Es sabida mi afición por los seres alados, tanto los ortodoxos como los «caídos», es decir, los anarquistas de Dios. Qué ganas de toparme con uno (que sea un ángel adulto, por favor), oírle hablar (¿con qué acento?), acariciar su portentoso par de alas (¿sublimación erótica?) y luego verlo levantar el vuelo (¿me llevaría en un paseo celeste a-lo-Peter-Pan?). Hace poco subí fotos de ellos, presos en la arquitectura y pintura de monumentos milaneses. Ahora que encuentro esta imagen de Gregor Collienne en http://www.culturainquieta.com me veo obligada a compartirla junto con esta petición: que alguien me avise en qué muro se estrelló el querubín, para preguntarle dónde puedo hallar a su hermano mayor.


tengo una ligera sospecha en donde puedes encontrar al hermano menor (lo reconocí por las alas)
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Pues dime!!
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jajajaja, puedo caer en tentación….
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