Archivo de la categoría: México

Me gusta este país, aquí está la mayor parte de mi gente más querida, en este idioma soy.

#MiércolesDePoesía La Ciudad de México se cubrirá de versos

Fotos: www.accionpoetica.com
Fotos: http://www.accionpoetica.com

Al menos 27 mil espacios públicos serán intervenidos con poesía a través de un acuerdo de las asociaciones civiles Acción Poética, Mensajeros Urbanos y Corazón Urbano, con la Secretaría de Desarrollo Social y la marca de pinturas Comex. La iniciativa arranca el 17 de abril y forma parte del programa de mejoramiento barrial de la Ciudad de México, según informa el periódico Milenio.

Desde hace tiempo conozco el trabajo de Acción Poética, su propuesta de sacar la poesía de los libros y plasmarla en muros “robados”, tomados por asalto. Las fotos que ilustran esta entrada son tomadas del sitio accionpoetica.com, movimiento que nació en 1996 y está presente en varios países hispanoamericanos, entre ellos Perú, Argentina, Venezuela Chile, Uruguay y España, además de México. En 2013 escribí esta entrada al respecto, feliz porque cerca de casa encontré una mañana un muro intervenido con un verso. 

Bueno, pues me da mucho gusto que vaya a ocurrir esta iniciativa de literatura urbana y que mis impuestos se conviertan en pintura para escribir versos. Sólo espero (sospechosista como soy) que de verdad se trate de poesía y de juegos lingüísticos inteligentes, no de contenidos buena onda, no como los definió el titular de la SEDESOL: “mensajes que llevan a la reflexión y buenas vibras”. Ojalá que la estupidez política no termine jodiendo algo que de inicio suena tan bien.

Voy a estar pendiente, tomando fotos cuando vea muros con versos y compartiéndolas aquí. Si tú te encuentras uno, compártelo también para documentar el tema en conjunto.

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Daniel Sada: la sobadera de voces en la orgía

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Acabo de terminar este portento de libro. Qué tenebra de tema, la violencia en México, contada con qué jugadera de palabras. El lenguaje del juego, de Daniel Sada (Anagrama) cuenta la historia de la familia Montaño, en el norte de Mágico (trasunto de México). Luego de cruzar de mojado a Estados Unidos exactamente 18 veces, el padre, Valente, ha juntado un dinerito y decide poner una pizzería en su pueblo, misma que atenderán él, su esposa, y sus hijos, Candelario y Martina. Pero los capos del narco acaban de llegar al pueblo y traen con ellos los carrotes, las armas, los muertos. Así, la sangre resultante.

Había leído poemas y cuentos de Sada, escritor mexicano nacido en Mexicali (1953-2011), pero es la primera novela suyo que conozco y qué cosa de libro. El tremendismo del asunto y el rumoreo del estilo. No tiene madre ni, creo, hijos. En la contraportada dice Francisco Goldman sobre él: “Sada es a Rulfo lo que Beckett a Joyce, sólo que al revés. El minimalismo de Beckett era su respuesta al insuperable maximalismo de Joyce. Y el maximalismo de Sada fue la respuesta de éste al insuperable minimalismo de Rulfo”. Híjole, sí.

Transcribo aquí dos fragmentos que muestran lo impresionante de la pluma de Sada: la violencia narrada desde el deslumbre y la sobadera de voces en la orgía del estilo. 

“También cierta vez llegaron a la pizzería cuatro hombres empistolados. Dos de ellos, los más gordos, lucían gafas oscuras y bigote tupido antiguo, en cambio los otros dos no estaban bien rasurados y eran flacos como varillas. Los cuatro traían sombrero y caminaban como pavos reales. Bueno, pues ellos se sentaron y ordenaron pizzas así y asá. […] Luego así nomás sobrevino el levantón repentino de los cuatro. Se estaban yendo y… ¡la cuenta! Valente quiso interponerse, pero delante de la clientela el más gordo de los sombrerudos proclamó con chisguetes de saliva: ¿A poco nos vas a cobrar, hijo de tu puta madre? Y agregó: ¿Qué es lo que quieres?, ¿que te meta dos plomazos? Valente se quedó mudo-atónito. Notoria inmovilidad de estatua. Estatuas también Yolanda y Martina. Estatuas los empleados. Estatuas los clientes. Mundo perplejo, sin aliento. Mundo: escoria”. p. 54

“Pues que se desangrara el tal por cual, que sintiera el efecto de una saña bien diabla, hasta que ya de plano lo creativo acabara en ensombrecimiento, entonces el balazo más adecuado ¡pronto!, ya para despachar a ese cretino. Y los litros de sangre derramada en medio del jardón. El césped embarrado de rojura, cual pinturreo que mana y brilla y arde y los gritos de Íñigo, invariables y nadie todavía que lo callara, hasta que el mero-mero, por enfado, accionó su pistola no sin antes decirle que abriera bien la boca y contra el paladar el fuego tremebundo, despedidor de cuánto: vencedor adecuado, resultón“. p. 173

 

#MiércolesDePoesía De cuando una cama es todas las camas

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De nuevo es día de bersos. Hoy los invita el poeta mexicano José Eugenio Sánchez, nacido en Guadalajara y quien la semana pasada, entre cervezas, me regaló estas Escenas sagradas del oriente. El libro es una gozadera de ironía y provocación, de juego inteligente y transgresor (perdón por la redundancia).

Así arranca en buen tono el #MiércolesDePoesía.

helpless (and in my mind i still need a place to go)
sobre esta cama donde se acostó el mar
y se guardaron las cenizas de alejandría
y las hormigas almacenaron las provisiones durante el verano del holocausto
y la más despreciable hechicera escribió su recetario para exterminar el mal de amor

en la mismísima cama donde la maja y las venus posaron
donde juana la loca veló a felipe el hermoso por siete provincias
donde el espíritu santo fecundó a maría

aquí en la única cama traficada por fenicios
que sirvió de mapa para barbarroja
y fue alfombra mágica del príncipe de ishtar

en la auténtica cama donde parió la primera elefanta en cautiverio
donde charly parker tocó por última vez el saxofón y a una mujer al mismo tiempo
y —años antes— jesús meditó su discurso del monte de los olivos
es donde entiendo que cada cama es un país que no existe si no es con tu presencia

-José Eugenio Sánchez, Escenas sagradas del oriente, Almadía, 2009

#MiércolesDePoesía El poema, una sucesión de preguntas: Luigi Amara

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Luigi Amara. Foto: Sexto Piso

La imagen de una mujer de espaldas dispara la escritura. Puro pelo. Pura nuca. Puro gesto. ¿Por qué?

A partir de esta foto de Onésipe Aguado (ver abajo), el poeta mexicano Luigi Amara construye un largo poema inquisitivo con tufo a Holmes, Belascoarán o Marlowe, en el que busca dilucidar la identidad de la mujer y lleva el gesto hasta las últimas consecuencias. ¿Quién es? ¿Por qué de espaldas? ¿Qué historia esconde? “Aunque el libro maneja la búsqueda, la investigación, también acepta desde el comienzo que no va a llegar a nada. El título mismo habla de que es un intento destinado al fracaso: Nu)n(ca. Yo lo llamaría un poema detectivesco. Es un juego”, señala el autor en entrevista.

Ganador del Premio Internacional de Poesía Manuel Acuña 2014 y publicado por Sexto Piso, Nun)n(ca es un libro hondo en la observación y a partes iguales en la imaginación, un amasijo de preguntas sin respuesta que va entretejiendo un discurso consistente, poblado de ecos de otros títulos de Amara, igualmente obsesivos. Aquí, fragmentos de lo que el poeta me dijo a propósito del libro.

LA FIEBRE SE DISPARA

“Me topé con la foto en una revista. Tiempo después me di cuenta de que seguía pensando en ella. Investigué un poco, me intrigaba saber que era muy antigua, de los orígenes de la fotografía, y además me parecía un enigma si el hecho de que la mujer apareciera de espaldas era una decisión del fotógrafo o de ella misma. Pero la fiebre realmente se disparó cuando vi la imagen en vivo, en el (museo) Metropolitan de Nueva York. Entonces empecé la investigación pormenorizada e hice apuntes, anoté ideas, preguntas. Al revisar la libreta me di cuenta de que ya tenía, de algún modo, poemas. Entonces decidí seguir en esa tónica”.

LO INQUIETANTE

“Cuando uno ve una imagen durante mucho tiempo la empieza a poblar de cosas, hace proyecciones. Me di cuenta de que entre las proyecciones que hice, quizá por el mundo de horror que vivimos en México, estaba la decapitación, es decir, ver la foto como si se tratara de un cuello para ser cercenado. De algún modo obvio, esa fotografía remite a la idea de la muerte, aunque no necesariamente a una ejecución. Pensar eso me inquietó”.

POEMA LARGO O CONJUNTO DE POEMAS

“La idea es poder leer el libro como si fuera un solo poema pero, al mismo tiempo, busqué que los apartados tuvieran autonomía, que se sostuvieran por sí mismos. Es una mezcla de fragmento y totalidad”.

LA POESÍA COMO PREGUNTA

“De algún modo, la poesía genera un cortocircuito en la comunicación. Cuando platicamos o escuchamos las noticias creemos que nos estamos comunicando bien, sin embargo, la poesía mete un ruido, interrumpe a partir de preguntas. En este caso, además de que el libro está lleno de interrogaciones, también me interesaba discutir de forma implícita la convención de qué es un pie de foto. Si ya es dudoso que una imagen pueda esclarecerse con una línea, yo quería hacer notar que tampoco basta una catarata de páginas para explicar una foto. Es decir, el pie de foto puede tener más de mil líneas y no llegar a nada.  No quise formular la pregunta, sino que se encarnara en el libro mismo”.

AUTOR OBSESIVO CONVOCA OBSESIONES

“El libro aborda una obsesión sin rostro, que de algún modo se va hacia el misterio. En él parto de la sospecha de que todo individuo tiene algún tipo de manía. La idea era jugar con esa obsesión que también tiene el otro, el lector. Quizá no es la misma que la mía, pero dado que tiene una, sabe de lo que estoy hablando. Siempre lo relaciono con el secreto: yo tengo un secreto, tú tienes uno también. Probablemente mi secreto no sea el tuyo, pero ambos sabemos lo que es tener uno. Por eso, el escritor se vuelve mucho más perspicaz cuando trabaja con la idea de que la idea de secreto es compartida”.

Para dejar a tono el #MiércolesDePoesía, comparto aquí uno de mis poemas favoritos de Nu)n(ca:

La primera vez que la vi pensé
esta mujer no puede ser
un monstruo:
no oculta sus facciones,
ostenta un ademán.
Quiere proponer un misterio
y hacerlo con la elegancia
de la desfachatez.

Posa con el atrevimiento del no
más elusivo:
parece que consiente
y al mismo tiempo descree
de lo frontal.

Dice que sí
pero no como lo imaginabas;
al borde del secreto de la nuca
ofrece el broche de un collar
que no podrás abrir.

Foto: Onésipe Aguado
Foto: Onésipe Aguado

#MiércolesDePoesía Naufragio de ausencia

Imagen: Ortelius
Imagen: Ortelius

La poeta mexicana Maricela Guerrero es la invitada de hoy al #MiércolesDePoesía, con estos versos sutiles de su libro De lo perdido, lo hallado. Porque sí, coincido en que la ausencia del cuerpo querido es una zozobra. En todas sus acepciones.
“es la resaca

el exilio

de tus ojos

lo que me hace pensar en estas cosas (suceden)

seré un pez ceñido

a tu cintura

el sol

donde gravita

este naufragio”.

-Maricela Guerrero, De lo perdido, lo hallado, CONACULTA, 2015

Dije: “Siendo niña descubrí la sonoridad de la poesía y me quedé ahí”

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El 9 de noviembre pasado estuve como invitada en el programa de radio Arcadia, que desde hace años conduce espléndidamente Rowena Bali en Radio Ibero 90.9 FM, con la participación de Agustín Peña. La conductora, ella misma autora de larga trayectoria, se centra en entrevistar escritores y bucear tanto en su vida como en su trabajo literario. Algunos de ustedes no pudieron oírlo y algunos otros me pidieron subir el Podcast. Bueno, pues en un arranque de autocomplacencia lo dejo aquí abajo.

Me gustó sobre todo porque Rowena puso sobre la mesa temas varios para que pudiéramos tejer una conversación sabrosa, inteligente, con muchos acentos. Sin duda es la entrevista más rica que he tenido: ahonda en mis primeros años y en mis lecturas de infancia, lo que explica bastante de quién soy, además de abordar otras esferas que inciden en mi escritura, como la familia, la maternidad, los viajes, mi trabajo profesional. Así logra una plática que creo que se disfruta, a pesar de la entrevistada.

PD Al final, en el minuto 49, hay un pequeño fragmento que se corta: estoy hablando del libro de Bushido y de pronto Rowena dice: “¿Por qué? Ya me despertaste la curiosidad” y yo hablo de que me gusta mucho por su historia y que amo a los colombianos, lo que no hace sentido. Faltan unos segundos, en los que me preguntó cuál sería mi lugar ideal, mi Arcadia, y yo respondí “Cartagena de Indias”. Voilá.

PPD Perdón, bajaron el enlace a la entrevista y no la encuentro. =S

#MiércolesDePoesía Cantarle a un hombro

Fotografía: Onésipe Aguado, "Mujer vista de espaldas", 1862. The Metropolitan Museum of Art
Foto: Onésipe Aguado, Mujer vista de espaldas, 1862. The Metropolitan Museum of Art

Esta imagen, tan como si nada, excita la imaginación. Provoca imágenes inconexas, que tratan de explicar el gesto. Quién es la mujer que espaldea al mundo, por qué no el rostro, a cuenta de qué el hombro descubierto, qué ese broche del collar, cómo el orgullo o la vergüenza, dónde los ojos, cuándo el presagio.

El escritor y editor mexicano Luigi Amara se plantó frente a esta foto y le hizo preguntas. Las probables respuestas, como un coro de monólogos, se convirtieron en el libro NU)N(CA, con el que ganó el Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía 2014. Cada poema es pleno en sí mismo, pero también integra el ensamble vocal que explora posibilidades y se pierde un rato en ellas. ¿Una geisha? ¿Una mulata? ¿Una viuda? Luego vuelve al centro, para recomenzar. NU)N(CA es un libro redondo, espléndido, una suerte de coro imaginativo e intemporal hecho de murmullos, de acentos. Lo acaba de publicar Sexto Piso y mañana se presenta a las 19:30h en Ayuntamiento 141, Centro, en el D.F. De él tomo este poema delicioso, que da tono al #MiércolesDePoesía.

Como si esa porción fugaz, marciana

de la piel

la hubiéramos entrevisto

a la salida del teatro

o en la cola para subir al metro

y el mundo se hubiera detenido

desde entonces,

dejándonos sin brújula, sin sueño,

sin una idea clara de a dónde

o qué habíamos sido,

con la lengua temblando,

casi mudos,

y sólo importara darle alcance,

perseguir esa visión dorsal,

sonámbulos y abstrusos

—como un Ahab terrestre

tras la ballena blanca

de aquel hombro.

 

#MiércolesDePoesía De cuando el abismo atrae

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El próximo lunes, 21 de septiembre, los restos del escritor mexicano Juan José Arreola (1918-2001) saldrán de su casa en Guadalajara y serán trasladados a la Glorieta de los Jaliscienses Ilustres. Y a su memoria se le pondrá el título de Benemérita. Habrá lectura de sus textos, homenajes a su genio poliédrico que, aunque muy tardíos, saben bien. Aprovecho para invitar a su fantasma al #MiércolesDePoesía, con un poema en prosa que dice lo que yo quisiera haber podido. Más abajo está el enlace, para oír al propio Arreola leerse.

Gravitación

“Los abismos atraen. Yo vivo a la orilla de tu alma. Inclinado hacia ti, sondeo tus pensamientos, indago el germen de tus actos. Vagos deseos se remueven en el fondo, confusos y ondulantes en su lecho de reptiles.
¿De qué se nutre mi contemplación voraz? Veo el abismo y tú yaces en lo profundo de ti misma. Ninguna revelación. Nada que se parezca al brusco despertar de la conciencia. Nada sino el ojo implacable que me devuelve mi descubierta mirada.
Narciso repulsivo, me contemplo el alma en el fondo de un pozo. A veces el vértigo desvía los ojos de ti. Pero siempre vuelvo a escrutar en la sima. Otros, felices, miran un momento tu alma y se van.
Yo sigo a la orilla, ensimismado. Muchos seres se despeñan a lo lejos. Sus restos yacen borrosos, disueltos en la satisfacción. Atraído por el abismo, vivo la melancólica certeza de que no voy a caer nunca”.

#LunesDeMonos La parte intocable del Grito

Cartón: @Patriciomonero
Cartón: @Patriciomonero

Hoy amaneció más tardecito, casi sin ganas. No sé si porque está nublado, por el puente que muchos tomaron o porque ya mero es Día de la Independencia, aunque no haya mucho que festejar en este país querido que nos desmorona por violencia, corrupción, 43 + varios miles, impunidad, Chapos fugados y ahora, también, devaluación. Ah, pero eso sí, mañana el presidente va a dar El Grito con su bonita voz engolada y traje planchado. Se va a lucir para mantener la escenografía, faltaba más. Qué importa, éste es el país del decorado, donde lo único intocable es parecer. Para echarle sal a la herida, aquí un cartón de @Patriciomonero. Perdón si no levanta el ánimo pero es que a veces…

El Premio FIL, para Vila-Matas por líneas como éstas

El escritor.
Enrique Vila-Matas, el escritor que entiende la literatura como un juego con el lector.

Si va a seguir escribiendo cosas así, que le den todos los premios que quieran.

Se anunció esta semana que el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015 se entregará el 28 de noviembre en Guadalajara al catalán Enrique Vila-Matas (1948). El galardón lo determinó un jurado internacional en reconocimiento a una escritura que representa “un salto al vacío que pone en riesgo tanto al autor como al lector”. Al comentar el galardón, Vila-Matas dijo que siente “toda la admiración del mundo” por la obra de Juan Rulfo y agradeció el premio a su amigo Sergio Pitol, quien fue “decisivo” en su vocación literaria.

Aprovecho la noticia para volver a un libro de Vila-Matas que me fascina y recomiendo: Suicidios ejemplares (Anagrama). Es un juego impecable, una colección de cuentos cargados de ironía que trazan una geografía imaginaria del suicidio, una suerte de mapa de ruta que guía en un terreno espinoso. En especial se quedó a vivir conmigo “Rosa Schwarzer vuelve a la vida”, la historia de la cincuentenaria vigilante de un museo que está cansada de todo, harta de la infidelidad de su esposo y el desprecio de sus hijos, aunque vive apasionada por un cuadro que debe cuidar.

Un día amanece sintiendo el llamado del suicidio, pero deja pasar oportunidades de despedirse de la vida. De pronto entra a un bar, en el que un borracho se pone a conversar con ella y terminan caminando juntos, en eso que es una “secuencia de color de su recién animada vida” y entonces ella dice estas breves líneas: “Es decir, resumiendo, que esta mañana todo me parece nuevo, nada de lo que me ocurre me había sucedido antes”. No daré el spoiler del cuento pero sí diré que ante la certeza de que la realidad es desagradable, ella se plantea que quizá la ficción, tanto la que le cuenta el borracho como la que plantea aquel cuadro del museo, quizá sean más desagradables, “como si hubiera comprendido que después de todo no sabemos —lo diré con las palabras del poeta— si en realidad las cosas no son mejor así: escasas a propósito”. Por líneas así me alegra que los 150 mil dólares se los lleve Vila-Matas. Cómo no.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

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#MiércolesDePoesía Voy a amarte por la duda

Foto: Rob Lang www.roblang.com
Foto: Rob Lang http://www.roblang.com

Hoy, un poema de Xavier Villaurrutia se convierte en bandera de noches de insomnio.

Muchas veces, el arco que va del coqueteo al éxtasis suicida incluye un rosario de recelos, de pálpitos, de inseguridades, de soponcios. Eso lo dijo como nadie Xavier Villaurrutia (1903-1950), uno de los máximos autores en lengua hispana. Su portentoso “Deseo” puede ser bandera en más de una noche de insomnio de quien deletrea su amor “por la angustia y por la duda”. Y aún así no puede evitarlo.

Para acompañar el poema van dos regalos sensoriales: 1. La impecable imagen que ilustra esta entrada es un guiño al poeta, quien la hubiera disfrutado tanto como yo. 2. Dejo por aquí el mismo poema de Villaurrutia en la musicalización de Jaime López, cantada por Maru Enríquez y con una intervención de Jaime. Me encanta ese lamento hondo que se lleva al carajo el verso final, como corresponde. Ahora sí, buen #MiércolesDePoesía.

Da click en el enlace para oír la canción

Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.

Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.

Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

-Xavier Villaurrutia, “Deseo”, Canto a la primavera y otros poemas, en Nostalgia de la muerte. Poemas y teatro, FCE/ SEP.

El microrrelato, esa criatura híbrida. Y concupiscente.

Imagen: Angelina Jolie en Beowulf
Imagen: Angelina Jolie en Beowulf

Algo así como la Angelina Jolie de la literatura, este subgénero libertino no tiene honor. Pero qué bien te la pasas cuando te monta.

Es lasciva y subversiva. A veces abusiva, te coge por sorpresa. Apenas se asoma un par de renglones y es plenamente alguien. La mirada oblicua. La sonrisa que desarma. Cuando te das cuenta, ya te dijo lo que quería, te manoseó, te cogió. No tiene honor ni palabra de ídem. Tercera indomable, es hija a partes iguales del cuento y del poema, por eso posee tanto la fuerza narrativa de la prosa como la musicalidad de la poesía. El microrrelato me encanta por criatura híbrida, concupiscente, tan semejante a la Jolie hermafrodita.

Mi querida amiga Paola Tinoco (@paolatinoco) echó mano de su sensibilidad literaria, que no es poca, y reunió a diez narradores de ficción breve en una rica compilación (¿podía ser de otra manera?). La acabo de terminar de leer y me dejó una sonrisa casi postcoital. Se llama Mexicanos en una nuez. Antología de microrrelato y la publicó en 2014 Hormiga Iracunda, editorial que se ha especializado en ficción breve (hace tiempo comenté aquí El viajero del tiempo, de Alberto Chimal, en la misma colección). El librito incluye lo mismo a narradores consagrados como Chimal, Jorge F. Hernández, Ana Clavel, Élmer Mendoza y Rogelio Guedea, que a plumas nuevas en el libertinaje microrrelatesco (Erika Mergruen, José Luis Zárate, Bibiana Camacho, Luisa Reyes y Ashauri López). Aquí van tres probaditas de su seducción ingobernable, junto con las cuentas de Twitter de los autores. Larga vida al hermafroditismo narrativo. Y sí, también al de la Jolie.

Erika Mergruen, “Hansel” @mergruen
Nada es para siempre, ni siquiera los kilos de confites, almidones, chocolates y betunes de la otrora casita en el bosque. Pero ya no importaba saberlo, porque la oportunidad de conservar aquel lugar icónico para organizar visitas guiadas se había derretido una bola de helado bajo el Sol. Aunque tampoco hubiera servido no comerse las paredes, los pisos y los muebles del lugar: el mantenimiento hubiera resultado imposible. Qué estúpidos fuimos, pensó Hansel, debimos exigirle las recetas a la bruja antes arrojarla al fogón.

Ashauri López, “I.” @Ashauri
El general ordenó abrir fuego en contra de los inconformes con el nuevo régimen. Todos los militares comenzaron a dispararse entre ellos.

Jorge F. Hernández, “La custodia” @FjorgeFHdz
Dicen que todas las noches la bibliotecaria cierra Moby Dick para que no se moje la alfombra; guarda el Quijote para que no deambule Don Alonso; pone en su caja las Cartas de Cortés y el mamotreto de Bernal Díaz del Castillo para que cesen los gritos; recoge las gafas de cualquier Quevedo; revisa que el Dante esté apagado, cierra todas las puertas del Madame Bovary e impregna de insecticida La metamorfosis de Kafka.

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#MiércolesDePoesía En el aire, Juan José Arreola

Juan José Arreola Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Ser nieto de Juan José Arreola no es poca cosa. Es tener los genes y convivir cotidianamente con un militante de la palabra, un hombre de fe en ella. Y en las palabras, que no es lo mismo. En la palabra cronométrica, el adjetivo cabal, el verbo redondo, y en las palabras de a diario, las que sirven para decir sapo, ajedrez, trenes, París, lago. Bueno, pues Alonso Arreola es nieto del escritor mexicano Juan José Arreola (1918-2001). Además (¿en consecuencia?) ama la música que brilla entre letras y pentagramas. Escribajista, como se llama a sí mismo. Y asimismo hablando de su abuelo que escribiendo o haciendo música, Alonso es una gozadera total. Bueno, pues en torno a Juan José se reunieron anoche en El Lunario Alonso Arreola y Alejandro Rosas, escritor e historiador para más señas y, para menos, un tipo brillante y con una capacidad de ovación para compartir la historia como se debe: con la h de historias, amena, hecha por gente. Rica, pues. La conversación la moderó Mariana H., entrevistadora y conductora sobrada de lucidez.

Platicaron del Arreola íntimo, de Juanito, el recitador, que no pudo estudiar por la Guerra Cristera, pero a cambio cantaba poemas en su Zapotlán, Jalisco. Del despistado que se perdía en la calle y podía meterse a un coche ajeno. El que conversaba con Borges sobre la memoria. El que no sabía estarse quieto. El de memoria prodigiosa, como un prodigioso miligramo. El amigo de José Emilio Pacheco. Además de platicar de él, lo leyeron y lo aderezaron con los acordes bravos de Alonso, al bajo. Mi querido Eduardo Limón y yo disfrutamos la noche en mayúsculas, junto con las otras 60 personas que asistieron al desmadrito literario organizado por Tercera de Forros. De modo que hoy, resabios etílicos aparte, con el aire cargado de Juan José releo y recomparto estas magistrales “Cláusulas”, incluidas en su Bestiario. Que alguien me diga que no son poemas en prosa, prosa poética, poesía prosaica, prosa porosa. Con esto, tengan todos un buen #MiércolesDePoesía.

I

Las mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene.

II
Cada vez que el hombre y la mujer tratan de reconstruir el Arquetipo, componen un ser monstruoso: la pareja.

III
Soy un Adán que sueña en el paraíso, pero siempre despierto con las costillas intactas.
IV
Boletín de última hora: En la lucha con el ángel, he perdido por indecisión.
V
Toda belleza es formal.

-Juan José Arreola, “Cláusulas”, Bestiario (Booket)

OK
En escena: Alonso, Mariana, Alejandro. En el aire, Juan José.

#LunesDeMonos El país de los daños colaterales

Cartón: Helioflores @Helioflores_mex
Cartón: Helioflores @Helioflores_mex

Hay otro periodista asesinado. Y otras cuatro mujeres, también asesinadas. En México no son nuevas ni las muertes de comunicadores ni las de mujeres. En realidad, no son nuevas las muertes. Todos nos sabemos ciudadanos desechables en un estado (con minúscula) fallido, fallado, fracasado. Esta vez, el periodista había huido de Veracruz por amenazas del gobernador, se había refugiado en el Distrito Federal. Aquí la muerte lo encontró, porque lo estaba buscando y en este país la muerte encuentra con demasiada frecuencia cuando se trata de quienes denuncian, de quienes no se portan bien. Entonces se vuelven daños colaterales. Y las cuatro mujeres que fueron torturadas y asesinadas con él son un daño colateral de otro daño colateral.

Este #LunesDeMonos acudo al cartón de Helioflores, con la pregunta pertinente que hace eco en México, el muy jodido país de los daños colaterales.

Da click aquí para ir a la noticia del quíntuple asesinato 

#MiércolesDePoesía Recordar a Sylvia

Sylvia Plath
Sylvia Plath

En cinco versos, Julio Trujillo aprehende el suicidio de la escritora estadounidense.

Era poeta. De las buenas. Estaba casada con Ted Hughes, poeta de los ídem, y tenían dos niños. Depresiva y deprimida por las infidelidades de Hughes y por el fin de su relación, una tarde del frío invierno de 1963 selló las puertas del cuarto donde estaban sus hijos pequeños, abrió el gas del horno, metió la cabeza y se suicidó. Tenía 30 años. Dejó los libros Colossus y The Bell Jar, y en 1965 se publicó póstumamente Ariel, un portento con sus últimos textos. En “Pursuit”, ese poema impecable escrito cuando conoció a Hughes, premonitoriamente había dicho: “One day I’ll have my death of him”.

El escritor mexicano Julio Trujillo pasa de visita en el #MiércolesDePoesía con este poema delicado, que en cinco versos perfila la historia de Plath.

“En la casita,

Sylvia se pliega como un lento

puño

y luego se abre toda.

Un beso de butano habla en su boca”.

-Julio Trujillo, “Sylvia” en La burbuja (Almadía)

Te puede interesar:

Da click aquí para ir a la nota Escritores suicidas

Da click aquí para ver gratis la película Sylvia, con Gwyneth Paltrow

Éste es el loco que se metió en mi cama

El loco: Francisco Tario
El loco: Francisco Tario

Es un fantasma demente que no me deja dormir. Y estoy feliz.

Una y media de la mañana. Estoy en mi cama (adentro, no encima: es pertinente la exacta preposición) y él está conmigo. No me puedo dormir. Otra vez cometí la estupidez de ponerme a leer, a las 11:30 p.m., “un par de páginas” antes de apagar la luz. Dos horas después, el par se ha convertido en 94 páginas saboreadas y sabroseadas. Y también en la urgencia de escribir algo, lo que sea.

Pocas cosas me emocionan tanto como toparme de frente con un escritor indispensable. Uno que sin ritual de por medio se inscribe en mi panteón personal (pan-teón en su sentido primero: templo dedicado a los dioses). En otro momento investigaré más sobre este autor raro, del que sólo había leído el espléndido cuento “Ragú de ternera”, incluido en la antología Ciudad fantasma, preparada por Bernardo Esquinca y Vicente Quirarte (Almadía). De momento baste aportar sus generales: de seudónimo Francisco Tario, mexicano, 1911-1977, amigo de Paz pero huidizo de la fama literaria, oscuro por voluntad, hizo protagonistas de sus cuentos a los ataúdes, los fantasmas, los desquiciados, los malditos y las gallinas (en especial, las asesinas). Estoy leyendo Cuentos, volumen I de sus Obras completas (Fondo de Cultura Económica, 2015). Me lo regaló mi muy querido amigo José Luis Enciso, escritor, responsable de actividades culturales del FCE y lector ávido. No se imagina (o sí) cuánto le agradezco que me compartiera esto que deslumbra. Y no sólo por la narrativa impecable, con guiños a Allan Poe, Horacio Quiroga, el Conde de Maldoror, Max Aub y hasta Kafka y Borges, sino también por el lenguaje preciso, puntual y rico (de riqueza y de suculencia). Tario es maestro en crear imágenes poderosas, además de manejar los adjetivos y las esdrújulas como si nada.

El libro La noche (1943) reunió sus primeros cuentos, entre los que está “La noche del loco”. Lo acabo de leer por segunda vez. Es redondito. Cabal. Genial. Arranca presentando a un tipo que más de cien veces en la última semana ha repetido: “Señorita, ¿quiere usted cenar conmigo?”. Y las mismas cien, ellas se han negado. “Incluso se lo he propuesto a esas nodrizas robustas que van a flirtear con los soldados a los parques, tirando de un cochecito con toldo, en cuyo interior se vomita un bebé”. Él no se explica el rechazo. Alto, un poco seco, elegante, siempre va vestido de negro y se muda de ropa interior “seis u ocho veces diarias”. Tratando de entender la negativa femenina, de pronto se ilumina: “Todas las mujeres tienen su hombre. ¡Todas, todas! He nacido demasiado tarde y ya no hay un corazón disponible”. Entonces, tras una breve plática con un desconocido, piensa: “¿Y si lo matara? ¡Su mujer quedaría libre entonces!”. En vez de ello, visita el cementerio. “¡Ahora voy a tener mujercita y esto es espléndido! ¡No moverá mucho su cuerpecito porque está muerta, pero al menos podremos retratarnos! Si está demasiado rígida, la aceitaremos. Si su ropa se halla deteriorada, la vestiremos adecuadamente. Si está muy pálida, muy pálida, le untaremos de carmín las mejillas… Y yo me sentaré en sus rodillitas desnudas y le pasaré un brazo por su hombro, y ella me mirará con sus pobrecitos ojos quietos a mis ojos grises y sin gafas”. Aunque se me antoja muchísimo contar el resto del cuento, por magistral, evitaré violar la sorpresa de este cuentazo. Aquí abajo lo puedes leer, sin costo.

Tario es un maldito loco. Un fantasma demente que se metió en mi cama, me cuenta historias y no me deja dormir. Estoy feliz.

Da click aquí para leer gratis “La noche del loco”.

Da click aquí para oír dos cuentos de Tario: “La noche del féretro” y “La noche del traje gris”.

Da click aquí para leer tres cuentos de Tario, entre ellos “Ragú de ternera”.

Francisco Tario, Obras Completas. I. Cuentos, Fondo de Cultura Económica
Francisco Tario, Obras Completas. I. Cuentos, Fondo de Cultura Económica

El Chapo se lanza como cantante

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No hay caso, señores. Los mexicanos, sospechosistas hasta el tuétano, no hacemos más que buscarles chichis a las culebras, quejarnos sin parar mientras armamos estrambóticas teorías de conspiración. En cualquier otro país, uno más expansivo y sociable, se celebra el hecho de que una socialité salga a divertirse el sábado en la noche, como cantaba Raphael. ¿No lo hacen los luminosos Donald Trump, Kim Kardashian y Caitlyn Jenner? ¿Por qué el Chapo no puede, ese agricultor que los gringos deslenguados llaman narco y que es de los hombres más ricos del mundo? ¿Por qué negarle ese derecho humano al jolgorio? La crispación que se percibe en redes sociales habla de que con nada nos complacen. Hasta lo que no comemos nos hace daño.

El gobierno de Peña Nieto, paladín de la no-discriminación, tiene el gesto de procurarle una salidita amena del Penal de Alta Seguridad del Estado de México, según la gallarda política del “Dando y dando, pajarito volando” (ay, las malas lenguas que en todo ven corrupción, de veras). Y, en un double play más que efectivo, también nos brinda pan y circo para animar nuestro bonito fin de semana. Pero no, ahí estamos con nuestra necedad, quéjese y quéjese, preguntándonos cómo es que el Chapito pudo huir por un túnel, qué componendas permitieron su fuga y si una noticia así (“imperdonable”, alguien dixit) no amerita que el presidente regrese de su gira histórica por Francia. No, señores, no se puede así. El Chapo sólo busca realizarse como cantante, tomar la estafeta raphaelesca, hacer gorgoritos y darle un sentido personal a aquello de:
Hoy para mí es un día especial
hoy saldré por la noche.
Podré vivir lo que el mundo nos da
cuando el sol ya se esconde.
Podré cantar una dulce canción
a la luz de la luna
y acariciar y besar a mi amor
como no lo hice nunca.

#MiércolesDePoesía Alabar su manera de hacerlo

Pintura: Tamara de Lempicka
Pintura: Tamara de Lempicka

Hoy vienen de visita Tamara de Lempicka, con esta joya de pintura, y un bicho raro dentro del mundillo literario mexicano. Se llama Gabriel Zaid, nació en 1934 y es hombre de libros, poeta, ensayista, crítico y editor, todo de primer nivel. En especial disfruto sus textos sobre el oficio de leer, la situación de las bibliotecas en el país, la lectura en México. Y otra cosa me gusta de él: lejos de los escritores-dados-al-relumbrón, desde hace mucho Zaid evita las entrevistas, las fotos. Es una especie de caballero discreto, más interesado en que lo conozcan por sus letras que por sus declaraciones.

Le pido acompañar este #MiércolesDePoesía con un poema breve cargado de humor y sugerencia, donde el amante reconoce que no le conviene hacerle propaganda a su espléndida amada. Me encanta.

“¡Qué bien se hace contigo, vida mía!

Muchas mujeres lo hacen bien
pero ninguna como tú.

La Sulamita, en la gloria,
se asoma a verte hacerlo.

Y yo le digo que no,
que nos deje, que ya lo escribiré.
Pero si lo escribiese
te volverías legendaria.

Y ni creo en la poesía autobiográfica
ni me conviene hacerte propaganda”.

-Gabriel Zaid, “Alabando su manera de hacerlo”, en Antología general de la poesía mexicana (Océano)

 

 

 

Tardé cuatro años en saber cómo acabar un cuento: Paola Tinoco

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Había una vez un escritor alcohólico, que llevaba escritorzuelas a su casa y las manoseaba en el baño de visitas. Su mujer aguantaba todo y de paso, cuando él se curaba los excesos, corregía vicariamente sus textos y los embellecía. Un día, harta de borracheras e infidelidades, decidió dejarlo e irse de viaje. Cuando estaba en el aeropuerto, él la llamó: “Te necesito, siento que me muero”. Y en este cuento mejor-que-la-vida-real, el giro final fue todo lo inesperado que podía ser.  En el departamento de al lado, un hombre empezó a robar libros porque un amigo de un amigo suyo quería una edición especial de Lolita. Sin querer (o sí) terminó con una adicción a la lectura mucho más quemante que a cualquier droga, mientras en el piso de abajo, un escritor preocupado por reflejar la cotidianidad se enfrentaba a focos fundidos, un horno de microondas que echaba humo y la sala inundada, al tiempo que se preguntaba: “¿Qué haría Kant en una situación como ésta?”.

Es parte de la fauna que habita Oficios ejemplares, primer libro de cuentos de la mexicana Paola Tinoco, publicado en 2010 por Páginas de Espuma. En este edificio, en el que los habitantes buscan cómo ganarse la vida sin perderla, cada cuento comprende dos historias: una está en la superficie, digamos que en la sala, y otra se teje calladamente, así como en el clóset. Hace tiempo, haciendo teoría del cuento, Ricardo Piglia escribió: “¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra? Esa pregunta sintetiza los problemas técnicos del cuento”. El mismo Piglia se entusiasmó con la narrativa de Tinoco y con su manera de resolver el asunto, tanto como para aparecer en la contraportada diciendo de ella: “Se trata de una joven escritora dedicada a su trabajo y con gran futuro”.

Y es que la autora de Oficios ejemplares tiene una pluma ágil. En cada cuento saca los muebles de su sitio, les sacude la comodidad y los coloca en un lugar insospechado, donde muestran la pátina del desconcierto, de la ironía. Y eso no sucede por azar, implica oficio, ese que Paola conoce tan bien porque se mueve entre escritores como en casa. Trabaja en México como promotora cultural y publirrelacionista del grupo editorial Colofón, entre cuyos sellos principales están nada menos que Anagrama y Siruela. Hablando de oficio, en la pasada Feria del Libro de Guadalajara recuerdo oírla decir que el cuento “Cenicienta humillada” era más inteligente que ella misma, de modo que tuvo que esperar cuatro años “para saber cómo terminar” la historia de una chica y un hombre que se excita más al insultarla, que al hacerle el amor.

Vale la pena pasar y pasear por los 14 departamentos de este edificio, donde tras cada puerta espera una historia. No, dos historias. Ambas, espléndidas.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

 

 

 

El peligro de lidiar con un “sucio angelito”

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“La sequedad de mis labios, el agrio olor a licor, su rodilla con su hueso demasiado afilado presionando contra mi pierna; todo él tan torpe en el gesto. Me sentía tan cansada que quise apartarme y simular que me encontraba indispuesta. Fue algo espantoso que me besara. Cerré los ojos y pensé en qué decir cuando él hubiese terminado. Debo quedarme mirándole durante un buen rato, maravillada, y decirle finalmente: ‘Hace usted que me sienta rara’. Él no hacía que me sintiera rara, no como lo hizo el italiano cuando me llamó ‘sucio angelito’, pero tendría que decirlo, si no él se sentiría herido”.

Habla la narradora adolescente de Lo que dijo Harriet, novela de la inglesa Beryl Bainbridge recién publicada por el sello español Impedimenta y distribuida en México por Sexto Piso. Es de lo mejor que he leído en mucho tiempo, impecablemente bien escrita, perturbadora a morir, con una ironía que alarma y desarma. Cuenta la historia de dos amigas, de 12 y 13 años, quienes durante el verano se reencuentran en una pequeña localidad costera. Juntas son perversas, nocivas. Lideradas por Harriet, se proponen seducir al Zar, un hombre casado que coquetea con ellas sin medir el abismo al que pueden arrastrarlo.

La novela, un portento redondo, está inspirada en un crimen real ocurrido en Inglaterra, sobre el que Peter Jackson se basó para su película Criaturas celestiales. Y la vida de su autora, a quien hasta el momento yo no tenía en el radar, no es menos fascinante: nacida en Liverpool en 1932, trabajó como actriz, empezó a escribir tardíamente y creó Lo que dijo Harriet, su primer libro, a los 35 años, pero varios editores lo rechazaron por “repulsivo”. Por fin fue publicado en 1972. Luego Bainbridge publicó varias novelas más y cuando murió en Londres, en 2010, The Guardian la llamó “un tesoro nacional”.

Como digo, la novela es de verdad notable. Y luego está la traducción. En general, si me es posible, evito leer traducciones de inglés y francés; prefiero acudir a las obras en su lengua original. Cuando Llüisa Matarrodona, eficaz publirrelacionista de Sexto Piso, me hizo llegar esta edición del libro, le quise echar ojo, pero en ese echar ojo me devoró la prosa de Bainbridge. Terminé leyendo la novela completa, tirando baba por la pluma de Bainbridge  y disfrutando muchísimo la traducción de Frieyro. Cómo da gusto que existan mancuernas así.

De verdad, háganse un favor leyendo esta cátedra de escritura poderosa y soberbia traducción sobre los peligros de rondar a un “sucio angelito”. Es de los libros que uno no puede vivir sin haber leído.

Hay que quitarle al sexo el ‘deber ser’: Alma Delia Murillo

Alma Delia con su criatura
Alma Delia con su criatura

Tiene ojos que brillan y manos que hablan, una inteligencia desbordante, muchas lecturas y la intensidad de un explorador (¿un kamikaze?) bajo la piel de periodista. Cada sábado publica una leidísima columna en el periódico digital SinEmbargo.mx. Además, Editorial Planeta acaba de lanzar Las noches habitadas, su primera novela, que escribió como quien se lanza al vacío antes de revisar si lleva puesto el arnés. Lo hizo tan bien, que en el intento también creó cuatro personajes que respiran, cuatro mujeres creíblemente humanas. Y es que Magdalena, Carlota, Dalia y Claudia transitan la vida como si fuera la primera vez. Las cuatro padecen insomnio y las cuatro, en su relación consigo mismas y con los hombres, en el sexo, en el amor y el desamor, están aprendiendo a desvestirse de culpas, miedos y disimulos, para luego encontrarse en el espejo. Sus historias son honestas, miran de frente.

Aquí, la primera parte de la plática que tuve con Alma Delia para SoHo.

Algo vivo Soy una atascada de la condición humana. En la novela quise hablar del alma, explorar las contradicciones que todos tenemos. A ratos las cuatro protagonistas son encantadoras pero luego las odias, son solidarias y son unas cabronas, se divierten aunque también se azotan. Ésa era mi meta, crear algo vivo.

Somos este animal Las noches habitadas toca temas universales como la soledad, el deseo, la orfandad, pero también aborda temas específicos de la realidad mexicana de clase media y media alta, donde se vive un juego esquizoide. Hacia afuera todos aparentan estar bien, simulan todo el tiempo, pero en realidad están muy trastornados. Estas mujeres son la voz de ese segmento, se atreven a decir: por dentro somos este animal.

Renunciar al godinismo El libro surgió por idea de Gabriel Sandoval, director literario de Planeta. Él había leído mi columna en SinEmbargo y le gustaba. La primera vez que me reuní con él, yo llevaba unos cuentos como idea de lo que se me antojaba hacer. Le gustaron, pero dijo: “No, haz una novela”. Firmamos el contrato sin tener libro. Yo trabajaba todo el día en la industria de la moda, así que me lo aventé de noche, a ratos. Como tenía poco tiempo para escribir sentía mucha ansiedad. Pensaba: “Hay un contrato firmado, una fecha de entrega y no he escrito nada”. Casi me cuesta la cordura. Por fin en octubre pasado renuncié a mi trabajo, al godinismo, y me pude dedicar sólo a escribir. Entonces lo disfruté de verdad. Aunque la inseguridad siguió ahí.

Demasiado denso Si me pidieran hacer la crítica más dura de mi novela diría que es demasiado azotada, demasiado intensa, espesa. Que todo sea tan denso puede ser hartante.

Sexo sin “deber ser”
 En Las noches habitadas quise contar historias reales y no ideales. Quise quitarle al sexo el deber ser, creo que es necesario hacerlo. Por ejemplo, hay una historia de amor incestuoso (ojo, es de amor, no de abuso) y una relación lésbica que se disfruta mucho.

Reírse a solas De los siete a los 14 años viví en un internado de niñas. A los 19 me independicé y hasta ahora he postergado la maternidad, no sé si voy a ser madre. Es decir que llevo muchos años viviendo sola. Si bien la soledad tiene su lado cool y bohemio, también tiene un lado terrible. Para no enloquecer, el remedio ha sido reírme siempre. Me río mucho, de tonterías, cosas que pienso. Me gusta mucho correr y a veces de la nada me tengo que detener por un ataque de risa.

Lo primero que me dicen estas palabras…

¿Orfandad?
Todos

¿Sexo?
Libertad

¿Soledad?
Doloroso

¿Miedo?
Alimento

¿Fornicar?
¡Yeah!

(Primera de dos partes)

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo. Da click aquí para ir a la entrada original)

Por qué celebro a las Viciosas (así, con mayúscula)

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Para mi entrañable Javier, desde la certeza renovada
de que “la eternidad por fin comienza un lunes”

En este México tan sufrido y sufridor siguen flotando en el ambiente lamentables lugares comunes. Uno dice que las mujeres no sabemos estar juntas, que el jugo de hormonas hace imposible la convivencia, cuantimás la colaboración. Soberana estupidez. Tengo una madre admirada, hermanas generosísimas y amigas entrañables que son mi familia por elección, soy mamá de una adolescenta de luz con quien tejo a diario una amistad irrompible, he trabajado hombro con hombro con mujeres excepcionales. Creo que no es un tema de género ni de tetas, sino de fuerza e inteligencia conscientes, de mirar hacia el mismo lado, dejar de creer que estamos programadas para darnos pellizcos y convencernos de que lo mejor que podemos hacer es levantarnos las manos (con o sin barniz de uñas). Sí, tengo la esperanza de que a fuerza de miradas limpias y trabajo conjunto desterremos esa idea fósil que algunas siguen repitiendo como si fuera chiste, cuando el verdadero chiste es reunirnos nosotras y nosotros para hacer algo con este país querido que se nos cae a pedazos.

Lo cuento porque en estos días tuve la emoción de celebrar desde las entretelas una sociedad de mujeres provocadoras, brillantes. Son Chulas y se hacen llamar Reinas. Son las que desde hace 10 años crearon El Vicio, cabaret y teatro, antro y espacio creativo, epicentro de desobediencia, desacato y arrebato, lugar que sostiene la bandera necesaria de la diversidad, foro de inteligencia y buenas borracheras, casi todo y sin medida. Son Marisol Gasé, Ana Francis Mor, Cecilia Sotres y Nora Huerta. Están celebrando el décimo aniversario de ese Vicio mío y de muchos, en el cual se han presentado más de 15 mil artistas y donde varias noches por semana se construye un México más igualitario y justo. La semana pasada, por invitación de la abrazable Marisol, me desbordé de puritito gusto de brindar con las Viciosas por los logros de ese espacio imprudente e indispensable para el país, donde lo mismo se presentan obras de teatro infantil inteligente (lo subrayo por romper el oxímoron), funciones de cabaret político y culebrones espléndidos de nombres como Directo al despeñanieto, Rivotrip, Las reformas torcidas de Dios, Fraudestein Gregoria, la cucaracha.

En el festejo etílico se dio cita todo el mundo, porque vaya que las Reinas Chulas son queridas. En escena estuvieron artistas de primer nivel como Fernando Rivera Calderón, Regina Orozco, Horacio Franco, Pedro Kóminik y Astrid Hadad. Desde la cuatitud del Weso llegó el lúcido Enrique Hernández Alcázar, acompañaron también los moneros Trino y Helguera, los periodistas Lydia Cacho, Epigmenio Ibarra y Verónica Maza, gente de la cultura como Sandra Lorenzano, Eduardo Limón y Alejandro Rosas, más el fantasma de Salvador Novo, dueño en otro tiempo de ese enclave coyoacanense y comprometido padrino del Arte, de la irreverencia. Y hasta el espíritu de Buda rondó el lugar, como atinadamente hizo notar Fer Rivera en un fragmento de su intervención:

“En este sexenio me siento en el precipicio

y tengo un severo desorden alimenticio.

Sólo una cosa me salva de perder el juicio:

que gracias a Buda tenemos un Vicio”.

Pues sí, gracias a Buda y a los dioses inspirados y transpirados tenemos la realidad incuestionable de El Vicio, espacio de arte creado por Viciosas, mujeres fuertes y amigas solidarias que en vez de lamentarse se la mientan a quien hay que mentársela, que desde el cariño inteligente nacido de los ovarios destierran prejuicios, que rearman la fe de quienes sabemos que este país será un poco mejor por estas Chulas. Por estas Reinas.

#ViernesSinCelos

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Ya arranca el fin de semana y todo el mundo tiene cenas, reuniones o fiestas donde sin duda platica con gente más o menos atractiva del sexo opuesto. De modo que ahí dejo estas líneas sabias de una canción del señor Jaime López. Propongo que volvamos viral esta cosa bonita del #ViernesSinCelos porque sí, para qué desperdiciar el tiempo: si los celos son fundados para qué sigues ahí; si son infundados, para qué sufres.

 

#LunesDeMonos Esto espero de las elecciones del 7 de junio

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Cartón: Rius

El próximo domingo habrá elecciones intermedias en México. Eso significa que desde hace semanas en el Distrito Federal (y también en varios estados) cada poste de luz, barda, puente peatonal, espacio radiofónico, programa televisivo y, por supuesto, toda muela y cavidad dental está pintada con los colores de algún partido político y la sonrisa desangelada de candidatos a jefes delegacionales, diputados y gobernadores. A pesar del afeamiento intencional de mi ciudad, por supuesto que voy a votar. Aunque sienta una profunda desesperanza hacia los políticos no se me ocurriría dejar de hacerlo, sin embargo, este cartón del maestro mexicano Rius resume en buena medida lo que me da por pensar: ¿qué espero de estas elecciones? Que se acaben.

#SábadoDeMúsica Mi canción para aligerarme el tráfico

 

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La Ciudad de México, igual que muchas grandes capitales del mundo, vive copada por el exceso de autos en sus calles. Muchos lectores de la comunidad de este blog viven aquí, igual que yo, mientras otros del interior de la República Mexicana, de España, Argentina, Colombia, Estados Unidos y otros países también suelen enfrentarse a los congestionamientos de forma cotidiana (mi amigo Andrés Grillo me recuerda que en colombiano se llaman “trancones”). De modo que, con un dejo de humor negro, esta Playlist Colectiva tiene por tema: “La canción con la que me aligero el tráfico”, es decir, la que me acompaña en ese reducto de intimidad y cuasi-hogar que a veces es el automóvil. Mi opción es Será, del español Rafa Pons (la pongo varias veces seguidas):

Y aquí las opciones de los miembros de esta comunidad, a quienes les agradezco que participen en este iniciativa. Para la siguiente semana propongo el siguiente tema: Mi canción preferida de los años 80 (así de vago y así de acotado).

  1. @ulisanchez87 We Built This City, de Starship
  2. @byr2501 Shine On You Crazy Diamond, de Pink Floyd
  3. @Mr_AP The Wire, de Haim
  4. @CCH_Historia Something’s Gotta Give, de Sammy Davis Jr.
  5. @cherrera313 Nothing’s Gonna Stop Us Now, de Starship
  6. Anónimo Falling Slowly, de Glen Hansard & Marketa Irglova
  7. @Azkander Yo no sé mañana, de Luis Enrique
  8. @rafacarballo Aguas de março, de Elias Regina y Antonio Carlos Jobim
  9. @antonioliho Don’t Stop Me Now, de Queen (en vivo)
  10. @gmblawyer Rime of the Ancient Mariner, de Iron Maiden (en vivo)
  11. @SalvadorZA Style, de Taylor Swift
  12. @monikashantale Se me antoja, de Francisco Céspedes
  13. @LeoAgusto I Know What I Am, de Band of Skulls
  14. @juanp_uber See You Again, de Wiz Khalifa
  15. @AndresGrillo Historias de danzón y de arrabal, de Aleks Syntek
  16. @alecs-vive Agua sin sueño, de Danza invisible (en vivo)
  17. Viramo Spiro Golberg Variations, de Bach (interpretación al arpa: Catrin Finch)
  18. @Alfonso_AraujoG It’s All Over Now, Baby Blue, de Bob Dylan
  19. @daniacSant I Feel Good, de James Brown (en vivo)
  20. Chus Manolo, por favor, de Los Berrones
  21. Shira Shaman Prendedor, de Cecilia Toussaint
  22. Ramrock Still Life, de Van Der Graaf Generator
  23. Borgeano Angel, de Massive Attack
  24. JavierJimenez1986 I Wanna Be Like You, de Robbie Williams y Olly Murs