Archivo de la categoría: books

I love books. And it so happens that sometimes they love me. And we fall in love.

La luna para desayunar

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Vuelvo a Anaïs, que a cada paso me va aclarando lo que pienso y siento, como en este pasaje de hoy:

“Dejo ir todo lo que no puedo transformar en una maravilla. La realidad no me impresiona. Solo creo en la embriaguez, en el éxtasis, y cuando la vida ordinaria me encadena, escapo, de una manera u otra. No quiero más prisiones […] Yo elijo siempre la luna para desayunar. No aguanto los aspectos monótonos de la vida”.

-Anaïs Nin, Incesto (1932-1954) en Diarios amorosos, Siruela, p. 326

Aforismos como pastillas de menta

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Merlina Acevedo es ajedrecista, rockera y escritora.

@MerlinaAcevedo tiene más de 63 mil seguidores en Twitter.

Merlina Acevedo voltea las palabras al revés como un guante, es decir, las palindromea.

Merlina Acevedo acaba de publicar Apholíndromos, un nuevo libro que compendia sus aforismos y palíndromos.

Aquí, cinco aforismos para llevar en la bolsa y usar en caso de garganta reseca.

 

El amor deja mucho que desear.

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Necesito un espejo que se guarde su opinión.

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Escribo para saber en qué estaba pensando.

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El tiempo todo lo cura, pero yo prefiero automedicarme.

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Lo que nos incomoda del silencio son las palabras con que lo llenamos.

 

Da click aquí para ir a la página de Editorial Arscesis, donde está a la venta el libro de Merlina.

Da click aquí para ir a la entrevista que le hizo a Merlina la periodista María Scherer.

Obsesión por la textura, la música interna y el perfume de cada palabra

 

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“Sensación de estar frente a la literatura, o mejor, de ver funcionar una maravillosa máquina de hacer literatura. Habla lento, con extraños cortes en el interior de la frase. Absurdamente, yo me sentía tentado a arrimarle las palabras, como si él se detuviera porque no las encontraba. Siempre él traía por fin una palabra distinta a la que yo imaginaba, más bella y más exacta que la mía”. Lo dice un muy joven Ricardo Piglia sobre su encuentro con Borges, en Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación (Anagrama), esos espléndidos cuadernos del alter ego de Piglia.

Claro, la vocación de Borges por la textura, la música y el perfume de cada palabra habrá entintado su manera de hablar, tanto como distingue su obra. Me recuerda aquel cuasimandamiento de Dylan Thomas, “Love the words” y su obsesión, su desquiciamiento por la sonoridad y la multiplicidad de sentidos de las palabras. Da click aquí para ir a la entrada Dylan Thomas: Feroz declaración de amor por las palabras.

Me voy pensando en eso que impresionó al muchacho Piglia: difícilmente se puede crear algo de proporciones como las de Borges o Thomas sin la obsesión por el material con que se crea, como pasará con un escultor que conoce y ama y teme y explora y vibra las posibilidades del mármol.

Acabo de firmar contrato para un nuevo libro (y tengo gusto y susto)

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“El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel […] La obligación del escritor es hacer su obra lo mejor que pueda hacerla; cualquier obligación que le quede después de eso, puede gastarla como le venga en gana […] “. Son palabras de William Faulkner.

Es cierto, el narrador o el poeta tienen ventaja sobre un cineasta o un escultor, que dependen de la confluencia de muchos factores, de grandes recursos, de materiales difíciles de conseguir. En cambio, quien escribe se basta con una hoja y un lápiz. En esos dos elementos sencillos descansa su trabajo, el que le obsesiona, el que alimenta sus neurosis y pudores, el que le da una dirección, aunque muy probablemente nunca viva de esas palabras garabateadas en un papel.

Lo digo cuando acabo de firmar el contrato para publicar un nuevo libro de poesía. Y sí, estoy feliz, emocionada, pero también tengo miedo, todas las inseguridades del mundo.

 

 

Qué difícil, hacer lo que realmente quiero

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“¿Por qué siempre nos enseñan que es fácil y perverso hacer lo que queremos […]? Es lo más difícil del mundo y requiere el máximo coraje. Es decir, hacer lo que realmente queremos […] Implica una enorme responsabilidad“.

Sigo en un viaje desmesurado de ideas con la novela El manantial (The Fountainhead), de Ayn Rand, cuyo fragmento cito arriba y el cual, luego de pensar un rato, abrazo sin dudar. Hacer lo que quiero es lo más endiabladamente difícil del mundo. Nunca me lo había planteado.

El manantial funciona perfectamente bien como novela, los personajes son sólidos, creíbles, complejos. La trama avanza, hay suspenso, es un novela redonda. Pero es más que eso. Es el planteamiento de una filosofía con muchas capas, una fregonería que me sorprende dándole vuelta varias veces al día a sus conceptos. Qué gusto que lo sorprendan a uno libros así, que se vuelvan parte de tu ADN. Me voy con esto en la cabeza.

P.D. De nuevo, la traducción es mía. Dispensen.

 

 

Sin miedo a besos desiguales

Constantin Brancusi, El beso
Constantin Brancusi, El beso

Es #MiércolesDePoesía y este blog lo sabe (bien entrenado, saliva como perro de Pavlov).

Aquí va, pues, un poema de la italiana Patrizia Cavalli, en traducción de Fabio Morábito. Con su humor negrito es espléndido para bienvenir la mañana.

“Si ahora tú tocaras a mi puerta
y te quitaras los lentes
y yo me quitara los míos que son iguales
y luego entraras dentro de mi boca
sin miedo a besos desiguales
y dijeras: “Pero amor mío,
¿cuál es cuál?”, sería una pieza
de teatro sin igual”.

-Patrizia Cavalli, Yo casi siempre duermo. Antología poética, Fabio Morábito (Trad.), México: UNAM, 2008.

 

Todo es lenguaje (aunque se disfrace de silencio)

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Estoy leyendo esta joyita, Escritura no-creativa: La gestión del lenguaje en la era digital, de Kenneth Goldsmith, publicado por SurPlus Ediciones.

Es alucinante su visión sobre esta era cuajada de lenguajes, es decir, idónea para la experimentación de quienes jugamos a escribir textos propios y desentrañar ajenos (textos entendido en la acepción más amplia del término). Ahí va una idea que se explica brevemente pero tiene un montón de capas de sentido: “Todo ese lenguaje invisible atraviesa el aire que respiramos [y] es apabullante: televisión, radio terrestre, radio de onda corta, radio satelital, banda ciudadana, mensajes de texto, datos móviles, televisión satelital y señales de celular, por mencionar sólo algunos. El aire está saturado de lenguaje disfrazado de silencio“.

Olé.

Por qué la jodida necesidad de escribir

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Me encuentro esta cita de Paz que anoté en un cuaderno viejo y me gusta toda, pero en especial esta línea: escribo para detener el instante y para echarlo a volar. Por eso no dejo de escribir, por la jodida y voraz y bendita necesidad de exprimir al máximo cada segundo:

“He escrito y escribo movido por impulsos contrarios: para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir”. -Octavio Paz, prólogo a La casa de la presencia

 

De cómo este escritor se parecía a un escorpión

 

Malcolm Lowry
Malcolm Lowry
Anoche, en la madrugada, terminé de leer Under the volcano (Bajo el volcán), novela del escritor inglés Malcolm Lowry. Es un golpe tras otro de estilo, de imágenes, de poesía en prosa, de trama, de cabrón ritmo para hablar del infierno (con ecos de Dante y de Fausto), de personajes. En otro momento quiero escribir sobre algunas de las muchas cosas que sacuden de este portento de novela, pero hoy dejo aquí un fragmento que se me atora en la garganta como una piedra, por terrible y bello.

Cuando el personaje del Cónsul, en su ininterrumpida borrachera, ve un escorpión en la pared, comenta:

“A curious bird is the scorpion. He cares not for priest nor for poor peon… It’s really a beautiful creature. Leave him be. He’ll only sting himself to death anyway” y más tarde, al ver otro escorpión muerto, señala: “Maybe the scorpion, not wanting to be saved, had stung itself to death”. ( Capítulos 6 y 12, pp. 196 y 352 respectivamente en mi edición de Harper Perennial).

(Aquí, una traducción que encontré en Internet y que es, al menos, decorosa. Es de Raúl Ortiz y Ortiz: “Curiosa ave es el alacrán. Le da lo mismo el cura que el pobre peón… Realmente es una criatura hermosa. Déjalo. De cualquier manera morirá por su propio aguijonazo […] Tal vez, como el escorpión no quería que lo salvaran, se había matado con su propio aguijón”).

El Cónsul es tan parecido a ese animal, tan idéntico en su afán autodestructivo. Y Lowry, el autor, también lo fue. Los tres asumen como propia la afirmación: “What if courage here implied admission of total defeat?”. (“¿Qué ocurriría si aquí la valentía entrañara admitir la derrota total?”).

Los (varios) autores del Quijote

Don Quijote, de Gustav Doré
Don Quijote, de Gustav Doré

Con esta entrada se cierran los tres meses de comentar cada jueves aquí algún rasgo del Quijote y de ilustrar cada entrada con alguna imagen que el arte ha ofrecido sobre el Caballero de la Triste Figura. Hablé de cómo el Quijote se construye a la Dulcinea que le conviene, de la finura que emplea para insultar, de en qué año llegaron a México los primeros ejemplares de la novelade por qué la locura le es necesaria al Quijote (y a nosotros), compartí un texto de Ricardo Bada sobre Altisidora como posible antecedente de la Lolita de Nabokov y de los muchos libros que viven dentro del Quijote, entre otros temas.

Apenas fueron 12 entradas, de modo que quedaron fuera muchísimos asuntos que me hubiera encantado abordar, entre ellos los distintos tiempos que contiene la novela (cronológico vs narrativo), la oralidad de Sancho (presente en refranes pero no sólo) y los recursos lingüísticos empleados en construir la narración. Extraliterariamente también me hubiera gustado comentar algo sobre el mito del pretendido ignorante que fue Cervantes, que según algunos no se enteró del portento que estaba creando. Nada más estúpido. En fin. No pretendo ser, ni de lejísimos, experta en el tema, sólo soy una lectora curiosa que disfruta de meterse en los entresijos de lo que lee.

En esta última entrada comparto la que me parece la más impresionante representación gráfica del Quijote y los mundos que lo habitaban: ésta de Gustav Doré. Y al mismo tiempo quiero hablar brevemente sobre Cide Hamete Benengeli, el “historiador arábigo” que funciona como una especie de coautor de la novela y que permite asomarse a la exacta maquinaria narrativa que la subyace. En el capítulo 9 de la primera parte, el narrador del Quijote menciona que Hamete Benengeli es el autor de la historia del caballero andante y que él, el narrador, la encontró en unos cartapacios traducidos del árabe. Es decir, se le advierte al lector que nunca lee directamente el original, sino siempre está ante la traducción, adaptación y lectura comentada de un texto que no conoce.

Cervantes emplea así el recurso habitual en esa época de presentar el relato como la versión de un manuscrito inédito escrito en otra lengua. De modo que apenas en la página 87 (de un total de 1106 en mi edición, la del IV Centenario preparada por Alfaguara) hay ya cuatro autores: Cervantes, el narrador y Hamete Benengeli, más el morisco que tradujo los manuscritos hallados por el narrador. Y a lo largo de las páginas se suman los personajes, mismos que cuentan aventuras y añaden historias paralelas, citan poemas, cruzan comentarios. Por otro lado habría que añadir que el Quijote menciona varias veces su confianza de que un escritor pondrá por escrito sus hazañas, con lo que Hamete Benengeli podría fungir como una invención del propio Quijote quien, a la vez, sería criatura de aquél. De hecho, es de notar que la novela cierra con una suerte de diálogo entre Hamete Benengeli y su pluma, la cual señala: “Para mí sola nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos para en uno”. Esto que parece juego de palabras es apenas la punta del iceberg de la complejidad estructural y la polifonía narrativa del Quijote, mismas que no estorban ni agobian al lector no especializado, pero que fascinan a quienes rascan un poco bajo las palabras.

Hasta ahí. Dejo el tema apenas apuntado y añado el enlace a un artículo, por si a alguien le interesa ahondar más en él: Los autores ficticios del Quijote, de Jesús G. Maestro

Muchas gracias a quienes se sumaron a la iniciativa de leer (releer) la novela entre enero y abril, cuando se recuerdan 400 años de la muerte de Cervantes. Aquí va la lista final de lectores, que desde México, Estados Unidos, Cuba, Argentina, Canadá y España se asomaron conmigo a las aventuras quijotescas:

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Esdbeidy Mendoza @EsMendozai
  13. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  14. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  15. Héctor Rodríguez @leonRod79
  16. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  17. Jorge Murillo @georgemurillo
  18. José de Jesús Montoya
  19. José Luis Alcaraz pppk2@yahoo.com.mx
  20. Julia Santibáñez Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  21. Laura Morán Iglesias Blog: http://www.lauramoraniglesias.wordpress.com
  22. Laura Martínez-Belli @MartinezBelli
  23. Maira @mai_baudouin
  24. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  25. María Rosas
  26. Mariana Pineda
  27. Miguel Garza Ayala miguelgarzaayala@gmail.com
  28. Noemia @poemia45 Blog: http://noemiaescritos.blogspot.com
  29. Pablo A. Martínez
  30. Pedro Saad
  31. Ramiro Beltrán @rabeltm
  32. Ricardo Ruiz
  33. Slechugavega (ups, sigo sin tener tu nombre)
  34. Teresa Echeverría
  35. Tonatiuh López Blog: http://www.tonatiuhlopez.wordpress.com
  36. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

En especial agradezco a quienes estuvieron comentando y aportando materiales y puntos de vista: Carlos Carranza, Cristina Liceaga, Alma Delia Murillo, Julio César SRG y Gerardo Cárdenas. Fue una ricura compartir andanzas con ustedes.

Y, más que nunca, luego de hundirme de nuevo en la lectura subrayo las palabras de Sansón Carrasco a la muerte del caballero andante: “[…] se advierte/ que la muerte no triunfó/ de su vida con su muerte“. El Quijote está más vital que nunca.

“Decir lo que quisieridísimis”

Sancho Panza, por J. Gilbert (1860)
Sancho Panza, por J. Gilbert (1860)

Para reírse de alguien o algo hay que tener elegancia. Cuanta más clase, mejor la broma, como evidencia este fragmento del capítulo 38 de la Segunda Parte del Quijote, uno de mis favoritos, en el que la dueña Dolorida se presenta ante caballero y escudero, y Sancho usa sus mismos recursos para retacharle la burla:

“[…] Sosegados todos y puestos en silencio, estaban esperando quién le había de romper, y fue la dueña Dolorida con estas palabras:

-Confiada estoy, señor poderosísimo, hermosísima señora y discretísimos circunstantes, que ha de hallar mi cuitísima en vuestros valerosísimos pechos acogimiento, no menos plácido que generoso y doloroso, porque ella es tal, que es bastante a enternecer los mármoles y a ablandar los diamantes y a molificar los aceros de los más endurecidos corazones del mundo; pero antes que salga a la plaza de vuestros oídos (por no decir orejas), quisiera que me hicieran sabidora si está en este gremio, corro y compañía el acendradísimo caballero don Quijote de la Manchísima y su escuderísimo Panza.

—El Panza—antes que otro respondiese, dijo Sancho— aquí está y el don Quijotísimo asimismo, y, así, podréis, dolorosísima dueñísima, decir lo que quisieridísimis, que todos estamos prontos y aparejadísimos a ser vuestros servidorísimos”.

Ese “quisieridísimis” es una perla, aplicarle un aumentativo a un verbo no tiene nombre. Me encanta. Además, en pocas líneas este pasaje encarna ese rasgo tan disfrutable del Quijote: el humor cabroncito. Es decir, en las páginas de la novela no hay bobadas del tipo payaso-de-circo, totalmente predecibles. Éste es un humor fino, inteligente, acusado. Aunque el Quijote no tuviera más virtud que ésta, por ésta sola valdría la pena leerlo completo.

La próxima semana termina el reto que propuse en este blog, de leer las dos partes del Quijote para abril, cuando se celebran 400 años de la muerte de Cervantes. Carlos Carranza, mi querido acompañante en la relectura del libro, esta semana comparte un enlace a la Biblioteca Virtual de Patrimonio Bibliográfico del Gobierno de España. Contiene un montón de ediciones del Quijote y también muchos libros sobre el Quijote y sobre Cervantes, varios de ellos descargables gratuitamente, como esta biografía de Cervantes. Gracias de nuevo, querido Carlos. Algunos co-lectores no han comentado su lectura, ojalá lo hagan en estos últimos días. No se requieren comentarios sesudos, basta con hablar de lo que uno va encontrando, lo que le mueve, lo que le gusta, lo que le impresiona, lo que le disgusta. Pero, como dije desde el primer día, el principal afán es gozar del Quijote desde la costuras, sin mayor compromiso que ése.

Buen juevesidísimis santísimis.

La Altisidora del Quijote, ¿precursora de Lolita?

Altisidora y don Quijote, por Gustav Doré
Altisidora finge desmayarse ante don Quijote, por Gustav Doré
Es un personaje fascinante; para mi gusto, de los más destacables de la Segunda parte de la obra. Enamorada de don Quijote, azotada, intensa, Altisidora le canta su amor de varias formas, finge desmayarse para que se fije en ella, le cita versos, se pretende encantada y resucitada, luego le dice que todo fue mentira: “¿Pensáis por ventura, don vencido y don molido a palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto esta noche ha sido fingido, que no soy yo mujer que por semejantes camellos había de dejar que me doliese un negro de la uña, cuanto más morirme” (2a Parte, Cap. 70).

Independientemente de todo, no deja de llamar la atención que tenga menos de 15 años, según ella misma refiere en el capítulo 44, y se diga enamorada de don Quijote, que frisa los 50 años. Algún eco resuena para cualquier lector de Lolita, de Vladimir Nabokov, publicada en 1955. Como Borges tuvo a bien apuntar en su citadísimo ensayo “Kafka y sus precursores”: “El hecho es que cada escritor crea sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”. Así, de no haber escrito Nabokov su novela quizá no notaríamos la edad de Altisidora, pero existiendo Lolita, de inmediato salta la relación. El siguiente texto iluminador me lo comparte Alma Delia Murillo, escritora de a de veras y querida mía de las entretelas; es de Ricardo Bada, escritor y periodista español. Fue publicado en el periódico La Jornada y trata, justo, sobre este tema. Gracias a Alma Delia por el enlace y a Ricardo Bada, por la autorización de reproducir el artículo. Aquí está:

La Jornada, México D.F. 6/3/2005

LA LOLITA DE DON QUIJOTE

por Ricardo Bada

«Confieso haberme enamorado de Altisidora, de esa personaja (como diría el gran Gonzalo Rojas) que aparece por primera vez en el capítulo 44 del Quijote y que le sigue rondando en la cabeza al ingenioso hidalgo todavía catorce capítulos después, en un diálogo con Sancho Panza ya lejos del palacio de los duques. Y de una u otra manera hasta casi el final del libro.

Aun cuando se trata de una figura secundaria, encuentro en Altisidora algo así como reminiscencias de la Desdémona seducida por los relatos de Otelo. Para empezar, y aunque Cervantes hable expresamente de las burlas y las bromas que las damas del palacio le gastan a Don Quijote, lo cierto es que Altisidora bien pudiera, sí, estar enamorada del caballero. Y si no enamorada, al menos encandilada por él. Es más, aprovecharía esas mismas bromas para podérselo “comunicar” sin que los otros se den cuenta, comportamiento que resulta bien lógico si no quiere quedar en ridículo delante del grupo al que ella pertenece, pero al mismo tiempo tiene conciencia clara de sus sentimientos y no desea ocultarlos, tan sólo sabiamente camuflarlos.

Hay un momento muy concreto en el cual Altisidora le dice cosas a Don Quijote que no parecen ser dichas en absoluto como broma, y es cuando le restaña las heridas que le han inferido los gatos (final del capítulo 46): “Todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza y pertinacia; y plega a Dios que se le olvide a Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú lo goces, ni llegues a tálamo con ella, a lo menos viviendo yo, que te adoro” (las cursivas son mías, ¡una precisión estúpida, pues en el siglo XVII no se estilaba esta manera de subrayar!).

Hay otro momento también muy concreto, el de la despedida entre el Caballero de la Triste Figura y la donosa cantante de serenatas (capítulo 57), donde se diría que Altisidora quisiera retenerlo con un señuelo sexual, cuando lo acusa de haberle robado tres pañuelos de cabeza y unas ligas blancas y negras “de unas piernas que al mármol puro se igualan en lisas”. En cuanto al caballero, está bastante claro que la “discreta y desenvuelta” joven le ha dejado una impresión duradera: en el capítulo 58 Don Quijote asegura que la declaración de sus deseos por Altisidora engendró en su pecho “antes confusión que lástima”, y más luego, al quedarse enganchado en las redes arcádicas, teme que ello pueda ser “venganza de la rigurosidad que con Altisidora he tenido”. La joven, sin embargo, por el alto designio de la locura que lo abrasa, quedará para él como un sueño imposible.

He dicho “la joven”, y a fe mía que a pesar de más de cuatro décadas de transterración todavía me salen exageraciones bien andaluzas: ¿cómo puedo llamar “la joven” a una persona que Cervantes presenta confesando la tierna edad de catorce años y tres meses? Con lo cual, de las reminiscencias de Desdémona nos trasladamos a las de una adolescente en este caso menor de catorce años, entrando a la pubertad y que le sorbe el seso (y el sexo) al infeliz Humbert Humbert“¡Frígidas damas del jurado! Yo había pensado que pasarían meses, años acaso, antes de que me atreviera a revelar la naturaleza de mis sentimientos a Dolores Haze; pero a las seis ya estaba despierta, y a las seis y cuarto ya éramos, técnicamente, amantes. Y voy a decirles algo que les sorprenderá: ella me sedujo. () La pequeña Lo zarandeó mi pobre fuente de la vida con energía y de la manera más prosaica, igual que si hubiera sido un adminículo inanimado desconectado por completo de mi ser. Aunque estaba muy deseosa de impresionarme con el mundo de los adolescentes más osados sexualmente, no estaba preparada para ciertas discrepancias entre la fuente de la vida de un chaval y la mía. Sólo el orgullo le impidió batirse en retirada”. Don Quijote, sublimado sexualmente, no le da esa oportunidad a Altisidora.

Basándome en estas ideas, no creo equivocarme mucho conjeturando que la inquina de Nabokov contra Cervantes proviene de una para él dolorosa certeza: la de que don Miguel se le adelantó en vislumbrar el gran tema de las relaciones de un hombre maduro con una nínfula. Aunque lo resolviese haciendo batirse en retirada a su caballero».

***

Dejando un poco de lado a Altisidora y sus vehemencias, agradezco también a mi querido Carlos Carranza este artículo sobre el temprano éxito del Quijote tanto en Europa como fuera de ella y algunas de sus primeras traducciones, así como sobre la importancia de destacar al autor por sobre la obra.

Dado que en cosas de dos semanas llegará abril y, con él, el fin del reto de terminar de leer el Quijote, te invito a compartir en este espacio tus comentarios, hallazgos o asombros sobre la obra. Aquí va la lista actualizada de quienes formamos este grupo de lectura quijotesca. Si quieres sumarte y que cada jueves te comparta la entrada sobre el Quijote, deja tu nombre y tu blog, correo o red social (Facebook o Twitter):

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Esdbeidy Mendoza @EsMendozai
  13. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  14. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  15. Héctor Rodríguez @leonRod79
  16. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  17. Jorge Murillo @georgemurillo
  18. José de Jesús Montoya
  19. José Luis Alcaraz pppk2@yahoo.com.mx
  20. Julia Santibáñez Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  21. Laura Morán Iglesas Blog: http://www.lauramoraniglesias.wordpress.com
  22. Laura Martínez-Belli @MartinezBelli
  23. Maira @mai_baudouin
  24. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  25. María Rosas
  26. Mariana Pineda
  27. Miguel Garza Ayala miguelgarzaayala@gmail.com
  28. Noemia @poemia45 Blog: http://noemiaescritos.blogspot.com
  29. Pablo A. Martínez
  30. Pedro Saad
  31. Ramiro Beltrán @rabeltm
  32. Ricardo Ruiz
  33. Slechugavega (ups, sigo sin tener tu nombre)
  34. Teresa Echeverría
  35. Tonatiuh López Blog: http://www.tonatiuhlopez.wordpress.com
  36. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

Nos leemos pronto.

#MiércolesDePoesía Por qué me tardo en contestar una llamada

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Quienes pasan seguido por este espacio quizá recuerden que uno de mis poemas favoritos en la vida es La mancha de púrpura, del zacatecano Ramón López Velarde. Bueno, pues hoy comparto unos espléndidos versos de mi querido Fernando Fernández, que presumen ecos de aquel poema pero con un juego que entenderán los maduritos(as) que, como yo, usaron una contestadora de mensajes y conservaron en ella la voz codiciada. Claro, no hay tema menor cuando lo aborda un poeta como Fernández.

Por cierto, háganse el favor de pasar por su blog Oralapluma y su programa de radio de novedades editoriales A pie de página (lunes, 3 p.m., por Horizonte 107.9 FM). Ambos son un regalo de inteligencia de un impecable difusor de cultura y Lector, así, con mayúscula. Ahora sí, buen #MiércolesDePoesía.

“Explica la tardanza en contestar una llamada”

En medio de un acorde y de un jardín de tus vocales
o debajo de la forma de una música en tu nombre
y en tu idioma cantado de preguntas,
retener tu voz, Aminta, aquí, en la grabadora
y no llamarte en días y días.

(Mientas tanto, claro, pasa el lunes, y el martes, y el miércoles).

-Fernando Fernández, El ciclismo y los clásicos, Parentalia, 2012.

Matar a alguien porque le huele la boca

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En mi caótica relación con libros suelo tener siempre unos cuatro o cinco en proceso de lectura. Ahora mismo, en la mesa de noche está el QuijoteFarándula de la española Marta Sanz, Campeón gabacho de la mexicana Aura Xilonen y una antología de poesía de e. e. cummings, regalo de quien me encandila los días. Y también está Crímenes ejemplares del español-mexicano Max Aub, ilustrado por Liniers y que acaba de publicar Libros del Zorro Rojo.

Qué bendito libro más disfrutable. Se trata de pequeñas (en ocasiones, pequeñísimas) narraciones puestas en boca de asesinos, en las que explican por qué cometieron un crimen. No se disculpan, no intentan justificarse. Sólo dan sus razones. Con espléndida mala leche, es un libro políticamente incorrectísimo. Además de los textos, de por sí imperdibles, muestra el divertido lado oscuro de Liniers. Aquí dejo algunas migajas, en espera de antojarles el pastel completo:

Le olía el aliento. Ella misma dijo que no tenía remedio…

**

Mató a su hermanita la noche de Reyes para que todos los juguetes fuesen para ella.

**

Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes, miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es una atenuante muy de tenerse en cuenta.

**

Era tan feo el pobre, que cada vez que me lo encontraba parecía un insulto. Todo tiene su límite.

**

¡A poco los hijos de millonarios tienen algo especial en la cabezota!

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¡Me negó que le hubiera prestado aquel cuarto tomo…! Y el hueco en la hilera, como un nicho…

PD Mi querido Gerardo Cárdenas comenta las similitudes de este volumen de Aub con las Novelas en tres renglones, del francés Félix Fénéon, libro soberbio por lo que deja ver al compartir algunos ejemplos del mismo.  Van mil mil gracias hasta Chicago, Gerardo.

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#LunesDeMonos Hay (ay) lectores faroleros y otros bichos

Cartón: Trino
Cartón: Trino

Existen muchas clases de bichos entre la fauna lectora. Hoy, con fervor entomológico, me centro en los inocuos.

Los solaperos. Expertos en escanear desbocadamente cuartas de forros, hacen como que saben de qué van infinidad de libros que no leyeron. Son la envidia de Peña Nieto.

Los del mínimo necesario. Desquitando el curso de lectura rápida, de vez en cuando se esfuerzan en minúsculas, leen con el pálido fin de presumir una línea y citar orondos a Borges o Borgues o Forgues o Morgue: “Que otros se jacten…”.

Los wikipedos. Mantienen un triángulo amoroso con la enciclopedia en línea y Fante, Ibargüengoitia, Miller o Sor Juana, sin haber jamás posado sus ojos en una hoja (en sus escarceos no se cuenta ningún orgasmo).

Los pobrecitos. Como menciona Trino en este espléndido cartón, están los faroleros, lectores voraces… de (D)Og Mandino. Oh, my ídem.

Los ubicuos. Asisten a cuanta presentación se anuncia, compran los libros y logran que se los firmen. Hasta ahí. Perpetuos quinceañeros, son como cachorros hambrientos que buscan de dónde mamar.

Los del libro único. Van por la vida cargando un título sesudo (por decir algo, Faulkner o Cioran) para dar la pose, que complementan con lentes intelectuales y mirada estrábica.

Los vírgenes. Se dicen lectores y hasta son cuates de algún escritor errático que les da lustre, pero nunca han terminado un libro. Siguen esperando ser desvirgados.

Este #LunesDeHumor va dedicado a esos lectorcitos que se toman tan en serio y hacen tanto más ameno el mundo del libro.

Cinco indiscreciones de escritores

Foto: Shutterstock
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Devotos de las palabras, obsesivos de lecturas que les habitan la cabeza, 21 autores nacionales y extranjeros de novela, poesía, novela gráfica y entrevista nos dijeron si roban libros o no y qué harían si encontraran una bodega llena de ediciones pirata suyas, entre otras chuladas.

1. ¿En qué personaje te gustaría convertirte?

David Miklos En el Bartleby de Herman Melville, para decir: “Preferiría no hacerlo”.

Jorge Zepeda Patterson En Jon Stark, de Game of Thrones. Debe de ser padrísimo tener un lobo dentro.

Liniers En Sal Paradise de En el camino, de Kerouac. Lo leí a los 18 años, edad perfecta porque entonces representó la promesa de que al crecer yo podría viajar, tener mujeres, tomar drogas. En cambio, si lo lees a los 40 te recuerda todo lo que no hiciste.

Mónica Maristáin Yo, de hecho soy García Madero, de Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.

Rogelio Guedea Casi soy Holden Caulfield, de El guardián entre el centeno, de Salinger. Como él, tuve una adolescencia loca, pero de gran ingenuidad.

Jorge F. Hernández En Ignatius J. Reilly, de La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, para comer hot dogs en Nueva Orleans por el resto de mis días.

Jorge Alberto Gudiño En el Quijote, porque vive mezclando ficción y realidad.

Rowena Bali En Ada, de Ada o el ardor, de Nabokov; en Teresa, de Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé; en María, de Opiniones de un payaso, de Heinrich Böll; en Antínoo, de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar: todos ellos, por la forma como fueron amados.

  1. ¿Qué libro hubieras querido escribir?

Alberto Chimal La naranja mecánica, de Anthony Burgess. Es tremendo por la trama y el lenguaje y también por su célebre capítulo 21, que fue cortado tanto en muchas ediciones como en la película de Stanley Kubrik. Ahí, el protagonista se da cuenta de que está envejeciendo y debe incorporarse a la vida adulta. Es muy conmovedor.

Irvine Welsh El código Da Vinci, de Dan Brown. ¡Sería millonario!

Liniers Las uvas de la ira, de John Steinbeck. Es de los libros que no te hacen más culto, sino mejor persona.

David Miklos A Field Guide To Getting Lost, de Rebecca Solnit. Es un gran libro de ensayo.

Alberto Montt La Biblia. Sería putrimillonario, dirían que Dios me inspiró, podría acostarme con niños y todas esas cosas lindas que pasan en la Iglesia.

Laura García Océano mar, de Alessandro Baricco. Es de los libros que más me han hecho detener la lectura y quedarme pensando.

Gabriela Jáuregui El libro de cuentos Samuel Johnson Is Indignant, de Lydia Davis. Soy muy fan de ella.

  1. ¿Cuál es tu insulto preferido para otro escritor?

Laura Martínez Belli “Escribe como Paulo Coelho”.

Jorge Alberto Gudiño “Es un completo analfabeto”. Nos lo dijeron a mí y a mi editor.

Luigi Amara “Cacalibri”. Lo usaban los romanos para referirse a alguien que literalmente cagaba libros porque hacía muchos, todos descuidados.

Rocío Cerón “Es un autor menor”.

Gabriela Jáuregui “Que te chupe la falla lacaniana”. Es de Severo Sarduy, mi ídolo.

Alberto Chimal “Fementido, canalla”, del Quijote.

Laura García “Es un escritor ñoño”.

Paola Tinoco “Fulanito puede entrar a mi biblioteca, porque sé que no va a tocar los libros”.

José “Monero” Hernández Me fusilaría a Groucho Marx: “He leído un libro extraordinario. Y, ciertamente, no es el tuyo”.

4. ¿Cuál fue el primer libro que robaste?

Jorge F. Hernández Charlotte’s Web, de E. B. White, mientras estudiaba primaria en los Estados Unidos. Fui un gran ratero de libros hasta que mi maestro, Luis González, me dijo que no era honroso hacerlo si uno es un escritor publicado.

Rocío Cerón No lo hice, pero debería haberme quedado una primera edición de Blanco, de Octavio Paz.

Julio Trujillo He robado varios, entre ellos las cartas de José Lezama Lima y José Rodríguez Feo, de la librería Tomo 17, que cerró hace años. En realidad pensaba pagarlo, pero en la caja había mucha gente y me desesperé, entonces me lo guardé e intenté salir. La dueña me gritó en público. No fue el primero, pero sí el último.

Irvine Welsh Docherty, de William McIlvanney, lo robé de una librería en Edinburgo. Tenía unos 13 años.

Alma Delia Murillo Era niña y vi en casa de una tía Colmillo blanco y El llamado de la selva, de Jack London, en una misma edición. No me aguanté.

  1. ¿Qué harías si encontraras una bodega con libros pirata tuyos?

Jorge F. Hernández Me pondría parche, perico al hombro y garfio. Luego repartiría todos gratis.

Irvine Welsh Diría: ¿por qué pierden tiempo en eso, si mis libros están tan baratos en Amazon?

Luigi Amara, Rowena Bali, Rocío Cerón, Alberto Chimal, Jorge Alberto Gudiño, José “Monero” Hernández, Liniers, Mónica Maristáin, Laura Martínez-Belli, Alma Delia Murillo, Julio Trujillo, Jorge Zepeda Me pondría feliz, porque significaría que se venden, que funcionan.

Alberto Montt Los vendería más baratos que la editorial. Sería la única forma de ganar plata con mis libros.

(Originalmente publicado en el suplemento Punto y comas, de periódico Sinembargo.  Da click aquí para ir al artículo completo).

Esa corriente subterránea de palabras

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Busco algo en mi biblioteca y me encuentro con otro libro. Lo abro en una de las esquinas dobladas. Casi diría que me emociono, anticipando. Leo:

“RUBÉN

Traga Rubén no brinques Rubén sóplate Rubén no te orines en la cama Rubén no toques Rubén no llores Rubén estáte quieto Rubén no saltes en la cama Rubén no saques la cabeza por la ventanilla Rubén no rompas el vaso Rubén, Rubén no juegues trompo Rubén no faltes al catecismo Rubén no pintes las paredes Rubén di los buenos días Rubén deja el yoyo Rubén no juegues trompo Rubén no faltes al catecismo Rubén amárrate la trenza del zapato Rubén haz las tareas Rubén no rompas los juguetes Rubén reza Rubén no te metas el dedo en la nariz Rubén no juegues con la comida no te pases la vida jugando la vida Rubén.

Estudia Rubén no te jubiles Rubén no fumes Rubén no salgas con tus amigos Rubén no te pelees con tus amigos Rubén, Rubén no te montes en la parrilla de las motos Rubén estudia la química Rubén no trasnoches Rubén no corras Rubén no ensucies tantas camisetas Rubén saluda a la comadre Paulina Rubén no andes en patota Rubén no hables tanto, estudia la matemática Rubén no te metas con la muchacha del servicio […]”. –Luis Britto García, “Rubén”, Rajapalabra, UNAM, 1993

Con el texto, sugerentísimo, regresa el recuerdo de la lectura: eran los años 90, yo tomaba clase con Eduardo Casar en la Facultad de Filosofía y Letras. Casar, quien desde entonces se me volvió amigo indispensable, nos dejó leer ese libro. Lo compré y en una hora ahorcada entre clases me fui a las islas de CU. En pasto seco, una pareja ávida a pocos pasos y un grupo ruidoso más lejos, empecé a leer. Me fascinó cómo Britto García jugaba, se divertía armando relatos breves con verbos, o con adivinanzas, marcas publicitarias, telegramas o rezos. De pronto el mundo se borró, los amantes y los desmadrosos dejaron de importar y sólo tuve cabeza para el malabareo de palabras. Qué maravilla de trabajo inútil. Devoré el libro, lo subrayé, tomé notas, le doblé las esquinas a un montón de páginas. Se convirtió en uno de mis favoritos, lo releí varias veces. Luego, con los años, se me olvidó, perdido entre los muchos libros que cargo de mudanza en  mudanza. Creo que no había vuelto a él desde entonces y creo también que no había vuelto a oír el nombre del autor.

Ahora que lo retomo, me doy cuenta de que hace poco escribí un poema con una forma similar a la de este cuento, a partir de imperativos. La propuesta de Britto García me anduvo por dentro unos 20 años y un día afloró. Es increíble cómo los libros me crean corrientes subterráneas bajo la piel, aunque no me entere.

Estoy leyendo esta novela no-maricona

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“[…] En ese momento me doy cuenta de cuán fuerte es ella, cuán poderosa entre tanto foquin mundo, y yo todo ñango, defendiéndola. Parchado por todas partes.

‘Fuck. Fuck. Fuck’.

Así, con mis botines encharcados, la mezclilla echando migas de vapor y mi camisa mojada de la librería, me lanzo al garete entre los árboles del parque. No tengo idea de lo que voy a hacer, pero tengo que hacer algo. ‘Algo. Algo. Algo, chingada madre’. Estrujo el vaso de unicel con fuerza. El cerebro me punza como cuando empecé a leer en la foquin librería esas pinches novelas mariconas, mentirosas, vomitivas. Todas ellas con sus aspavientos de letras de gran envergadura pero poco nervio. Casi todas estaban fuera del mundo; de la vida. Desclochadas por tantas palabras huecas”.

Es un fragmento de Campeón gabacho, novela de Aura Xilonen, quien en meses pasados ganó el primer Premio Mauricio Achar-Random House. A los 19 años, esta chilanga construyó un circo-verbal-primera-novela que me tiene alucinada. Aunque la anécdota se sostiene (trata de lo que vive un migrante en Estados Unidos, una libérrima suerte de Lazarillo de Tormes que va de bronca en bronca), la novela es sobre todo un despliegue de acrobacias lingüísticas, de machincuepas precisas para las que se requiere tener güevos. Toma las palabras y las trepa en bonche a la cuerda floja, las hace andar de manos para luego caer, exactas, en el centro del banquito. O las latiguea como a leones amaestrados, para que obedezcan. O las viste de payaso y las sube a trapecio para que se columpien al son que se le antoja, siempre distinto pero sin perder el ritmo.

Es, justo, una novela no-maricona. Carajo, qué gusto da leer riesgos como éste.

 

#MiércolesDePoesía “Al amor ni lo alborotes, sabes cómo se pone”

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Así se pone. Terminas de cabeza, con medio cuerpo de fuera de la cama, torciéndote, pero “It hurts so good”, dijera la canción.

Por si a alguien se le olvida, sirvan de recordatorio estos versos del michoacano José Agustín Solórzano, invitados al #MiércolesDePoesía. Vualá.

Poema de amor con final musical

Yo te recuerdo
y lanzo pequeñas piedras a tus ojos tranquilos
Luis Rogelio Nogueras

 

B, quiero decirte que te quiero. No es que necesites saberlo, tampoco es que yo necesite, urgentemente, decírtelo. Es más, olvida que lo he dicho. Aquí no ha pasado nada.

Al amor ni lo alborotes, sabes cómo se pone. La última vez que lo dejamos entrar nos dejó la cama hecha un borlote, y ni qué decir de la cocina o el baño. Tus ojos tibios dejémoslos así, también mis manos taquicárdicas y mis instintos salivodentales.

Insisto, no hay poema. Nadie ha dicho nada.

Ah, y el final musical aquí lo tienes:

Chan-chan.

 –José Agustín Solórzano, Ni las flores del mal ni las flores del bien, Secretaría de Cultura de Michoacán, 2014

 

Es michoacano.

La emoción asociada al acto de leer

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“¿Por qué nos dedicamos a escribir después de todo? Se nos da por ahí, ¿a causa de qué? Bien, porque antes hemos leído. […] La primera lectura, la noción, subrayó, de primera lectura es inolvidable porque es irrepetible y es única, pero su cualidad epifánica no depende del contenido del libro sino de la emoción que ha quedado fijada en el recuerdo  […] no me refiero a la importancia de los libros, me refiero simplemente a la impresión vívida que está ahí, ahora, descolgada sin remitente, sin fecha, en la memoria. El valor de la lectura no depende del libro en sí mismo, sino de las emociones asociadas al acto de leer”, dice el narrador de Los diarios de Emilio Renzi, el libro más reciente de Ricardo Piglia (Anagrama).

La luz inunda la enorme ventana de mi cuarto (¿es verano?). Estoy metida en la cama, acabo de despertar. A gusto, sin ninguna prisa (¿fin de semana?), estiro la mano al buró y tomo el Robinson Crusoe ilustrado que anoche dejé ahí. Robinson y Viernes están conociéndose, no comparten más idioma que las señas. Poco a poco, Robinson le enseña las palabras y Viernes empieza a hablar. Mientras una punzada de hambre me hace ir a la cocina por una manzana (¿cerca de mediodía?), voy imaginándome cómo le enseñaría a mi Viernes las palabras hambre, caminar, mesa. De nuevo en cama, con los rayos del sol en las manos, muerdo la manzana y me hundo de nuevo en la lectura.

Esa estampa de mis ocho o diez años es uno de los instantes más perfectamente felices que recuerdo de mi vida. ¿Cuál es tu recuerdo favorito asociado a la lectura?

Don Quijote, máximo novelista de sí mismo

Grabado de Gustavo Doré para ilustrar el capítulo, 1a parte: aventura con Juan Haldudo y su criado, Andrés.
Grabado de Gustavo Doré para ilustrar el capítulo 4 de la primera parte: aventura con Juan Haldudo y su criado, Andrés.

El Quijote fue un best-seller absoluto en su época. Mientras el First Folio de Shakespeare, de 1623, se reimprime por primera vez nueve años después y luego hasta 1663, Don Quijote de la Mancha conoce unas 20 ediciones en sus dos primeras décadas, además de varias traducciones, dice en un breve artículo Francisco Rico, quizá el más célebre entre los estudiosos de Cervantes. “Y desde entonces apenas ha pasado año sin ser impreso, una o muchas veces, en español o en otras lenguas y sin que su valoración dejara de caminar in crescendo”, apunta. Y menciona algunas de las posibles razones de su popularidad: el Quijote, desaforado y loco, inspira “lástima y amistad”, además de ser tremendamente divertido, con ese humor característico de bromas pesadas, moquetes y garrotazos. Y Rico luego menciona el que, según él, es uno de los mayores atractivos de don Quijote: ilustra un aspecto esencial de la condición humana, es decir, el gusto por “vivir contándonos historias sobre nosotros mismos que se enfrentan con las limitaciones y condicionamientos de las circunstancias”. El Quijote es un novelista de sí mismo (según la frase de Ortega y Gasset), un autoficcionador. O, como dice mi amigo Javier, “cada quien se cuenta la historia que necesita contarse”.

Es uno de los rasgos más fascinantes del Quijote: no sólo vive narrándose, sino incluso escribiéndose. En una conferencia de Rico que oigo en línea, señala este pasaje del capítulo 2 de la primera parte: “Yendo, pues, caminando nuestro flamante aventurero, iba hablando consigo mismo y diciendo: —¿Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiera no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, de esta manera?: ‘Apenas había el rubicundo Apolo…'”. Es decir, escribe su propia historia en su mente. Luego el narrador de la novela subraya una frase importantísima: “Y era la verdad que por él caminaba”. Don Quijote vive la ficción que a sí mismo se cuenta como más verdadera que la real. ¿No hacemos todos un poco lo mismo, aunque con mucha menos congruencia?

Por otro lado, comparto aquí el enlace a un artículo de la poeta Ethel Krauze sobre el Quijote como una actitud capaz de trastocar el día a día “en algo digno de ser vivido” a partir de ese “hombre más real que uno mismo. Más real, más pertinente, más sagaz, más necesario, más concreto que el que habita en cualquier lugar detectable en GPS de este planeta”. Suscribo por completo.

Finalmente, me da gusto compartir que se sigue sumando gente a la lectura colectiva del Quijote. Los jueves yo subo aquí una entrada sobre el Quijote, nomás por el gusto, además de algunos enlaces que encuentro interesantes, pero la idea es que cada quien lo lea a su ritmo, como lo disfrute más, en la edición que prefiera, y vayamos comentando hallazgos, pasajes, palabras por aquí o desde el blog de cada quién. Si quieres sumarte al grupo pon tu nombre en los comentarios para que te copie en las entradas de los jueves.

Me voy rumiando ese: “Y era la verdad que por él caminaba”.

Aquí, la lista:

  1. Alberto Diéguez Blog: http://www.desafectos.wordpress.com
  2. Alberto Reyes
  3. Alexander
  4. Alida Pérez @salaida
  5. Alma Delia Murillo @AlmaDeliaMC
  6. Borgeano Blog: http://www.elblogdearena.wordpress.com
  7. Camarero Blog: http://www.juliocesarsrg.wordpress.com
  8. Carlos Carranza
  9. Cristina Liceaga Blog: http://www.cristinaliceaga.com
  10. Elena Díaz de León @chelen_dlz
  11. Enrique Soto @quico70
  12. Gabriela Cervera @gcerveravalee
  13. Gerardo Cárdenas Blog: http://www.gerardo1313.wordpress.com
  14. Héctor Rodríguez @leonRod79
  15. Jairo Zambrano Blog: http://www.notasuelta.wordpress.com
  16. Jorge Murillo @georgemurillo
  17. @danioska Blog: http://www.palabrasaflordepiel.com
  18. Laura Morán Iglesas Blog: http://www.lauramoraniglesias.com
  19. Maira @mai_baudouin
  20. Marcelo Osorio Blog: https://poetasnuevos.wordpress.com/
  21. María Rosas
  22. Mariana Pineda
  23. Pablo A. Martínez
  24. Pedro Saad
  25. Ricardo Ruiz
  26. Teresa Echeverría
  27. Vate Lechuza vatelechuza.wordpress.com

 

 

 

Joyce Carol Oates, en el 11 Festival de Literatura en San Miguel de Allende

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Lo primero que le leí fue Zombie, allá por 1999: al meterme en la piel de un asesino serial, la novela me horrorizó en la misma medida en la que me fascinó. Luego he leído colecciones de relatos y apenas alguna otra novela de Carol Oates, entre los alrededor de 100 libros que a sus 77 años tiene publicados. En su vasta producción hay altibajos, pero ella se sostiene como una de las narradoras estadounidenses contemporáneas con obra sólida, según esta opinión de mi siempre admirado Rodrigo Fresán. Ganadora de muchos premios literarios y eterna nominada a muchos más, junto con Juan Villoro es parte del programa estelar del 11 Festival Internacional y Feria del Libro de San Miguel de Allende, Guanajuato, que arranca mañana, miércoles 10 de febrero, y termina el domingo 14.

Organizado por The San Miguel Literary Sala, se trata de un evento bilingüe inglés-español que incluye conferencias magistrales de Carol Oates y Villoro, entre otros. Además habrá presentaciones de libros, mesas redondas, venta de libros e impartición de más de 80 talleres literarios por parte de Rosa Beltrán, Armando Vega-Gil, Ignacio Padilla, Liliana Blum, Élmer Mendoza y Jorge Fernández Granados, por mencionar algunos de los 60 escritores participantes en el evento.

Aquí, la agenda de conferencias magistrales, mismas que se transmitirán en línea por www.sanmiguelwritersconference.org:

Luis Alberto Urrea, miércoles 10 de febrero, 1:30–3:00 pm. Autor mexicano-americano y bicultural. Autor de 13 libros, celebrado por la crítica.

Scott Simon, miércoles 10 de febrero, 6:00–7:30 pm. Locutor de la edición de fin de semana en la Radio Nacional de los Estados Unidos. Autor de seis libros, el más reciente de los cuales se titula (y es) Inolvidable.

Gail Sheehy, jueves 11 de febrero, 1:30–3:00 pm. Su libro Passages fue considerado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos uno de los 10 libros más influyentes de nuestros tiempos. En 2014 publicó su autobiografía, titulada Atreverse.

Elizabeth Hay, jueves 11 de febrero, 6:00–7:30 pm. Autora canadiense condecorada y ganadora de múltiples reconocimientos, entre los cuales se cuenta el Premio Giller.

John Perkins, viernes 12 de febrero, 11:00 am–12:30 pm. Activista internacional, autor de Confessions of an Economic Hit Man y fundador de la Alianza Pachamama.

Lisa See, viernes 12 de febrero, 1:30–3:00 pm. Autora de nueve novelas, todas ellas recomendadas en las páginas de The New York Times.

Juan Villoro, viernes 12 de febrero, 6:00–7:30 pm. Escritor y periodista mexicano, miembro del Colegio Nacional y ganador del Premio Herralde por su novela El testigo, entre otros numerosos reconocimientos.

Panel Multicultural, sábado 13 de febrero, 11:00 am–12:30 pm. Conferencistas magistrales de Canadá, Estados Unidos y México dialogarán sobre Migración: historias, ideologías, arte y gente.

Joyce Carol Oates, sábado 13 de febrero, 6:00 – 7:30 pm. Símbolo literario y legendaria autora americana de infinidad de libros, galardonada con el Premio Pulitzer, el National Book Award y el Premio O. Henry, entre otros.

Kirk Ellis, domingo 14 de febrero, 6:00 – 7:30 pm. Destacado guionista y ganador de dos premios Emmys y un Globo de Oro por la miniserie John Adams de HBO.

Y, aquí, el sitio web del evento:

http://creativecrossroadsofamericas.org/es/

Esta fiesta de las letras se sustenta sobre la frase que dicen que dijo Carol Oates: “Leer es la única forma de deslizarnos, de forma involuntaria y frecuentemente indefensa, dentro de la piel, la voz y el alma de otra persona”. Oh, sí.

Por qué me gustan las erratas

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Sí, las amo, las disfruto y las defiendo, tanto las imputables a errores de dedo (me parece sublime que los dedos sean falibles), como las que provoca el autocorrector de Word o del celular.

Apenas ayer una errata volvió a mejorarme un texto: quise escribir “De pronto se aparece el Minotauro” y el autocorrector del iPhone mandó “De pronto se aparece el Minitauro”. Nunca mejor dicho.

Aquí, una columna sobre el tema, que me publica hoy el periódico Sin Embargo.

Y aquí, el enlace a un texto del blog negritasycursivas.wordpress.com, con un caso exquisito de una errata en portada, que sobrevivió muchos años.

Y el enlace que recomiendan los amigos de negritasycursivas.wordpress.com sobre un libro dedicado al tema.

Otro enlace a un texto sobre erratas, en el blog Habladuría.