MEMORIAS DE UNA LECTORA

Me gustó la idea del colega y amigo Armando Alanís, de escribir recuerdos sobre “la cálida vida que transcurre canora” entre libros. Van algunos míos, entrañables: 1. Siendo niña descubrí a Sherlock Holmes en una edición ilustrada que aún conservo. Es lo primero que me emocionó la piel lectora. Al conocer Londres fui a rendirleSigue leyendo «MEMORIAS DE UNA LECTORA»

CUÁNTO PESA UN MUERTO

No hablo en general, por supuesto. Los fallecidos de la historia y la geografía son apenas un número, pero quienes llamamos con la frente alta y el corazón anchurado “nuestros muertos”, carajo, qué macizos cuando se van. Poco importa si fueron guapos o feos, la cantidad de disgustos acumulados, los calendarios que llenaron en su andar:Sigue leyendo «CUÁNTO PESA UN MUERTO»

MUJER VS. MUJER: LA OTRA VIOLENCIA DE GÉNERO

«¡Pobre Anita! La verdad es que sale gordísima, como una morsa, ¡uf! Feísima, la pobre. No se deprimió por el divorcio, sino porque todos pudimos ver sus tetas aguadas, desinfladas y caídas, sus pezones gigantescos, su celulitis, sus várices, la forma horrorosa en la que su grasa se movía». Auch.             Cuatro amigas están de vacacionesSigue leyendo «MUJER VS. MUJER: LA OTRA VIOLENCIA DE GÉNERO»

MI ESTATUS EMOCIONAL EN FACEBOOK

La Utora, que durante los años setenta iba por la vida presumiendo dos coletas peinadas con limón y con encarnizado esfuerzo maternal, se fascinaba de ir al supermercado. In situ, en el pasillo de los cereales elegía para llevar entre una caja de Zucaritas o una de Corn Pops. Hasta ahí la disyuntiva. Hoy, La UtoraSigue leyendo «MI ESTATUS EMOCIONAL EN FACEBOOK»

QUÉ HAY DETRÁS DE PRESENTAR UN LIBRO

Les cuento: el oficio de escritor es solitario. Los textos, al menos los míos, no se gestan entre tumultos. Quizá le achaco al trabajo mi neurosis, pero me resulta de veras imposible arrancar un poema o un ensayo teniendo junto a alguien, aunque esté en silencio. Necesito saberme aislada, acaso porque cuando escribo me escribo, dialogo,Sigue leyendo «QUÉ HAY DETRÁS DE PRESENTAR UN LIBRO»

VEINTICINCO FELICIDADES ÍNFIMAS

“El aceite es un agua con caderas, un agua impura que conoce el deseo, el tiempo y la muerte. En lugar de avanzar fluido y sin problemas como el agua, el aceite se insinúa y se contonea. Mientras el agua, franca y anárquica, simplona y monótona, libera el mundo de todos sus secretos, el aceiteSigue leyendo «VEINTICINCO FELICIDADES ÍNFIMAS»

EL (ÚNICO) FANATISMO QUE CELEBRO

“‘¡Muere, impío, o piensa como yo!’”, escribió Voltaire en el siglo XVIII, aludiendo a lo dicho por el buen católico que al salir de misa se arrojaba sobre su vecino, quien era creyente en otro dios. O en ninguno.             En 2021, a nadie le basta lo que cree; ha de convertir a los demásSigue leyendo «EL (ÚNICO) FANATISMO QUE CELEBRO»

LA HERMANIDAD

Llega un mensaje al celular. Es Lucy. Que me hará llegar unos mangos, ojalá estén ricos.             Es la misma que, cuando yo iba en primaria, algunas veces me llevó a la universidad y presumió a sus compañeros “le gusta mucho leer”; me sentí importante. Quien al verme llorando por haber olvidado el traje deSigue leyendo «LA HERMANIDAD»

EL ASOMBRO FURIOSO EN LA METÁFORA

La picadura de una abeja es “como si la cabeza de un cerillo encendido penetrara en tu piel”. La comparación resulta eficaz: el ataque del insecto se parece a una quemadura incisiva, que cala hondo. Escrita por el entomólogo Justin O. Schmidt, es citada por Pablo Boullosa en El corazón es un resorte —Taurus, 2017—,Sigue leyendo «EL ASOMBRO FURIOSO EN LA METÁFORA»

MI CORAZÓN, NIÑO GOLOSO

No tengo mesura para algunas cosas, entre ellas, el chocolate y el amor. ¿Atemperarme? No sé cómo se logra. La mujer divorciada que soy admira y compadece por partes iguales a las personas maduras que, si una vez deciden no enamorarse, logran su objetivo sin sudores, como un campeón mundial arrasaría en una competencia escolar.Sigue leyendo «MI CORAZÓN, NIÑO GOLOSO»

ENAMORARSE DE QUIEN ES EL FUEGO

“¿En serio va a regresar con él?”, pienso. Por razones ahora irrelevantes platico con una cuarentona, golpeada por su marido tantas veces que ya no sabe. Los moretones revelan la intemperie emocional donde habita. Su espalda parece una cuchara, tan curva. Tengo veintipocos años y por azar no me ha tocado esa violencia. Se suponeSigue leyendo «ENAMORARSE DE QUIEN ES EL FUEGO»

POR QUÉ PREFIERO LEER EN PAPEL

Mi ejemplar lleva una dedicatoria garabateada: “Para Julia, por el espejismo de este día. Gabriela”. Sin fecha. No sé quién fue ella ni por qué definió ese día como “espejismo”. Incluso quién sabe si tengo el volumen por azar y debería pertenecer a una tocaya mía, una que sí tiene claro de qué iba elSigue leyendo «POR QUÉ PREFIERO LEER EN PAPEL»

VERDE DE TODOS LOS COLORES

En otra vida fui árbol. Un cedro que con frecuencia cambiaba de lugar, por desentumirse.  Llego a los Viveros de Coyoacán. Traigo sobrecarga de kilos emocionales, no tanto por algún desencuentro, sino por lo que me digo sobre el desencuentro. Nada nuevo: no me afecta lo ocurrido, sino la historia que armo en torno aSigue leyendo «VERDE DE TODOS LOS COLORES»

POR QUÉ NO ME VOY A CALLAR

Yo tenía ocho años. Él, dieciocho. Me obligó a hacer cosas y forzó entre mis piernas. Luego dijo que era mi culpa. Le creí, no dije nada. Las mujeres estamos hablando de abuso sexual, violación, incesto, desaparición, feminicidio. No es divertido, señores. Odiamos lo atroz de este paisaje cotidiano y justo le ponemos palabras porqueSigue leyendo «POR QUÉ NO ME VOY A CALLAR»

EL YOGA, UN SÍNCOPE Y LA PLUMA

Me estoy doblando en dos (es un decir). La idea es plegarme en dos más y luego otra vez, pero soy un fallido origami de carne. La voz de la maestra en YouTube es el marco contextual de mi taquicardia.             Soy masoquista. Llevo diez años de hacer yoga, de intentarlo, de sudar cada pestañaSigue leyendo «EL YOGA, UN SÍNCOPE Y LA PLUMA»

¿QUÉ HACEMOS CON LOS MUERTOS?

Para Rosa, en especial Es una crisis. Una devastación. Herida abierta en canal sobre el costillar, hecha “tan callando” que no entiendes cómo fue. Nadie te preparó. Si hubo indicios, los ignoraste. Carecías de lentes adecuados. Sabes que todos pasaremos por ahí, que la gente se va. Pero no tu hermano. No tu hijo, tuSigue leyendo «¿QUÉ HACEMOS CON LOS MUERTOS?»