“México, infierno de proporciones desconocidas”

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Hoy hace un mes, seis estudiantes normalistas fueron asesinados (uno de ellos, desollado) y otros 43 fueron desaparecidos en Ayotzinapa, estado mexicano de Guerrero. Iban a boicotear un acto público de la esposa de José Luis Abarca, alcalde de la localidad, y a recaudar fondos para actividades políticas. Por mandato de Abarca, la policía local los reprimió a tiros, para luego entregarlos a sicarios de los narcotraficantes Guerreros Unidos. Según varios testimonios, los jóvenes fueron quemados y enterrados en fosas clandestinas. Hoy sigue sin confirmarse dónde están. Lo único claro es que este crimen de Estado rebasa todo lo imaginable. El poeta Javier Sicilia, cuyo hijo fue secuestrado hace dos años y luego asesinado, le pone nombre a lo innombrable: “Cierro los ojos y miro a mi hijo, ese muchacho noble. Con su angustia, aterrado, esperando que unos tipos lo vayan a matar. Ese instante me duele mucho, en el que uno que se parece a ti te arranca la vida. La memoria es terrible. Ya sucedió, pero sigue sucediendo. Ya pasó, pero no”.

Por un lado están el gobierno municipal y el estatal, claramente coludidos, y por otro el federal, rebasado. Lo cierto es que este México cansado de tragedias, muertes e impunidad, donde el estado es inexistente, está al borde del estallido social. Y cómo no. Quién aguanta vivir siempre en un “infierno de proporciones desconocidas”, en palabras de Sicilia.

El grito de guerra es claro: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

 

21 comentarios en ““México, infierno de proporciones desconocidas””

  1. Semejante salvajada no puede quedar impune. Cómo pretenden luego que la gente confíe en el sistema, en las instituciones, si ese sistema y esas instituciones lejos de castigar a los criminales están conchabados con ellos. Entiendo que la revuelta social asuste a la mayoría de la población, pero más miedo debería producir un sistema en el que cualquiera puede resultar asesinado sin represalias.
    Nunca seré capaz de comprender qué conduce a un ser humano a matar por “placer”. Qué daño a la vista juntar en la misma frase dos palabras que no tienen absolutamente nada en común.
    Un abrazo.

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    1. Es una salvajada, una bestialidad inimaginable, Benjamín, y sin embargo sucede en este suelo tan acostumbrado al derramamiento de sangre. En efecto, asusta la revuelta pero dan más miedo, de ese que no se quita con nada y nada resuelve, la impunidad y el conformismo.
      Gracias, un abrazo

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  2. Tiene toda la pinta de un choque de miedos, de fuerzas desiguales, que estalla en México; pero que estallará siempre que la confrontación alcance los mismos niveles.
    El miedo del poder establecido, mata para defender su posición; y el miedo del conformismo, deja que maten a quienes ya han decidido que no hay que esperar más.
    Para salir del infierno, primero hay que vencer al miedo. Y la estrategia buena: ¡Exigiendo todos juntos! Y… ¡Vivos!
    Lamento tanto dolor, hoy, en México.

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    1. Es un panorama muy complejo que combina corrupción milenaria, impunidad, un estado borrado, pobreza y tolerancia a la desgracia. Duele mucho, sí, y preocupa.
      Un abrazo fuerte

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  3. ¡Hola, Danioska!
    No se vale lo que han hecho con estos jóvenes. Tampoco se vale lo que han hecho con las decenas de otros seres humanos que se han encontrado en una cantidad cada vez más grande enterrados en fosas clandestinas. Es una tragedia que sigamos con estas prácticas, matándonos los unos a los otros. Infortunadamente estos hechos revelan que la naturaleza “humana” no es tan humana como pensamos.
    Abrazo fuerte y solidario para todos aquellos que han sufrido una pérdida de esta manera.
    También, por supuesto, abrazo para ti.

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    1. Efectivamente, Enrique, no se vale que nadie viva lo que enfrentan día a día las familias de los miles y miles de muertos y desaparecidos por la fallida guerra contra el narco. No se vale que México esté postrado por corrupción e impunidad, por violencia y dolor, no se vale. Hay que hacer algo para cambiar, para no permitir que esta tragedia pase sin pena ni gloria. Ahora que los ojos del mundo están en México por el caso Ayotzinapa tenemos que lograr que las cosas cambien. De entrada, algunos escritores lanzaron el hashtag #HayQueContagiarLaRabia, con el fin de viralizar textos que hablen de la urgencia de encontrar a los 43, castigar a los culpables, evitar que estas historias se sigan repitiendo en México. Te invito a sumarte a él.
      Un abrazote

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