Domar esa bestia, la palabra

Ilustración: Ángel Boligán
Ilustración: Ángel Boligán

Se resiste, escurridiza. Mientras me siento a escribir la abrazo fuerte, le hablo al oído y cuando creo que ya la seduje a golpe de ternura (o al menos la cansé), alza los hombros, se revuelve, me mira altiva y se zafa. Vuelta a empezar, pero cada vez con mayor desesperanza.

No sé si me dejará terminar el poemario que estoy escribiendo, si lograré amaestrarla, sentirla mansa, convencida. Qué tentación usar un látigo, a ver si así se rinde.

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

16 comentarios sobre “Domar esa bestia, la palabra

  1. Cuando se evade o sientes que te quiere golpear, es por que está ahí mirándote, te quiere seducir para que sepas darle uso, te invita a imaginarla en una ronda con otras para formar su baile… ¡Qué bueno eso que has mandao!

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  2. Pues yo soy el menos indicado para dar recetas; por el contrario, la víctima soy yo (puedo mostrarte los moretones que me han dejado). Por lo pronto, me quedo con la noticia más importante: ¡Danoska está preparando un poemario! Tengo la sensación de que la sutileza de colibrí de D, hizo acto de presencia para anoticiarnos, de un modo candorosamente indirecto, de la creación de ese volumen. No creo que haya palabra que se atreva con el espíritu de acero (¿Ésa fue la expresión que usaste aquella vez?) de D.
    ¿Cuánto hay que esperar?

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    1. Je, no me sorprende que mi lector más acucioso y puntual notara la mención al poemario. Pues sí, estoy en eso, tratando de robarle horas al día para trabajar en él. No sé cuándo esté listo, sólo espero que no tarde en caer en mis redes. Te tengo al tanto, querido amigo.

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    1. En eso estamos: yo estoy enamorada de la palabra y estoy tratando de hacer que me haga caso. En fin, es la historia de toda seducción.
      Muchas gracias por esperar el poemario. Ya contaré cómo avanza.
      Un abrazo fuerte

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  3. Deja el látigo, relájate y deja que fluyan. No intentes domarlas porque entonces saldrán desordenadas y atropelladas y no harás carrera de ellas, ¡si lo sabré yo! 🙂
    Suerte y muchos besos

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