Fascinación por un grifo (Crónicas desde Turquía 5)

Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez

Leo en Orhan Pamuk, Estambul. Ciudad y recuerdos (DeBolsillo), que a lo largo del siglo XX los periódicos locales solían publicar cartas de la ciudad. Se trataba de consejos, llamadas de atención y comentarios sobre temas urbanos. Como ejemplo va éste, de 1929: “El que los vendedores de garbanzos tostados y turrón acepten de los niños trozos de plomo en lugar de dinero no sólo incita a los niños al hurto, sino que además está dando lugar a que se roben trozos de todas las fuentes de Estambul, a que se arranquen grifos, a que desaparezcan poco a poco las láminas de plomo que recubren las cúpulas de mausoleos y mezquitas”.

Me imagino que los grifos a los que se refiere son los de las bellísimas llaves públicas donde, como en todo país musulmán, los creyentes realizan la necesaria ablución o Wudu: se lavan boca, cara, brazos y pies antes de los cinco rezos del día. Se trata de un ritual complejo, que empieza diciendo “Bismilláh” (en el nombre de Alá), sigue con la limpieza del cuerpo mientras se recitan versos coránicos y termina con este rezo: “Atestiguo que no hay Dios más que Allah, único e inasociable. Y atestiguo que Muhammad es su profeta, siervo y mensajero. ¡Oh Dios! Cuéntame entre los arrepentidos y los purificados”. 

Estas llaves de agua que hay en cada esquina y a la entrada de las mezquitas obligan a fotografiarlas. Son bellas, muchas veces decoradas con la tradicional cerámica azul de la región de Iznik y siempre recubiertas de caligrafía que imagino versos del Corán. Me fascina la multiplicidad de sentidos que puede tener un grifo: para los niños, manera de obtener turrón gratis; para el fiel, intermediario indispensable para acercarse a Dios; para mí, visión estética que me permite asomarme a otro mundo.

Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez

11 comentarios en “Fascinación por un grifo (Crónicas desde Turquía 5)”

    1. Sí, viajar nos pone en universos en los que uno no se reconoce y tiene que inventarse de nuevo para entender las nuevas experiencias. Esa es una de las delicias de aventurarse fuera de la puerta, dejar la comodidad de casa y correr el riesgo de descubrirse en otros contextos.
      Abrazo

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  1. Y para la mitología, ser mitad águila (cabeza y parte superior) y mitad león (parte inferior). Espero que aún tengas mucho material sobre este viaje con el que sigues deleitándonos día a día.
    La decoración geométrica musulmana siempre será motivo de asombro (hace unos día Enrique Boeneker hablaba de la censura y se preguntaba si en algún momento podía justificarse. No sé si éste último término podría aplicarse aquí, pero sin duda, si no fuese por la prohibición religiosa de representar figuras humanas, no tendríamos hoy esos maravillosos diseños geométricos).
    Abrazo.

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    1. Claro, ese “otro” grifo se añade a los muchos sentidos de la palabra. Gracias, querido Borgeano, por traerlo a colación.
      Y en cuanto a la simetría de los decorados musulmanes, me gusta lo que planteas y coincido contigo, sin haberlo pensado antes: la prohibición despertó la creatividad y llevó a crear esos diseños espléndidos, que en mucho recuerdan a la propia caligrafía árabe, con lo que en efecto algo positivo resultó de lo que en principio pudo pasar por negativo…
      Abrazo geométrico, je

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