Regalar renglones a la gente

Este post se compone de tres partes interrelacionadas:

1. Ayer, mi querido amigo Salvador (lector irredento como yo) me envió esta foto de una cabina de lectura en Heidelberg, Alemania, donde estudia un posgrado. Me dice que se trata de casetas públicas llamadas “Leselust” = “Ganas de leer” y esta es su descripción: “Tienen muchísimos libros para que vayas y tomes uno y lo leas, te lo lleves, lo regreses, pongas otro, etc.”. Lo más hermoso es la propuesta de Salvador de poner cabinas similares en México, lo que me emociona una enormidad, aunque no sé de dónde sacar tiempo para ello.

2. Entonces recuerdo este artículo de Gabriel Zaid, “Bibliotecas sin libros”, publicado en Letras Libres (agosto 2012). En él hace un análisis interesante sobre el estado de las bibliotecas mexicanas y lo deplorable que resulta tener casi el mismo número que en EUA (aprox. 7,296 en México vs. 9,225 en EUA) pero con 5 mil libros en promedio cada una aquí, contra 88 mil promedio allá.

Como parte de su reflexión, Zaid propone empujar un programa de bibliotecas “caseras” donde las señoras que venden productos de belleza por catálogo puedan contar con libros en comodato, así como poner bibliotecas en las estéticas y, por otro lado, crear bibliotecas digitales. Como alguien que ama también las revistas, creo que en todos los casos puede pensarse igualmente en hemerotecas.

Aquí el link al artículo de Zaid: http://www.letraslibres.com/blogs/articulos-recientes/bibliotecas-sin-libros?page=0,0

3. Hace un par de semanas mi amiga Vivian Abenshushan, escritora reconocida, posteó en FB una invitación a donar libros para formar la biblioteca de una comunidad en Oaxaca. Doné unos 40 títulos y todo mi entusiasmo. Llamada por la curiosidad, hace poco llamé a Llunué, parte del comité organizador, quien me dijo que han recolectado más de 1,200 libros y los entregarán en los próximos días. La idea es seguir con estas colectas y por supuesto ya me anoté para contribuir.

Hay tantas ideas, tanto por hacer en el fomento a la lectura. No basta escribir y publicar: falta llevar lo publicado a la gente, servirle el manjar para que a su ritmo lo paladee y quiera volver. Muchos millones de mexicanos conciben la lectura como una obligación aburrida o hasta un castigo de infancia: “Como te portaste mal, te vas a tu cuarto a leer media hora”. Como fiel creyente en la lectura veo necesario ayudarles a cambiar ese prejuicio, que descubran el placer ilimitado que implica perderse entre las páginas y salir renovado, con una visión más rica de uno mismo y del mundo. En el escenario de crisis económica y humana que enfrenta México resulta urgente regalar renglones.

4 comentarios en “Regalar renglones a la gente”

  1. Un post para aplaudir. Todo aquello que sirva para fomentar el acto de la lectura es digno de encomio y elogio. Es cierto, en toda nuestra América Latina hay mucho por hacer, no es sólo un problema de México (Sé que esto no es un consuelo, pero al menos no te sentirás tan sola al respecto).
    Tocas, en el texto, un punto fundamental en lo que atañe a la costumbre de leer: la pésima costumbre de hacer leer “como castigo”. No recuerdo quién lo dijo, si fue un escritor o un pedagogo, pero poco importa; el punto es que daba el siguiente consejo, diametralmente opuesto al que nombramos: No “inventar” los cuentos nocturnos a nuestros hijos, sino leerles. Que ellos vean que las historias “salen” de los libros, que están allí y que allí permanecen cuando éstos se cierran a la espera de una nueva visita.
    Recuerdo este consejo porque yo era de los que inventaba todas las noches una historia, con el fin de potenciar sus capacidades creativas y fantasiosas (Yo cmenzaba narrando y cada tanto les hacía preguntas: el nombre de los personajes, hacia dónde se dirigían, con quién se encontraban, etc.). A partir de ese comentario comencé a intercalar los cuentos inventados (ya eran una tradición difícil de erradicar) con los cuentos leídos. Cada noche era una pequeña fiesta.
    Cariños y aplausos por el post.

    Una pregunta cuya respuesta temo: ¿Crees que estas “cabinas” funcionarán en América Latina?

    Me gusta

    1. Muchas gracias, querido Borgeano. Yo seguramente soy muy mala narradora ¡porque mi hija casi siempre prefería los cuentos leídos! Hace unos días vimos un video de ella como a las 3 años “leyendo” (repitiendo de memoria) varias páginas de un cuento infantil que era de sus favoritos. Me fascinó recordarlo. Por el contrario, yo crecí con los cuentos que mi papá me contaba, fantásticos en todas sus acepciones. Y en cuanto a tu pregunta, qué decirte, respondo con mi deseo: me encantaría que así fuera.
      Abrazo

      Me gusta

  2. Muy buena idea. Creo que hay muchas ideas por ahí volando, pero el problema de la lectura debe volverse algo viral, algo que se viva en el día a día, para abrirle ese mundo maravilloso a la gente. Acá en Colombia se nos presenta el mismo problema.

    Alguna vez escuché de un programa muy interesante que según recuerdo se llamaba “Livres au vent” y era una iniciativa de coger esos libros donados, y no regalarlos, ni dejarlos en bibliotecas a la que la gente no va, sino que dejaban los libros en la calle, en un banco, en una estación del metro, y cuando lo cogías en la primera página aparecía algo como “este libro no está perdido, cógelo, léelo y cuando lo termines déjalo en el camio”. Además venía con un código para que lo metieras en una página que centralizaba la información e indicaras en dónde lo encontraste, si te gustó o no y dónde lo dejabas para hacerle un seguimiento a los libros.

    Desde que me contaron eso, he querido que exista una reunión de voluntades para montar el proyecto en grande y comenzar a donar los libros no a bibliotecas ni comunidades sino al mundo en general.

    Le gusta a 1 persona

    1. La iniciativa que comentas la conozco, aunque sin el aporte tecnológico del código para rastrear los libros. Aquí te comparto un post de este año y del año pasado, en los que participé en ella: https://palabrasaflordepiel.com/2013/03/21/ya-olvide-un-libro-hoy/

      https://palabrasaflordepiel.com/2014/03/21/hoy-dia-de-guerrilla-lectora/

      Y sí, como comentas el tema es acercar los libros a la gente, no esperar que vayan a buscarlos, si de origen no les interesan. Habría que partir de una idea como la que hace muchos años se adoptó con el arte: sacar las piezas de los museos, bajarlas de los pedestales y ponerlas en plazas, parques, calles.
      Saludos, gracias por pasar. Bienvenido por aquí.

      Me gusta

Añade tus palabrasaflordepiel

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s