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Hoy, 6:30 pm, platico en radio con Hernán Lavín Cerda

Y sí, me da un gusto brutal, grande, en voz alta.

Resulta que la poesía del chileno que devino mexicano me ha resultado necesaria en varios momentos de la vida, así que de veras celebro tenerlo como invitado en mi programa de radio BAzar de Letras, para hablar de su libro reciente Al fin todo es un milagro.

Hablamos de cómo conoció a Pablo Neruda en Chile y cómo él tuvo que ver con la publicación de los primeros versos del entonces estudiante. Y de qué piensa de la UNAM. Y de en qué lugar del cuerpo empieza a formarse un poema.

A las 6:30 pm da click aquí, para oír el programa (oprime el botón superior derecho, que dice “Escuchar”). Dura media hora, una media hora que disfruté cantidad.

Ojalá nos acompañes.

#MiércolesDePoesía Aquí va una joya del poeta no mamón

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Que su obra sea más que lo eterno, eterna. El unicel de los versos.

Que su buen genio, que su agudo trabajo de palabras contamine los poemas de ejercicios pélvicos y del único civismo que se salva: el del humor.

Que el espléndido blasfemo y no mamón (Rodolfo Mata dixit) permee mi oficio y el de todos.

Todo esto para decir: de veras, hay que leer a Hernán Lavín Cerda. Este #MiércolesDePoesía se presta. Aquí va uno de sus poemas. Pero tiene muchos.

EL FANTASMA
Cuando murió Marcello Mastroianni, mi mujer se puso a llorar con un entusiasmo envidiable, como si nuestra galaxia, que nunca ha sido nuestra, se hubiese desprendido apocalípticamente de sí misma, evaporándose entre las nebulosas de otra galaxia.
–No te preocupes –le dije con una sonrisa de monje medieval–. Aquí estoy yo, no sufras tanto, no me atormentes y ya no llores así, a lo bestia. Ven y abrázame, amor mío, micifuz, Muñeca de los Espíritus, fucsia mía, ragazza, Minina del Perpetuo Socorro. Ven semidesnuda y tócame una vez más: recuerda que aún soy tu fantasma de carne y hueso. ¿Por qué no me abrazas y me besas con absoluta devoción, como en la primera noche del primer día? Tratándose de fantasmas, todos somos iguales. ¿Qué virtudes tiene aquel Mastroianni que no tenga yo?