Lo ligero es increíblemente pesado: Lipovetsky

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Vieran el gusto que me dio platicar de nuevo con él.
Vivimos la era de la ingravidez, de teléfonos celulares de pocos gramos y laptops delgadísimas, donde el entretenimiento habita lugares intangibles que se llaman Facebook, Netflix y Spotify, mientras nuestra memoria se aloja en una Nube que nunca se manifiesta en lluvia. Sin embargo, la ligereza se ha convertido en el paradigma más pesado, más esclavizante, que se expresa a través de nuevas necesidades creadas, la programación de la obsolescencia y la imposición de infinidad de obligaciones sociales, que elegimos por voluntad.

Hace unas semanas se transmitió por TV UNAM la entrevista que le hice en agosto al filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky sobre estos temas, a propósito de la publicación de su nuevo libro De la ligereza (Editorial Anagrama).

Les agradecería que le echaran ojo y me dijeran qué les parece, tanto lo positivo como lo negativo. Gracias de antemano.

Da click aquí para ir a la entrevista.

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Lipovetsky estuvo relajado y me hizo sentir ídem. Eso sí, en la foto no se ve el aironazo que hacía en la terraza del Hotel Condesa D.F.

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Sí, acabé feliz.

Un instante del backstage, para que quede registro del maquillista que hizo su santa voluntad en mi cara.
Un instante del backstage, para que quede registro del maquillista que hizo su santa voluntad en mi cara.

17 comentarios en “Lo ligero es increíblemente pesado: Lipovetsky”

      1. Y la ligereza no necesariamente es superficial.
        Lo que algunos “entienden” hoy por “sociedad del conocimiento” sólo es el uso intensivo de medios como “las redes” en el cruce de la ligereza y la superficialidad.
        Por eso mi comentario anterior -y también el recuerdo de aquello de “sé ligero, no superficial”.

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  1. Empecé a ver la entrevista, Gilles es una mente lúcida, quizás otro faro, como Saramago, en esta oscuridad de la razón que él llama ligereza. En el fin de semana acabo de ver la entrevista y ya te cuento mi humilde visión.

    Un abrazo

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  2. Frecuentemente bromeamos unos amigos con la posibilidad de coger una cabra (por eso de tener leche) y echarnos al monte. La idea de apartarse de las reglas de esta sociedad no es extraña y por mi tierra hay muchos ejemplos.
    La duda que me surge es si, en general, el ser humano tiende a la acumulación sin límite. Es decir, no es malo que haya ricos, pero si los ricos son asquerosamente ricos y quieren serlo más aparecen los problemas. ¿Es esto natural? mi opinión (como pesimista) es un sí.
    Es cierto que los humanos no somos sólo consumidores, pero veo un problema en la mercantilización de la otra parte. Nos gusta la música: hay que comprarla, nos gusta el deporte: hay que comprar equipación,… Un buen amigo defendía que el ajedrez no se promocionaba más porque uno no jugaba mejor por llevar zapatillas más caras.
    Es cierto que ciencia y la técnica han hecho el mundo mejor, pero no ha cambiado nuestra naturaleza. La educación puede abrir muchos ojos y agitar conciencias pero, de nuevo, me temo que (por desgracia) hay una mayoría a la que no le interesa porque (para ellos) requiere esfuerzo.
    Y, para terminar, la entrevista me ha gustado mucho. Felicidades.

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    1. Iba a hacer un comentario prosaico sobre la cabra mi inexistente decencia me lo impide.
      No creo que tengamos a la acumulación sin límite y tampoco me parece que sea la idea de Lipovetsky, más bien, que consumir es uno de los principios sociales que nos rigen y a los cuales obedecemos prácticamente sin cuestionar (o poquito). Y justo un rasgo que me parece que Lipovetsky subraya bien es que crear arte se ha vuelto más accesible que nunca: basta con que a la misma computadora que usas para todo lo demás le cargues una APP gratuita o entres a ver tutoriales en YouTube sobre cómo tocar la guitarra o esculpir algo en plastilina. Eso es un gran cambio en comparación con épocas anteriores, que habría que subrayar a los jóvenes, como un contrapeso indispensable.
      Termino con: qué gozada que te haya gustado.
      Abraziño.

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      1. Pues sí, Lipovetsky (como persona inteligente) no cree en los extremos. A día de hoy casi todo es más accesible, lo que intento puntualizar es el esfuerzo por atraer a los ciudadanos hacia el consumo. Lo que dices del arte es cierto, pero también existen ordenadores y programas de alto precio dedicados a lo mismo. El asunto, como siempre, está en la mesura de nuestras acciones.
        Sobre el asunto de la acumulación, creo que se le podría dedicar una edificante velada.
        Un abrazo.

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  3. Excelente conversación, te doy las gracias por dejarlo hablar con unas pocas y acertadas intervenciones y preguntas. Me han dejado con el cerebro revolucionado; de momento pienso que y estoy de acuerdo en que la felicidad proviene de crear arte pero también pienso que la creatividad en muchas actividades de las personas diferentes al arte les nos felicidad. Que por supuesto es la felicidad como la ponen, felicidad desde el interior.
    Saludos

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  4. Bueno, ahora sí. La entrevista es estupenda, sin duda alguna; tus intervenciones, breves y concisas, estuvieron a la altura del reporteado y de lo que debe ser un reportaje en sí; no hay nada más molesto que un entrevistador que interrumpe constantemente para demostrar lo inteligente que es. En tu caso estuve fantástica: le diste los pies necesarios y luego le diste espacio para que el verdadero centro temático se explayara a su gusto. Así se hace.
    Por otra parte, ahora hablando de Lipovetsky en sí, no puedo menos que estar de acuerdo en su primera parte de la exposición, pero cuando entra en temas políticos me parece que hace agua por los cuatro costados. Creo que recordarás que estos fueron los temas que nos “distanciaron” (remarco las comillas) hace un tiempo. No voy a volver a estos temas porque sería demasiado extenso y ya lo hablamos en su momento. Creo que Lipovtsky como sociólogo y filósofo (o como filósofo social, si se me permite), es maravilloso; en cambio como filósofo político no pega una o, mejor dicho, maneja una postura banal, casi trivial, me atrevería a decir.
    Por cierto, y con esto me retiro dando cabriolas de alegría, me gusta que en ciertos aspectos (hago referencia a su visión del arte), Lipovetsky sea tan schopenhaueriano, aunque no lo nombre. ¿Viste? El abuelo siempre anda por aquí.

    Besos mil; abrazos, otros tantos.

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    1. Ea, gracias por echarte la hora de entrevista, querido, de verdad. La verdad es que todo mi chiste radica en dejarlo hablar, el tipo es muy brillante y estructurado en su hablar, así que el trabajo es fácil de por sí. Pero agradezco la flor a tu entrevistadora de cabecera.
      En cuanto a su discurso en sí, claro que me acuerdo que la vez pasada disentimos, así que no me sorprende que volvamos a encontrarnos en lados opuestos de la cancha. En lo personal me parece consistente su análisis tanto en lo relativo a la sociología del “hoy” como en cuanto a la política. Creo que es capaz de subrayar aspectos poco vistos pero relevantes del capitalismo como sistema no sólo económico sino filosófico.
      En fin, me quedo con tus volteretas en honor de don Schopenhauer. Celebremos, sí.
      Abrazos de verse contentos.

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