Carta a la marioneta

Hace 33 años te dormiste en silencio, muñeco de hilos flojos en el estuche de un artista callejero. No te has movido desde entonces y yo sigo aquí esperando en la intemperie, corazón dos tallas más grande, junto a los jirones de ti que aún restan. Espero que retome la función aquel marionetista en descuido.Sigue leyendo «Carta a la marioneta»