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#MiércolesDePoesía El amor, esa infección (ay)

Ni avisó. Nomás se hizo presente, el aire de invierno ropas adentro. En esta mitad de semana que con-boca versos, el invitado es Juan Rafael Coronel Rivera, quien en los apellidos narra buena parte de la historia artística del México reciente.

Trae entre manos Las cuatro esquinas del fuego, publicado por Talamontes Editores y que resulta su quinto libro como poeta. La edición es chulísima, desde la portada hasta el pie de imprenta pasaron por las manos de un diseñador. Y el humor jodón de este poema me gusta: si el amor fuera una infección, ¿qué tan mala podría ser?

Voilá, el #MiércolesDePoesía.

Cajita de pastillas

“¿Y si el amor es la infección de todas las cosas?
¿Me contagio?
¿Si en las buenas y en las malas
compartimos suero y antivirales?
¿Estaré más cerca de la comunión afectuosa
si despierto en el hospital afiebrado
pero tomándote de la mano?
¿Será eso acaso parte del locus amoenus?
¿Y si eres el amor de mi vida?
¿En el vómito y los estertores
puede haber pasión desenfrenada?
¿Qué significa perder el instinto por el segundo febril?
¿Qué tan malo puede ser?”

Hoy, 6:30 pm, platico en radio con Hernán Lavín Cerda

Y sí, me da un gusto brutal, grande, en voz alta.

Resulta que la poesía del chileno que devino mexicano me ha resultado necesaria en varios momentos de la vida, así que de veras celebro tenerlo como invitado en mi programa de radio BAzar de Letras, para hablar de su libro reciente Al fin todo es un milagro.

Hablamos de cómo conoció a Pablo Neruda en Chile y cómo él tuvo que ver con la publicación de los primeros versos del entonces estudiante. Y de qué piensa de la UNAM. Y de en qué lugar del cuerpo empieza a formarse un poema.

A las 6:30 pm da click aquí, para oír el programa (oprime el botón superior derecho, que dice “Escuchar”). Dura media hora, una media hora que disfruté cantidad.

Ojalá nos acompañes.

#MiércolesDePoesía Dicen que es eficaz, pero no sirve

Imagen tomada de Internet: http://pre08.deviantart.net/367d/th/pre/i/2010/132/9/3/closed_window_by_amg.jpg

El poeta mexicano Eduardo Casar es viejo conocido de este blog y de quienes pasean por sus rincones.

Hoy le da tono al #MiércolesDePoesía un texto suyo, incluido en el libro Son cerca de cien años; también aparece en el CD Unos poemas envozados, parte de la colección Voz Viva de México, de la UNAM.

Le pone palabras al estremecimiento de saber que uno es de alguien, que lleva sus iniciales en el pecho.  Y por más que intenta bloquear las ventanas para ponerse a salvo de ese viento, nada funciona.

 

Conjuro y contigo

“Hoy me toca ser viento. Ten cuidado.
Refuerza tus ventanas con maderas y con golpes firmes.
Con las maderas dibuja la inicial de mi nombre.
Dicen que si lo haces arrojarás hacia la paz,
lejos del estremecimiento,
al portador del nombre que dibujas
con maderas apuntalando tus ventanas.
Dicen que no hay más eficaz conjuro
que enfrentar consigo mismo a quien ataca.

Dicen que es eficaz, pero no sirve.

Sabré encontrar resquicios
para llegar hasta tu pecho.
Y mañana me tocará ser agua.
Ten cuidado.
Porque mañana es muy probable
que nazca dentro de ti
una sed peligrosa y es verano”.

Da click aquí abajo, para escucharlo en la propia voz de Eduardo, que es una ricura.

 

“Cuán presto se nos va el placer”

Dejo aquí un notable juego del poeta chileno-mexicano Hernán Lavín Cerda con aquello de Jorge Manrique, incluido en su reciente libro Al fin todo es un milagro (Secretaría de Cultura de México).

Chapó.

“Recuerde el alma desnuda, avive el seso y despierte.
¿Cuál seso, por el amor de Dios, cuál, si aquí nunca hubo seso?

Sin duda que despertaremos contemplando con lágrimas no sólo en los ojos sino también en las anteojos,
cómo se nos va la vida, coño, carajo, caballero,
cómo se nos viene la bendita o maldita muerte tan callando.

Cuán presto se nos va el placer, cómo, sí, cómo después de acordado,
¿así se dice, se dice así?, cómo después viene el dolor,
cómo, a nuestro parecer, cómo desde los orígenes,
cualquiera tiempo pasado ¿fue brutalmente mejor?”.

#MiércolesDePoesía El cielo pasó una noche demasiado buena

Tomé esta foto en la Rambla de Montevideo.

Uruguay me sigue caminando las junturas.

Avanzo de a poco los pasillos de los muchos libros que me traje de allá, poesía y narrativa fundamentalmente. Hoy traigo pegado a las pestañas a Eduardo Nogareda, poeta montevideano que calibra las palabras con un tino que parece de químico avezado en reacciones y alquimias y maceramientos. Este poema de su libro Acá no es, publicado por Editorial Yaugurú, tiene la culpa de que yo no pueda ver impune la mañana de hoy, que le adivine un desgarrón en el ruedo de la camisa. Y un cara de desvelo que se antoja.

Con esta imagen llega el #MiércolesDePoesía.

El cielo

“Se le nota al cielo que hoy se vistió de apuro ante los apremios solares. Su ropa luce descuidada, mal combinada, impropia para un cielo adulto que como tal adusto debería ser. Se diría que pasó mala noche. O una noche que fue demasiado buena.

Hoy el cielo viene tropezando sin ruido sobre chapas controladas por gatos quejosos. No se centra ni se concentra. Me parece que no se afeitó y no sé si se habrá duchado. Tiene un aire desdichado. Pero igual hoy otra vez sonarán tambores por Isla de Flores cuando se haga la noche y no habrá drama. Aunque caigan celestiales botones, hilos sueltos del traje descosido de este cielo. Ni así”.

Eduardo Nogareda, Acá no es, Editorial Yaugurú

Por qué amo las burbujas (y la poesía)

Hoy se publica a dos páginas, en la revista R del periódico mexicano Reforma, la entrevista que me hizo el periodista Miguel de la Vega.

La conversa con él fue una gozada de las que se tienen que agradecer en voz alta. Un lujo.

Da click aquí para leerla.

#MiércolesDePoesía Lo que pasó cuando Dios se puso a descansar

Imagen: Magma de Csoccio

Se llama Jorge Castro Vega, es uruguayo. Su libro el mismo río fue publicado por Editorial Yaugurú, en aquel país. Me lo regaló Maca, director de la editorial, diseñador, poeta. Qué gusto toparme con un título tan rico en forma y fondo, en bellezura y corazón.

Aquí va un poema de Jorge, sutil pero con un giro que desarma. El #MiércolesDePoesía se pone contento con esta presencia del querido Cono Sur.

Séptimo día

“La rama quiere volar
y el pájaro sueña con ser árbol.

Dios los mira, maravillado
con las manos chorreando cielo
como un poeta al que las palabras
le hacen decir lo que quieren”.

Jorge Castro Vega, “Séptimo día”, el mismo río, Editorial Yaugurú