SIMULTANEAMOS TANTO. Y TAN CONTRADICTORIO.

Somos pedazos de carne que tienen más o menos armonía. Sudor, estómago, mucosidad, pupilas, sexo, lágrimas y baba unidos por la piel y su frontera, la misma que exponencia el entusiasmo. Que regula el frío. La que a veces recibe a otras pieles. El cemento de la respiración acopla ese abanico de labores, como enSigue leyendo «SIMULTANEAMOS TANTO. Y TAN CONTRADICTORIO.»