Archivo de la etiqueta: poema

#MiércolesDePoesía “De qué sirven las olas”

Algunas personas te abren mucho más que los ojos: literalmente despiertan los poros de tu piel a nuevas temperaturas.

Me pasó con Marlo Ovalles, venezolano que abraza la poesía desde los hipocondrios. Marlo es creador de @TeamPoetero, cuenta de Twitter con casi 25 mil seguidores que varias veces al día comparte poemas de gran calado. Él es también el culpable de que yo me haya aficionado a Eleonora Requena  (1968) a partir de su libro Nido de tordos y a María Antonieta Flores (1960), con su Deletérea, ambos publicados recientemente en Venezuela por Kalathos Ediciones. Hace meses Marlo me regaló esos y otros libros por el puro gusto de difundir los versos de su país, que se duele en estos tiempos.

Ahora Marlo me manda desde Caracas otro puñado de buenos libros de poesía, varios de ellos bajo el sello Óscar Todtmann editores, iniciativa editorial del incansable Team Poetero. Me da muchísimo gusto que Marlo se embarque en este proyecto casi heroico. Y me hace llegar también Daño oculto, que me envía su autora, Georgina Ramírez (1972), poeta que está  al frente de la cuenta de Twitter @laparadapoetica, con más de 17 mil seguidores (encontrar sus versos a la mitad del tráfico es chupar una pastilla de menta inesperada; no te pierdas el gusto de seguirla).

El texto que da sentido a este #MiércolesDePoesía es, justamente, de Georgina. Sutil como el vaho, le pone palabras a la soledad que castiga por ausencia y hace que ni el mar interior tenga sentido. Vaya un abrazo fuerte para Georgina, Marlo y los demás venezolanos que apuestan por la poesía necesaria para vivir.

Los abrazo de veras, apretadamente.

 

El viaje que habito

“He sido extranjera en todas mis playas

Aún vacía de sal
sigue el mar dentro

de qué me sirven las olas
entonces
de qué la orilla

si el naufragio me habita
cuando no tengo cuerpo para anclar”.

#MiércolesDePoesía Dicen que es eficaz, pero no sirve

Imagen tomada de Internet: http://pre08.deviantart.net/367d/th/pre/i/2010/132/9/3/closed_window_by_amg.jpg

El poeta mexicano Eduardo Casar es viejo conocido de este blog y de quienes pasean por sus rincones.

Hoy le da tono al #MiércolesDePoesía un texto suyo, incluido en el libro Son cerca de cien años; también aparece en el CD Unos poemas envozados, parte de la colección Voz Viva de México, de la UNAM.

Le pone palabras al estremecimiento de saber que uno es de alguien, que lleva sus iniciales en el pecho.  Y por más que intenta bloquear las ventanas para ponerse a salvo de ese viento, nada funciona.

 

Conjuro y contigo

“Hoy me toca ser viento. Ten cuidado.
Refuerza tus ventanas con maderas y con golpes firmes.
Con las maderas dibuja la inicial de mi nombre.
Dicen que si lo haces arrojarás hacia la paz,
lejos del estremecimiento,
al portador del nombre que dibujas
con maderas apuntalando tus ventanas.
Dicen que no hay más eficaz conjuro
que enfrentar consigo mismo a quien ataca.

Dicen que es eficaz, pero no sirve.

Sabré encontrar resquicios
para llegar hasta tu pecho.
Y mañana me tocará ser agua.
Ten cuidado.
Porque mañana es muy probable
que nazca dentro de ti
una sed peligrosa y es verano”.

Da click aquí abajo, para escucharlo en la propia voz de Eduardo, que es una ricura.

 

“Cuán presto se nos va el placer”

Dejo aquí un notable juego del poeta chileno-mexicano Hernán Lavín Cerda con aquello de Jorge Manrique, incluido en su reciente libro Al fin todo es un milagro (Secretaría de Cultura de México).

Chapó.

“Recuerde el alma desnuda, avive el seso y despierte.
¿Cuál seso, por el amor de Dios, cuál, si aquí nunca hubo seso?

Sin duda que despertaremos contemplando con lágrimas no sólo en los ojos sino también en las anteojos,
cómo se nos va la vida, coño, carajo, caballero,
cómo se nos viene la bendita o maldita muerte tan callando.

Cuán presto se nos va el placer, cómo, sí, cómo después de acordado,
¿así se dice, se dice así?, cómo después viene el dolor,
cómo, a nuestro parecer, cómo desde los orígenes,
cualquiera tiempo pasado ¿fue brutalmente mejor?”.

#MiércolesDePoesía Lo que pasó cuando Dios se puso a descansar

Imagen: Magma de Csoccio

Se llama Jorge Castro Vega, es uruguayo. Su libro el mismo río fue publicado por Editorial Yaugurú, en aquel país. Me lo regaló Maca, director de la editorial, diseñador, poeta. Qué gusto toparme con un título tan rico en forma y fondo, en bellezura y corazón.

Aquí va un poema de Jorge, sutil pero con un giro que desarma. El #MiércolesDePoesía se pone contento con esta presencia del querido Cono Sur.

Séptimo día

“La rama quiere volar
y el pájaro sueña con ser árbol.

Dios los mira, maravillado
con las manos chorreando cielo
como un poeta al que las palabras
le hacen decir lo que quieren”.

Jorge Castro Vega, “Séptimo día”, el mismo río, Editorial Yaugurú

 

#MiércolesDePoesía Presienten tus dedos mis antojos

Pintura: Jack Jeffers

Lucía Rivadeneyra, poeta mexicana que celebra el lenguaje y lo masajea y lo vuelve del revés, está estrenando plaquette de poemas. Se titula De culpa y expiación, la publica Parentalia Ediciones. Hoy es la invitada a este #MiércolesDePoesía que se resiste a incluir versos a las madrecitas, a las silenciosas practicantes del saragarciísmo (lectores extranjeros: dispensen el exabrupto y acudan a la nota al pie de página).

Aquí está “Mareo”, qué lujo de poema.

“Dan ganas de aplaudir con sólo verte
entrar en las caderas de mis sueños.

Dan ganas de comer algo salado
cuando tu piel absorbe mis deseos.

Dan ganas de tomar, de fuego, un trago
si tu sudor resbala por mis muslos.

Dan ganas de llorar de pura dicha
cuando presienten tus dedos mis antojos.

Dan ganas, muchas ganas, de hacer lumbre
para que no se enfríen las caricias,
para que no se acabe
el mareo de tierra que generas”.

Lucía Rivadeneyra, “Mareo”,  De culpa y expiación (Parentalia Ediciones)

______________
*Sara García fue una actriz mexicana, perfecta en papeles de madres abnegadas y sufrientes, miradoras del cielo mientras suspiran, y es también responsable de que el 99.9 % de las mamás de mi país encarnemos en ella varias veces al día.

 

#MiércolesDePoesía De cuando la prisa se cuela en la cama

Foto tomada de Internet: https://contrastly.com/abstract-photography-walkthrough-what-it-is-how-to-make-the-most-of-it/

Llegó de puntillas otra entrada que se ocupa de versos necesarios. Esta vez la invitada es Ingrid Bringas, poeta de Monterrey con varios libros publicados, entre ellos La edad de los salvajes (2015) y Jardín botánico (2016).

El poema que comparto hoy pertenece a su libro más reciente, Nostalgia de la luz, publicado el año pasado por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Disfruto su humor negrito, sus ganas de jugar con una expresión común, para resignificarla. Al final, de eso se trata el oficio de escribir: dar a las palabras un sentido nuevo. Que Ingrid siga escribiendo. Y que la sigamos leyendo.

Sea este #MiércolesDePoesía.

Por favor sea breve

En esta vida condenada le suplico sea breve
como telegrama
como brizna cualquiera
vórtice devorador el tiempo
que nos pide que conjuremos el acto del amor
la breve cobardía
la rabia también desgárrela pero le suplico sea breve
que la brevedad no le impida jadear con desesperanza
deje que el sexo palpite y arda
déjelo correr entre sus piernas
pero por favor sea breve.

#MiércolesDePoesía Este loco le canta al relámpago de sus muslos (de ella)

Foto de José Eugenio tomada de Internet: EE/ G. Espinosa
Otro #MiércolesDePoesía se va instalando y, con él, las ganas de acudir a versos que den sonido a los túneles, los reflejos y las avenidas que transitamos todos los días.

Hace poco tuve el gusto de entrevistar en mi programa de radio BAzar de letras al poeta José Eugenio Sánchez, a propósito de la publicación de su libro la felicidad es una pistola caliente (Almadía). Para multiplicar tanto el gusto de su voz como la conversa que nos echamos entre mezcales dejo aquí un rico poema suyo de ese libro (los últimos versos son un gran finale que la susodicha debe haber agradecido) y también la emisión de BAzar de letras en la que estuvo como invitado: da click aquí para oír la entrevista completa (duración: 25 minutos).

Sea el #MiércolesDePoesía.

al escupir una flor
(ráfagas de derek bailey)

fue como si la ciudad hubiera sufrido un apagón
tan brutal como la luz desparramándose por el piso
al abrir las cortinas

sólo pude ver tus ojos en blanco
e intuí que tus labios se resecaban
y que en alguna calle se caían los árboles

parecido a los guitarrazos de neil young
o tratar de coger una rama saliente en un precipicio

fue cuando acaricié el relámpago de tus muslos
y el mundo estalló en aromas

como si hubieran conectado de nuevo la electricidad
y tu interior quedara a oscuras