Johnny English. De niña me dijeron «marimacha». «Cuatro ojos». Acaso fuera por mis lentes (eufemismo de perro guía) o porque me trepaba a la avalancha y las muñecas no eran para mí. Con los años, pensé, los ultrajes ganarían sofisticación, pero hace poco una persona recalcó que negarme a hacer algo contra la norma eraSigue leyendo «INSULTAR, ESA GUSTOSIDAD»