Obsesión por las manos

Tengo obsesión por mis manos. Como el bebé en la cuna que recién las descubre, las observo intrigada: colocadas cerca del rostro me fascina el lento movimiento de los dedos, su articulación perfecta, la elegancia que destilan. Las vuelvo de un lado y otro, las dejo ser, a veces les pregunto y revelan, anuncian. Quienes me conocen dicen que yo no hablo sólo con la voz sino con cada aleteo que matiza mis palabras.

Me seduce también cómo dialogan con otras pieles, su lenguaje propio, poblado de perfumes y sonidos. Cuando acarician, reconocen, palpan, gimen y se estremecen las reconozco como mías pero noto su independencia, su vida propia. Sé que podrían existir sin mí, ser más yo que yo misma. Y cuando miran las envidio: ojos en pleno derecho, incorporan lo que observan, lo recorren de forma literal (como jamás podrá la vista), beben su temperatura, colores y texturas. Luego atesoran lo visto y callan, aunque les ruegue compartirlo.

A esta hora mis manos, enmudecidas, como de piedra, desean mirarte.

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8 comentarios en “Obsesión por las manos”

  1. me hiciste evocar cuando niño, experimentaba con las texturas y se creaban imágenes que nacían de una oscuridad penumbrosa hacia una infinita luz que inventaban nuevas formas! Gracias.

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  2. Gracias por visitar este post antiguo (casi puedo decir que no lo recordaba). Y ahí están otra vez las texturas, potenciando los sentidos tanto en tu recuerdo de infancia como en el día a día. Delicioso lo que logran las imágenes táctiles. Saludos…

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  3. Hola a todos, os escribo desde España. Mi nombre es Jose y llevo bastantes años haciendo esculturas con alambre y malla metálica. Soy arquitecto pero también me dedico a hacer esculturas. Aparte del trabajo en el que consigo sintetizar el cuerpo humano, en particular me ha atraído siempre el trabajar con manos. Hacer manos, con los años me he dado cuenta (o siempre me he preguntado el porqué, no sé), es lo que más me sale de dentro, casi como una obsesión cuando empiezo a curvar el metal. Recuerdo sueños de niño en el que aparecían manos entre la cama y la pared, mezcla de miedos y risas… pavor y curiosidad por saber de qué se trataba. Pero nunca he profundizado en ello. Las manos dicen tanto…

    No pretendo publicidad, pero como muestra os recomiendo que miréis mi trabajo en la web “www.rayosanchez.com” y así veáis lo que os comento. Mi web personal está en fase de mantenimiento hace unos días y os la encontrareis incompleta. En la sección “exposiciones” podréis ver la última que hice este octubre pasado llamad El Gesto. En Facebook tengo una página que se llama “Jose Luis Rayos, Escultor”.

    Un saludo y enhorabuena por este blog de citas y retalos.

    Jose

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    1. Hola, José. Gracias por tu visita. Pues sí, como digo en el post, son una especie de manía para mí. Incluso, cuando conozco a una persona casi no puedo evitar fijarme en sus manos. No tengo un tipo preferido, soy plural y sólo pido que, en efecto, cuenten historias. Me metí a tu sitio y me gusta lo que haces, cómo con alambre logras dar perspectiva y volumen. Hace un par de años vi por primera vez este tipo de escultura en una tienda de arte londinense y me encantó. Perdonarás si lo que digo es tonto pero me recuerda en alguna medida los trazos de luz de Picasso. En fin, suerte y seguimos en contacto…
      Saludos.

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