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Ofrezco una disculpa (¿o la pido?)

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Mañana, oh multitudinarios lectores, este cuerpecito mío estará en la Feria del Libro de Pachuca. Ahí hablará de poesía y otras minucias munificentes (linda palabra, ¿qué querrá decir?), por lo cual le será imposible dedicar su amanecer a subir la Playlist colectiva. Así, pide al respetable una disculpa, o más bien muchas, es decir, pide le den sus disculpas, o sea, le otorguen su perdón o, mejor dicho, siempre necia de las palabras y según cree leer en Moreno de Alba (ver más abajo), como ella es la ofensora ofrece las disculpas, que no las toma. En fin, para que todos queden contentos da y recibe las más amplias, más anchas, albures aparte.

Da click aquí para ir al artículo “Pedir y dar disculpas”, de José G. Moreno de Alba, en el libro Minucias del lenguaje, FCE

Y para compensar un poco el desencuentro musical que el viernes próximo reparará, hoy comparte esta canción que le zumba las ideas: “Simply falling”, de Iyeoka, cantante estadounidense de origen nigeriano que no tiene madre, la pobrecita. La conocí gracias a los buenos oficios de mi querida Inés López de Arriaga. Vaya, pues, con su voz, esa música y el “now I can’t break away from this fire that we started”. Ea.

“Antología” es, en realidad, una palabra muy cursi

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Pues sí, qué remedio querer darle una pátina de rudeza.

Antología viene del griego anthos, flor y logeia, colectar. Es decir que una antología era, en principio, una colección de flores. Luego el sentido se amplió para abarcar una colección de poemas y, finalmente, una colección de obras literarias. Por cierto, la misma raíz se encuentra en la palabra krysanthemon, cristantemo, que se forma con anthemon khrysos, oro, es decir, crisantemo significa “flor de oro“.

Como adoro la etimología de las palabritas ahí van esas dos, cursis a morir, para alegrar el viernes.

 

Fuente: Krystyna M. Libura y Gabriel López Garza, Sorpresas en palabras, Ediciones Tecolote, 2006.

Completa: Mi palabra favorita es _______

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Hace unos días, en Twitter @Tania_Tagle mencionó que sus palabras preferidas son escarlata y carmesí. Contesté que la mía es burbuja, porque es juguetona y ligera, muy como lo que nombra. Y mi querida Sandra Lorenzano añadió que su favorita es apapacho. Luego se sumaron algunos más, aportando las suyas. Sugerí entonces que deberíamos hacer un “diccionario” de palabras que amamos. Es decir, en principio no se trata de que me guste el significado de una voz (predecibles como somos, seguro amor, mamá y amistad tendrían hartos votos), sino que disfrute la palabra en sí, su sonoridad.

Para echar a andar el proyecto, lanzo desde aquí la pregunta abierta: ¿cuál es tu palabra preferida? Aquí abajo, la lista que vamos armando entre todos.

  1. @MuyRelaxMX A
  2. Gerardo Cardenas Abrevadero
  3. Gilberto Cadena Agua
  4. Alejandro Gustavo Aguamanil
  5. Liliana Espinoza Alborada
  6. Vic Guanajuato Alférez
  7. Carlos Carranza Alhelí
  8. @addypalval Alegría
  9. Poetas Nuevos Amor
  10. @F4U_4 Amor
  11. David Miklos Anábasis
  12. @Josdamet Andariego
  13. Inés Lara Recamier Antojo
  14. @cantusinmas Apachurro
  15. Sandra Lorenzano Apapacho
  16. María Spazzia Aquelarre
  17. Nat Arándano
  18. José Árbol
  19. Alfonso Argüelles Arrebato
  20. @SoyUnAxolotl Astrolabio
  21. @65Murillo Aura
  22. @LaLore04 Bermejo
  23. @tintaguinda Besable
  24. @sesucraiz Bingo
  25. @YoLaMerita Borbotón
  26. Ricardo Ruiz Brisa
  27. María Teresa Hernández Buganvilla
  28. @LaMozquitaZurda Buganvilia
  29. Julia Santibáñez Burbuja
  30. @miradadelaluna Burdel
  31. @padron_lupita Caleidoscopio 
  32. @AdrianoDeLucio Canela
  33. Maru Moreno Carajo
  34. @AdrianoDeLucio Caramelo
  35. @Tania_Tagle Carmesí
  36. Nieves As Charola
  37. @michrade Chiquear
  38. Ana Victoria Taché Chocolate
  39. José de Jesús Montoya Chulada
  40. @ulisesrodriguez Cómplice
  41. Rriveramelo Concomitancia
  42. RafaUniversidad Crisálida
  43. Sandra Frid y Camarero Cristal
  44. Cristina Liceaga Cuentagotas
  45. @danielabr3 Desasosiego
  46. @gruelik Duermevela
  47. Mar Entropía
  48. Andrés Grillo Epifanía
  49. Rafael Carballo Esdrújula
  50. @losamorososleen Fandango
  51. Alejandro Romero Fascinación
  52. @mechediazortega Felicidad
  53. @Gurudaskaur Fruición
  54. Alberto Diéguez Hojarasca
  55. @GabrielaVGE Imaginación
  56. @antonioliho Impermanente
  57. @ursulacamba Imponderable
  58. @LocutoraSexy Irreductible
  59. Borgeano Jade
  60. @gruelik Jacaranda 
  61. José (no tengo tu apellido) Lapislázuli
  62. @SansSobriquet Libélula
  63. Heidi Montenegro Locomotora
  64. Carolina Enríquez Lontananza
  65. Dulce Villaseñor Luciérnaga
  66. Sylvanna Barona Luego
  67. Ligia Urroz Magnanimidad
  68. Dania Castañón Mandrágora
  69. @merodeadormty Meliflua
  70. Mónica Soto Niebla
  71. Carlos Herrera Nigromante
  72. Gabriela Cervera Paradigma
  73. Javier Martinez Staines Parteaguas
  74. Laura García Arroyo Parvada
  75. Patricia Bremauntz Paupérrimo
  76. @quico70 Pirueta
  77. Maite Valle Pluscuamperfecto
  78. @miguelangeljg10 Poesía
  79. Pedro Ernesto Vargas Prosopopoeya
  80. @bohemiankid_16 Púrpura
  81. Betty Villicaña Quimera
  82. @artpliz Reconocer
  83. @hmatuk Reconocer
  84. Paulo Montesco Reminiscencia
  85. @dmorenochavez Revuelo
  86. @LOMMX Serendipia
  87. Julieta Cardona Sicalipsis
  88. @fdvg Siesta
  89. Gabriella Morales-Casas Suave
  90. Marcela Sánchez Greene Tajador
  91. Carla Érika Ureña Tapioca
  92. @yazeruk Turgente
  93. Alejandro Rosas Ungüento
  94. Susana Salazar Uva
  95. @CaroPloutarxos Variopinto

Lo defectuoso vale más que lo perfecto

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Abrazar lo endeble. Subrayar la fragilidad.

El pensamiento japonés no deja de deslumbrarme. Hace unos meses compartí aquí varias entradas sobre lo fascinante de su cultura, la práctica cotidiana de la poesía, su respeto por el otro. Hablé también sobre el Wabi-sabi, ese gesto japonés que encuentra perfección en lo imperfecto. Hoy me encuentro con esta belleza de palabra: Kintsukuroi. 

Se llama así al arte de reparar con polvo de oro un objeto de cerámica roto. En Occidente, un jarro que se fractura pierde todo su valor. En cambio, los japoneses aprecian más aquél cuyas piezas fueron unidas de nuevo, de manera muy visible, con el metal precioso: el jarrón restaurado es más caro porque tiene una historia. Es decir, el kintsukuroi valora la fragilidad intrínseca de las cosas, la belleza de sus defectos. Otro tanto, creo, pasa con la gente: ayer platicaba con una amiga muy querida sobre cómo cuando el otro se atreve a exponer su debilidad, entonces puedo conectar con él y lo valoro más en su coraje de seguir adnando. Al final, yo misma quiero no esconder mis cicatrices de vida porque entiendo que en ellas descansa mi valor.

Da click aquí para ir a un artículo sobre el Kintsukuroi y la resiliencia.

Da click aquí para ir a la entrada Ocho palabras que le urgen al español.

Palabra del día: Despampanante

Foto: José Luis Escobedo
Foto: José Luis Escobedo

Dicen los rumores (y nadie puede desmentirlos, porque no hay testigos), que Adán y Eva se paseaban desnudos por el Edén y todo era sublimemente perfecto, como en película de Disney antes de que aparezca el malo. Pero como dijo José José: “Hasta la belleza cansa”. Entonces, un día inventaron el pecado y ahí se jodió la cosa: el Mismísimo los expulsó del Paraíso y cubrió sus partes innobles con hojas de parra (pampinus, en latín).

Justo de ahí deriva el significado primario de des-pampanante, que se forma con el prefijo negativo des- y el sustantivo pampinus: una persona despampanante es la que sorprende y desconcierta porque está desnuda, es decir, carece de hojas de parra para cubrirse. Entonces, la atenta señorita que ilustra esta entrada es, sí, despampanante. A ver quién me contradice.

Fuente: Joan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Gredos.

Da click aquí para ir a la entrada sobre Supérstite.

 

#MiércolesDePoesía Versos de la infancia de la lengua española

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Los judíos que fueron expulsados de España en 1492 formaron nuevas comunidades en Italia, el sur de Francia, Portugal, Marruecos, entre otros países. Llamados sefardíes, en su exilio llevaron consigo (y conservaron casi intactos) los inicios del idioma español. Esa “nueva vieja” lengua se llamó, también, sefardí.

Plagada de sonidos en “u”, es dulcísima y parece frágil pero lleva dentro un savia poderosa, que la ha hecho perdurar hasta hoy. Y, claro, si una lengua está viva, los poetas que la hablan la usarán para expresarse. En este #MiércolesDePoesía viene de visita Clarisse Nicoïdski (1938-1996), nacida en Lyon, Francia, pero quien fue una reconocida poeta en lengua sefardí que incluso influyó en el argentino Juan Gelman.

La editorial mexicana Sexto Piso acaba de publicar su obra poética reunida por primera vez en su totalidad, bajo el título El color del tiempo. Poemas completos. Es una edición bilingüe sefardí-español (traducción de Ernesto Kavi), con lo que uno puede deleitarse con la sonoridad de ese idioma congelado en el tiempo. Aquí va la traducción de un poema que me gusta por delicado, casi transparente y, abajo, el original sefardí.

“esto

es sólo para ti para mí

no le diremos nada

nada a nadie

nos vamos a detener

bien quietos

como si no pasara nada

entre tú

y yo

¿y quién va a ver

mi mano

tu mano

mandarse un beso

que ni la boca ve

y quién va a oír

la loca mudez

de nuestro amor?”

*

“estu

es sólu para ti para mí

no lis diziremus nada

nada a ningunu

mus vamus ditiner

bien quietus

comu si no si pasava nada

intri ti

intri mí

y quén va ver

mi manu

tu manu

mandarsi un bezu

qui ni la boca veyi

y quén va sintir

la loca mudez

di muestru amor?”

Esta palabra le urge al español (y a mí)

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Me pasó de nuevo: encontrarme con alguien cuyo rostro me resulta conocido pero no sé su nombre. Estaba en el salón de belleza cortándome el cabello y entró una mujer alta, de miembros delgados y ojos tristes. En cuanto me vio se acercó a mí: “¡Julia, qué gusto verte!”. Es incómodo saludar a alguien teniendo el pelo recogido con pinzas, envuelta en una bata de plástico, pero lo fue más porque no tenía idea de quién era. Me preguntó por mi hija y por mi trabajo en la editorial. No supe si hacer evidente mi torpeza y preguntar de dónde nos conocíamos, o fingir que sabía perfecto de quién se trataba. Al final opté por lo segundo (luego me arrepentí): contesté, le pregunté vaguedades y nos despedimos.

Aunque la experiencia pudiera dispararme hondas reflexiones sobre mi torpeza social, salí del salón de belleza con menos cabello y pensando una de esas minucias lingüísticas que amo: necesito una palabra que describa esa sensación de duda. Me puse a buscar y no encontré nada en español, pero sí en lengua escocesa: Tartle nombra “el momento de vacilación al saludar a alguien, porque uno no recuerda su nombre.” No tengo remedio.

Éste es el idioma más cachondo

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Me encantan las lenguas, he estudiado varias y podría dedicar el resto de mi vida a aprenderlas todas. Para este #MiércolesDePoesía va un pequeño poema juguetón que celebra una de mis favoritas, por razones que distan de ser académicas. Ustedes disculparán.

“En portugués

tú falas

yo falo.

Cómo no amar esa lengua

en la que todos falamos”.

Probadita de picardía mexicana

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Estoy disfrutando una barbaridad el libro Dichos y refranes de la picardía mexicana, de Armando Jiménez (Editorial Diana). Compendio de vocablos, dicharachos y juegos verbales del habla nacional, refleja el doble sentido tan típico nuestro, con alusiones sexuales en todos los tonos y colores. Aquí cinco ejemplos divertidos que entresaco (sin albur), con todo y explicación para lectores de otros países:

1. “Si al cabo me lo has de dar, no me lo des a desear”: para qué me haces sufrir si al fin te me vas a entregar.

2. “No muevas tanto la cuna que vas a despertarme al niño”: dedicado a la mujer que mueve mucho las caderas al caminar.

3. “Mujer que con curas trata, poco amor y mucha reata”: “reata” como sinónimo de pene, alude a la sabida actividad sexual de los sacerdotes.

4. “No es lo mismo dos tazas de té, que dos tetazas”: se explica solo.

5. “Es mucho jamón para un par de huevos”: piropo para una mujer guapa y “buena” (de buenez, no de bondad), sobre todo de clase social alta, que pasa frente a un peladito.

Seguiré informando sobre este tema del doble sentido, fascinante y divertido a morir.

Lost in Translation: “Yucatán” en realidad significa “No te entiendo”

Mapa: Nicolás Sanso (1657)
Mapa: Nicolás Sanso (1657)

 

Encuentro esta anécdota interesante en ese cofre del tesoro que es el libro de Simon Garfield, En el mapa. De cómo el mundo adquirió su aspecto (Taurus). Ya lo he citado en varias ocasiones y ahí voy de nuevo porque cada tanto regreso a él. Y que luego alguien me diga que las etimologías son aburridas:

“En 1519, cuando se disponía a desembarcar en México, [Hernán] Cortés invitó a varios nativos a su barco para conversar a bordo y preguntarles el nombre del lugar cuyo oro se disponía a saquear. Uno respondió: ‘Ma c‘ubah than’, lo que Cortés y sus hombres entendieron como Yucatán, y así lo pusieron en el mapa. Justo cuatrocientos cincuenta años después, expertos en dialectos mayas estudiaron la historia (que, en cualquier caso, puede que sea apócrifa) y descubrieron que ‘Ma c‘ubah than’ en realidad significa ‘No te entiendo'”.

No sé si la historia sea cierta. Lo que no dudo es que es hermosa y divertida.

 

 

 

Los orificios de los escritores y otras joyas

 

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Leo en un blog: “Me interesa conocer más sobre los orificios de los escritores, lo que nadie sabe de ellos”. La aseveración me hace imaginar a un respetado autor en postura incómoda, exponiendo sus partes innobles al enguantado autor del blog. Repaso la frase y me doy cuenta de que en realidad dice: “Me interesa conocer sobre los oficios de los escritores, lo que nadie sabe de ellos”. Ambas posibilidades suenan bien, para qué negarlo.

Esta semana, mientras entrevistaba a Martín Caparrós, leo mal una cita de su libro, en voz alta, como parte de una pregunta. En vez de decir “Los obesos son los malnutridos —los más pobres— del mundo más o menos rico” digo “Los obsesos son los malnutridos”. Caparrós se ríe y, cuando me hace notar el equívoco, también yo, pero concluimos que aplican las dos lecturas: los obesos como obsesos, los obsesos siendo obesos.

En una junta de trabajo, luego de que una colega atractiva propone una línea de acción, un ejecutivo tieso y engolado responde “te secundo”. Yo entiendo, por un instante, “te fecundo” y lo visualizo jadeando encima de ella, preocupado porque alguno de sus millones de muchachos por fin logren el milagro de la concepción (“para eso es el sexo, para tener hijitos, ¿qué no?”).

Pienso que lo que llamo comúnmente lapsus es, en realidad, mi mente que me hace el favor de expandir el mundo para mí.

Soy totalmente analfabeta (Crónicas desde Turquía 4)

Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez

Es muy poco lo que puedo captar del idioma turco, apenas las palabras cuya escritura es similar al español: dijital, veteriner, fabrika, interneti, gargara, lavabo. Luego descubro que incluye muchos términos del francés, aunque escritos como suenan: por ejemplo, el toilette francés aquí es tuvaletcoiffure se convierte en kuäför, chic en Şik y champagne en Şampanya (la Ş se pronuncia sh). Me parece simpática la adaptación de voces relativas a temas glamorosos. Como siempre, la admiración de un pueblo por otro se plasma en su lengua: durante años, los turcos aspiraron asemejarse a la cultura francesa, de manera que tomaron sus términos “elegantes” y los hicieron propios.

El turco es una lengua uraloaltaica, lo que la emparenta con el finés, el húngaro y el lapón. Durante el Imperio Otomano se escribió con alfabeto árabe, pero con la fundación de la República de Turquía por Mustafá Kemal (Atatürk), en 1928 vino la llamada Revolución del alfabeto, que adaptó la lengua a los caracteres romanos. No he encontrado un diccionario, así que la barrera del lenguaje no sólo me imposibilita la comprensión de los letreros de una tienda, un periódico, el menú de la comida y hasta los destinos del tren, sino también me impide el placer de conversar con los taxistas, cantera de sabiduría local. Son poquísimos los choferes que hablan inglés pero hoy estoy de suerte: Fatih, nuestro conductor, se expresa con decoro, así que lo bombardeo con preguntas. Quiero saber las horas de los rezos de hoy, cómo comen ellos la especie de chile (ají) que adorna muchos platillos, desde qué edad las mujeres usan burka, cómo se pronuncia la letra ç. Y aquí me desarma con una respuesta: “No se complique, el turco se pronuncia tal como se escribe, sin más”. Vaya, haberlo sabido antes…

Cuando por fin compro un diccionario descubro que eso no resuelve el conflicto: ni así entiendo esto escrito en un monumento. Claro, al ser una lengua aglutinante, el turco puede concentrar en una sola palabra prefijos, infijos y sufijos, lo vuelve casi imposible encontrar en el diccionario una palabra según su orden alfabético.

Lo analfabeta no me lo quita nadie. Auch.

Lo que significa “compañero” según el Diccionario Daniosko de la Lengua

Imagen 1La etimología oficial de compañero significa “el que come del mismo pan”, según el Diccionario Etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas (Gredos). Es el que parte su pan, símbolo de comunión física y espiritual: es el que cree que comerse la hogaza completa no lo hace más feliz ni lo sacia más.

No me disgusta comer sola, es más, a veces busco hacerlo para leer mientras tanto, pero celebro poder acompañarme de mi gente querida: compartir antier la mesa con mi casi-hermana Rocío, ayer con mi hermosa adolescenta, hoy con mi amiga Fabiola y mañana con quien más me quiere es todo un lujo. Es decir que según mi glosario subjetivo, el Diccionario Daniosko de la Lengua, ser compañera significa “tener toda la Fortuna en los tiempos que corren, de soledades impuestas, de divorcio de los hijos, de parejas que no se encuentran las manos, de cojera de amigos”.

La manera más hermosa de decir “hija”

Imagen 2 Estoy fascinada con un libro nuevo: Diccionario del náhuatl en el español de México, coordinado por Carlos Montemayor (UNAM/ GDF). Además de abarcar palabras generales, herbolaria, toponimias y refranes, incluye el apartado fascinante “Figuras poéticas del náhuatl clásico”. Me lo estoy saboreando y no puedo dejar de compartir algunos hallazgos. Resulta que la lengua náhuatl, hablada por los antiguos mexicanos, es una cantera riquísima de figuras poéticas. Muchas frases usadas cotidianamente en el mundo azteca tenían dos significados, uno literal y otro más amplio o simbólico, que en muchos casos revela la cosmovisión de ese pueblo. Es el caso más o menos conocido de la expresión In xochitl, in cuicatl, que literalmente es “la flor y el canto”, pero de forma figurada se usaba para referirse a un poema. Aquí otros ejemplos notables:

Náhuatl                               Significado literal                               Significado simbólico

In ayahuitl, in poctli             niebla y humo                                        la fama

In cueitl, in huipilli               la falda, el huipil                                    la mujer

In mitl, in chimalli               dardo y escudo                                       la guerra

Pero la que me gana por completo es ésta:

Nocozque, noquetzale           mi collar, mi pluma preciosa               mi hija, mi hijo

Desde esta delicadeza que desarma sostengo que mi hija es, sin duda, mi pluma más preciosa.

Ocho palabras que le urgen al español

Ilustraciones: Anjana Lyer
Ilustraciones: Anjana Lyer. Iktsuarpok (inuit): La frustración de esperar a alguien que no llega.

¿Una voz que signifique “comprar libros y luego dejarlos apilados por ahí”? ¿Otra que describa la mirada de deseo de dos que no se atreven a dar el primer paso? ¿Y qué tal otra que comunique la sensación de estar solo en el bosque?

Sí, estas joyas existen en otras lenguas y la artista neozelandesa Anjana Lyer se dio a la tarea de ilustrar varias de ellas. Aquí está una selección de las que considero mejores, con su traducción y el idioma de origen. Voto por incorporarlas al diccionario del español, lo enriquecerían. Ahora mismo, por ejemplo, tengo Fernweh: extraño esa cabaña remota en la selva del Congo en la que nunca he puesto un pie.

Tsundoku (del japonés): comprar un libro y luego apilarlo con otros, igualmente no leídos
Tsundoku (japonés): El acto de comprar un libro y luego apilarlo con otros, igualmente no leídos.
Fernweh (alemán): Sentir nostalgia por un lugar en el que nunca se ha estado
Fernweh (alemán): Sentir nostalgia por un lugar en el que nunca se ha estado.
Waldeinsamkeit (alemán): La sensación de estar a solas en el bosque
Waldeinsamkeit (alemán): La sensación de estar a solas                en el bosque.
Shlimazl (yiddish): Tener una eterna mala suerte.
Shlimazl (yiddish): La persona que tiene una mala suerte crónica.
Mamihlapinatapei (yaghan): La mirada de deseo de dos personas, que no se atreven a dar el primer paso.
Mamihlapinatapei (yagán): La mirada de deseo de dos personas, ninguna de las cuales se atreve a dar el primer paso.
Wabi Sabi (japonés): El arte de aceptar el proceso natural de crecimiento y decadencia.
Wabi-Sabi (japonés): El hecho de aceptar el proceso natural de crecimiento y decadencia.
Bakkushan (japonés): La mujer que es atractiva de espaldas... sólo de espaldas.
Bakku-shan (japonés): La mujer que es atractiva de espaldas… sólo de espaldas.

Da click aquí para ir aquí a otra entrada sobre expresiones intraducibles.

La historia del náufrago con mala ortografía

Cartón: Alberto Montt
Cartón: Alberto Montt

Lo digo sin pudor en este #LunesDeMonos: me gusta la ortografía. Como sustenta bien Álex Grijelmo en Defensa apasionada del idioma español (Taurus), las reglas de la lengua brindan un vital sentido de unidad entre los hispanohablantes de hoy y de ayer. Por eso y porque disfruto mucho el español sigo su ortografía, le pongo atención en mí y en otros, la defiendo como cruzado en tierra de infieles. Así que me parece particularmente divertido este reciente cartón que el chileno Alberto Montt subió a su página web www.dosisdiarias.com. Yo también diría “que se joda”.

 

Las erratas ganarán la batalla

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La errata es una “viciosa flora microbiana, reacia a todos los tratamientos de desinfección”, según Alfonso Reyes. En efecto, se esconde igual que los microbios, resiste todo remedio, muta. José Emilio Pacheco contaba que cuando en 1987 escribió un artículo quejándose de ella, dijo: “La errata es el demonio de la lengua”, pero alguien en la mesa de corrección de la revista Proceso cambió una letra, de modo que se publicó: “La errata es el dominio de la lengua” (lo anota Roberto Zavala Ruiz en El libro y sus orillas, FCE).

Cual cruzado en tierra de infieles, persigo con lupa esos bichos que alteran el sentido de un texto. Por eso es natural que esté feliz con este libro de Carlos López, Sólo la errata permanece (Editorial Praxis), compendio de resbalones verbales. Aquí, un ejemplo divertidísimo y patetiquísimo: cuenta José Ferrándiz Lozano que un escritor dictó a su secretaria un texto en el que aludía al arca del Noé. Ella, por descuido, capturó “el arpa de Noé” y cuando el texto llegó a la imprenta, un tipógrafo de gran iniciativa y amplia cultura dijo: “¿El arpa de Noé? ¡No puede ser! El arpa no era de Noé, era de David”. Y así el escritor vio su arca de Noé convertida en arpa de David.

Como dicen que dijo Mark Twain: “Hay que tener cuidado con los libros de salud. Cualquier día podemos morir por culpa de una errata”. Aunque las seguiré combatiendo sin parar, sé que es inútil: van a sobrevivir al planeta, haciendo honor a su calidad microbiana. Mejor me rio. Es decir, me río.

 

Palabra del día: antología

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Una antología es un compendio de obras literarias, pero lo que enamora es su etimología. Según el volumen Sorpresas en palabras, de Krystyna M. Libura y Gabriel López Garza (Ediciones Tecolote) viene del griego ánthos (flor) + logeia (colectar). Es decir, literalmente significa “colección de flores”, luego su significado se expandió para nombrar un conjunto de poemas y, más tarde, de cualquier género literario.

Me parece bellísimo concebir los poemas como flores, muy a la manera de Netzahualcóyotl y los demás poetas prehispánicos: para decir “poesía” usaban la expresión compuesta “la flor y el canto”, en una certerísima analogía que equipara la belleza, la fragilidad y la eternidad de ambas creaciones.

Pues sí, coincido: los poemas son flores, las flores son poemas.

 

Palabra del día: “azar”

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Me gusta su sonoridad y su vivir a caballo entre zar, título del antiguo emperador ruso, y azahar, flor del naranjo, pero lo más fascinante radica en su origen: azar es un arabismo que significa “flores”.

Como tantas voces en español que inician con “a”, ésta también hunde sus raíces en los ocho siglos de contacto entre la lengua mora y el incipiente castellano. Proviene de az zahr = “dado”, que a su vez proviene de zahr = “flor”. Esto puede deberse, explican según K. M. Libura y G. López Garza en Sorpresas en palabras (Tecolote), a que los primeros dados tenían el dibujo de una flor en una de sus caras, la que indicaba mala suerte. Como el dado se relacionaba con lo impredecible y casual, la voz adquirió ese significado.

También vive en portugués (azar, con el significado de “mala suerte”), francés (hasard) e inglés (hazard, con el sentido de “peligro”). Sorprendente, la palabrita.

Traducir el mundo en 50 munditos

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Que alguien me diga que no es un proyecto genial: en un colegio de Pamplona, España, 315 niños de segundo a sexto de primaria eligieron sus 10 palabras favoritas. Luego, los organizadores escogieron las 50 más repetidas y se las dieron a 50 artistas que con ese material debían escribir un cuento, un poema, un listado de frases, un cómic, lo que quisieran; la única condición era incluir cada una de las voces. Con los textos resultantes y una selección de imágenes del fotógrafo Clemente Bernard se armó el libro Imagina cuántas palabras, presentado recientemente en Madrid. Las 50 elegidas fueron: fútbol, amor, jugar, esternocleidomastoideo, balón, ordenador, vacaciones, música, amigos, baloncesto, hámster, amistad, cariño, coche, televisión, naturaleza, colegio, casa, paisaje, flores, juegos, alegría, mamá, sol, arcoiris, papá, bachillerato, corazón, perro, iglú, diversión, azul, libro, dormir, cantar, piscina, gafas, playa, pizza, leer, estuche, bailar, reloj, felicidad, deberes, agua, mar, amor, paz, mariposa, flor.

Es de esas ideas que me pueden dar insomnio mientras la repaso, me entusiasmo con ella,   imagino cómo podría llevarla a cabo… Me parece genial construir mundos a partir del mundito que cada palabra lleva consigo, traducirlo todo al idioma particular de cada una, armar un universo con base en su genealogía y parentela. Entre tanto, aquí las de la lista que yo también hubiera dicho: azul, iglú, libro, mar, además de otras que me hicieron falta: burbuja, nenúfar, inconsútil.

Enlace al blog de Imagina cuántas palabras: http://alturl.com/w5jrf

La lengua, ese ser querido

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“Las lenguas, como la vocación, como la amistad, como el amor, esas grandes experiencias humanas, necesitan ser cuidadas y respetadas para durar, crecer y mejorar. Necesitamos defender y cuidar nuestra lengua, no cerrándola desde luego a las influencias extranjeras […] pero sí manteniendo su cohesión y al mismo tiempo dinamizando su modernidad”, dijo Mario Vargas Llosa en el Congreso de la Lengua Española, en Panamá.

Coincido. Lo que vale la pena no crece silvestre, así nomás. Es el caso del español, hablado hoy por unos 500 millones de personas: como a un ser querido hay que alimentarlo, procurar su salud, cuidarlo de enfermedades, buscar que crezca sano. Por eso celebro que encuentros como éste persigan el bienestar de la lengua, ésa que nos da identidad porque “somos lo que hablamos y escribimos”, recuerda Álex Grijelmo. Y aplaudo que cada vez haya mayor claridad sobre el hecho de que todas las variantes de español son válidas, tanto la hablada en Argentina, Puerto Rico, Cuba, Colombia, Guatemala, España o México. Por Fortuna cae cada vez más en desuso el concepto trasnochado de que el español de España es el correcto y los demás son más o menos aceptables en tanto se acercan a él. Salú por el español, patria querida de muchos y mía.

La palabra más mexicana

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No es mi opinión, sino nadamenos que la de José Emilio Pacheco. No quiere decir que, por ser el genio que es, tenga que coincidir con él en que ésta es la palabra más mexicana del vocabulario, pero sí que merece el beneficio de la duda. De origen había yo pensado que lo más mexicano serían las muchas acepciones que le damos a ‘madre’, desde la más elogiosa ‘está a toda madre’ hasta la más peyorativa: ‘es una vil madre’, pero la visión de Pacheco casi me convence. Además, me encanta su curiosidad desbordada y sin neurosis, su no-limitarse a los temas de la alta cultura.

Aquí va la nota completa que publicó El País (abajo viene el link). No me atreví a editarla porque es redondita:

“México: PINCHE
Por José Emilio Pacheco
En México, “pinche” canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad.

El más amplio catálogo de acepciones lo consigna el excelente Diccionario del español usual en México de Luis Fernando Lara en su segunda edición de 2009. Lara advierte que se trata de una grosería: “Pinche” 1. Que es despreciable o muy mezquino. 2. Que es de baja calidad, de bajo costo o muy pobre.

“Pinche” puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.

Admite grados y amplificaciones: “Esa novela me pareció un poco pinche”. “El racismo es una actitud pinchísima”. A veces puede ser un sustantivo inapelable: “No te lleves con él: es un tipo de lo más pinche.” Puede adquirir el rango de injuria máxima: “No me vuelvas a hablar, hijo de tu pinche madre.”

No sé cuándo empezó a emplearse y nunca he leído nada sobre su origen. Ya que “pinche” en español común es “el ayudante de cocina”, sin ninguna pretensión ni autoridad, se me ocurre que el término se originó en tiempos de la hacienda y el latifundio.  Nació entre los peones obligados a trabajar la tierra para beneficio de los amos y que veían con explicable  resentimiento a quienes laboraban en ocupaciones serviles dentro de la casa grande.

Si el uso está restringido a México, resulta algo anecdótico e insignificante frente al hecho de que, a diferencia de tantos otros idiomas, quinientos millones de personas podamos entendernos en nuestra lengua materna. Es una “pinche” desgracia que muy pocas veces tengamos conciencia de este prodigio”.

http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2013/10/las-palabras-mas-autoctonas-de-mexico-panama-y-uruguay.html

“Amorar” según el Diccionario Daniosko de la Lengua

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Varios famosos figuran en los diccionarios por adjetivos ligados a su nombre:

  • Dante Alighieri: dantesco
  • Nicolás Maquiavelo: maquiavélico
  • Jorge Luis Borges: borgeano
  • Karl Marx: marxista
  • Hugo Chávez: chavista

No es mi culpa, válgameDios, que de este avatar deriven no sólo expresiones de uso común, como “adjetivo daniosko” y “opinión danioskista”, sino también el muy aclamado Diccionario Daniosko de la Lengua (DDL). Y justo hoy, cuando me percato de que al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) le falta una definición, acudo al DDL. Como era de esperarse, ahí la encuentro:

Amorar 1. tr. Sentir amor por la pareja de Danioska. 2. tr. Aficionarse de manera especial a la pareja de Danioska. 3. tr. Sentir acusada apetencia sexual por la pareja de Danioska”.

Este volumen es obra de la Providencia, no cabe duda.

¿Quién me quita lo fiesteado?

Foto: Margaret Metcalfe
Foto: Margaret Metcalfe

Tras noches y días de fiesta, de amor y mezcal, picante, excesos y desvelos poco habituales, toca volver a la rutina cotidiana. Feliz aunque un poco apaleada, recuerdo esta breve cita y confirmo que la pregunta no necesita respuesta:

“Se dice, y con razón, que al Renacimiento le dio por ‘gozar el instante’. Carpe diem le llamaban los antiguos romanos […] Se trata de sacarle ganancia, lustre a la vida. […] El deleite se multiplica en el vino, la comida y el dinero. Cantarle, pues, las mañanitas a los cinco sentidos. Todo lo que puede ofrecer la vida, y no es poco, al oído, al gusto, al olfato, a la vista y al tacto. […] Olvidarse de la muerte, poner entre paréntesis al más allá. Los dichos mexicanos se hacen eco de esta propuesta cuando afirman, muy quitados de la pena, ‘el muerto al hoyo y el vivo, al bollo’, cuando se guiña un ojo al decir ‘si se lo han de comer los gusanos, que lo gocen los humanos’ o cuando invitan en sinécdoque que abarca el todo: ‘a darle, que es mole de olla’. Al resumir una vida, bien puede ponerse en el haber de la lápida: ‘¿Quién me quita lo bailado?'”. -Carmen Galindo, “Carpe diem a la mexicana”, El lenguaje se divierte (Biblioteca del ISSSTE).

“Viva México” en idioma mexicano

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En la celebración de la Independencia de este país, que según los libros ocurrió el 16 de septiembre de 1810, me apetece recordar que el idioma que hablo es reflejo exacto de esa emancipación (y hasta diccionario tiene): español, sí, como herencia de la Conquista, pero plagado de voces criollas e indígenas, huella de los pobladores originales de este suelo. No es casual que la lengua fuera el primer factor que dio identidad y cohesión al levantamiento de la nueva raza contra el imperio español. Yo misma soy resultado de esa mezcla, de modo que en vez de celebrar la independencia hablando español, la celebro hablando mexicano, comiendo esquites y bebiendo mezcal. Qué chingón.

PD Aquí el link a una entrada sobre los colores y olores de este país que no deja de rebosarme los ojos: http://wp.me/p1POGd-1cb