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El fin del mundo aguarda en un hotel de paso

Captura de pantalla 2016-06-21 a las 11.15.16El fin del mundo no está cerca. Es decir, no está cerca,  ya está aquí. Lo sabe la mosca que un cruel tiene por mascota para arrancarle las alas, para quitarle las patas. También lo sabe el niño que juega en la frontera de Israel con un paraguas amarillo, pretendiendo que es un arma. Y el amante que alguien arma y desarma, y teme que un día lo reemplacen por un modelo de última generación. Sobre todo, lo sabe el amante que visita hoteles de paso, tristes hoteles de paso, y desde ahí señala: “Las llamas del infierno son una imposibilidad. Existen a manera de metáfora. Quienes las concibieron usaron ese eufemismo con el propósito de designar las camas de los hoteles de paso cuando un hombre solitario, sin sueño posible, piensa en:

a) la ausencia de la mujer perdida

b) la ausencia de la mujer ansiada

c) la presencia de una mujer que no es la aludida ni en a) n i en b)”.

Y sí, qué Hollywood ni que nada: estar a solas en un hotel de paso bien encarna el auténtico, el más apocalíptico fin del mundo, sin estallidos ni efectos en cámara lenta pero sí desgarramientos, mucha sangre, música trepidante y, acaso, algún ángel caído entre los escombros.

El amor antes y después del final del mundo, libro reciente del escritor mexicano José Luis Enciso, es un rosario de cuentos eficaces, agudos, que exploran los diferentes registros del deseo desde la imaginación (¿hay mejor resorte contra la desesperanza?). El autor sabe usar la pluma para poner acentos de sorpresa, para subrayar la ironía que toda devastación conlleva, para crear ritmo en relatos que no dan tregua. Como los sobrevivientes, él y ella, que se besan con voracidad, que lamen “las costras de mugre y lodo del otro”, que no logran escapar de los fantasmas. O como el amante que está solo en un hotel y para quien, de todas las soledades, “la blanca es la peor. Los glaciares saben de eso. Las sábanas de los hoteles de paso, también”.

¿Es importante imaginar qué pasa antes y después del fin del mundo? Sí, según este libro, sí. Y mucho.