Esta palabra le urge al español (y a mí)

Me pasó de nuevo: encontrarme con alguien cuyo rostro me resulta conocido pero no sé su nombre. Estaba en el salón de belleza cortándome el cabello y entró una mujer alta, de miembros delgados y ojos tristes. En cuanto me vio se acercó a mí: «¡Julia, qué gusto verte!». Es incómodo saludar a alguien teniendo el pelo recogido con pinzas,Sigue leyendo «Esta palabra le urge al español (y a mí)»