Qué, cómo y cuánto leemos los mexicanos

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La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015, dada a conocer esta semana por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), revela que en México se lee un promedio de 5.3 libros al año y que la preferencia de 90% de los lectores es por libros y revistas impresos. Además, la mayor parte de los 5,845 encuestados dijeron elegir, en ese orden, libros, periódicos, redes sociales, revistas, sitios web y cómics.  También se ve que los formatos digitales aparentemente han ampliado el porcentaje de lectura pero que, aunque van ganando terreno, aún les falta mucho para ser decisivos. La otra conclusión que arroja el estudio es algo que se sabe desde siempre: la influencia de padres y maestros es crucial en la formación de niños lectores.

El tema me interesa muchísimo, por deformación personal y profesional, así que hice un análisis a bote pronto. Si los primeros objetivos del estudio son “Conocer prácticas y hábitos de lectura en México” y “Diagnosticar necesidades y fortalezas de los lectores mexicanos”, en primera instancia tengo que decir que la precisión de los datos me genera reservas. Por ejemplo: si se considera que leer en redes sociales es leer, habría que tomar en cuenta que también se leen los letreros en la calle y las etiquetas en el supermercado. Creo necesario delimitar bien ese punto para que el siguiente estudio sea realmente revelador en ese sentido. Además, de acuerdo con la investigación, más mexicanos prefieren leer libros (21%) que navegar en Internet (12%, números redondos). ¿En serio? Y, según esto, quienes sí leen privilegian en primer lugar la novela, pero en segundo término mencionan los “temas religiosos” (35%), sesgados por la incomprobable falacia de que leen la Biblia. Ya Peña Nieto dio cátedra al respecto. También resulta que la poesía tiene más adeptos (17%) que los libros de autoayuda (13%). ¿De veras? Sería una noticia para emborracharse por una semana, pero no lo creo. Además, si bien me parece muy interesante que por primera vez Conaculta haya querido medir la preferencia de escritura de los encuestados, me parece que en esta época 2.0, ese me gusta escribir del 32% puede fácilmente entenderse como me gusta mandar WhatsApps.

En fin, los resultados son los que son y, a partir de ellos, entresaco estas primeras onclusiones.

QUINTA ACTIVIDAD PREFERIDA

Leer corresponde a 21% de las preferencias de los mexicanos de entre 12 y 29 años, es decir, es la quinta actividad favorita. Esto representa menos de la mitad de quienes prefieren ver televisión (53% en números redondos). Entre leer y ver televisión se cuelan practicar deporte, reunirse con amigos o familia, oír música.

FORMATOS DIGITALES, AÚN TÍMIDOS

El libro y la revista impresos siguen dominando por mucho: casi 90% sólo los lee impresos, contra 3% que sólo los lee digitales y 10%, que acude a ambos formatos.

INSTANTÁNEA DE LA TRAGEDIA NACIONAL

Sólo 16% saca libros de las bibliotecas, contra 59% que los compra, fundamentalmente en librerías. Es una buena noticia para la industria editorial, pero pésima para un país con tantos pobres, sobre todo porque se menciona de manera importante la falta de bibliotecas cercanas a casa.

HAY ESPERANZA

A la pregunta “¿Por qué lees?”, 44% contestó por entretenimiento y 30% para estudiar, contra 11% que dijo para trabajar. Vaya, por Fortuna la lamentables campaña “Lee 20 minutos al día” no ha tenido impacto: la gente sigue creyendo que leer es un disfrute.

POR QUÉ NO SE LEE MÁS

Falta de tiempo es el argumento de 80% de respuestas a la pregunta “¿Por qué no lees más?”. Claro, en la atención del lector compiten cada vez más medios, digitales y otros. Creo que es una oportunidad de apostar por la literatura electrónica, interactiva, experimental.

REFORZAR LA LITERATURA ORAL

A la pregunta “¿De niño te contaban historias familiares?”, 83% respondió que sí. Me parece que aquí hay un área interesantísima, en la que poco se hace: reforzar la valoración de la literatura oral.

FRENTE A OTROS PAÍSES

El promedio de lectura arrojado es de 5.3 libros por año, de los cuales 3.5 son por gusto y 1.8 por necesidad. El contraste con los países punteros es brutal: Finlandia 47; España 10; Portugal 8.5 pero, como triste consuelo, comparados con países latinoamericanos no estamos mal: Chile 5.4, Argentina 4.6, Colombia 2.2.

YO, COMO SUJETO DE ESTUDIO

Sólo por diversión vi dónde quedo yo. Resulta que pertenezco al:

  • 31% que dice escribir para expresar emociones y pensamientos, pero también entre el 20% que lo hace para sentirse mejor;
  • 54% que lee redes sociales a diario;
  • 44% de quienes recibieron estímulo en casa para leer,;
  • 5% que leyó más de 13 libros en el último año;
  • 25% que dice tener más de 25 libros en casa.
  • no-sé-qué-porcentaje que cree, con Teresa Castelló, que el gusto por la lectura no se puede imponer, “sólo alimentar o despertar”.

RESUMEN

Dado que el tercer objetivo del estudio es “Conformar políticas públicas e iniciativas sociales en materia de fomento a la lectura”, creo que el Plan Nacional de Lectura que se anunciará en breve deberá proponer estos cinco ejes:

  1. Crear y adecuar bibliotecas, además de promocionar eficientemente su uso;
  2. Enfatizar el fomento a la lectura entre niños, acercando los libros a su casa y escuela;
  3. Subrayar la intención de disfrute de la lectura, no su obligación;
  4. Apostar por la literatura electrónica, interactiva, experimental;
  5. Fortalecer la literatura oral y trabajar en su revaloración.

Da click aquí para ir a los resultados de la Encuesta.

15 pensamientos en “Qué, cómo y cuánto leemos los mexicanos”

    1. No sé si alguien vaya a hacer algo al respecto ni mucho menos vaya a seguir mis puntos, pero me siento en la obligación de hablar del asunto desde dentro, como lectora y como profesional de la edición.
      Gracias por pasar y comentar. Un abrazo…

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  1. Es muy triste, yo también pertenezco a ese pequeño porcentaje de mexicanos que leen más de trece libros al año, la gran mayoría en formato digital porque son más económicos, abarcan menos espacio y son hipoalergénicos. Aquí en Cancún hay una biblioteca pero nunca he entrado y ni siquiera sé si está en funcionamiento. Quería mostrarte una página de facebook con la información de la biblioteca comunitaria que llevan mi cuñada y su familia, ellos han promovido la lectura en los barrios marginados de Puebla desde hace mucho tiempo, no sólo montando una biblioteca gratuita en su casa (con sus propios recursos y esfuerzos) con actividades para los niños y eso, sino yendo a leer, como cuenta cuentos, a las unidades habitacionales y colonias con altas tasas de pobreza y criminalidad (que a mí no se me dan los eufemismos, esperemos que no se enojen). Recientemene se asentaron, y, tras unos momentos de ajuste, surgió formalmente: Bibliotecas para la Evolución, ojalá puedas echarle un vistazo. Saludos 🙂
    https://www.facebook.com/Bibliotecas-para-la-Evoluci%C3%B3n-893265747381698/?fref=ts

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    1. Caray, qué gran historia la que me compartes, Ngao, gracias. Me metí a la página de Facebook de Bibliotecas para la Evolución y me encantó lo que encontré. Esas fotos de los niños leyendo, el trabajo de pintar y acondicionar la biblioteca, todo que trasluce ese esfuerzo merece muchos aplausos. Qué gusto, de verdad, que tu cuñada esté haciendo esto. Actividades como ésta son las que realmente la cambian la vida a muchas personas, acercándolas a los libros como un disfrute en el que vale la pena invertir tiempo, dinero y esfuerzo. Me quedo feliz con la iniciativa. Ojalá reciba apoyos y su ejemplo se dé más a conocer.
      Un abrazo que se emociona

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  2. La casa de mis padres estuvo siempre llena de libros. No recuerdo que se nos exhortara a leer, pero los libros eran objetos familiares que servían también para vincular los afectos, como la música: se escuchaba juntos, se tocaba juntos, se leía juntos… Todos leíamos en continuación. Mis hermanos y mi hermana peleaban con el diccionario en mano, de la serie “has empleado mal esa palabra”. Descubrí entonces el placer desde muy pequeño y, con diferencias de tiempo a disposición y de lecturas de interés, nunca lo he dejado. Creo que ahí está todo: familiarizar al pequeño con el libro (o con el kindle que sea) y dejar que explore. Abrazo.

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    1. Tu experiencia no es, por desgracia, la más común en México, pero sirve para ilustrar el punto, como bien lo señalas: hacer que el libro y el arte sean objetos al alcance de la mano, quitarles el aura de “son inaccesibles, elevados, aburridos” los vuelve parte integral de la vida. Yo tuve, igual que tú, esa Fortuna de explorar entre libros desde que recuerdo. Y mira que la agradezco a todos los dioses, en todos los idiomas.
      Abrazos.

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  3. Entre mis recuerdos más queridos: el de mi padre leyendome cuentos por las noches antes de dormir, ahora mi tarea es acercar libros de interes a mis niñas; creo que el ejemplo y que los niños puedan tener acceso a los libros fisicamente propicia la formación de un publico lector. Yo tengo una duda existencial respecto a los paralibros, nunca en mas de 15 lugares en que los he visto están en servicio; las bibliotecas públicas se mantienen en silencio pues no hay quien las visite y a los bibliotecarios así como a las autoridades pareciera que no les interesa que asista nadie, mi pretención en uno de mis proyectos de música didáctica es acercar a los niños a la lectura de la música y de la poesía; ahora a mi me toca ser la que les lee cuentos y poesias a niños y ancianos.
    Sigamos teniendo fe en que los mexicanos lectores aumentaran .
    Besos 🙂

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    1. Sí, el tema de la bibliotecas es preocupante y urgente de resolver. Ojalá de verdad la Encuesta sirva para que, de una vez, se invierta en armarlas bien, poner a gente capacitada y apasionada a atenderlas, se les promueva. Hace tiempo Gabriel Zaid dio una gran idea: crear una especie de “bibliotecas ambulantes” (él lo dice bien y bonito) a través de las mujeres que venden productos de casa en casa, como Avon y Mary Kay. Darles un catálogo de libros y que sean parte de su oferta. En fin, ideas creativas hay muchas, el tema es interesarse por ponerlas en práctica.
      En cuanto a tu recuerdo, sí, también los libros y mi papá están íntimamente ligados en mis memorias más felices.
      Abrazote

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  4. Ayer una amiga (una compañera de la Caravana cultural) escribió un artículo al respecto, pero sólo informativo, no de opinión. Al leer los datos duros tuve las mismas reservas que tuviste tú, Julia. Sobre todo me parecieron raros los datos de que se lee el doble de lo que se navega por internet y el hecho de que se considere como válida la respuesta un general “la biblia”, cuando se sabe que este es el caballito de batalla de quienes no se acercan a un libro ni a media milla de distancia. Siempre estas encuestas hay que considerarlas con cuidado, ya que los gobiernos, que son quienes las llevan adelante pero también quienes tienen especial interés en obtener buenos resultados, son tan de fiar como la originalidad de Paulo Coelho. En mi caso particular, lo que he visto en México no es lo peor de latinoamérica (ya dije alguna vez que junto a Argentina y Colombia es uno de los países donde más libros vi); pero eso no es igual en todo este amplio país. Cuando tuve la oportunidad de visitar algunas ciudades pequeñas o pueblos, la situación, en estos sitios, era grave. En Áporo, por ejemplo, la biblioteca pública contaba con muchos ejemplares y de una muy buena selección de autores; sin embargo, la colección de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas (una nutrida colección para impulsar la lectura auspiciada por el gobierno federal) estaba intacta. Revisé muchos ejemplares a lo largo de esa semana (puedo asegurar que fueron decenas) y ninguno había sido retirado, nunca. Todas las tarjetas estaban en blanco. En síntesis: un tema delicado y un problema que no es menor en estos tiempos.

    Abrazos.

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    1. Sí, querido, las bibliotecas son verdaderamente un hoyo negro en este país. Incluso las bien doradas nadie se asoma por ellas, como dices. Por eso hay que hacer mucho en ese sentido, no sólo llenarlas de buenos libros sino también incentivar su uso, hacer que se les pierda el miedo, la reserva. Gabriel Zaid tiene mucho que decir y proponer al respecto, con que le hicieran caso daríamos grandes pasos en la dirección correcta.
      Un abrazo

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      1. Estoy de acuerdo en que se hace necesario trabajar pronto y rápido. Ya no hace falta probar las virtudes de la lectura; eso es algo que se sabe hasta la náusea, así que deberían ponerse en acción de inmediato toda iniciativa encarada a ese proyecto. Pero por algo no lo hacen ¿no?

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