Paliativo contra la pobreza: el chile habanero

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1 p.m. Viajo en taxi de Tehuantepec a Huatulco, para tomar el vuelo al D.F. Son casi tres horas de curvas y la carretera me da sueño, así que procuro abreviar el tiempo durmiendo. Lo logro a ratos, quizá una hora, pero los vaivenes del camino me desesperan. Como tampoco puedo leer, me pongo a platicar con el taxista, un joven que me habla de usted. Pregunto si no le da sueño manejar. Dice que sí, sobre todo en distancias largas. Le confieso cuánto me cuesta mantenerme espabilada y sugiere: «Si le da mucho sueño haga como yo: muerda un chile picante, puede ser habanero, va a ver cómo se despierta. Así manejé 48 horas sin parar, trabajando». Ante la irresponsabilidad de quien lo haya puesto en esa situación indago más. Fue en EUA, hace cuatro años. Había llegado allá como ilegal y manejaba la camioneta de un pollero (quienes llevan a los indocumentados a cruzar la frontera, a cambio de dinero). «Si me detenía, había más peligro de que nos pescaran. No había opción, así que varias veces tuve que manejar días y noches enteros». Es decir, el chile habanero para paliar la pobreza y la explotación.
Entonces se suelta platicando sobre la aventura de haberse ido a trabajar como chofer, ganando un dinero que aquí «ni en sueños» junta en un año. Dice que cruzó el desierto a pie, andando cuatro días con sus noches, y al llegar a la primera ciudad los llevaron al siguiente pueblo en camioneta. «Me metieron en la cajuela, con otros dos. Me faltaba el aire, sentí que me moría». Pero no se murió. Llegó adonde estaban contratando y empezó a trabajar como chofer. A los tres meses, los agentes de migración lo detuvieron por exceso de velocidad. Descubrieron a los cinco mexicanos sin documentos que transportaba contra la ley, él mismo un ilegal. A todos los llevaron a la cárcel en Texas, donde esperaron semanas a que los deportaran al país, pero no se queja: «Nos trataban bien, nos daban tres comidas al días». A veces piensa volver a cruzar, pero dice que ahora está más peligroso, porque los narcos secuestran a los ilegales y los matan «porque sí».
Se llama Jesús. Es simpático, dicharachero. Tiene novia, en dos años le gustaría pensar en hijos. Trabaja de lunes a domingo de 9 a 5 y está ahorrando para comprarse un auto propio. Lo siento tan lleno de vida que, mientras me despido, quiero con todas mis fuerzas que este país pueda darle oportunidad de tener un buen trabajo, que no tenga que arriesgarse tanto para vivir dignamente. Me despide diciendo: «No se le olvide: muerda un chile habanero».

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

17 comentarios sobre “Paliativo contra la pobreza: el chile habanero

  1. Que buena conclusión…después de contar todos los avatares de su vida, recordar que lo importante es «morder un chile habanero».
    A veces se conoce a personas interesantes y extraordinarias en los lugares más insospechados y se aprende muchísimo.
    Me vuelve loca el picante y las guindillas, que no sé si son lo mismo que el chille…pero no se yo si soportaría morder eso sin que se me escapasen dos lagrimones de los ojos o sin que mis labios acabaran como el esparto jejje. Debe ser candela pura para que no se durmiese.
    Muchos besos y abrazos Danioska.

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    1. El chile (guindillas o ají) es justo un vegetal picante, y en especial lo es el chile habanero: seguro así se siente darle un beso al diablo. Por supuesto, la boca queda como flor abierta, pero esa es justo la idea de este chico: te arde tanto que te quita el sueño. Imagínate…
      Los taxistas son una fuente inagotable de historias, siempre que viajo en taxi (que por desgracia no es seguido) me pongo a platicar con ellos y siempre me maravillan. Este no fue la excepción, para mi Fortuna.
      Abrazote

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      1. Sí, aquí también es común que los taxistas comiencen a contar historias sin parar. Creo que muchas veces están deseosos de que entre alguien para agarrarlo y contarle media vida. Uno me dijo una vez…espérate que doy la vuelta por allá que es más largo el trayecto y así me da tiempo de contártelo. Imagínate..no se cómo están los precios de los taxis allí pero yo casi muero de un infarto mirando el taxímetro..no daba crédito jeje
        Desde luego, la historia de Jesús no deja indiferente…qué luchador…
        Besos y cariños Danioska

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        1. Qué genial ese hombre! Nada tonto, por otra parte: contó toda su historia y además cobró el doble. Aquí no son tan caros los taxis pero igual me pude imaginar perfecto que mi reacción hubiera sido igual a la tuya.
          Abrazo fuerte

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    1. Es terrible que millones de mexicanos y centroamericanos tengan que cruzar como ilegales porque no encuentran buenas oportunidades de trabajo en sus países. Se exponen a robos, humillaciones, deshidratación, secuestros y, por supuesto, la muerte. La palabra «trabajo», que para algunos de nosotros (afortunados por mero azar), significa ir a diario a una oficina, hacerlo lo mejor posible, y recibir un cheque cada quince días, para otros es sinónimo de jugarse la vida. Injusticias de este mundo raro…
      Abrazo

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    1. Ese trinomio (pobreza, ilegalidad, criminalización) es la vida diaria de millones, mientras los otros millones (menos en número) nos sentamos a observar y esperar que cambie. No sé cuándo ni sé cómo lo cambiaremos pero estoy convencida de que el primer paso es hablar del tema, darlo a conocer, empezar a crear conciencia. Eso está en mis manos y lo hago cuanto y como puedo. Si hay algo más que pueda hacer desde mi trinchera, gustosa me sumo.
      Beso

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  2. Hacemos votos para que tus deseos se hagan realidad; para él y para todos los latinoamericanos. Tenemos un caudal tan rico y variado de gente, cultura, riqueza, y de todo lo que se nos ocurra que es incomprensible que tengamos que emigrar para poder vivir dignamente. Y esperemos, por qué no, poder verlo nosotros mismos. No desear siempre «tan a futuro», sino desearlo para dentro de poco, para ahora mismo.
    Cariños sudacas.

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    1. Lo espero, sí, me sumo a ese deseo. En estos casos más que nunca me gustaría ser creyente, tener un dios al que pedirle y confiar en que va a responder…
      Abrazo igualmente sudaca

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