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Por qué nos (me) urge la belleza

Su existencia está troceada. Lleva tiempo quebrándose por exceso de trabajo y cada vez las partes son más chicas. Irreconocibles. Es el típico burnout. De pronto, al bucear entre algas en la costa sudafricana, donde vive, descubre un pulpo. Se pregunta qué pasaría si lo visitara a diario, para conocer su entorno; así desarrolla una relación con el invertebrado. Es el argumento de Mi maestro, el pulpo, documental de Netflix que Craig Foster protagoniza, filma y produce.

            Las imágenes bajo el agua me conmueven más de cuanto deseo explicarme. La fotografía es de una delicadeza impresionante. Además de narrar la inteligencia del animal, el filme transmite la sobrecarga sensorial a la que Foster se expone: la rara estética del pulpo, los cardúmenes exquisitos, el compás del bosque de algas. Para mí, eso incide en la mejora emocional del protagonista, porque creo en el poder sanador de lo perfecto, tanto lo que Natura brinda en estado puro como lo que alumbran artistas de todo código postal. Sé de su capacidad restauradora, gracias a ella con frecuencia agradezco estar viva. Incluso ahora, que traigo desvencijada la sonrisa. “Lamentación de Dido”, poema soberbio de Rosario Castellanos, y una orquídea concebida a fuego lento satisfacen en mí el apremio de armonía que desde hace siglos tenemos como especie metido en la sangre.

            Lo vinculo con la novela El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. En un punto, Gray está enamorado de Sybil, actriz preciosa que tiembla “como un narciso” cuando él, intachable, la besa. Se prenda de ella al verla interpretando a Rosalinda, en Como gustéis, de Shakespeare. Para Dorian, lo más valioso de Sybil es su genio actoral. Basil, pintor y amigo, dice de la chica: “Si ella puede dar un alma a quienes no la tienen, si puede crear sentido de la belleza en gente cuyas vidas son feas y sórdidas, merece la adoración del mundo”. Eso. Nunca son iguales la voz de Philippe Jaroussky, un amanecer lluvioso, el teatro de Shakespeare y un pulpo de textura imposible, pero causan un impacto. Ese choque de ríos caudalosos me da un alma. O me recuerda que tengo una.

(Para terminar de leer da click aquí).

¡aquí estoy DE NUEVO!

Ha sido una larga larga ausencia de este espacio, debida a que mi teléfono se reformateó, perdí la contraseña numérica, no la pude recuperar y tuve que entrar un largo proceso que culmina hoy, cuando vuelvo a postear en este blog entrañable para mí.

Me alegra muchísimo estar de vuelta, aunque traigo una tremenda cicatriz y el pecho varios pasos empequeñecido. Ya hablaré de ello, de momento baste decir que en marzo de este 2020 se publicó la edición mexicana de mi libro de poesía Eros una vez -y otra vez- (bajo los sellos de Textofilia y Universidad Autónoma de Nuevo León). Es igual a la edición uruguaya de Eros una vez, pero contiene veinte poemas inéditos, no incluidos en aquel libro.

Se puede pedir con entrega a domicilio en Amazon México, gandhi.com.mx, educal.com.mx y mercadolibre.com.mx

Me harás muy feliz si te dejas acompañar por mis versos y me comentas qué te dicen. Va uno de los poemas del libro, para ti. Nos leemos pronto.

GOLOSINA

Mi nombre está seguro

en tu boca,

en la euforia de humedades

que lo aprieta,

donde brinca y se envuelve

en tu látigo de lengua.

Y es enredadera si lo dices,

y es aliento de canela.

De golpe muerdes sus letras:

la jalea

de mi nombre transparente

se disuelve,

ya es saliva golosina,

de puro algarabiada.

Y es enredadera si lo dices,

y es aliento de canela.

#DíaMundialDeLaPoesía ¿Para qué carajos sirven unos versos?

“Valoro tanto la frasecita ‘no sé’. Aunque es pequeña, vuela con alas inmensas. Expande nuestras vidas para incluir tanto los espacios dentro de nosotros, como las amplitudes exteriores en las que flota la Tierra, mínima […] el poeta, si es genuino, debe seguir repitiendo ‘no sé’. Cada poema señala su esfuerzo por responderse […]” (traducción mía).
     Estas palabras de la polaca Wislawa Szymborska al recibir el Nobel en 1996 son una verdad como un templo (diría mi AbFauve favorito). Los versos ensayan respuestas desde nuestra mínima parcela de experiencia y vuelven a preguntar a diario porque no sabemos, nada sabemos.
    Para eso, fugaz y volátil, vital y luminoso, para eso “sirve” la poesía.
    Es la razón por la que hoy se le celebra en este planeta y en los circunvecinos. Y el Día Mundial de la Poesía coincide con nuestros #MiércolesDePoesía: no es casual. Gracias al Cosmos por este reconocimiento a los necios que cada miércoles en este blog nos volvemos a preguntar si la imagen que ilustra esta entrada es una cruz gris claro en primer plano o cuatro esquinas gris oscuro o ambas cosas.
 
    Para subrayar la celebrancia aquí va un poema de Szymborska.
     Salud.
Las tres palabras más extrañas
“Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia”.

#MiércolesDePoesía “Daría este viento de mar gigante por tu brusca respiración”

Un oscuro designio hace que hoy, millones celebren a San Valentón con vengativos ositos de peluche. Esa es una mala noticia.

Hoy también es #MiércolesDePoesía, lo que significa que aquí van versos para biendecir el amor. Esa es una buena noticia.

Pablo Neruda es el invitado de hoy, con su magnífico “Tango del viudo”, que debe leerse completo y un par de cuyos fragmentos comparto aquí, para abrir boca (literal y figurativamente hablando). Es impresionante cómo habla el hueco de ausencia que siente quien amó.

“[…] Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte,
y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene.

[…] Daría este viento de mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo,
Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,
cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo,
y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas, seres… desaparecidos,
substancias extrañamente inseparables y perdidas”.

Pablo Neruda, “Tango del viudo”, Residencia en la tierra

Da click aquí para leer el poema completo.

 

#MiércolesDePoesía De cuando el amor es una tragedia mayúscula

Me acerqué a Isabel Fraire (1934-2015) gracias a un muy querido amigo que, por desazares, hoy está lejos de mí.  Fraire fue una poeta mexicana soberbia, impecable e implacable, pero no sé qué razones estúpidas la hacen muy poco conocida. En estas Palabras A Flor De Piel ya había estado presente su trabajo.

Ella es la invitada del #MiércolesDePoesía con estos versos delicados, bajo los cuales se transparenta una tragedia. O dos. Porque a veces perder sangre en un hospital no es la peor degracia, sino estar lejos del “Juan” de cada uno de nosotros.

Poema de amor

“En el cuarto de hospital toda la
noche la mujer gritando
Juan
Juan
en donde estás
no me puedo mover
no puedo mover mi pierna
ni mis brazos
Juan
no sécómo llegar a donde estás
no puedo salir de aquí
Juan
estoy desesperada no me
puedo mover Juan”.

Isabel Fraire, “Poema de amor”, No sé ir a casa

#MiércolesDePoesía Cuál es la palabra que estoy necesitando

“El poema nace con su gestación, al igual que en el Tao la gestación es ya el nacimiento del ser humano”.

Lo dijo el poeta español José Ángel Valente. Sí, la sinapsis creativa del verso ocurre casi sin que el autor se entere y luego de un tiempo brota de pronto, bien formado o con taras congénitas, insalvables. Añado: una vez parido, igual que un niño sigue cambiando, ajustando su rostro.

Me encanta la imagen del poema como ser vivo y con ella convoco a Valente a darle tono a este #MiércolesDePoesía. El poema suyo que copio a continuación es ligero y etéreo. Así nació. Alude al deseo de que unos versos sean la palabra intocable que muchos necesitamos, pero no conocemos.

Un canto

               “Quisiera un canto
que hiciera estallar en cien palabras ciegas
la palabra intocable.
Un canto.
Mas nunca la palabra como ídolo obeso,
alimentado
de ideas que lo fueron y carcome la lluvia.

La explosión de un silencio.

Un canto nuevo, mío, de mi prójimo,
del adolescente sin palabras que espera ser
nombrado,
de la mujer cuyo deseo sube
en borbotón sangriento a la pálida frente,
de éste que me acusa silencioso,
que silenciosamente me combate,
porque acaso no ignora
que una sola palabra bastaría
para arrasar el mundo,
para extinguir el odio
y arrasarnos…”.

José Ángel Valente, “Un canto”, La memoria y los signos en Punto cero. (Poesía 1953-1979), Seix Barral

 

 

Invito la champaña: este blog rebasa los 10 mil seguidores

Gracias a ti y a las otras 9,999 vidas que me acompañan en este espacio.

Me llega una notificación de que Palabras A Flor de Piel ha superado ese número críptico, telúrico, estruéndico (a la izquierda de este texto puedes ver la cifra).

La noticia me pone de muy buenas, me hace alucinarme de gusto, porque pagaría cualquier cosa por tener esta comunidad y sin embargo cada uno de ustedes me acompaña de gratis: son gente que ama los libros y las letras, que se emociona con un verso y lo va murmullando como un mantra, que busca (igual que yo) una forma intensificada de habitar la realidad.

Gracias amplias, coloridas, hondas y altas por enriquecerme de cotidiano, por hacer que este espacio sea una casa tan ricamente amueblada.

Aquí va una canción que me encanta y me apetece regalarte, porque me emociona cada vez que la oigo: es la musicalización que hizo Antonio Vega al soneto de Antonio Gala.

Salud y gracias de nuevo. Desde los hipocondrios.

 

 

Ando desgelmaneada

Hoy hace cuatro años se murió, sin preguntarme si podía volverse ausencia o si yo aún necesitaba versos suyos que se volvieran míos en tardes de domingo. Se llamaba Juan Gelman y desde entonces me siento un poco huérfana.

Aquí va uno de los poemas que dejó, con esta manera tan suya de tocarme los tuétanos y decirme como nadie. Quién sabe si siga escribiendo.

El péndulo

“Nunca dejarás de serte mía, pero me río de tu libertad. No podés cancelarte en mi memoria. Sos más en mí que yo de mí. Te existo, péndulo del aire”.

Juan Gelman, “El péndulo”, Salarios del impío, en Pesar todo. Antología, FCE

Da click aquí para ir a lo que escribí el día de la muerte de Gelman

Da click aquí para leer el mejor poema de Gelman (ok, uno de ellos)

#MiércolesDePoesía Que otras palabras sean tu voz

Imagen: Agnes Cecile https://www.allposters.co.uk/-sp/In-Trouble-She-Will-Posters_i9828442_.htm

Los primeros versos del año vinieron de puntitas, como sin querer, pero con ganas de llegar. Y es que los trae de la mano José Emilio Pacheco, poeta mexicano que en este enero cumple tres años de haberse vuelto transparente para, más que nunca, “arar en el mar y escribir sobre el agua”, como dice uno de sus poemas.

La prisa por cumplir propósitos desmesurados resulta consustancial al inicio del año. Por ir a contracorriente o por mera necedad no me planteo metas para los siguiente doce meses, pero sí pienso qué espero de la poesía en este 2018. Pacheco tiene (para variar) las palabras cabales:

“Si leo mis poemas en público
le quito su único sentido a la poesía:
hacer que mis palabras sean tu voz,
por un instante al menos”.

(José Emilio Pacheco, “Contra los recitales”, Irás y no volverás, en Tarde o temprano. Poemas 1958-2009, Fondo de Cultura Económica)

Me recuerda lo que dice un personaje de la película El cartero de Neruda (que está basada en la novela Ardiente paciencia, del chileno Antonio Skármeta): “La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”.

Ojalá, Diosquiera que alguno de los 52 poemas que van a protagonizar estos #MiércolesDePoesía se vuelva tu voz, le pongas tu firma, te diga mejor que tus propias palabras.

Es decir, que tu año esté cargado de versos que se vuelvan necesarios. No te imaginas qué gusto me dará si así es.

Salud.

#JuevesDePoesía Él nos contempla, agazapado

La vida sigue llevándome la delantera: ahora que me siento a escribir esta entrada para el #MiércolesDePoesía, me doy cuenta de que hoy es jueves. No sé qué hice de mi miércoles. “Quién me ha robado el día de ayer”, podría parafrasear a Sabina.

Por Fortuna, la poesía se saborea con papilas que no saben de calendarios. Y este poema de Ernesto Lumbreras merece leerse de lunes a domingo, para extraerle el jugo que guarda en las costuras, ahí donde los amantes buscan asir en palabras lo que no puede atraparse y entonces acuden a figuras y metáforas, en un intento por explicarse el desbordamiento.

Sea el #JuevesDePoesía.

“—Me gustaría hacerte el amor bajo una cascada, de noche, en el trópico fosfórico, cuando el jaguar sale a cazar estrellas fugaces en el ojo de jade de un cenote.
—Yo pensaba gozarnos, aquí y ahora mismo, en este plantío de cacao donde el sol, entre el follaje del palo mulato, se muere por espiarnos. ¿O será el jaguar mismo, regresando con nuestra piel cortada, hecha trizas por sus garras y colmillos, el que nos contempla inmóvil y agazapado entre el pastizal de pará?”.

Ernesto Lumbreras, “1. Diálogos de la Choca y la Xtabay transcritos por la mano de Pierre Choderlos de Laclos”, Tablas de restar, Universidad Autónoma de Querétaro, 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

#MiércolesDePoesía De cuando un abrazo deja fuera el mundo

Foto tomada de http://www.symphonyofflavors.com

Muchas veces la poesía se esconde bajo ropas de narrativa y a la inversa. Estos renglones que comparto no sé a qué categoría pertenecen, pero sí tengo la certeza de que en ellos hay poesía. Poderosa. Ligera.

Son de la uruguaya Alicia Preza y pertenecen a su libro Obertura de la fiebre, publicado por Yaugurú (qué groseros placeres debo a esa editorial).

Con la ricura de ellos ocurre el #MiércolesDePoesía.

“El gato de la percha está llorando. Desde la puerta del sótano una música nos llama. Miramos de reojo, y no queremos salir de nuestro abrazo”.

 

#MiércolesDePoesía De cuando fuegos te pintan las venas (o la escritora suicida)

Tenía 23 años. Se suicidó.

Escribía bien y podía escribir mejor, con la maduración de unos pocos años.

Aquí va un poema de la peruana María Emilia Cornejo (1949-1972), la que decidió incendiarse en los fuegos que traía en las venas, los mismos de estas líneas.

Sea el #MiércolesDePoesía.

“entro lentamente por tus venas
hasta inundar
todos los rincones de tu cuerpo
rescato tu nombre milenario
en cada arteria
te pierdo y me encuentro
en la profundidad de tu mirada
sin compañía alguna
invado tus pulmones
y vivo
y me recreo
con el aire que respiras
avanzo por debajo de tu piel
y organizo con exactitud
el metabolismo de tus penas
y tu cuerpo se convierte
en la zona sagrada de mi vida.
sin embargo,
hoy es mañana
y mañana será nunca”.

#MiércolesDePoesía El amor, esa infección (ay)

Ni avisó. Nomás se hizo presente, el aire de invierno ropas adentro. En esta mitad de semana que con-boca versos, el invitado es Juan Rafael Coronel Rivera, quien en los apellidos narra buena parte de la historia artística del México reciente.

Trae entre manos Las cuatro esquinas del fuego, publicado por Talamontes Editores y que resulta su quinto libro como poeta. La edición es chulísima, desde la portada hasta el pie de imprenta pasaron por las manos de un diseñador. Y el humor jodón de este poema me gusta: si el amor fuera una infección, ¿qué tan mala podría ser?

Voilá, el #MiércolesDePoesía.

Cajita de pastillas

“¿Y si el amor es la infección de todas las cosas?
¿Me contagio?
¿Si en las buenas y en las malas
compartimos suero y antivirales?
¿Estaré más cerca de la comunión afectuosa
si despierto en el hospital afiebrado
pero tomándote de la mano?
¿Será eso acaso parte del locus amoenus?
¿Y si eres el amor de mi vida?
¿En el vómito y los estertores
puede haber pasión desenfrenada?
¿Qué significa perder el instinto por el segundo febril?
¿Qué tan malo puede ser?”

Hoy, 6:30 pm, platico en radio con Hernán Lavín Cerda

Y sí, me da un gusto brutal, grande, en voz alta.

Resulta que la poesía del chileno que devino mexicano me ha resultado necesaria en varios momentos de la vida, así que de veras celebro tenerlo como invitado en mi programa de radio BAzar de Letras, para hablar de su libro reciente Al fin todo es un milagro.

Hablamos de cómo conoció a Pablo Neruda en Chile y cómo él tuvo que ver con la publicación de los primeros versos del entonces estudiante. Y de qué piensa de la UNAM. Y de en qué lugar del cuerpo empieza a formarse un poema.

A las 6:30 pm da click aquí, para oír el programa (oprime el botón superior derecho, que dice “Escuchar”). Dura media hora, una media hora que disfruté cantidad.

Ojalá nos acompañes.

#MiércolesDePoesía Dicen que es eficaz, pero no sirve

Imagen tomada de Internet: http://pre08.deviantart.net/367d/th/pre/i/2010/132/9/3/closed_window_by_amg.jpg

El poeta mexicano Eduardo Casar es viejo conocido de este blog y de quienes pasean por sus rincones.

Hoy le da tono al #MiércolesDePoesía un texto suyo, incluido en el libro Son cerca de cien años; también aparece en el CD Unos poemas envozados, parte de la colección Voz Viva de México, de la UNAM.

Le pone palabras al estremecimiento de saber que uno es de alguien, que lleva sus iniciales en el pecho.  Y por más que intenta bloquear las ventanas para ponerse a salvo de ese viento, nada funciona.

 

Conjuro y contigo

“Hoy me toca ser viento. Ten cuidado.
Refuerza tus ventanas con maderas y con golpes firmes.
Con las maderas dibuja la inicial de mi nombre.
Dicen que si lo haces arrojarás hacia la paz,
lejos del estremecimiento,
al portador del nombre que dibujas
con maderas apuntalando tus ventanas.
Dicen que no hay más eficaz conjuro
que enfrentar consigo mismo a quien ataca.

Dicen que es eficaz, pero no sirve.

Sabré encontrar resquicios
para llegar hasta tu pecho.
Y mañana me tocará ser agua.
Ten cuidado.
Porque mañana es muy probable
que nazca dentro de ti
una sed peligrosa y es verano”.

Da click aquí abajo, para escucharlo en la propia voz de Eduardo, que es una ricura.

 

“Cuán presto se nos va el placer”

Dejo aquí un notable juego del poeta chileno-mexicano Hernán Lavín Cerda con aquello de Jorge Manrique, incluido en su reciente libro Al fin todo es un milagro (Secretaría de Cultura de México).

Chapó.

“Recuerde el alma desnuda, avive el seso y despierte.
¿Cuál seso, por el amor de Dios, cuál, si aquí nunca hubo seso?

Sin duda que despertaremos contemplando con lágrimas no sólo en los ojos sino también en las anteojos,
cómo se nos va la vida, coño, carajo, caballero,
cómo se nos viene la bendita o maldita muerte tan callando.

Cuán presto se nos va el placer, cómo, sí, cómo después de acordado,
¿así se dice, se dice así?, cómo después viene el dolor,
cómo, a nuestro parecer, cómo desde los orígenes,
cualquiera tiempo pasado ¿fue brutalmente mejor?”.

#MiércolesDePoesía El cielo pasó una noche demasiado buena

Tomé esta foto en la Rambla de Montevideo.

Uruguay me sigue caminando las junturas.

Avanzo de a poco los pasillos de los muchos libros que me traje de allá, poesía y narrativa fundamentalmente. Hoy traigo pegado a las pestañas a Eduardo Nogareda, poeta montevideano que calibra las palabras con un tino que parece de químico avezado en reacciones y alquimias y maceramientos. Este poema de su libro Acá no es, publicado por Editorial Yaugurú, tiene la culpa de que yo no pueda ver impune la mañana de hoy, que le adivine un desgarrón en el ruedo de la camisa. Y un cara de desvelo que se antoja.

Con esta imagen llega el #MiércolesDePoesía.

El cielo

“Se le nota al cielo que hoy se vistió de apuro ante los apremios solares. Su ropa luce descuidada, mal combinada, impropia para un cielo adulto que como tal adusto debería ser. Se diría que pasó mala noche. O una noche que fue demasiado buena.

Hoy el cielo viene tropezando sin ruido sobre chapas controladas por gatos quejosos. No se centra ni se concentra. Me parece que no se afeitó y no sé si se habrá duchado. Tiene un aire desdichado. Pero igual hoy otra vez sonarán tambores por Isla de Flores cuando se haga la noche y no habrá drama. Aunque caigan celestiales botones, hilos sueltos del traje descosido de este cielo. Ni así”.

Eduardo Nogareda, Acá no es, Editorial Yaugurú

#MiércolesDePoesía Lo que pasó cuando Dios se puso a descansar

Imagen: Magma de Csoccio

Se llama Jorge Castro Vega, es uruguayo. Su libro el mismo río fue publicado por Editorial Yaugurú, en aquel país. Me lo regaló Maca, director de la editorial, diseñador, poeta. Qué gusto toparme con un título tan rico en forma y fondo, en bellezura y corazón.

Aquí va un poema de Jorge, sutil pero con un giro que desarma. El #MiércolesDePoesía se pone contento con esta presencia del querido Cono Sur.

Séptimo día

“La rama quiere volar
y el pájaro sueña con ser árbol.

Dios los mira, maravillado
con las manos chorreando cielo
como un poeta al que las palabras
le hacen decir lo que quieren”.

Jorge Castro Vega, “Séptimo día”, el mismo río, Editorial Yaugurú

 

Conversas en tierras montevideanas

Vista de la ciudad desde alguna de las Ramblas

Sigo disfrutando el gusto y las euforias y el vino y los cariños que recibí en Montevideo, Uruguay. Qué días más ricos, más retadores pasé allá en el viaje que tuvo como propósito recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti.

Los uruguayos me sorprendieron por su profesionalismo a toda prueba. Qué maravilla es la gente que se toma en serio la cultura.

Aquí van tres de las conversaciones en tierras montevideanas, por si les da morbo o curiosidad echarles lente. Más adelante compartiré otras, porque me producen mucha felicidad

Medio: Radio Nacional de Uruguay
Programa: La máquina de pensar
Periodista: Pablo Silva
Da click aquí para oírla

Medio: Nuevo Siglo Televisión
Programa: Por amor al arte
Periodistas: Malena Rodríguez y Jaime Clara
Da click aquí para verla
(El enlace no es directo: al entrar a la página NSNOW, baja a donde dice “Señales” y da click en NSTV, de color verde claro. Luego baja a donde está el programa Por amor al arte: mi entrevista es la primera en aparecer y arranca a partir del minuto 31:43).

Medio: Semanario Brecha (edición impresa y digital)
Periodista: Ana Inés Larre Borges. Perdón por el arrugue de las páginas, es que viajaron de lejos.

Esta, señores, es una imagen que no tiene madre

“Al silencio le gustaba escuchar la música; oía hasta la última resonancia y después se quedaba pensando en lo que había escuchado […] cuando el silencio ya era de confianza, intervenía en la música: pasaba entre los sonidos como un gato con su gran cola negra y los dejaba llenos de intenciones”.

El pasaje pertenece al cuento “El balcón”, del uruguayo Felisberto Hernández. Y me deja muda por su potencia sin aspavientos.

Una vez más confirmo que muchas veces la mejor poesía se encuentra en la narrativa.

#MiércolesDePoesía Este loco le canta al relámpago de sus muslos (de ella)

Foto de José Eugenio tomada de Internet: EE/ G. Espinosa
Otro #MiércolesDePoesía se va instalando y, con él, las ganas de acudir a versos que den sonido a los túneles, los reflejos y las avenidas que transitamos todos los días.

Hace poco tuve el gusto de entrevistar en mi programa de radio BAzar de letras al poeta José Eugenio Sánchez, a propósito de la publicación de su libro la felicidad es una pistola caliente (Almadía). Para multiplicar tanto el gusto de su voz como la conversa que nos echamos entre mezcales dejo aquí un rico poema suyo de ese libro (los últimos versos son un gran finale que la susodicha debe haber agradecido) y también la emisión de BAzar de letras en la que estuvo como invitado: da click aquí para oír la entrevista completa (duración: 25 minutos).

Sea el #MiércolesDePoesía.

al escupir una flor
(ráfagas de derek bailey)

fue como si la ciudad hubiera sufrido un apagón
tan brutal como la luz desparramándose por el piso
al abrir las cortinas

sólo pude ver tus ojos en blanco
e intuí que tus labios se resecaban
y que en alguna calle se caían los árboles

parecido a los guitarrazos de neil young
o tratar de coger una rama saliente en un precipicio

fue cuando acaricié el relámpago de tus muslos
y el mundo estalló en aromas

como si hubieran conectado de nuevo la electricidad
y tu interior quedara a oscuras

Por qué escribir es tan difícil

“Podríamos decir que la poesía no hace lo que Stevenson pensaba: la poesía no pretende cambiar por magia un puñado de monedas lógicas. Más bien devuelve el lenguaje a su fuente originaria”. Lo dice, nada menos, Borges en la conferencia “Pensamiento y poesía”, incluida en el libro Arte poética, publicado por Editorial Crítica y que llega a mis manos gracias a quien amo.

El escritor (de poesía, pero no sólo) busca regresar al manantial original, a la sonoridad primigenia. No es poca cosa: en forma y fondo llegar a ese punto donde cada uno reconoce algo de sí que no sabía que sabía.

Por eso poquísimas veces lo consigue.

#MiércolesDePoesía Besarnos es vencer la muerte

Pintura: Paco Rocha http://www.abstractart.gallery/members/profile/item/543

Regreso a García Lorca como se vuelve a un sabor familiar.

Me topo con este soneto que no recuerdo haber leído antes. Mejor: me topo con este soneto en el que no me había encontrado antes, con el ruego, con la brusquedad de pedir que no se acabe nunca este amor de ruiseñores, “con un puñal, con besos y contigo”, que no se agote “la madeja / del te quiero me quieres, siempre ardida”.

Si nos reservamos algo, amor, la muerte va a borrar hasta la sombra.

Sea el #MiércolesDePoesía.

El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

 

 

#MiércolesDePoesía Un cuento rojo (que sí, es un poema)

Estoy leyendo a Eleonora Requena, poeta venezolana cuyo libro llegó a mis manos gracias a los buenos oficios de mi querido Marlo Ovalles.

No la conocía, pero me encuentro con una voz madura, con un oficio decantado. Nada se deja aquí al azar. Existe fineza en cada una de las fases del texto, desde el concepto que busca un ángulo nuevo, el pulimento de cada palabra y de la musicalidad, hasta dejar el poema redondo, como una manzana que suelta jugo en cada mordisco.

La imagen que empleo es, justo, la que me generó este espléndido poema sin título, de su libro Nido de tordo (Kalathos Ediciones).

Qué de entusiasmos me genera invitar a Eleonora Requena a este #MiércolesDePoesía.

preparar la cesta:
frutas varias    una botella
pan    antojos    algún sueño
un señuelo    o mejor    el anzuelo
mi pudor dormido
arrancar alguna florecita alegre de la vera
demorar la llegada    renunciar a los atajos    vía regia

frotarme los colmillos    espulgarme en la espera
otear el olor  a niña buena en el aire infesto

aguardar en la mulllida cama
en un closet
maniatada

salvar a quien está perdida    la inútil hazaña
de hacerle el hilván a una barriga llena

¿cuál de todos los espejos sabe?
¿cómo ponerle el punto y final a este cuento rojo?