15 segundos para contestar

Las adivinanzas son de mis juegos de lenguaje favoritos. Pequeñeces de bodegón, se presumen cuando vienen visitas: rompen la respuesta en fragmentos, algunas son ingenuas y otras juegan con el doble sentido (sexual pero no sólo), unas son auténticos haikús. Tienen larga historia en este suelo: en su Historia general de las cosas de la NuevaSigue leyendo «15 segundos para contestar»