Recibo 2014 en este lugar sublime, delirante de verde y agua: la cascada El Salto del Meco, en San Luis Potosí. Para la tarde ya estoy en este otro (abajo): el Sótano de las Huahuas, en el mismo estado, caverna subterránea donde miles de aves se refugian para pasar la noche, en un espectáculo indescriptible. Ahora mismo estoy leyendo La marrana negra de la literatura rosa, de Carlos Velázquez, en el Hotel Posada James, en el bellísimo Xilitla, mientras hija y novio se embeben en sus respectivos libros.
Si el primer día del año anticipa lo que vendrá, el mío será bellísimo, verde, sorprendente, rico, de buenas lecturas y, sobre todo, acompañada de la gente que más quiero y me quiere. Así, venga lo que sea.



«Así, venga lo que sea». Todo dicho.
¿Te has quedado a pasar la noche en la gruta?
Cariños
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Me apetecía hacerlo, pero las aves fueron celosas de su espacio y no aceptaron mi disfraz (la verdad era lamentable). Ni hablar, lo perfeccionaré y volveré…
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Bueno, la idea del piropo era que no necesitas disfraz alguno. No seas inmodesta. Seguro que no te dejaron novio y personaja, y eso también está muy bien.
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