Isla desierta + cerro de libros

Imagen 1

Si un día acabo en una isla desierta muy a lo superproducción gringa, juro que no suplicaré a  los cielos por una computadora, un iPad ni una tablet, meras cajas inútiles si no hay luz. En cambio, levantaré altares a todos los dioses para que lluevan, cada semana, varios libros que me hagan compañía.  Será la versión danioska del paraíso bajo la especie de una biblioteca.

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

30 comentarios sobre “Isla desierta + cerro de libros

  1. Me gusta la idea de cada semana varios libros , aunque me aterraría la idea de que alguno golpeara mi cabeza y me dejara un poco mas atontada, prefiero imaginarlos brotando de capullos cual flores,lo bueno es que en la imaginación y en los libros todo esta permitido, Besos

    Me gusta

      1. No, créeme que no es mi intención , para la imaginación no hay limites ,a otros tal vez les gustaría que salieran de la boca de los peces entre pequeñas burbujas, en fin; Adelante me has echado a andar la imaginación Un abrazo.

        Me gusta

  2. Me encanta! Pero he de ser sincera mi reencuentro con la lectura renace hace muy poco! Cuando mi hijo empieza a preferir pasar el tiempo con sus amigos y no conmigo! 10 años de pausa.

    Me gusta

  3. ¡Pero así no vale D. Si llueven libros todas las semanas cualquiera querrá ir a esa isla! La cosa es, como suele decir una pregunta bastante tonta, cuál es ese único libro que te llevarías. Pero una biblioteca… ¿No es pedir mucho?

    Me gusta

      1. no me retes o pediré a los hados de los libros que sólo te envíen biblias y libros de Paulo Coelho…

        Pero lo que dices es cierto: es tu isla y con ella haces lo que quieres. Por ejemplo: darnos las coordenadas…

        Me gusta

  4. «Sos malo…» ¡Te estás argentinizando! ¡Bravo por el maestro y su excelente trabajo!

    Notita al margen: acabo de ir al enlace que tienes ahí, a la derecha; a las obras de Arpad Slancik, y sólo quería darte las gracias. Me han parecido ge-nia-les. Yo prefiero las pesadillas a los sueños, así que espero poder soñar con esas esculturas esta noche (para mí, la «noche» de sueño corre de 09:00 a 17:00, pero ése es un dato al margen).
    Bien, seguiré recorriendo enlaces.

    Me gusta

    1. Sí, el trabajo de Slanick es poderoso, aunque yo lo prefiero para las horas laborales. En las noches son más bienvenidos los sueños, nada de pesadillas…
      Abrazo solidario en tu horario invertido (¿y el ciclo circadiano?)

      Me gusta

      1. El ciclo circadiano funciona cuando y cómo le viene en gana. Últimamente estoy durmiendo bastante poco, lo cual conlleva problemas varios. El martes fui presa de una muy fuerte depresión, como hace mucho tiempo no sufría. Agradecí de que no hubiera armas en casa (esto es algo recurrente, cuando falleció mi suegro y nos mudamos al pueblo, mi esposa lo primero que hizo fue sacar todas las armas que mi suegro tenía allí –como hombre de campo tenía varias– y lo bien que hizo).
        Todo esto es lo que hace que no vuelva al blog de manera definitiva; mis altos y bajos son tan desiguales como la cordillera de Los Andes. Pero ya va a terminar algún día. No pierdo las esperanzas de que alguna vez me toque la parte del disfrute a mí.

        Me gusta

        1. Claro, la falta de descanso incide directamente sobre el ánimo. A mí no me ha tocado sufrir depresiones, más bien mi ánimo flaquea por el lado de los enojos, así que, querido amigo, no tengo mucho que decir más que te mando un abrazo fuerte, cariñoso y acompañante. Y sí, por supuesto que el disfrute llegará a ti.

          Me gusta

    1. Pues como dicen por ahí arriba, por si acaso, uno sin demasiada sustancia, «Las memorias de Flanagan el amnésico» o algo así 😀

      Luego si ve que no duele otro con algo más de peso.

      Me gusta

    2. Mar, supongo que los 10 primeros pediría que fueran de poesía, para empezar a poseer el mundo desde mi islita. ¿Qué autores? Que conozca podría ser Miguel Hernández, Idea Vilariño, Wyslawa Symborska, Borges, Sor Juana, algo de Benedetti, de Neruda y de Belli, John Donne y Christopher Marlowe. Como cantaba Quevedo: «Retirado en la paz de estos desiertos/ con pocos, pero doctos libros juntos/ vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos». Pero también sería muy lindo conocer poetas nuevos, jóvenes. Ya después que venga novela, cuento, ensayo…

      Me gusta

Replica a Borgeano Cancelar la respuesta