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Yes, I love to talk about books, authors, poems, novels.

Cómo mira quien está muerto, según Villaurrutia

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“Ahora estoy muerto. Descanso. Escucho. En torno mío el silencio es tan puro que un suspiro lo empañaría. Los recuerdos se me ofrecen detenidos, en relieve, con sus colores de entonces. Yo sigo, inmóvil, el juego de vistas estereoscópicas. Cada minuto se detiene y cae para dejar lugar a otro más próximo. No es difícil morir. Yo había muerto ya, en vida, algunas veces. Todo estriba en no hacer un solo movimiento, en no decir una sola palabra, en fijar los ojos en un punto, cerca, lejos. Sobre todo, en no distraerse en mil cosas.

[…] Morir es estar incomunicado felizmente de las personas y las cosas, y mirarlas como la lente de la cámara debe mirar, con exactitud y frialdad. Morir no es otra cosa que convertirse en un ojo perfecto que mira sin emocionarse”. (p. 26)

Estoy leyendo Dama de corazones, la única novela de Xavier Villaurrutia, en edición de la UNAM. En la introducción, Pedro Ángel Palou señala que el autor comenzó a escribirla en 1925, cuando tenía 22 años. En ese momento Reflejos, su primer libro, estaba prácticamente terminado, con lo que Dama de corazones se convirtió en el gozne creativo entre él y Nostalgia de la muerte, ya de madurez creativa.

En la novela, que según Palou el propio escritor habría visto como un “ejercicio”, explora el lenguaje, el tono y los recursos que luego va a desplegar de forma portentosa en su obra. No son mayormente interesantes los hechos que narra: Julio va a visitar a sus primas y su tía, a quienes hace tiempo no ve; a los pocos días, tras la muerte de su tía, regresa a casa. El deleite está en el estilo, en la prosa impecable con momentos de enorme tensión, humor finísimo e imágenes que anuncian al mejor Villaurrutia, como ésta con la que abro la entrada, además de las reflexiones sobre el propio lenguaje.

Qué lujo el mío: dedicar el mediodía de un jueves a empaparme las entretelas con esta delicia.

Da click aquí para ir a la entrada Para lo que me sirven las palabras contigo, también sobre Villaurrutia

 

Mi oficio: ser lectora profesional

(tenía esta imagen guardada, pero no sé el nombre del autor. Si alguien lo sabe y me lo dice, lo agrego)
(tenía esta imagen guardada, pero no sé el nombre del autor. Si alguien lo sabe y me lo dice, lo agrego)

Fui una niña sumergida en libros. Es decir, muy muy hundida entre renglones. Desaforadamente, incontinentemente.

En un primer momento se trató de una puerta de escape a mi timidez, a mi torpeza genética para hacer amigos. Descubrí que los libros estaban siempre para mí y que no necesitaba convencerlos de jugar conmigo. Luego encontré que la lectura implicaba la posibilidad de viajar, de habitar otras personas, de ser otras personas: me topé por azar con el regalo de convertirme en Sherlock Holmes, Jim Hawkins y Jo March en una misma semana.

Así, mi día a día pronto se vio entretejido de palabras. Empecé a escribir mínimas cosas, ya adolescente seguí leyendo mientras publicaba poemas, cuentos. Como adulta, lectora desmesurada, no se me ocurrió nada mejor que estudiar Letras. Hoy puedo decir que soy lectora profesional y que con mucha fortuna me gano la vida escribiendo, aunque podría ganármela con todavía mayor felicidad si alguien me pagara por leer.

Ayer se publicó en el sitio Horizontum.com una pequeña entrevista que me hizo Diana López justo sobre mis afanes lectores. Aquí está.

 

Diana López: ¿Podrías mencionarnos tus 5 libros favoritos y por qué lo son?

Julia Santibáñez: Uf, qué difícil responder sólo cinco. Tengo por lo menos 50, pero entre los que he leído en el último año tengo varios preferidos que seguramente van a seguir siéndolo en los años por venir. Son: A) la novela Lo que dijo Harriet, de la inglesa Beryl Bainbridge, por cómo refleja la perversión de dos adolescentes que son “sucios angelitos”; B ) la antología de cuentos Norte, coordinada por el mexicano Eduardo Antonio Parra, porque es reflejo de una de las literaturas más vitales que hay hoy en el país; C) el libro de poesía Odioso caballo, del mexicano Francisco Hernández, por su humor crudo y su celebración de la palabra; D) la novela Juliana los mira, del colombiano Evelio Rosero, porque es un largo poema en prosa; E) el libro de poesía Saltaré sobre el fuego, de la polaca Wyslawa Szymborska, por cómo corta sin bisturí los sentimientos.

DL: ¿En qué momento de tu vida aparecieron cada uno, algún acontecimiento especial, impactante o desastroso?

JS: El “A”, “B” y “C” los leí mientras pasaba por un momento doloroso, me ayudaron a ponerle palabras a la angustia y la tristeza. El “D” lo leí en una época de insomnio, entonces me acompañó en las madrugadas y me las hizo muy felices. El “E” lo fui leyendo al inicio de una época de enamoramiento, así que me trae espléndidos recuerdos.

DL: ¿Siempre deseaste ser escritor o qué otro trabajo te imaginabas desempeñar?

JS: De niña quería ser astronauta, detective y escritora. Ya de adolescente me veía escribiendo y leyendo siempre, mientras me dedicaba a la literatura.

DL: Si vivieras en otro país, ¿a qué te dedicarías?

JS: Si viviera en Venecia sería gondolera. Si viviera en Suiza me dedicaría a hacer chocolates. Si en Alaska, vendería hielo de colores, sería un hit.

Da click aquí para ir a la entrevista en el sitio de Horizontum.

#MiércolesDePoesía Versos de ¡nálgame, Dios!

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Esta bonitanoticiabonita que ayer compartieron los amigos del Weso (@elwesomx) me deparó una tarde-noche de lo más enriquecedora. Resulta que retuiteé las palabras del prócer de la fe y de inmediato David Miklos (@dmiklos) se puso en sintonía. Y así venga un intercambio de tuits luminosísimos sobre el asunto. Con permiso del respetable (cada vez más escaso dados los tiempos que corren, insisto), al amparo del Cardenal surgió un lujo de frases sobre el pagano ano y sobre la importancia de mantenerlo republicano. Se sumaron también @ÚrsulaCamba y Daniel Sánchez (@danywino), todos igualmente paganos que los de marras.

Ya en la noche tuve una visita de la musa y como resultado di a luz (no, perdón, que no fue por ahí) el siguiente sonetito soberano. Va con dedicatoria especial a los veteranos amigos de este blog. Sea el #MiércolesDePoesía.

SOBRE EL ANILLO DE LA PUREZA

El Cardenal, probo en amor mariano,
por el tema se interesa del ano.
Afirma que lo hizo Dios, ufano,
para dar sin recibir, buen cristiano.

Pero el fiel, mezcla de infiel y gusano
“Amaos los anos a los otros”, vano,
obedece con fervor franciscano
cual si fuera instrucción del Vaticano.

Así todos gozan del ano sano
que el Creador confirió a cada paisano
(celebran botaneando Gran Padano)

y el Cardenal le ruega a San Susano
conservar su cuerpo casto y lozano
aunque se diga que le cabe un piano.

Aforismos como pastillas de menta

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Merlina Acevedo es ajedrecista, rockera y escritora.

@MerlinaAcevedo tiene más de 63 mil seguidores en Twitter.

Merlina Acevedo voltea las palabras al revés como un guante, es decir, las palindromea.

Merlina Acevedo acaba de publicar Apholíndromos, un nuevo libro que compendia sus aforismos y palíndromos.

Aquí, cinco aforismos para llevar en la bolsa y usar en caso de garganta reseca.

 

El amor deja mucho que desear.

**

Necesito un espejo que se guarde su opinión.

**

Escribo para saber en qué estaba pensando.

**

El tiempo todo lo cura, pero yo prefiero automedicarme.

**

Lo que nos incomoda del silencio son las palabras con que lo llenamos.

 

Da click aquí para ir a la página de Editorial Arscesis, donde está a la venta el libro de Merlina.

Da click aquí para ir a la entrevista que le hizo a Merlina la periodista María Scherer.

El fin del mundo aguarda en un hotel de paso

Captura de pantalla 2016-06-21 a las 11.15.16El fin del mundo no está cerca. Es decir, no está cerca,  ya está aquí. Lo sabe la mosca que un cruel tiene por mascota para arrancarle las alas, para quitarle las patas. También lo sabe el niño que juega en la frontera de Israel con un paraguas amarillo, pretendiendo que es un arma. Y el amante que alguien arma y desarma, y teme que un día lo reemplacen por un modelo de última generación. Sobre todo, lo sabe el amante que visita hoteles de paso, tristes hoteles de paso, y desde ahí señala: “Las llamas del infierno son una imposibilidad. Existen a manera de metáfora. Quienes las concibieron usaron ese eufemismo con el propósito de designar las camas de los hoteles de paso cuando un hombre solitario, sin sueño posible, piensa en:

a) la ausencia de la mujer perdida

b) la ausencia de la mujer ansiada

c) la presencia de una mujer que no es la aludida ni en a) n i en b)”.

Y sí, qué Hollywood ni que nada: estar a solas en un hotel de paso bien encarna el auténtico, el más apocalíptico fin del mundo, sin estallidos ni efectos en cámara lenta pero sí desgarramientos, mucha sangre, música trepidante y, acaso, algún ángel caído entre los escombros.

El amor antes y después del final del mundo, libro reciente del escritor mexicano José Luis Enciso, es un rosario de cuentos eficaces, agudos, que exploran los diferentes registros del deseo desde la imaginación (¿hay mejor resorte contra la desesperanza?). El autor sabe usar la pluma para poner acentos de sorpresa, para subrayar la ironía que toda devastación conlleva, para crear ritmo en relatos que no dan tregua. Como los sobrevivientes, él y ella, que se besan con voracidad, que lamen “las costras de mugre y lodo del otro”, que no logran escapar de los fantasmas. O como el amante que está solo en un hotel y para quien, de todas las soledades, “la blanca es la peor. Los glaciares saben de eso. Las sábanas de los hoteles de paso, también”.

¿Es importante imaginar qué pasa antes y después del fin del mundo? Sí, según este libro, sí. Y mucho.

30 años sin Borges pero con él

Cartón: Lucas Cejas www.lucascejas.blogspot.mx
Cartón: Lucas Cejas
http://www.lucascejas.blogspot.mx

“—¿Cuál es su mayor ambición literaria?

—Escribir un libro, un capítulo, una página, un párrafo que sea todo para todos los hombres […] que prescinda de mis aversiones, de mis preferencias, de mis costumbres; que ni siquiera aluda a este continuo J. L. Borges; que surja en Buenos Aires como pudo haber surgido en Oxford o en Pérgamo; que no se alimente de mi odio, de mi tiempo, de mi ternura […]”.

(Entrevista a Jorge Luis Borges publicada en la revista Latitud No. 1, Buenos Aires, febrero de 1945, citada por Emir Rodríguez Monegal en Borges por él mismo, Caracas: Monte Ávila Editores, 1981).

Hoy se cumplen 30 años de la muerte ya no del escritor total sino un paso más allá: del hombre total, el que con su escritura aspiró a ser todos, cualquiera. Y en muchas ocasiones lo logró. Por eso sigue por aquí, aunque no esté.

#MiércolesDePoesía De cuando quien “debía” quererte mira a través de ti

Escultura: La musa dormida, de Constantin Brancusi (sí, Borgeano querido, otra vez Brancusi)
Escultura: La musa dormida, de Constantin Brancusi (sí, Borgeano querido, otra vez Brancusi)

Acaba de celebrarse el que hubiera sido el cumpleaños 91 de la poeta y narradora mexicana Rosario Castellanos, así que no busco más excusas para invitarla a este #MiércolesDePoesía.

Aquí están unos flagelantes versos suyos que ponen el dedo en la llaga: nada me acerca más a la experiencia de no-ser, de carecer de un rostro y un nombre, como saber que quien podría amarme no lo hace, que no detiene su mirada en mí. Es lo más parecido a ser una muerta anónima. Cómo se agradecen poemas como éste, que en el momento de la herida ayudan a ponerle palabras al dolor.

Desamor

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.

Acabo de firmar contrato para un nuevo libro (y tengo gusto y susto)

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“El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel […] La obligación del escritor es hacer su obra lo mejor que pueda hacerla; cualquier obligación que le quede después de eso, puede gastarla como le venga en gana […] “. Son palabras de William Faulkner.

Es cierto, el narrador o el poeta tienen ventaja sobre un cineasta o un escultor, que dependen de la confluencia de muchos factores, de grandes recursos, de materiales difíciles de conseguir. En cambio, quien escribe se basta con una hoja y un lápiz. En esos dos elementos sencillos descansa su trabajo, el que le obsesiona, el que alimenta sus neurosis y pudores, el que le da una dirección, aunque muy probablemente nunca viva de esas palabras garabateadas en un papel.

Lo digo cuando acabo de firmar el contrato para publicar un nuevo libro de poesía. Y sí, estoy feliz, emocionada, pero también tengo miedo, todas las inseguridades del mundo.

 

 

Qué difícil, hacer lo que realmente quiero

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“¿Por qué siempre nos enseñan que es fácil y perverso hacer lo que queremos […]? Es lo más difícil del mundo y requiere el máximo coraje. Es decir, hacer lo que realmente queremos […] Implica una enorme responsabilidad“.

Sigo en un viaje desmesurado de ideas con la novela El manantial (The Fountainhead), de Ayn Rand, cuyo fragmento cito arriba y el cual, luego de pensar un rato, abrazo sin dudar. Hacer lo que quiero es lo más endiabladamente difícil del mundo. Nunca me lo había planteado.

El manantial funciona perfectamente bien como novela, los personajes son sólidos, creíbles, complejos. La trama avanza, hay suspenso, es un novela redonda. Pero es más que eso. Es el planteamiento de una filosofía con muchas capas, una fregonería que me sorprende dándole vuelta varias veces al día a sus conceptos. Qué gusto que lo sorprendan a uno libros así, que se vuelvan parte de tu ADN. Me voy con esto en la cabeza.

P.D. De nuevo, la traducción es mía. Dispensen.

 

 

Por qué la jodida necesidad de escribir

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Me encuentro esta cita de Paz que anoté en un cuaderno viejo y me gusta toda, pero en especial esta línea: escribo para detener el instante y para echarlo a volar. Por eso no dejo de escribir, por la jodida y voraz y bendita necesidad de exprimir al máximo cada segundo:

“He escrito y escribo movido por impulsos contrarios: para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir”. -Octavio Paz, prólogo a La casa de la presencia

 

#MiércolesDePoesía Mis otras vidas, las que no fueron

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Para acompañar las horas del día van estos versos de Borges, del siempre necesario Borges. Contagiada por él, veces yo también me lo pregunto.

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.

-Jorge Luis Borges, “Lo perdido”, El oro de los tigres, en Obras completas. Tomo 2, Buenos Aires: Emecé Editores, 1974

Estar demasiado vivo a veces resulta peligroso

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Un escritor de éxito más bien mediocre publica su nueva novela. De pronto, como si todos los críticos se hubieran puesto de acuerdo en alabarla y como si todos los lectores se hubieran puesto de acuerdo en leerla, de la noche a la mañana se convierte en un fenómeno de ventas y él entra en una vorágine de viajes, entrevistas, ferias de libros, entregas de premios, presentaciones.

El huracán demencial lo absorbe y deja de escribir. Después de un tiempo llega a una conclusión tremenda: “Le perdí respeto a la literatura, que era lo único que hasta entonces había dotado de sentido o de una ilusión de sentido a la realidad. […] Quizá dejé de escribir porque estaba demasiado vivo para escribir, demasiado deseoso de apurar el éxito hasta el último aliento, y sólo se puede escribir cuando se escribe como si se estuviera muerto y la escritura fuera el único modo de evocar la vida, el cordón último que todavía nos une a ella” (Javier Cercas, La velocidad de la luz, DeBolsillo). Uf.

Claro, la gente demasiado feliz no suele crear, para qué. El arte (la escritura) cumple un rol cuando hay una carencia o se busca confrontar algo o el mundo es decididamente perfecto. Entonces surge la urgencia de componer un mundo a partir de palabras: una realidad que no existía y ahora existe. A quienes escribimos nos aplica aquello que dijo Martín Caparrós en otro contexto: “Es evidente que sólo viajamos los insatisfechos. Los satisfechos se quedan en su casa gozando de la satisfacción de lo que tienen. Los que viajamos somos los que pensamos que nos falta algo”. Pues eso.

“Vivir una sola vida es como no vivir en absoluto”

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“¿Qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. […] Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto”.

Estoy releyendo La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (Tusquets) , y estas líneas me estremecen por desoladoras. Tal cual: ¿cómo voy a saber si lo que hago me conviene o no? ¿Si tal decisión es un acierto o un error? Qué injusto no tener más vidas para poner en práctica lo que aprendo en ésta. Además, las cosas más fregonas de ésta quisiera volver a vivirlas en, al menos, otras dos.

Reporte desde el paraíso de la desesperanza

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Sigo sin poder pasarme el trago que se llama Malcolm Lowry, que es su novela Under The Volcano. La figura del Cónsul, borracho durante tres cuartas partes del libro, me desarma. No conozco otra obra artística que de este modo me ponga en los zapatos del abatimiento, de la agonía y la soledad, pero también del consuelo y la compañía que significa una botella de alcohol, todo al mismo tiempo.

Que revele cómo una copa tras otra tienen la capacidad dar textura a los demonios que nos rodean y nos ocupan, “lo que están en posesión”.

Que muestre cómo una cantina es el verdadero paraíso de la desesperanza, donde el alcohólico finge esperar ayuda, cualquier tipo de ayuda, pero en realidad no la quiere.

De cómo ahí le hablan, implacables, las voces internas, estranguladas de poesía: “Why am I here, says the silence, what have I done, echoes the emptiness, why have I ruined myself in this wilful manner, chuckles the money in the till, why have I been brought so low, wheedles the thoroughfare […]”. (Capítulo 12) (¿Por qué estoy aquí? dice el silencio, ¿qué he hecho? repite el eco de la vacuidad, ¿por qué me he arruinado de esta manera deliberada? dice, riendo entre dientes, el dinero en la gaveta, ¿cómo he podido caer tan bajo? murmura la avenida […]”. Traducción de Raúl Ortiz y Ortiz para Editorial Era).

Aunque bebo poco y, para mí, decir borrachera es sinónimo de fiesta, de amigos y de pasarla bien cada varios meses, el alcohol ha golpeado a mi familia y a seres entrañables. No puedo, por eso, poner distancia de este bosque de símbolos. Me toca demasiado cerca, carajo.

#MiércolesDePoesía Una orgía con Jaime Sabines

Mónica Soto lee "Espero curarme de ti".
Mónica Soto lee “Espero curarme de ti”.

Anoche hicimos una bacanal a costillas de Sabines. Estrenamos sus poemas, los comimos e inhalamos, los bebimos. Impúdicos, dejamos que nos pintaran la boca de rojo y nos dejaran remecidos.

Éramos más de 100 (calculo) en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica. El evento se anunció como una celebración por los 90 años que hubiera cumplido el escritor, pero en realidad llegamos desde distintos puntos de la ciudad, en realidad estábamos ahí para leer un poema y asegurar: “No es de Sabines, es mío, tiene mi nombre”. O: “Con él me di cuenta de que sabía algo sin saber que lo sabía”. O, incluso: “Estos versos me dicen mejor que yo mismo”.

Los invitados no éramos Mónica Soto, Rocío Cerón, Alejandro Baca, Javier Moro Hernández y yo misma, colegas a quienes amablemente mi querido José Luis Enciso convidó a leer nuestros textos sabinianos favoritos. Los invitados tampoco eran quienes llegaron con su libro bajo el brazo y pasaron a leer sus versos preferidos o los que los recitaron de memoria o los leyeron en el celular. El invitado de honor era el poema.

Me emocionó, me emociona esa apropiación, ese invitar a la gente a ponerle su firma a unos versos que, aunque escritos por Sabines, son de uno. La poesía es tremenda por eso, porque “es un puente que tendemos entre una soledad y otra”, dijo alguna vez el autor chiapaneco. Y anoche lo vi ocurrir una vez más.

Hoy me pongo más cursi de lo normal y digo: qué chingona es la poesía y qué rico orgiar con Sabines.

Dejo por aquí estos versos suyos que son míos:

“Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando”.

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Alguien del público comparte “He aquí que tú estás sola”.

 

Yo leo "Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti".
Yo leo “Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti”.

 

Una chica del público lee en su celular los versos que el poeta escribió para ella.
Una chica del público lee en su celular los versos que el poeta escribió para ella.

 

"Yo no lo sé de cierto, pero supongo/ que una mujer y un hombre un día se quieren, se van quedando solos poco a poco...".
“Yo no lo sé de cierto, pero supongo/ que una mujer y un hombre un día se quieren,/ se van quedando solos poco a poco…”.

A esto sabe el sexo dentro de una iglesia

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Cuando virtud y pecado se encuentran sacan chispas. Abstinencia y desenfreno, dos caras del mismo Jano, ambas concentradas en el deseo: una por negación, otra por descaro. La oscuridad rota por la luz de las velas, lo prohibido y al mismo tiempo lo sublimado hacen un coctel invitadorsísimo.

Estoy leyendo Los almuerzos, novela del colombiano Evelio Rosero que se desarrolla en una parroquia de Bogotá y regala pasajes impecables como éste, cuando el jorobado Tancredo y la joven Sabina se encuentran, encendidos, debajo del altar:

“Resopló, era una llama que se consumía, el único cirio encendido de la misa. Tancredo la sintió despojarse de un tirón de su blusa, adivinó el gesto avasallador de la penumbra, los brazos alzados, la prenda que caía. Como por una llama negra el templo se hizo cálido, se incendió el aire, que olía al cuerpo pálido de Sabina, al escalofrío de sus pechos recién descubiertos, al sudor de sus axilas, al miedo y la alegría de toda su carne dispuesta, que se atrevía”.

Sí, algo así debe ser el sexo en una iglesia.

De cómo este escritor se parecía a un escorpión

 

Malcolm Lowry
Malcolm Lowry
Anoche, en la madrugada, terminé de leer Under the volcano (Bajo el volcán), novela del escritor inglés Malcolm Lowry. Es un golpe tras otro de estilo, de imágenes, de poesía en prosa, de trama, de cabrón ritmo para hablar del infierno (con ecos de Dante y de Fausto), de personajes. En otro momento quiero escribir sobre algunas de las muchas cosas que sacuden de este portento de novela, pero hoy dejo aquí un fragmento que se me atora en la garganta como una piedra, por terrible y bello.

Cuando el personaje del Cónsul, en su ininterrumpida borrachera, ve un escorpión en la pared, comenta:

“A curious bird is the scorpion. He cares not for priest nor for poor peon… It’s really a beautiful creature. Leave him be. He’ll only sting himself to death anyway” y más tarde, al ver otro escorpión muerto, señala: “Maybe the scorpion, not wanting to be saved, had stung itself to death”. ( Capítulos 6 y 12, pp. 196 y 352 respectivamente en mi edición de Harper Perennial).

(Aquí, una traducción que encontré en Internet y que es, al menos, decorosa. Es de Raúl Ortiz y Ortiz: “Curiosa ave es el alacrán. Le da lo mismo el cura que el pobre peón… Realmente es una criatura hermosa. Déjalo. De cualquier manera morirá por su propio aguijonazo […] Tal vez, como el escorpión no quería que lo salvaran, se había matado con su propio aguijón”).

El Cónsul es tan parecido a ese animal, tan idéntico en su afán autodestructivo. Y Lowry, el autor, también lo fue. Los tres asumen como propia la afirmación: “What if courage here implied admission of total defeat?”. (“¿Qué ocurriría si aquí la valentía entrañara admitir la derrota total?”).

Villoro: El periodismo le da sentido a lo que no lo tiene

Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)
Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)

Leo que a Juan Villoro le dieron el Premio Periodismo Diario Madrid, por su trabajo sobre temas de la cultura hispanoamericana, además del Premio José Emilio Pacheco, en la Feria del Libro de Mérida. Anda muy celebrado, pues.

La suya es una pluma sólida tanto en la arena literaria como en la periodística, pero desde hace tiempo su trabajo como cronista y ensayista es el que más me interesa. Cuando fue mi maestro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM leí sus novelas El disparo de Argón y El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica, además de los cuentos de La noche navegable. Lo disfrutaba mucho como narrador. Recientemente me gustó su Conferencia sobre la lluvia y el volumen de cuentos Los culpables, pero de algunos años para acá me he decantado por su trabajo periodístico con aroma a literatura: me gustan mucho los textos que publica en SoHo Colombia, en El Malpensante, en Etiqueta negra, en Letras Libres.

Hace unos años leí algo que le dijo en Argentina a Leonardo Tarifeño, magnífico periodista y querido amigo. Busco la cita en Internet y, claro, ahí está: “El gran desafío de la crónica consiste en construir un relato que haga tolerable lo intolerable y darle sentido a aquello que no lo tiene”. Ese es el periodismo que de verdad me apasiona y me parece retador: no el de la coyuntura (si el Presidente dijo A o B, si hoy vendrá X político de visita al país), sino el que rasca en las entrañas y expone con lucidez y análisis temas como la teatralidad del narcotráfico, como en este texto suyo: La alfombra roja, el imperio del narcoterrorismo. Me parece que esa es una de sus enormes virtudes. Y aunque a veces creo que se excede desempeñando un papel de opinionólogo, es un tipo brillante y mesurado que con frecuencia arroja luces sobre lo que pasa en el país y en el mundo.

En fin, todo esto para decir que me da gusto que su pluma sea reconocida. Claro, como si a él le interesara mi opinión.

 

 

#SábadoDeMúsica Canción para quien está lejos

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Mi catálogo de ausencias tiene una primordial: mi papá, que hace 32 años se volvió una sombra que me acompaña a todas partes. Y todos tenemos, de un modo u otro, piezas faltantes del rompecabezas. Así que la Playlist de hoy se arma, justo, con la rola que quisieras poder cantar a quien está lejos, por muerte o por separación. Mi opción es Missing You, de Diana Ross. Me parte eso que quisiera poder decirle aunque sea a través del teléfono como el que recuerdo de mi infancia: “I try to understand the reason you left me… There was so much you gave me to my heart, to my soul. There was so much of your dreams that were never told. You had so much hope for a brighter day… I’m missing you”. Tell me why the road turns”. Abajo están las propuestas a través de @danioska y mi Facebook personal. Si quieres añadir la tuya anótala en los comentarios.

  1. Cristina Liceaga Ahora, interpretada por Ana Belén
  2. Lux Lancheros Amor eterno, interpretada por Rocío Dúrcal
  3. María Rosas Bewitched, Bothered and Bewildered, interpretada por Rod Stewart y Cher
  4. RamRock Bon Voyage, de Sparks
  5. @GabrielaVGE Contigo a la distancia, interpretada por Los Tres Ases
  6. @eljrz_ Crimen, de Gustavo Cerati
  7. @econokafka Di por qué, de Cri-Cri
  8. @PilarCamachoG Dónde esta la vida, de Francisco Céspedes
  9. @michrade Escríbeme en el cielo, de Sentidos Opuestos
  10. David Miklos Everytime You Go Away, de Paul Young
  11. @padron_lupita Fly, de Céline Dion
  12. @asinju Fuiste mía un verano, de Leonardo Favio
  13. @Malakatonche Funny Little Frog, de Belle & Sebastian
  14. Mauricio De París Núñez Giving Yourself Away, de RATT
  15. @quico70 Goodbye, Stranger, de Supertramp
  16. @olivelasco Hacerte venir, de Amaury Pérez
  17. @leonRod79 Historia de un sueño, de La Oreja de Van Gogh
  18. Dania Castañón I’m Already There, de Lonestar
  19. @romanmatthews83 I’m Not In Love, de 10cc
  20. Myriam Hudson In My Life, de The Beatles
  21. @YoSoyBecko La casa, de Los Caramelos de Cianuro
  22. @danioska Missing You, de Diana Ross
  23. Camarero My All, de Mariah Carey
  24. José de Jesús Montoya My Heart Will Go On, de Céline Dion
  25. Claudia Sánchez My Way, de Frank Sinatra
  26. @KaryPrudencio Nada personal, de Juan Pablo García con Catalina García
  27. @LopezCalvaPablo Nobody Home, interpretada por Rick Wakeman
  28. @bibianafaulkner Only For You, de Heartless Bastards
  29. Gabriella Morales-Casas Our Love Is Here To Stay, de Gene Kelly
  30. @jorge2t23 Over The Rainbow, de El Mago de Oz
  31. @VicGuanajuato Por ti, de Óscar Chávez
  32. @cherrera313 y @miguelangeljg10 Procuro olvidarte de Hernaldo Zúñiga
  33. @65Murillo Romina, de Alejandro Filio
  34. Gerardo Cárdenas Siboney, de Rubén González
  35. @bartije Si me tenías, de Mijares
  36. @clausgr Soy lo prohibido, Victor Yturbe, “El Pirulí”
  37. @Artasanchez y @HectorOAguilar Stabat Mater, segmento XII, de Pergolesi
  38. @librojhon Stairway To Heaven, de Led Zeppelin
  39. Maru Moreno y @gcerveravalee Tears In Heaven, de Eric Clapton
  40. Ernesto Flores Vega The Love I Lost, interpretada por Harold Melvin & The Blue Notes
  41. Inés López De Arriaga Unforgettable, de Nat King Cole y Natalie Cole
  42. Alicia Alarcón Waiting For My Real Life To Begin, de Colin Hay
  43. Sara We’ll Meet Again, de Vera Lynn
  44. @RolonPicudo What’s The Time in NYC, de Garou
  45. @Rafaiq Wish You Were Here, de Pink Floyd
  46. @bernardodiaz16 Yo lo comprendo, de Víctor Yturbe “El Pirulí”

 

YOUTUBE

47. Patrica Bremauntz All You Alright?, de Lucinda Williams

 

48. @gmblawyer You And I, de Scorpions

“Compartido es el placer”

Imagen: Stefan Kuhn
Imagen: Stefan Kuhn

En el siglo I antes de Cristo, Tito Lucrecio Caro se aventó la puntada de decir que la mujer tiene placer sexual. Es decir, el hecho de que busque el sexo no sólo obedece a un impulso natural: lo puede disfrutar. Las religiones y la ciencia tardaron muchos siglos en aceptar eso que Lucrecio no puso en duda, tremendamente adelantado a su tiempo. Va este fragmento de su libro De naturaleza, nomás por el gusto de celebrar que es viernes y que sí, el placer es de dos:

“Y no siempre la mujer suspira de amor fingido cuando abraza el cuerpo del varón y con su cuerpo lo junta y sujeta, mojando besos con chupar de labios; porque de corazón lo hace muchas veces y, buscando compartir el gozo, acucia para recorrer la amorosa pista. Y no de otro modo pájaros, vacas y bestias, ovejas y yeguas se pondrían debajo del macho, si no es porque, así que entran en celo, se enardecen sus partes rebosantes, y a los amorosos respingos gozosas responden. […] Eso nunca lo harían si no supiesen el gusto que se dan, capaz de dejarlos atados. Por tanto, digo y repito como hasta ahora, compartido es el placer”.

-Tito Lucrecio Caro, La naturaleza, Libro IV, 1193-1207, traducción de Francisco Socas, Gredos, 2010.

Da click aquí para ir a la entrada “He extirpado el miedo de Caronte”, también sobre Lucrecio

Los (varios) autores del Quijote

Don Quijote, de Gustav Doré
Don Quijote, de Gustav Doré

Con esta entrada se cierran los tres meses de comentar cada jueves aquí algún rasgo del Quijote y de ilustrar cada entrada con alguna imagen que el arte ha ofrecido sobre el Caballero de la Triste Figura. Hablé de cómo el Quijote se construye a la Dulcinea que le conviene, de la finura que emplea para insultar, de en qué año llegaron a México los primeros ejemplares de la novelade por qué la locura le es necesaria al Quijote (y a nosotros), compartí un texto de Ricardo Bada sobre Altisidora como posible antecedente de la Lolita de Nabokov y de los muchos libros que viven dentro del Quijote, entre otros temas.

Apenas fueron 12 entradas, de modo que quedaron fuera muchísimos asuntos que me hubiera encantado abordar, entre ellos los distintos tiempos que contiene la novela (cronológico vs narrativo), la oralidad de Sancho (presente en refranes pero no sólo) y los recursos lingüísticos empleados en construir la narración. Extraliterariamente también me hubiera gustado comentar algo sobre el mito del pretendido ignorante que fue Cervantes, que según algunos no se enteró del portento que estaba creando. Nada más estúpido. En fin. No pretendo ser, ni de lejísimos, experta en el tema, sólo soy una lectora curiosa que disfruta de meterse en los entresijos de lo que lee.

En esta última entrada comparto la que me parece la más impresionante representación gráfica del Quijote y los mundos que lo habitaban: ésta de Gustav Doré. Y al mismo tiempo quiero hablar brevemente sobre Cide Hamete Benengeli, el “historiador arábigo” que funciona como una especie de coautor de la novela y que permite asomarse a la exacta maquinaria narrativa que la subyace. En el capítulo 9 de la primera parte, el narrador del Quijote menciona que Hamete Benengeli es el autor de la historia del caballero andante y que él, el narrador, la encontró en unos cartapacios traducidos del árabe. Es decir, se le advierte al lector que nunca lee directamente el original, sino siempre está ante la traducción, adaptación y lectura comentada de un texto que no conoce.

Cervantes emplea así el recurso habitual en esa época de presentar el relato como la versión de un manuscrito inédito escrito en otra lengua. De modo que apenas en la página 87 (de un total de 1106 en mi edición, la del IV Centenario preparada por Alfaguara) hay ya cuatro autores: Cervantes, el narrador y Hamete Benengeli, más el morisco que tradujo los manuscritos hallados por el narrador. Y a lo largo de las páginas se suman los personajes, mismos que cuentan aventuras y añaden historias paralelas, citan poemas, cruzan comentarios. Por otro lado habría que añadir que el Quijote menciona varias veces su confianza de que un escritor pondrá por escrito sus hazañas, con lo que Hamete Benengeli podría fungir como una invención del propio Quijote quien, a la vez, sería criatura de aquél. De hecho, es de notar que la novela cierra con una suerte de diálogo entre Hamete Benengeli y su pluma, la cual señala: “Para mí sola nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno”. Esto que parece juego de palabras es apenas la punta del iceberg de la complejidad estructural y la polifonía narrativa del Quijote, mismas que no estorban ni agobian al lector no especializado, pero que fascinan a quienes rascan un poco bajo las palabras.

Hasta ahí. Dejo el tema apenas apuntado y añado el enlace a un artículo, por si a alguien le interesa ahondar más en él: Los autores ficticios del Quijote, de Jesús G. Maestro

Muchas gracias a quienes se sumaron a la iniciativa de leer (releer) la novela entre enero y abril, cuando se recuerdan 400 años de la muerte de Cervantes. Aquí va la lista final de lectores, que desde México, Estados Unidos, Cuba, Argentina, Canadá y España se asomaron conmigo a las aventuras quijotescas:

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Esdbeidy Mendoza @EsMendozai
  13. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  14. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  15. Héctor Rodríguez @leonRod79
  16. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  17. Jorge Murillo @georgemurillo
  18. José de Jesús Montoya
  19. José Luis Alcaraz pppk2@yahoo.com.mx
  20. Julia Santibáñez Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  21. Laura Morán Iglesias Blog: http://www.lauramoraniglesias.wordpress.com
  22. Laura Martínez-Belli @MartinezBelli
  23. Maira @mai_baudouin
  24. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  25. María Rosas
  26. Mariana Pineda
  27. Miguel Garza Ayala miguelgarzaayala@gmail.com
  28. Noemia @poemia45 Blog: http://noemiaescritos.blogspot.com
  29. Pablo A. Martínez
  30. Pedro Saad
  31. Ramiro Beltrán @rabeltm
  32. Ricardo Ruiz
  33. Slechugavega (ups, sigo sin tener tu nombre)
  34. Teresa Echeverría
  35. Tonatiuh López Blog: http://www.tonatiuhlopez.wordpress.com
  36. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

En especial agradezco a quienes estuvieron comentando y aportando materiales y puntos de vista: Carlos Carranza, Cristina Liceaga, Alma Delia Murillo, Julio César SRG y Gerardo Cárdenas. Fue una ricura compartir andanzas con ustedes.

Y, más que nunca, luego de hundirme de nuevo en la lectura subrayo las palabras de Sansón Carrasco a la muerte del caballero andante: “[…] se advierte/ que la muerte no triunfó/ de su vida con su muerte“. El Quijote está más vital que nunca.

Daniel Sada: la sobadera de voces en la orgía

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Acabo de terminar este portento de libro. Qué tenebra de tema, la violencia en México, contada con qué jugadera de palabras. El lenguaje del juego, de Daniel Sada (Anagrama) cuenta la historia de la familia Montaño, en el norte de Mágico (trasunto de México). Luego de cruzar de mojado a Estados Unidos exactamente 18 veces, el padre, Valente, ha juntado un dinerito y decide poner una pizzería en su pueblo, misma que atenderán él, su esposa, y sus hijos, Candelario y Martina. Pero los capos del narco acaban de llegar al pueblo y traen con ellos los carrotes, las armas, los muertos. Así, la sangre resultante.

Había leído poemas y cuentos de Sada, escritor mexicano nacido en Mexicali (1953-2011), pero es la primera novela suyo que conozco y qué cosa de libro. El tremendismo del asunto y el rumoreo del estilo. No tiene madre ni, creo, hijos. En la contraportada dice Francisco Goldman sobre él: “Sada es a Rulfo lo que Beckett a Joyce, sólo que al revés. El minimalismo de Beckett era su respuesta al insuperable maximalismo de Joyce. Y el maximalismo de Sada fue la respuesta de éste al insuperable minimalismo de Rulfo”. Híjole, sí.

Transcribo aquí dos fragmentos que muestran lo impresionante de la pluma de Sada: la violencia narrada desde el deslumbre y la sobadera de voces en la orgía del estilo. 

“También cierta vez llegaron a la pizzería cuatro hombres empistolados. Dos de ellos, los más gordos, lucían gafas oscuras y bigote tupido antiguo, en cambio los otros dos no estaban bien rasurados y eran flacos como varillas. Los cuatro traían sombrero y caminaban como pavos reales. Bueno, pues ellos se sentaron y ordenaron pizzas así y asá. […] Luego así nomás sobrevino el levantón repentino de los cuatro. Se estaban yendo y… ¡la cuenta! Valente quiso interponerse, pero delante de la clientela el más gordo de los sombrerudos proclamó con chisguetes de saliva: ¿A poco nos vas a cobrar, hijo de tu puta madre? Y agregó: ¿Qué es lo que quieres?, ¿que te meta dos plomazos? Valente se quedó mudo-atónito. Notoria inmovilidad de estatua. Estatuas también Yolanda y Martina. Estatuas los empleados. Estatuas los clientes. Mundo perplejo, sin aliento. Mundo: escoria”. p. 54

“Pues que se desangrara el tal por cual, que sintiera el efecto de una saña bien diabla, hasta que ya de plano lo creativo acabara en ensombrecimiento, entonces el balazo más adecuado ¡pronto!, ya para despachar a ese cretino. Y los litros de sangre derramada en medio del jardón. El césped embarrado de rojura, cual pinturreo que mana y brilla y arde y los gritos de Íñigo, invariables y nadie todavía que lo callara, hasta que el mero-mero, por enfado, accionó su pistola no sin antes decirle que abriera bien la boca y contra el paladar el fuego tremebundo, despedidor de cuánto: vencedor adecuado, resultón“. p. 173

 

La Altisidora del Quijote, ¿precursora de Lolita?

Altisidora y don Quijote, por Gustav Doré
Altisidora finge desmayarse ante don Quijote, por Gustav Doré
Es un personaje fascinante; para mi gusto, de los más destacables de la Segunda parte de la obra. Enamorada de don Quijote, azotada, intensa, Altisidora le canta su amor de varias formas, finge desmayarse para que se fije en ella, le cita versos, se pretende encantada y resucitada, luego le dice que todo fue mentira: “¿Pensáis por ventura, don vencido y don molido a palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto esta noche ha sido fingido, que no soy yo mujer que por semejantes camellos había de dejar que me doliese un negro de la uña, cuanto más morirme” (2a Parte, Cap. 70).

Independientemente de todo, no deja de llamar la atención que tenga menos de 15 años, según ella misma refiere en el capítulo 44, y se diga enamorada de don Quijote, que frisa los 50 años. Algún eco resuena para cualquier lector de Lolita, de Vladimir Nabokov, publicada en 1955. Como Borges tuvo a bien apuntar en su citadísimo ensayo “Kafka y sus precursores”: “El hecho es que cada escritor crea sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”. Así, de no haber escrito Nabokov su novela quizá no notaríamos la edad de Altisidora, pero existiendo Lolita, de inmediato salta la relación. El siguiente texto iluminador me lo comparte Alma Delia Murillo, escritora de a de veras y querida mía de las entretelas; es de Ricardo Bada, escritor y periodista español. Fue publicado en el periódico La Jornada y trata, justo, sobre este tema. Gracias a Alma Delia por el enlace y a Ricardo Bada, por la autorización de reproducir el artículo. Aquí está:

La Jornada, México D.F. 6/3/2005

LA LOLITA DE DON QUIJOTE

por Ricardo Bada

«Confieso haberme enamorado de Altisidora, de esa personaja (como diría el gran Gonzalo Rojas) que aparece por primera vez en el capítulo 44 del Quijote y que le sigue rondando en la cabeza al ingenioso hidalgo todavía catorce capítulos después, en un diálogo con Sancho Panza ya lejos del palacio de los duques. Y de una u otra manera hasta casi el final del libro.

Aun cuando se trata de una figura secundaria, encuentro en Altisidora algo así como reminiscencias de la Desdémona seducida por los relatos de Otelo. Para empezar, y aunque Cervantes hable expresamente de las burlas y las bromas que las damas del palacio le gastan a Don Quijote, lo cierto es que Altisidora bien pudiera, sí, estar enamorada del caballero. Y si no enamorada, al menos encandilada por él. Es más, aprovecharía esas mismas bromas para podérselo “comunicar” sin que los otros se den cuenta, comportamiento que resulta bien lógico si no quiere quedar en ridículo delante del grupo al que ella pertenece, pero al mismo tiempo tiene conciencia clara de sus sentimientos y no desea ocultarlos, tan sólo sabiamente camuflarlos.

Hay un momento muy concreto en el cual Altisidora le dice cosas a Don Quijote que no parecen ser dichas en absoluto como broma, y es cuando le restaña las heridas que le han inferido los gatos (final del capítulo 46): “Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú lo goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro” (las cursivas son mías, ¡una precisión estúpida, pues en el siglo XVII no se estilaba esta manera de subrayar!).

Hay otro momento también muy concreto, el de la despedida entre el Caballero de la Triste Figura y la donosa cantante de serenatas (capítulo 57), donde se diría que Altisidora quisiera retenerlo con un señuelo sexual, cuando lo acusa de haberle robado tres pañuelos de cabeza y unas ligas blancas y negras “de unas piernas que al mármol puro se igualan en lisas”. En cuanto al caballero, está bastante claro que la “discreta y desenvuelta” joven le ha dejado una impresión duradera: en el capítulo 58 Don Quijote asegura que la declaración de sus deseos por Altisidora engendró en su pecho “antes confusión que lástima”, y más luego, al quedarse enganchado en las redes arcádicas, teme que ello pueda ser “venganza de la rigurosidad que con Altisidora he tenido”. La joven, sin embargo, por el alto designio de la locura que lo abrasa, quedará para él como un sueño imposible.

He dicho “la joven”, y a fe mía que a pesar de más de cuatro décadas de transterración todavía me salen exageraciones bien andaluzas: ¿cómo puedo llamar “la joven” a una persona que Cervantes presenta confesando la tierna edad de catorce años y tres meses? Con lo cual, de las reminiscencias de Desdémona nos trasladamos a las de una adolescente en este caso menor de catorce años, entrando a la pubertad y que le sorbe el seso (y el sexo) al infeliz Humbert Humbert“¡Frígidas damas del jurado! Yo había pensado que pasarían meses, años acaso, antes de que me atreviera a revelar la naturaleza de mis sentimientos a Dolores Haze; pero a las seis ya estaba despierta, y a las seis y cuarto ya éramos, técnicamente, amantes. Y voy a decirles algo que les sorprenderá: ella me sedujo. () La pequeña Lo zarandeó mi pobre fuente de la vida con energía y de la manera más prosaica, igual que si hubiera sido un adminículo inanimado desconectado por completo de mi ser. Aunque estaba muy deseosa de impresionarme con el mundo de los adolescentes más osados sexualmente, no estaba preparada para ciertas discrepancias entre la fuente de la vida de un chaval y la mía. Sólo el orgullo le impidió batirse en retirada”. Don Quijote, sublimado sexualmente, no le da esa oportunidad a Altisidora.

Basándome en estas ideas, no creo equivocarme mucho conjeturando que la inquina de Nabokov contra Cervantes proviene de una para él dolorosa certeza: la de que don Miguel se le adelantó en vislumbrar el gran tema de las relaciones de un hombre maduro con una nínfula. Aunque lo resolviese haciendo batirse en retirada a su caballero».

***

Dejando un poco de lado a Altisidora y sus vehemencias, agradezco también a mi querido Carlos Carranza este artículo sobre el temprano éxito del Quijote tanto en Europa como fuera de ella y algunas de sus primeras traducciones, así como sobre la importancia de destacar al autor por sobre la obra.

Dado que en cosas de dos semanas llegará abril y, con él, el fin del reto de terminar de leer el Quijote, te invito a compartir en este espacio tus comentarios, hallazgos o asombros sobre la obra. Aquí va la lista actualizada de quienes formamos este grupo de lectura quijotesca. Si quieres sumarte y que cada jueves te comparta la entrada sobre el Quijote, deja tu nombre y tu blog, correo o red social (Facebook o Twitter):

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Esdbeidy Mendoza @EsMendozai
  13. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  14. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  15. Héctor Rodríguez @leonRod79
  16. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  17. Jorge Murillo @georgemurillo
  18. José de Jesús Montoya
  19. José Luis Alcaraz pppk2@yahoo.com.mx
  20. Julia Santibáñez Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  21. Laura Morán Iglesas Blog: http://www.lauramoraniglesias.wordpress.com
  22. Laura Martínez-Belli @MartinezBelli
  23. Maira @mai_baudouin
  24. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  25. María Rosas
  26. Mariana Pineda
  27. Miguel Garza Ayala miguelgarzaayala@gmail.com
  28. Noemia @poemia45 Blog: http://noemiaescritos.blogspot.com
  29. Pablo A. Martínez
  30. Pedro Saad
  31. Ramiro Beltrán @rabeltm
  32. Ricardo Ruiz
  33. Slechugavega (ups, sigo sin tener tu nombre)
  34. Teresa Echeverría
  35. Tonatiuh López Blog: http://www.tonatiuhlopez.wordpress.com
  36. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

Nos leemos pronto.

El Quijote o la necesidad de la locura

Pintura: Bernard Buffet
Pintura: Bernard Buffet

Margit Frenk, una de las máximas autoridades mundiales sobre el caballero andante, apunta en el artículo “Cosas que calla Cervantes”: “Una lectura cuidadosa del Quijote revela que la genial novela no sólo está hecha con palabras. Como toda gran obra literaria, la obra cervantina está llena de silencios”. Luego pone varios ejemplos pero me centro en éste, relativo al capítulo 48 de la Primera parte, cuando don Quijote es atado y enjaulado por el cura y el barbero, cubiertos los rostros, quienes así lo regresan a casa a fin de que se cure.

Don Quijote cree que está encantado y que son fantasmas quienes lo llevan preso, error del que Sancho intenta sacarle al revelarle que sus captores no son más que el cura y el barbero. Don Quijote responde: “[…] si ellos se les parecen, como dices, debe de ser que los que me han encantado habrán tomado esa apariencia y semejanza […] para darte a ti ocasión de que pienses lo que piensas y ponerte en un laberinto de imaginaciones, que no aciertes a salir dél […] y también lo habrán hecho para que yo vacile en mi entendimiento, y no sepa atinar de dónde me viene este daño”. Sancho, desesperado, le pregunta si es posible que sea “tan duro de celebro” que no vea la verdad de lo que le dice y don Quijote responde, ya en el capítulo 49: “Yo sé y tengo para mí que voy encantado, y esto me basta para la seguridad de mi conciencia, que la formaría muy grande si yo pensase que no estaba encantado y me dejase estar en esta jaula perezoso y cobarde, defraudando el socorro que podría dar a muchos menesterosos”.

Al respecto Frenk explica, impecable: “Si Sancho ha dicho su verdad ‘para descargo de su conciencia’, ahora don Quijote, tan necesitado de una tabla de salvación, se agarra de la ‘seguridad’ de la suya. Viene a decir que forzosamente tiene que pensar que va encantado; de lo contrario, reconocería que todo ha sido engaño y que él es objeto de una terrible manipulación. Algo se está moviendo dentro de él a raíz de la angustiada insistencia de Sancho, y en lo hondo ha surgido la duda: ¿si realmente esos que creo fantasmas son el cura de mi lugar y el barbero? Las consecuencias serían terribles; lo sumergirían a él, que no a Sancho, en ‘un laberinto de imaginaciones’ del que no acertaría a salir y lo harían vacilar en su entendimiento y no saber de dónde le vino todo el daño. Ante esa espantosa perspectiva, le es forzoso decirse a sí mismo: ‘Yo sé y tengo para mí que voy encantado, y esto me basta'”.

Dejo aquí el análisis de Frenk que confirma, de manera deliciosa, cómo el portento de la novela de Cervantes radica en la compleja hondura de los personajes, en los recursos estilísticos que emplea con total desenfado y en las muchas capas de lo que dice y lo que calla. Y sí, suscribo la necedad del personaje: mantenerse fiel a la locura propia resulta indispensable.

Mientras seguimos avanzando en la lectura colectiva del Quijote se han añadido algunos nombres más de gente que quiere sumarse. Si quieres participar sólo anota tu nombre en los comentarios y dame un correo o red social, para enviarte cada jueves la entrada relativa al Quijote. Además, te invito a compartir con los demás lo que te llama la atención de la lectura, lo que descubres, lo que te emociona. Postea en este blog o en el espacio que prefieras y cópiame, para difundirlo en el grupo. Aquí está la lista actualizada de lectores:

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Esdbeidy Mendoza @EsMendozai
  13. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  14. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  15. Héctor Rodríguez @leonRod79
  16. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  17. Jorge Murillo @georgemurillo
  18. José de Jesús Montoya
  19. José Luis Alcaraz pppk2@yahoo.com.mx
  20. Julia Santibáñez Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  21. Laura Morán Iglesas Blog: http://www.lauramoraniglesias.wordpress.com
  22. Laura Martínez-Belli @MartinezBelli
  23. Maira @mai_baudouin
  24. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  25. María Rosas
  26. Mariana Pineda
  27. Miguel Garza Ayala miguelgarzaayala@gmail.com
  28. Noemia @poemia45 Blog: http://noemiaescritos.blogspot.com
  29. Pablo A. Martínez
  30. Pedro Saad
  31. Ramiro Beltrán @rabeltm
  32. Ricardo Ruiz
  33. Slechugavega (ups, sigo sin tener tu nombre)
  34. Teresa Echeverría
  35. Tonatiuh López Blog: http://www.tonatiuhlopez.wordpress.com
  36. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

Finalmente mi querido Carlos Carranza, siempre con la lanza en ristre, comparte dos artículos quijotescos sobre la exposición que en estos días se presenta en la Biblioteca Nacional de Madrid, centrada no en el personaje sino en su creador: por primera vez una muestra deja el Quijote de lado y encumbra al Cervantes soldado, cautivo, viajero, escritor. Uno se publica en el periódico La voz de Galicia y el otro, en el diario El Mundo. Como para lanzarnos en bola, aprovechando la excusa…

Se acerca abril, mes que de origen se planteó como meta para terminar la lectura de las dos partes del Quijote. ¿Lo lograremos?