Hay de protestas a protestas

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Hasta para mostrar inconformidad conviene ser creativos.

Antes que nada, subrayo que creo en la protesta social y más de una vez he gritado consignas y he marchado por las calles a favor de una causa que me parece importante defender. Sin embargo, para mi gusto, por más válida que sea una bandera, ya no son tiempos de romper cristales, lanzar botellas, bloquear calles o carreteras por días para impedir el paso de quienes no pueden resolver un asunto. Me parece que esa forma da a las autoridades la razón perfecta para condenar forma y fondo de la expresión (y, por tanto, cerrarse al diálogo), además de que suele ganar la animadversión de la población afectada, en vez de su respaldo.

En estos días, en el estado mexicano de Guerrero, maestros han roto cristales, tomado oficinas, destruido computadoras, quemado mobiliario como medida de presión para que atiendan sus reclamos (no entro en el fondo de los mismos, este comentario se concentra en la forma). También llevan días bloqueando la autopista del Sol, importante vía de comunicación. Por otro lado, en el Distrito Federal la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México, mi adorada UNAM, lleva días tomada por alumnos encapuchados que impiden la operación de la institución educativa más grande del país y una de las más importantes del mundo hispano.

En contraste, ayer Greenpeace dio cátedra de originalidad. Burlando las medidas de seguridad del Senado de la República, una mujer se “descolgó” con una arnés y exhibió una pancarta con su reclamo, todo en plena sesión. Al mismo tiempo, otra mujer entró al salón con una pancarta similar. En otro contexto, en días recientes las activistas de Femen se manifestaron desnudas en París y Kiev contra la Yihad y el mundo entero volvió los ojos a su causa.

Por lo que veo en las redes sociales, las expresiones violentas reciben la condena de una enorme parte de la gente, mientras las osadas merecen aplauso, celebración. Creo que tener el apoyo de la población no es de menospreciar. Si a lo largo de décadas el fondo de las protestas es similar (libertad de expresión, justicia, equidad, condena a la represión), me parece que es tiempo de buscar nuevas formas de manifestarlo.

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8 pensamientos en “Hay de protestas a protestas”

  1. Estoy enojado. Me voy a fumar un ciagrrillo y vuelvo en diez minutos.
    Ya volvì. No me calmé pero Buika me está ayudando (su versión de Las cosas simples me pareció bella, pero ahora Ojos verdes me hace detener los dedos una y otra vez; en fin, sigo después del parénesis).
    Una de las cosas que me llevó a suspender el blog (no la más importante, de todos modos) fue el nivel de los comentarios y su razón de ser. Un post como éste que acabas de escribir, ¿no merece mayores comentarios que un montón de “me gusta”? ¿Una entrada que trata un tema importante, que está bien escrito y que contiene excelentes argumentos no amerita un mínimo debate? Puff….
    Estoy, otra vez, de acuerdo en un cien por ciento contigo. Aquí también se hizo costumbre cortar rutas o avenidas en señal de protesta, con la única consecuencia de que sólo se molesta a quienes van a trabajar o, peor aun, a quienes quieren volver a sus hogares después del trabajo. Más grave me parecen los actos violentos de quema y destrozo de propiedades, lo cual no solo no soluciona nada, sino que suma problemas en sociedades modestas como las nuestras.
    Sé que mis comentarios suelen ser más largo de lo habitual (sobre todo para lo que suelen ser los comentarios); pero si una persona se tomó el trabajo de pensar, escribir, corregir, ilustrar y publicar algo, lo menos que puedo hacer –como muestra de respeto, al menos– es dedicarle el tiempo que se merezca. De lo contrario me dedicaría a mirar T.V., que nada pide.

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    1. Gracias por el “santo enojo” pero de verdad que la falta de comentarios no me agobia. Es decir, antes que nada escribo por el placer de hacerlo, me encanta la retroalimentación pero si no llega, eso no me quita el gusto de haber puesto mis ideas en orden en un escrito.
      Pues sí, parece extenderse en el mundo la protesta violenta, la que atenta contra los ciudadanos de a pie. Sin embargo, también parecen cobrar fuerza otro tipo de “formatos” para hacer oír una causa. Espero que poco a poco terminen predominando sobre los primeros.
      Lo he dicho muchas veces y lo repito ahora: gracias por tomarte el tiempo (y la molestia) de enriquecer una entrada con reflexiones inteligentes, atinadas.
      Un abrazo fuerte

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      1. Pues sé que no debería dejarme arrastrar por esas cosas, pero es más fuerte que yo. Me da la sensación de que, aun en un sitio como éste (y me refiero a la red en general), donde se podrían cruzar ideas interesantes, la mayor parte de la gente sigue pendiente de cuestiones menores. No por nada entradas mínimas o ridículas a veces tienen una larga lista de comentarios igualmente banales.
        Por lo demás, el agradecido soy yo.
        Cariños.

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        1. Sí, hay una tendencia a la ligereza, pero no sólo aquí sino en la sociedad en general (sé que no digo nada nuevo). En fin, por mi parte seguiré enriqueciéndome con comentarios como los tuyos y, sobre todo, seguiré disfrutando escribir.

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