
Esta palabra golpea, quema, taladra.
Cuánto cuesta decirla, monstruosa. Al abrir la boca para intentarlo se cuela un viento helado, que destempla los dientes.
No puedo pronunciarla, palabra odiante, palabra terremoto que no deja casa en pie, palabra puñal que hiere toda la mañana y toda la noche y todos los minutos en medio.
Se me marchita en los labios la palabra de violencia desconocida, palabra pesada como una piedra que golpea la cabeza.
Qué trabajo lidiar con la palabra que me perfora como un alfiler a un insecto.

Muy bueno.
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Hoy encontré una luciérnaga en mi jardín- vivo en la ciudad- te regalo su luz!
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Gracias, la necesito tanto…
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La imagen que has elegido para ilustrar (creo que nunca mejor dicho el término) es sintomática.
(…)
Y uno busca y busca y no hay caso, no encuentra las palabras adecuadas. Lo mejor, aunque quizá no lo adecuado, sea llamarse a silencio.
Sea lo que fuere, y como siempre, lo mejor para ti.
Cariños.
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Borgeano querido, gracias por esas palabras y ese silencio.
Abrazo
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Me sentí identificada con esa palabra odiante y mounstruosa
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Reblogueó esto en jessie james.
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Murió Alvaro Mutis allá en Mexico donde decidió vivir! Yo se porque, allá casi puedes tocar a las estrellas!
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Sí, era vecino de estos lares.
Abrazo
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Hay momentos en que es mejor no decir palabras. Guardar silencio y arropar con él al que sufre. Mi silencio y mis abrazos para ti, amiga lejana.
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Me llegan. Gracias.
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Sólo hoy encuentro tiempo para ir volviendo a visitar las páginas queridas. Espero ir encontrando que la paz ha vuelto. O comenzado a volver. Encuentro lo innombrable mucho más lacerante que lo que teniendo forma definida tiene límites también y puede ser aniquilado, neutralizado. Abrazo.
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Gracias, querido, por el acompañamiento. El dolor tiene nombre y límites pero no lo pronuncio. Beso
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