Archivo de la etiqueta: los mejores cartones de humor

El verdadero fin de algunos clubes de lectura

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“Y pensar que empezamos como un grupo de lectura”. Cartón: The New Yorker (perdón, no logro descifrar el nombre del autor)

En mi película roban bancos para comprar libros, para publicar clásicos que aún nadie conoce, para abrir librerías de viejo, para poner bibliotecas, para todas esas cosas inútiles que valen tanto la pena. En mi película nadie los atrapa nunca.

Buen #LunesDeHumor.

#LunesDeHumor No es justo

Cartón: Calvin & Hobbes
Cartón: Calvin & Hobbes

La autora de este blog pasa por aquí, deja este cartón de Calvin y Hobbes y se retira haciendo un casi mutis musitando para sí (disculpen la aliteración, pero desde hace tiempo quería hacer una con mutis y la ocasión le vino bien).

Lo que murmura es más o menos esto: “Desde que era niña me pregunto eso unas 10 veces por día. ¿Por qué el mundo no propicia ocasiones de injusticia a mi favor, con todas las que tolero en mi contra? A ver si alguien me viene con una respuesta sensata”.

#LunesDeHumor Remedio contra el ansia celulítica

Cartón: Liam Walsh para The New Yorker
“Evita que mire mi celular cada dos segundos”. Cartón: Liam Walsh para The New Yorker

 

Como soy muy pero muy brillante, descubrí hace tiempo un tesoro escondido: los cartones de The New Yorker. Es una de esas revelaciones que humildemente ofrecí al mundo a través de los #LunesDeHumor de este blog, sin interés de ser reconocida.

Bueno, pues he aquí uno de mis favoritos. Se me ha antojado aplicar el remedio, sin duda. A ver si así. Seguiré informando.

Aquí Liam Wash, el ilustrador y creador del cartón, muestra en muy breve video los bocetos de cómo surgió la idea.

#LunesDeMonos Háganle como quieran

Cartón: Julieta Arroquy @JulietaArroquy
Cartón: Julieta Arroquy @JulietaArroquy

Me la voy a pasar poca madre. Feliz. Rayada. Nada de bipolaridades, cero intenseos. Sólo beberme las horas con él, reírme, quedarme dormida apergollada en un abrazo y un sincuento de besos y, mientras tanto, el mundo que se caiga a pedacitos.

Este cartón de la argentina Julieta Arroquy es justo mi mantra. Háganle como quieran.