4 a.m. Noche de insomnio, noche atorada que no deja de pensar. La mente salta de un pensamiento a otro, despeinada. Cien veces intento meditar. Imposible. Me pongo a leer Amarás a Dios sobre todas las cosas, de Alejandro Hernández (Tusquets), novela sobre el pavoroso via crucis de los migrantes hacia EUA:
«Ayer cenamos desaforadamente y ya tenemos hambre. Se equivocó Dios, digo, nos dio un estómago muy antojadizo. Uno debería comer y volver a tener hambre en tres días, eso hubiera sido misericordia. Deberíamos tener otro estómago, estómago de pobre. Con este estómago de rico, dice Danilo, nos la vamos a pasar chillando todo el camino».
El día me encuentra acompañando a estos valientes. Sus grandes temas me hicieron olvidar los míos.

¿Otra vez?
Me gustaMe gusta
Adoro ese humor corrosivo…
Me gustaMe gusta