Tener toda la vida que haya

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Esta mañana practico uno de mis pasatiempos favoritos, de esos que me ponen de buenas en segundos. Consiste en acercarme a uno de los estantes de libros que pueblan mi casa, revisar los lomos, tomar alguno que hace tiempo leí, abrirlo y buscar los subrayados, las esquinas dobladas en páginas imperdibles. Y ahí están, agazapadas, frases capaces de sostener el mundo sobre sí, como la tortuga mitológica.

El azar me regala hoy esta: «Lo que quiero decir es que yo la vida la deseo, haría cualquier cosa para poder tenerla, toda la que haya, tanta hasta enloquecer, no importa, puedo incluso enloquecer, pero esa vida no quiero perdérmela, yo la deseo, de verdad, aunque me hiciera un daño insoportable lo que deseo es vivir. Lo conseguiré, ¿verdad?» -Alessandro Baricco, Océano mar, Anagrama (regalo de mi querida amiga Aurora).

La releo, apabullada. Cierro el libro y me voy rumiándola, convencida de que desearla de esa manera es relacionarse sanamente con la vida.

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

2 comentarios sobre “Tener toda la vida que haya

  1. Hermosa cita, aunque no comparto demasiado ese tipo de pensamiento. Soy tan pesimista con respecto a la vida, a su sentido, a su valor… Pero entiendo a quien así piensa. Sólo que me es imposible tener un pensamiento así a mí en particular.
    En cuanto al subrayar libros, también me encuentro en las antípodas pero a muy a pesar mío. No puedo subrayar un libro aunque quiera. Por un lado sé que hago bien, ya que el subrayado condiciona mis posteriores lecturas; por otro lado han sido muchas las veces en que me he arrepentido de no haber subrayado tal o cual parte del texto. Sobre todo esas veces en las cuales busco aquí y allá y no puedo encontrar esa cita, ese párrafo o ese detalle que tanto me gustó o me llamó la atención.
    Como siempre, un placer pasar por aquí. Hasta un texto que «parece» no tener nada que ver conmigo me lleva a escribir incluso más que uno que me gusta.

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  2. Curioso lo que dices sobre ser pesimista: tus textos revelan gusto por la vida, pasión por aprender y pensar, incluso sentido del humor. En fin, no cuestiono tu autodefinición pero no necesariamente la veo en lo que escribes. En cuanto a los subrayados, al contrario de ti, yo no puedo dejar de subrayar un libro aunque quiera! Eso sí, lo hago con lápiz, suavemente, con cuidado (si una línea salió chueca, la borro y vuelvo a trazarla). Además de darme el gusto de regresar a pasajes que disfruto mucho, supongo que también lo hago por un afán «posesionista», de poseer el-objeto-llamado-libro, dejar mi huella en él y quizá, de forma mágica, absorberlo (ok, asumo que amerita una sesión de diván). Y, sin embargo, entiendo y lamento el hecho de que hacerlo condiciona futuras lecturas. Por desgracia o por Fortuna, otra vez los pros y contras de cada decisión.
    Abrazo subrayado…

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