Las Gardenias. Junto a mí, una señora de unos cincuenta años años, vestido y sudadera, más cigarro en vilo saca humo por la nariz: “¡A huevooo!”.

Foto: Rodrigo Jardón
Una de Las Gardenias muestra el uniforme, compuesto por diadema, camiseta y shorts negros. Aquí todavía no se maquillaba, parte indispensable del atuendo.

Pero en el ambiente hay molestia. Cuando los equipos entraron al campo y mientras hacían caravana frente a público y fotógrafos, algunos chamacos les aventaron huevos y harina, además de botellas de refresco. Ante el desorden, algunas Gardenias decidieron no jugar. Entre ellas, Naomi. Más tarde me explica Alfonso: “Hace años que no se daba tal caos, porque los encargados del Deportivo vigilaban bien. Ahora la administración es nueva y no organizó el control del partido”.

A pesar de todo, nunca sentí peligro y el tono del espectáculo no se perdió. De pronto, una Gardenia de peluca azul se le cuelga al cuello a un contrario, para que otra se lleve el balón. El público festeja. Más allá hay algún manoseo y risas. Pasa Paulette llevando el balón. De cabello muy largo, delgada y fuerte, lleva tiras de micropore en la nariz, evidencia de una reciente cirugía. Parece divertida, con todo y su fleco lila. Luego, en una de las esquinas de la cancha se forma una bolita. Cuando logro llegar, ya la gente se dispersa. Una chava me enseña en el celular la foto que acaba de tomar: a un jugador del Hebraye le bajaron los shorts y los calzones. En la imagen veo unas nalgas. Orondas. Blancas.

Noche espera en el Maracaná

Las Gardenias nació hace más o menos medio siglo por idea de Bárbara, tepiteña interesada en promover la igualdad. Al haber muchos travestis en la comarca, la idea pegó fácilmente. En un inicio, las chicas tenían diversos rivales pero después, ante los botellazos e insultos que algunos les lanzaban a ellas y a los contrincantes, por poco se suspende la tradición.

“Lo que yo te pido es que hables bien del barrio, güerita, porque no todos somos rateros ni criminales ni nada de eso. Unos somos buenas personas, como yo, que tengo 66 años y toda mi vida he respetado el sexo de las mujeres.”

 

Al fin, “desde hace como veinticinco años” juegan contra El Hebraye, conformado por hombres de Tepito, subraya Héctor, comerciante de lentes y director de ese equipo. “De niño yo venía a ver a Las Gardenias y se me hacía algo bonito. Hubo un tiempo en que ofendían a las chicas y no es justo. Aunque sean gays, todos somos humanos. A ellas les gusta ir al gimnasio todo el año, estar bonitas, operarse. En casa, sus viejos las tratan bien, ¿para que vengan aquí a que les den nalgadas? Pues no”. Platico con él en las afueras de la cancha. Héctor es bajito, se sabe encantador. Parece no tener huesos ni nervios, sólo músculos. “Algunos piensan que el nombre Hebraye se refiere al cotorreo, el debraye, pero no. Yo lo inventé, usé las letras iniciales de mi nombre y del de mis hijos: He, de Héctor, Bra, por mi hijo Brandon y Ye, por Yefferson”. Ensancha más el tórax.

La noche es espesa aquí en el Maracaná. Muchachitas que no llegan a los trece años corretean en ombliguera, aventándose y toqueteándose entre ellas y con niños de su edad. “Ya, María, vááámonos”, grita uno de ellos mientras jalonea a una gordita, de mechones azules y falda corta. Pienso que quizá haya muchas Marías, aunque no sé cuántas vírgenes. Mis pudores me dan pudor.

Viene a saludarnos un hombre de pelo blanco que se presenta como uno de los árbitros del Deportivo. Es Gustavo y se ve que lleva horas amistándose con las cervezas. Al decirle que voy a escribir una crónica del partido responde, con escasos dientes: “Lo que yo te pido es que hables bien del barrio, güerita, porque no todos somos rateros ni criminales ni nada de eso. Unos somos buenas personas, como yo, que tengo 66 años y toda mi vida he respetado el sexo de las mujeres”.

En el atrio de la iglesia, junto a la cancha, una pareja baila cumbia entre globos y puestos de comida, al tiempo que cerca de mí dos jóvenes se agarran a golpes. Muchos se acercan con fascinación para ver los puñetazos, la jaladera de chamarra, la rajadura de playera. Peleo mi espacio cerca del ring improvisado. Pasados unos minutos aparece un policía y separa a los muchachos. Pasa junto a mí el mayor de ellos, la cara está muy roja y los ojos, también.

Ya viene de regreso Gustavo. Trae una caguama y tres vasos desechables para invitarnos un trago. Bajo la luna llena brindamos por Las Gardenias.

 

“Más allá de lo que se ve”

Vamos saliendo del campo de juego, son casi las once de la noche. Hace poco terminaron los fuegos artificiales en el atrio de la iglesia y la celebración va para largo. Oímos algunos balazos, no sé si de fiesta o de agresión. O ambas.

Alfonso, muy conocido en la zona y sabedor de por dónde no hay que andar, nos guía por los entresijos de puestos de metal y montones de basura melancólica, que esperan al camión. Vamos todos juntos, un grupo compacto. Conforme nos alejamos del Deportivo, en el laberinto de tiendas y vecindades se han acallado los ecos cotidianos de Tepito, demarcación que integró al imaginario nacional figuras como El Santo, Cantinflas, El Ratón Macías y Cuauhtémoc Blanco. Hace un rato platiqué con Eriko Stark, seudónimo de Eric Meneses, joven de la colonia, periodista y fotógrafo gay. A decir de él, si antes lo que se vendía más aquí eran aparatos electrónicos y fayuca, hoy es piratería, pornografía, anabólicos y proteínas para adictos al músculo. Cuánto revela el comercio de quiénes somos y cómo vamos cambiando.

Pregunto cuál fue el marcador final. Alguien contesta: 4-1, ganaron Las Gardenias. Ya lo pronosticaba Héctor: ellas siempre ganan, no les marcan faltas y sí les cuentan todos los goles, aunque sean chuecos. “Claro, entendemos que es un cotorreo”, subrayó. Otra muestra del vacile está en la misma porra de las triunfadoras: “Chiquitibum bombitas, / Chiquitibum bombitas: / Las Gardenias son bien putitas”. La escuché de los labios impecables de Naomi.

Me acuerdo de algo que leí del escritor argentino Martín Caparrós: “El futbol está pensado como espectáculo, algo para que otros miren. Y uno sólo ve lo que le muestran… hay cosas que suceden más allá de lo que se ve”. Es cierto. En el caso del partido en el Maracaná, lo más relevante no se aprecia a simple vista: el hecho de que en un barrio tradicionalmente machista, hace cincuenta años tanto Las Gardenias como las familias que se reúnen a aplaudirlas visibilizan y aceptan la diferencia. Ni las chicas ni los tepiteños olvidan que Las Gardenias nacieron hombres pero decidieron hacerse mujeres. Que de alguna forma hoy son ambas cosas. Al mismo tiempo.

(Originalmente publicado en El Cultural, suplemento del periódico La Razón. Da click aquí para ir al sitio de El Cultural)

Ya casi aquí, los supermercados inteligentes

Hoy comparto aquí mi columna semanal en la revista Neurona Magazine, propiedad de Neurona Digital, en la que abordo temas de mercadotecnia digital, Storytelling y novedades tecnológicas, que me interesan particularmente.

Si te apetece pasar a leer, adelante. Si no, por favor brinca a alguna otra entrada del blog, pero no te vayas sin leer algo que te deje el alma un poco más curiosa  o contenta.

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¿Has pensado cómo vas a estar comprando café, leche y verduras de aquí a unos años? Una de las posibilidades es que tu propia alacena mande cada semana a tu supermercado de confianza la lista de lo que hace falta. Así lo propone WePlenish, un sistema de supervisión automatizada de inventarios propuesta por Amazon. Otra opción es que si estás cocinando y te das cuenta de que te hizo falta comprar un ingrediente o si te entró la urgencia de comerte un litro de helado de chocolate, lo pidas a Prime Air de Amazon y un dron te lo entregue en tu casa en 30 minutos máximo.

Existe una tercera alternativa, también de Amazon: entras a un supermercado, tomas el producto que quieres y te vas. No hay filas ni cajas ni tiempo de espera. Es lo que plantea Amazon Go, una idea offline de la empresa de Jeff Bezos, que no deja de expandirse y apostar por el futuro.

Para comprar con este sistema sólo necesitas tener una cuenta en Amazon, un teléfono inteligente y descargar la App Amazon Go. Funciona así: para entrar al supermercado pasas la App por el escáner, de modo que te identifique como comprador. Ya dentro, pones en tu bolsa lo que quieras llevar. Los escáners de los anaqueles registran automáticamente cuando un producto es tomado del anaquel, de modo que llevan registro de tus compras en un carrito virtual. Cuando terminas puedes irte y, unos minutos después, Amazon hace el cargo a tu cuenta.

Es algo así como un sistema invisible de pago, que emplea una tecnología similar a la de los autos automáticos: combina visión computarizada, sensores e inteligencia artificial. En la primera Amazon Go Store, ubicada en Seattle, Washington y que está en etapa de prueba desde diciembre de 2016, puedes comprar desayunos, comidas y cenas frescas, preparadas por chefs locales. También ofrece los comestibles usuales en un súper, como leche, queso artesanal y chocolates. Un plus: los paquetes Amazon Meal Kits contienen los ingredientes y la receta para que puedas preparar una comida para dos en un tiempo estimado de 30 minutos.

Esta idea del supermercado inteligente es una respuesta frontal al e-commerce y un movimiento en contrasentido de la tendencia online a nivel global. Aquí se trata de comercio offline, físico. Aunque ha enfrentado algunos problemas operativos, varias pistas hacen pensar que Amazon Go resultará un éxito: ya cadenas de supermercados de Reino Unido han mostrado interés en el concepto.

Da click aquí para seguir leyendo el texto en Neurona Magazine.

Lo bueno y lo malo del Nobel a Ishiguro (muy sesudas reflexiones)

Qué bueno que la Academia se abre a la literatura no canónica, mainstream. El mundo se va a acabar por otras causas, despreocupémonos.

Qué mal que no se lo dieron a Nicanor Parra: el antipoeta chileno acaba de cumplir 103 años. Ya sabía que no lo tomarían en cuenta, porque de algún modo el de 2016 a Dylan se otorgó al esquivo género poéticomusical y no les gusta repetirse (dicen). Ya sabía que tampoco pensarían en Anne Carson, por lo mismo. Si, como dijo Borges, el Nobel se otorga por rotación geográfica y este año (también) iban a dárselo a alguien que escribe en inglés, ¿por qué no a Julian Barnes, Philip Roth o Margaret Atwood? Tienen todas las credenciales, son narradores de obra rigurosa, me caen bien. La Academia debía de preguntarme antes, carajo.

A diferencia de Alexiévich, Mo Yan y Le Clezio, qué bueno que ahora sí puedo decir que he leído al Nobel, aunque sea hace muchos años: Pálida luz en las colinas (Anagrama).

Qué mal que no me gustó y la regalé.

Qué bueno que tengo unas horas para pensar si le doy otro chance a Ishiguro, por convivir.

 

Un aliento entre escombros #19septiembre

Foto mía

Ayer, entre las clases que doy en la Escuela de Escritores, fui de nuevo a ofrecerme como voluntaria a la colonia Condesa, en la capital mexicana. La brigada médica en la que estuve ayudando del martes 19 (día del terremoto) al sábado 23 ya está muy organizada por médicos y enfermeras, de modo que no hacen falta manos.

Busqué en qué apoyar y por fin caí en la Casa Refugio Citlaltépetl. Ahí estuve varias horas bajo el mando de Marlene Fautsch Arranz, ayudando a clasificar los libros de la escritora Lorna Martínez Skossowska, quien murió en el terremoto en su departamento en las calles de Laredo y Amsterdam. Su biblioteca fue parcialmente recuperada y está bajo resguardo en Citlaltépetl. Lorna tenía 85 años. Ya con el edificio colapsado, su teléfono seguía sirviendo, así que los rescatistas pudieron hablar con ella 48 horas después del temblor, pero su cuerpo no aguantó las estiradas horas del rescate.

La verdad, yo no había leído a Lorna ni me suena su nombre, y además de sus libros se rescataron parcialmente otras cuatro bibliotecas. Fue impresionante hojear el Julio Cortázar, el Jorge Ibargüengoitia, la Marguerite Duras, el Pablo Neruda, Lawrence Durrell, Jorge Luis Borges, Stefan Zweig, varios de ellos con polvo de escombros entre páginas y otros más, rotos, despanzurrados, como si les hubiera caído el mundo encima. Y sí.

De alguna manera, integrar una biblioteca pública con esos libros hará que un aliento de ella siga por aquí.

Foto mía

 

Foto mía
Foto mía

19 de septiembre

Foto mía

Empecinamiento del coraje,

las hambres renovadas

como bocas que abre el suelo

de memoria cabalística y cabal.

 

Recordamos hormiguear las calles rotas

para, necios, arrancarle

alguna hebra de entre dientes,

aunque sea una hebra, una más.

 

Lo que no digo es que el miedo lo llevamos

como un mudo clavel rojo en la solapa.

Foto mía

Los tres principios de Storytelling que enseña el fenómeno Bartual

“Yo me dedico a contar historias”, dice el dibujante y cineasta español que hace un par de semanas creó en Twitter un thriller por entregas exitosísimo, de los más sonados en la historia de esa red social.

Manuel Bartual, de 38 años, estaba de vacaciones y concibió una micronovela de suspenso que contaría en Twitter, ilustrándola con fotos y videos del celular. La pensó, hizo una escaleta y luego la ejecutó con pocas variantes sobre su idea inicial: las novedades vinieron de atender algunos de los miles de comentarios que generó el hilo narrativo, que se convirtió en Trending Topic (algunos tuits recibieron más de 40 mil likes). Nunca se imaginó que tanta gente se interesaría por el tema, de tintes paranormales: en unos días Bartual pasó de 16 mil seguidores a alrededor de 400 mil, entre los cuales estuvieron Gerard Piqué e Iker Casillas y hasta la policía de su país. Algunos que siguieron al escritor le dieron unfollow cuando descubrieron que se trataba de un “engaño”, así que hoy tiene 370 mil.  

Muchos se mostraron incrédulos de que la ficción lograra atrapar a tantos, haciéndolos creer que se trataba de algo que sucedía en la realidad. Otros, por el contrario, encontraron lógico que una historia sólidamente contada, en tiempo real y con recursos narrativos eficaces, se convirtiera en tal suceso. Algunos la compararon con el radiodrama La guerra de los mundos, de Orson Welles (1938) y con el falso documental El proyecto de la bruja de Blair (1999). Los tres abordaron en su momento supuestos casos verídicos narrados en primera persona, que involucraban hechos sobrenaturales, de tal forma que miles creyeron en la veracidad de lo contado.

Si se estudia el caso Bartual desde la óptica del Storytelling se ve que revela varios principios de cómo lograr que una historia convenza y se vuelva viral. Aquí van los tres principales:

  1. Entender que se tiene dinamita entre las manos=valorar la fuerza de una narrativa limpia. Las herramientas que empleó el dibujante son un narrador creíble, que emplea lenguaje cotidiano e ilustra lo que le pasa con fotos y videos amateur, además de una historia bien pulida desde el principio, con los puntos álgidos trazados y el final, ya resuelto. La viralización que Bartual logró no fue producto de una chiripa, sino de un dominio de los recursos que convierten una anécdota cualquiera en una historia plena.

Da click aquí para seguir leyendo mi columna semanal sobre Storytelling en Neurona Digital.

 

 

Versos para hacer el sábado más arcoíris

Con estos versos me sumo a la Marcha Gay que hoy recorrerá la avenida Reforma, en la Ciudad de México, porque la preferencia de unas y otros debiera, carajo, ser tan naturalmente asumida por todos como el color del pelo que cada quien decida lucir.

Me encanta esto de Silvia Tomasa Rivera, sobre la mirada que no tiene sexo.

Que la poesía contribuya a que este y todos los sábados sean todo lo arcoíris que quieran ser.

“Te observo desde mi ventana
mientras caminas por tu casa.
Terminaste el quehacer doméstico
y vas al mercado toda limpia.
Yo sigo aquí esperando que el olor a fruta
me indique tu regreso.
Un sudor baña tu cuerpo todo el día, lo adivino.
Te presiento en las noches como flor que se abre;
lástima, ya no puedo mirarte;
debes ser muy hermosa cuando duermes”.

-Silvia Tomasa Rivera, poema sin título, en Sol de mi antojo. Antología poética de erotismo gay, compilada por Víctor Manuel Mendiola (Plaza y Janés Editores)

Mensaje a mi muerto

“Me acuerdo de ti, papá, desde que me acuerdo de mí”. Le tomo prestados los versos a Aurora Oliva, quien los escribió para el poeta Juan Bañuelos.

Es así de rotundo lo que me pasa contigo: hace 33 años no se me olvida tu nombre y te pienso cuando pienso en mí.

Sigue tranquilo el viaje, pa: no te has ido de mi amor animal.

Rulfo: los reglazos que lo empujaron a escribir

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“[…] De los seis a los doce años sólo vi muertos en mi casa. Asesinaron a mi padre, a los hermanos de mi padre, a los abuelos: era una casa enlutada”, dijo Juan Rulfo en una entrevista para la revista mexicana Proceso (29/ septiembre/1980). Añadió, explicativo: “Después de la Revolución quedaron muchas gavillas, bandas, que entraban al pueblo a matar, a robar”.

Hoy, cuando se cumplen 100 años de su nacimiento, recupero esta entrada de hace tiempo. Inmenso autor de Pedro Páramo, que García Márquez llamó “la novela más bella que se ha escrito desde el nacimiento de la literatura en español” y del libro de cuentos El llano en llamas, poesía narrativa que bucea como nunca se había hecho en el lenguaje mexicano, su talento se alimentó de lecturas de infancia.

“Leía mucho, me tocó la época de los cristeros. La abuela no nos dejaba salir de casa, que estaba frente a un cuartel. El cura dejó su biblioteca guardada en mi casa. Me habitué a la lectura: si me pagaran por leer estaría del otro lado. Pero ya en la escuela, en la primaria, nos dejaban composiciones. Me daba mucha flojera escribir. Yo me hacía tonto. Improvisaba, no escribía. Hasta que me dieron unos reglazos”.

Los lectores hispanoamericanos deberíamos hacer un monumento a esa regla que sirvió de acicate.

 

Felicidades a esos montones de hojas

“La parte plástica de la literatura [consiste en] encarnar un carácter, pensamiento o emoción en un acto o actitud que tendrá una fuerza indeleble en el ojo de la mente. Esto es lo más elevado y lo más difícil que se puede hacer con las palabras”, escribió Robert Louis Stevenson.

Hoy es Día Internacional del Libro, ese invento insuperable que consiste de un montón de hojas unidas para encender la imaginación y ponerle fuego a los pies que llevo dentro. Así que viene al caso felicitar a todos mis libros, los que esperan en repisas que los tome o que vuelva a ellos pero, sobre todo, felicidades a los muchos libros que me grabaron a fuego una emoción o un personaje.

Y más felicidades a mí por haberme topado con ellos.

Guerra que no mira a los ojos

“En un combate cuerpo a cuerpo, el adversario te mira a los ojos cuando lo matas. Lanzar proyectiles o disparar desde una trinchera es otra cosa, me decían. Escuchar a una persona que te cuenta cómo moría o cómo mataba viene a ser lo mismo: tienes que mirarla a los ojos…”.

Aunque este testimonio recogido por Svetlana Alexiévich es sobre lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, está pasando ahora mismo: se disparan a distancia misiles que dejan la conciencia limpia, sin pelusas.

En una guerra que no mira los ojos de los muertos quizá se logre dormir en paz.

(Svetlana Alexiévich, La guerra no tiene rostro de mujer, Debate).

BAzar de letras: ¿Para qué otra revista cultural?, con Moramay Kuri y Luis Torres

Juana de Asbaje, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, vivió en la Nueva España durante el siglo XVII (1651-1695). Poeta, dramaturga y ensayista, logró en vida reconocimiento como una de las más altas plumas que jamás han escrito en español.

Ordenada monja jerónima, fungió como poeta de la corte novohispana y su fama llegó a España, donde en 1689 fue publicado su libro Inundación Castálida. De él toma su nombre la revista cultural que acaba de lanzar la Universidad del Claustro de Sor Juana, en la Ciudad de México.

En BAzar de letras platiqué con Moramay Kuri, directora de la revista, y con Luis Torres, editor de la misma, sobre las particularidades de Inundación Castálida, qué persigue y hasta si es posible publicar en ella. Hablamos brevemente de los dos primeros números, el primero de los cuales aborda los 100 años del nacimiento de Juan Rulfo: tiene textos notables de Jorge F. Hernández y Alí Chumacero, además de una entrevista de Daniel Rodríguez Barrón con Cristina Rivera Garza, quien acaba de publicar un libro sobre el Rulfo que, mientras escribía, era empleado de la llantera Goodrich. El segundo número celebra los 40 años del restablecimiento de relaciones entre México y España: por supuesto, el exilio español llegado a este país es protagonista, además incluir de un texto emocionante de Juan Villoro y otro, de Ana García Bergua.

Total, la conversa se puso rica y plural, bajo el amparo de Sor Juana. Y creemos haber respondido la pregunta que dio origen a este BAzar de letras: ¿para qué otra revista cultural?

Da click aquí para oír el programa completo (duración: 25 minutos).

(Listo: se resolvieron los problemas técnicos en la estación y aquí está el enlace, funcionando. Gracias por su paciencia).

Por qué necesitas este Taller de Escritura Creativa


Porque hace algunos años, tanto Alma Delia como yo renunciamos a la seguridad de un cheque quincenal y abrazamos la adrenalina (Ok, la afortunada inconsciencia) que implica vivir de la escritura. Algo hemos aprendido. Y lo vamos a compartir.

Porque a las dos se nos revuelven de gusto los ojos ante un texto íntegro, entero, al que no le sobra nada. Creemos que quien escribe necesita, además de entusiasmos como código postal, aprender las estrategias que vuelven poderoso un párrafo. Y el taller es el espacio perfecto para revisarlas.

Porque estamos convencidas de que leer es la actividad que define a un escritor, así que ofreceremos tanto bibliografía de apoyo como lecturas recomendadas.

Porque a partir de los varios libros que hemos publicado (Alma, una novela y un libro de cuentos; yo, dos libros de poesía + otros dos) sabemos cómo invocar al duende que a veces salta entre renglones, ese a cuya sombra una página se vuelve literatura.

Porque, encima, a las dos nos gusta remojar conversaciones en vino tinto, del cual habrá bastante en las sesiones.

Con este bagaje de coincidencias, Alma Delia Murillo y yo armamos el Taller de Escritura Creativa, que estaremos impartiendo los jueves a las 7:30 pm en la Delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Hablaremos de cómo dar fuerza a las emociones a través de palabras, de qué modo amistarse con las herramientas de estilo, además de tallerear textos de los participantes.

Si suena como algo que te hace falta en la vida, por favor escribe a textosconalma@gmail.com para que te mandemos información.

Si no, difunde este post para que caiga en buenas manos y el mundo siga girando en la dirección correcta.

 

 

 

 

Si tu vida necesita de este blog sublime sigue leyendo

blog20

Pronto se cierra la votación para elegir a los ganadores del concurso 20Blogs, convocado por el diario español 20minutos.es.

Este blog, Palabrasaflordepiel, está concursando, para ver si su creadora, autora, diseñadora, programadora y todas las doras que existan recibe un dinero extra que en realidad no sería extra, porque le resolvería problemas fundamentales. Y, claro, también le insuflaría nuevos aires para crear contenidos como los que viene subiendo desde hace más de cinco años.

De modo que si tu vida necesita de este blog como del aire, por favor vota aquí por Palabrasaaflordepiel. Si no eres usuario de 20minutos basta con que te registres y dentro de la categoría Cultura y tendencias busques Palabrasaflorde piel. De ganar juro por San Borges que dejo un rato de buscar trabajos alimenticios y postulo la beatificación de todos mis votantes.

Gracias de antemano, porque imagino que sí, que vas a votar, aunque sea por conveniencia.

Mi imaginación al poder.

PD Aquí va una guía por pasos para votar:

  1. Lo primero es registrarte en la página de 20minutos. Aquí das click en donde dice “Vota en el concurso”.
  2. Una vez que estás registrado busca la categoría Cultura y tendencias y ahí busca en la letras P el blog Palabras a flor de piel.
  3. Marca el número de estrellas que quieras darle al blog (de una a cinco).
  4. Da click en “vota por este blog”.

 

 

 

Leí las Cincuenta sombras de Grey para criticarla a gusto

Captura de pantalla 2015-02-21 a las 8.54.16No me imaginé que la entrada 10 novelas eróticas que sí valen la pena (y NO se llaman 50 sombras) iba a generar tantos comentarios (¡más de 500!). Unos son a favor del libro, pero la mayoría añade novelas que faltaban en la lista o se declara en contra del libro. La interacción ha sido muy rica, porque pone sobre la mesa muchos títulos que no incluí, como Fanny Hill, Memorias de una pulga, El amante de Lady Chatterley, El amante, Justine y la trilogía de Anne Rice. Dado que se trata de una lista totalmente personal es también, claro, parcial (no se llama “las 10 mejores novelas eróticas”, aunque debería).

Varios me han preguntado por qué 50 sombras de Grey (Grijalbo) es una mala novela. Como esto es un diálogo y no un monólogo, aquí algunas razones por las que me doy permiso de pitorrearme con elegancia de la historia de Christian y Anastasia. Aclaro que ofrezco 20 ejemplos tomados hasta la mitad de la novela, cuando abandoné la lectura. Me obligué a llegar hasta ahí. Con eso fue suficiente.

LENGUAJE MANOSEADO
Los personajes hablan con frases cursilísimas, como el recurso repetitivo de Anastasia: “La diosa que llevo dentro me observa” p. 76, “La diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa” (por practicar sexo oral) p. 118, “La diosa que llevo dentro está sentada en la postura del loto y parece serena” p. 134.
Aquí algunos de los muchos otros ejemplos de fórmulas gastadísimas:
1. “No he conocido a nadie que… bueno, alguien que me atraiga, aunque una parte de mí desea que me tiemblen las piernas, se me dispare el corazón y sienta mariposas en el estómago”. p. 24
2. “Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo”. p. 25
3. “Se frota la barbilla con el índice y el pulgar considerando mi respuesta”. p. 28
4. “[…] dejándome como una masa temblorosa de embravecidas hormonas femeninas. […] me descubro a mí misma sonriendo como una colegiala”. p. 31
5. “Creo que se ha sorprendido, y suena muy cálido. Incluso seductor. Se me corta la respiración y me ruborizo”. p. 34 (Qué pieza de originalidad).
6. “Anastasia, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti —suspira”. p. 45
7. “Te deseo con locura, especialmente ahora, cuando vuelves a morderte el labio”. p. 92
8. “ ‘Eres mía, sólo mía. No lo olvides’. Su voz es embriagadora”. p. 104
9. “Tienes un sobresaliente en técnicas orales. Te debo un orgasmo”. p. 119
10. “Ha sido realmente agradable”. p. 160 Lo dice ella luego de un revolcón. Así de excitante habrá estado.

LUGARES COMUNES
No hay propuesta, sólo reciclaje de fantasías y estereotipos.
1. Ella se enamora de un guapo y sexy multimillonario, “un dios griego”. ¿Cuál es la sorpresa?
2. El primer contacto entre ellos se da cuando ella va a cruzar la calle sin fijarse que viene una bicicleta, él la jala para protegerla y ella cae sobre él. p. 44ss
3. Ella le llama cuando está borracha y él viene a rescatarla. p. 52ss
4. En el ascensor, él la besa por primera vez. ¿Hay algún lugar más predecible?
5. La cama del “cuarto de juegos” tiene esposas y cojines “de satén rojo”. p. 86 Bendito derroche de creatividad.

INVEROSÍMIL
Muchos momentos y escenas parecen forzadas, no-creíbles.
1. Él le dice que no la va a tocar sino hasta que tenga su consentimiento por escrito, tanto del contrato de confidencialidad como de los límites que deben respetar. p. 68
2. Cuando descubre que ella es virgen, el buen hombre le pide permiso para “no cogerla” sino “hacerle el amor”. p. 97 ¿En serio?
3. El primer orgasmo de Anastasia sucede cuando él le chupa los pechos. Y luego de que él la penetra por primera vez, ella describe la sensación como “muy agradable” p. 101ss ¿Y el dolor de la primera vez? Claro, luego se acuerda de él.
4. “Como estás adolorida, he pensado que podríamos dedicarnos a las técnicas orales”. p. 112 ¿Hablaría así el “perverso” Christian?
5. Cuando están en la tina, antes de que él le pida que le haga sexo oral, este hombre que propone látigos le pide que espere porque “Yo también tengo que lavarme”. p. 117. Pulcro, el corruptor.

En fin, ahí están algunas razones. Espero sirvan para que muchos se ahorren la molestia.