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Día de la Mujer: ni la virgen purísima ni la más putísima

https://okdiario.com/curiosidades/2018/03/08/frases-feministas-dia-mujer-2018-1930326

Hoy toca reconocer lo que hemos avanzado en equidad de género y lo mucho que aún falta. Así, a riesgo de caer en palabrerías, va una mínima toma de postura:

No soy la dulce damita ni esa perra del mal
Ni la virgen purísima ni la más putísima
Ni la madre venerable ni mamita querida
Ni la mujer de tu vida sino, más bien, de la mía.

Como mujer, hija y mamá de una mujer, como amiga de mujeres que admiro digo que no nos reconocemos en estereotipos, porque somos al mismo tiempo femeninas y rudas, turbulentas, encabritadas y dóciles, naturalezas felizmente híbridas.

Por eso propongo que aprovechemos este día no para palmear el hombro ni dar felicitaciones huecas, sino para alzar la voz por las que no hablan, por las que ni siquiera creen merecerlo, por las que murieron sin saber que era posible.

 

 

 

 

No me felicites en el #DíaDeLaMujer

 

Foto tomada de @UrbanVicArt
Foto tomada de @UrbanVicArt

“Ni sumisa ni devota. Te quiero linda, libre y loca” es la consigna que proponen organizaciones de mujeres y que hago mía, añadiéndole un “Me”: “Ni sumisa ni devota. Me/Te quiero linda, libre y loca”. Porque si este día no sirve para alzar la voz a favor de la equidad, no sé para qué demonios es.

Lo dije en este mismo espacio y lo repito: “Como mujer y como madre de una mujer propongo que usemos este 8 de marzo no para palmadas en el hombro ni felicitaciones huecas, sino para alzar la voz por las que no hablan o no son escuchadas, por las que ni siquiera saben que merecen ser oídas”.

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Para qué sirve el Día Internacional de la Mujer

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Mujer-redentora, mujer-devoradora de vidas, mujer-abnegada hasta la muerte, mujer-egoísta de mierda, mujer-diosa, mujer-puta, mujer-virtud encarnada, mujer-infame. Qué manera de construir escenarios para personajes vacíos que son “el otro”: basta echar un ojo al imaginario colectivo (por ejemplo, vía canciones del radio) para encontrar este tipo de dicotomías huecas. No me reconozco en ninguna de ellas sino, acaso, en los resquicios entre todas ellas.

Con lo recorrido en siglos todavía falta mucho por avanzar hacia la equidad en México: miles de jóvenes explotadas “por calientes”, sumisas que aguantan los favores del marido, ancianas violadas, niñas que no van a la escuela para ayudar en el quehacer, mujeres condenadas si deciden sobre su cuerpo, bebés que decepcionan al no ser “el varoncito”.

No es el caso excepcional mío y de otras mujeres urbanas, con niveles educativos iguales a los de los hombres, exigidoras de su respeto, con salarios que en nada palidecen frente a los suyos, pero somos una grosera minoría.

Como mujer y madre de una mujer propongo que usemos este 8 de marzo no en felicitaciones huecas, sino para alzar la voz por las que no hablan o no son escuchadas, por las que ni siquiera saben que merecen ser oídas.