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#LunesDeMonos Háganle como quieran

Cartón: Julieta Arroquy @JulietaArroquy
Cartón: Julieta Arroquy @JulietaArroquy

Me la voy a pasar poca madre. Feliz. Rayada. Nada de bipolaridades, cero intenseos. Sólo beberme las horas con él, reírme, quedarme dormida apergollada en un abrazo y un sincuento de besos y, mientras tanto, el mundo que se caiga a pedacitos.

Este cartón de la argentina Julieta Arroquy es justo mi mantra. Háganle como quieran.

#LunesDeHumor Cuando el corazón hace congas

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Mi queridísima Verónica Boletta, con su poesía que tiene la virtud de contarme cosas de mí misma que yo no sabía que llevaba bajo la piel, con su cariño entrañable que sabe a tarde de otoño y té, la muy querida (de nuevo) compartió en su blog Enhumorarte.com esta chuladita de canción, redonda en letra, música y factura. Un ensamble delicioso de las voces de Emma y Liliana Vitale + Verónica Condomí (y unas percusiones cuyo nombre desconozco, pero hablan por sí solas) cantan:

“Tengo un corazón que hace congas
cuando veo como el mar tu cuerpo andar,
tu campaneo.
Pajarito de la mala es este amor,
que no consigue hablar sin un tambor.

Ven a mirar
cómo se mira la marea en este amor
sumándose a la sal
como un tambor
que quiere la brasa cerca para temblar.

Con vó,
con vó,
con vó, si no é con vó
no vá”.

Desde Argentina dice Verónica, y dice bien, que la “Canción de amor para marea y tambor” va en el tono de los #LunesDeHumor, así que aquí está. Es para que aquellos cuyo corazón hace congas por el ser amado transitemos el lunes tarareando un caramelo.

 

#LunesDeHumor Encontré la dedicatoria de un libro

Cartón: Agustina Guerrero
Cartón: Agustina Guerrero

Abro un libro de hace tiempo y encuentro la dedicatoria de quien en su momento me lo regaló y a quien amé eternamente durante unos años. Entre las hojas está la nota amarillenta de una cena que compartimos. Es como si el aserrín de esa historia se hubiera sedimentado entre las páginas, como si instantáneas de quienes fuimos bailaran entre renglones. Es una más de las razones por las que amo los libros, como bien lo plantea Agustina Guerrero en este cartón: “Descubrir dedicatorias… Encontrar cosas (además de historias)”. Congelan los mejores y los peores días.

Buen #LunesDeHumor.

#LunesDeMonos Diagnóstico de lunes

Cartón: Tute www.tutehumor.com.arg
Cartón: Tute
http://www.tutehumor.com.arg

El argentino Tute se me ha convertido en una especie de vicio. Disfruto una enormidad su humor brillante, de líneas limpias e ideas sin paja, como este cartón que recibe el #LunesDeMonos. Porque sí, que alguien diga que no existe el hipo existencial, igual de testarudo que el hipo diafragmático y en particular recurrente el primer día de la semana.

#LunesDeMonos Humor para mamás trabajadoras

Cartón: Maitena
Cartón: Maitena

Día de confesiones: soy profesionista y mamá de una adolescenta, tengo un trabajo de bastante responsabilidad que me permite mantenernos y sí, también cargo una buena dosis de culpa. No sé si sea un chip integrado con el género, pero para este #LunesDeMonos propongo este retrato mío, hecho por la argentina Maitena. Lo traigo a cuento porque saldré de viaje y lo primero que metí a la maleta fue mi ración culpígena. Para leer el cartón como se debe, escoge el renglón que te corresponda:

Si eres mamá que trabaja y te flagelas con frecuencia: Bienvenida al club. Dicen que reírse de una misma hace bien. Todas aquí esperamos que sea cierto, porque de otro modo este echarle sal a la herida sería puritito masoquismo.

Si eres papá y no entiendes de qué trata el cartón: Déjalo pasar. Es una sutileza terrible que nos enseñan a muchas cuando recibimos nuestra primera muñeca: “Para amar a tus hijos debes sacrificarte o pagar con sangre. ¿Qué es eso de querer realizarte profesionalmente si eres mamá que mantiene a sus hijos? Eso se llama e-go-ís-mo”.

Si eres el entrevistador: Procura hacer preguntas que nos nos evidencien tanto. Gracias de antemano.

Humor de incesto

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Cartón: Pablo Díaz

El fin de semana pasó demasiado rápido y de nuevo es mañana de lunes. Para animar el alma va este cartón del argentino Pablo Díaz. No pude encontrar más información sobre él, pero la estampa me parece muy buena, así que lo invité a este #LunesDeMonos.

Que la semana sea leve.

Las canciones que nos hicieron niños

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Da click en el enlace para ver el video

En México, el Día del Niño se celebra el próximo jueves, 30 de abril. Así que para este #SábadoDeMúsica propongo armar un playlist colectivo con las canciones que a cada uno nos remiten de inmediato a la infancia. La mía es “El ratón vaquero”, de ese genio mexicano de la imaginación que se hizo llamar Cri-Cri. Y aquí están también las añadidas por la comunidad desde Twitter y desde el blog. La propuesta es heterogénea y variadita, hay balada, rock, pop y hasta villancicos. Los temas llegan desde México, Colombia, Argentina y España y aunque muchas son canciones netamente infantiles, también están las que oíamos de abuelos, padres o hermanos. Porque así, cantando, nos hicimos niños.

  1. @AdrianoDeLucio Las brujas, de Cri-Cri
  2. @arr1910 Spiderman (OJO: son imperdibles los últimos segundos del video)
  3. @lufepever La abeja Maya (programa de TV)
  4. @gabyamoran En el bosque de la China, de Enrique y Ana
  5. @daniacSant El patio de mi casa, de Tatiana 
  6. @_EduardoMoreno y @Olga_laDescalza El niño robot, de los Hermanos Rincón
  7. @ulisesrodriguez Dreamer, de Supertramp
  8. @miradadelaluna Gypsy, de Fleetwood Mac
  9. @antonioliho El gato viudo, de Chava Flores
  10. @feliciarios Duerme, negrito, recopilada por Atahualpa Yupanqui (versión de Mercedes Sosa)
  11. @grillopez Velo qué bonito, de Choquibtown
  12. @VBoletta Mano a mano, de Julio Sosa
  13. Héctor Emmanuel Doctor psiquiatra, de Gloria Trevi
  14. Luis Hrdz Medina Caminito de la escuela, de Cri-Cri
  15. Flavio Smooth Criminal, de Michael Jackson
  16. @JorgeLuisBorgia Confesiones de invierno, de Sui Generis
  17. Tuztax Rock n’roll All Nite, de Kiss
  18. luthierzebeth Sinfonía inconclusa de la mar, de Piero
  19. May Rovles Adiós, Superman, bye, bye, de Chabelo
  20. Heriberto Los changos, de Luis Pescetti
  21. Shira Shaman Granito de canela, de Liuba María Hevia
  22. Anónimo Los planetas, de Gabriela Rivero
  23. Allidu La maquinita, de Cri-Cri
  24. Rubén García El negrito bailarín, de Cri-Cri
  25. Viramo Il cuore é uno zíngaro, de Nada
  26. JavierJiménez1986 I Got You, de Jack Johnson

#SábadoDeMúsica: “Por esa puta costumbre”

Foto: Cacho Castaña
Foto: Cacho Castaña

Da click aquí para oír la canción:

Para abrir el sábado como gente decente ahí va esta canción del argentino Cacho Castaña. La semana pasada platiqué que intentaría en este espacio los #SábadosDeMúsica colectivos, es decir, con la participación de quienes quieran sumar sus temas preferidos, que yo añadiré a la entrada. La idea es hacer una especie de playlist enriquecido por todos. Hoy propongo el tema: “la canción que más me ha pegado recientemente”. Aquí, la mía: de voz y letra desgarradas, me encanta. Debo ser masoquista.

Por esa puta costumbre
de andar haciéndome el vivo,
el que se las sabe todas
y todas las ha vivido.
El que tuvo mil amores
llorando sobre su almohada.
¡Por esa puta costumbre
al final no tengo nada!

Por esa puta costumbre
de regalar carcajadas,
para mostrarle a la gente
que nunca lloro por nada.
Inventando mil historias
para deslumbrar amigos.
¡Por esa puta costumbre
cuántas cosas he perdido!

Soy Cacho de Buenos Aires
y no hay farol que me alumbre.
¡Mi gran amor lo perdí
por esa puta costumbre!
Soy cacho de Buenos Aires
y tengo un sueño escondido,
cantar igual que Gardel
“¡Mi Buenos Aires querido!”.

Y aquí van las sugerencias de la comunidad:

  1. @adrianodelucio “Cuando estoy contigo”, de Armando Manzanero
  2. @cherrera313 “Amiga”, de Denise de Kalafe y María José
  3. @arr1910 “Lost Stars”, de Adam Levine
  4. @cobixreyes “Sorry Seems To Be The Hardest Word, de Joe Cocker
  5. @JorgeLuisBorgia “Enjoy The Ride”, de Morcheeba
  6. @vboletta “Milonga del pelo largo”, de Adriana Varela
  7. Viramo Spiro “Las cosas que no se tocan”, de Intoxicados

No hacemos el amor igual (ni leemos igual)

Fotos: Álvaro Alejandro
Fotos: Álvaro Alejandro

“Sabemos que en un rincón secreto de la biblioteca nos espera el libro verdadero, escrito sólo para cada uno de nosotros”, dice Alberto Manguel en Para cada tiempo hay un libro, el espléndido título que recientemente publicó Sexto Piso. Subrayé el pasaje porque como adicta a la lectura tengo más de un libro que es MÍO, no sólo en el sentido de que lleva mi nombre sino que fue escrito para mí nada más. Así de necio es el sentido de pertenencia que generan algunas líneas. Supongo que quien no es lector desaforado pensará que es una estupidez, me da igual.

Nacido en Buenos Aires, Manguel ha escrito varios volúmenes sobre el placer de leer, lo emocionante de meterse en otra piel, lo único de sentirse uno mismo personaje de ficción. Este título va en la misma línea: es una compilación de 12 textos breves sobre la lectura. Incluye experiencias, reflexiones, anécdotas de escritores y lectores, como ésta: “En el siglo V a.C., el joven Alcibíades, visitando un lejano pueblo durante sus periplos en las colonias griegas, dio un puñetazo en la nariz a un maestro en cuya escuela no encontró ni un solo ejemplar de Homero, porque juzgó que el hombre había faltado a su deber intelectual”. Qué joya. Y luego están las preciosas fotografías del mexicano Álvaro Alejandro, que dialogan con los textos. En ellas, el libro es cerradura por la cual asomarse, la casa que el caracol lleva a cuestas, el cebo de una ratonera, la sopa que se lleva uno a la boca. Las fotos son creativas pero no sólo: también dicen cosas, construyen realidades en torno a la experiencia lectora.

Total, que Para cada tiempo hay un libro se saborea. Ahí va otro subrayado: “Quienes descubrimos que somos lectores, descubrimos que lo somos cada uno de manera individual y distinta. No hay una unánime historia de la lectura, sino tantas historias como lectores. Compartimos ciertos rasgos, ciertas costumbres y formalidades, pero la lectura es un acto singular. No soñamos todos de la misma manera, no hacemos el amor de la misma manera, tampoco leemos de la misma manera”. Y sí, pocos actos tan netamente individuales y con tan clara huella digital como hacer el amor y leer.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

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La felicidad de la barbarie: Fontanarrosa

Cartón: Fontanarrosa
Cartón: Fontanarrosa

Para abrir esta semana infausta en la que hay que regresar al trabajo después de vacaciones, aquí va un cartón “literario”. Es de Inodoro Pereyra, personaje del genial argentino Fontanarrosa. Me parece la mejor opción para aceitar este #LunesDeMonos, en el que cómo cuesta salir de la cama para ser productivos y hacer dinero. Yo suscribo el exabrupto de Inodoro.

Nota importante: Por si alguien está de veras hundido en la barbarie y no entiende el chiste: Domingo Faustino Sarmiento, político y pensador argentino del siglo XIX, escribió Facundo o Civilización o barbarie, en el que plantea el conflicto entre la “civilización” y la “barbarie”, representadas por los medios urbano y rural respectivamente, y se inclina por la primera.

Cómo nació la primera Mac

Dibujo: Daniel Paz www.danielpaz.com.ar
Dibujo: Daniel Paz http://www.danielpaz.com.ar

Hace unos días pedí en este espacio recomendaciones de caricaturistas y humoristas gráficos, tema que me encanta. Mi querido Borgeano, maestro en muchas cosas, me “presentó” al argentino Daniel Paz. Aquí un cartón suyo con ángulo crítico que aplaudo. Aunque me gustan mucho los productos Mac, asumo que el discurso mercadológico y de pertenencia es quizá más relevante que la propia diferencia de producto, como aprendió el tatarabuelo de Steve Jobs.

Poemas míos, publicados en diario argentino

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El periódico MDZ, de Mendoza, Argentina, publica hoy tres poemas tomados de mi libro Rabia de vida/ Rabia debida. Es un gusto que suceda, que mis letras viajen hasta allá y se comuniquen con otros acentos. Gracias a Alejandro Frías por la invitación.

Da click aquí para ir a los poemas en MDZ.

 

Montt + Liniers, en México

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El próximo viernes estaré en Oaxaca, pero si estuviera en la Ciudad de México no querría ninguna otra cosa que ir a este evento. El argentino Liniers y el chileno Montt son dos genialidades que disfruto con frecuencia en libros y en sus respectivas páginas web: www.porliniers.com y www.dosisdiarias. com. Además tengo la suerte de conocerlos y atestiguar que son seriamente inteligentes y ágiles, divertidos a morir. Así que tenerlos juntos, en vivo, es como para no aguantar la felicidad. Los presenta Editorial Sexto Piso, que los ha publicado a ambos, y Librerías Gandhi. Si puedes ir, no te lo pierdas por nada del mundo.

Da click aquí para ir a más entradas sobre Liniers

Da click aquí para ir a más entradas sobre Montt

Adán sigue teniendo la culpa

Cartón: Quino
Cartón: Quino

Para aceitar el arranque de semana aquí va un cartón del genial Quino, papá de Mafalda y de otros hijos brillantes, además de profeta de la sociología. La fuerza incontestable del dibujo me obliga a añadir un par de notas explicativas, a leer según el caso.

Si eres hombre: Por favor no te sientas aludido. El cartón se refiere a tu amigo, tu primo y tu compadre, jamás a ti.

Si eres mujer: Ésta es la razón bíblica por la que muchos hombres dicen buscar pareja pero en realidad quieren una mamá, es decir, alguien que cocine, aguante pataletas, levante la ropa, consienta y cure raspones. Si tienes quejas puedes hacerlas llegar a PrimerAdán@gmail.com.

Si eres Dios: Hubieras empezado todo de nuevo. De veras.

Ser Charles Dickens por una semana

Dibujo: Liniers www.porliniers.com
Dibujo: Liniers
http://www.porliniers.com

Quien ama obsesivamente los libros sabe que es cierto esto que dice el genial Liniers: leer es meterte en la piel de otro y ver el mundo desde ahí. Por eso es tan adictivo, porque da la posibilidad de vivir muchas vidas. Con este cartón intento que el lunes sea menos lunes.

 

Cuando sales a tirar la basura y la vida te sorprende

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Fabián Casas es un poeta argentino que recién conozco y me tiene fascinada. Me lo recomendó un amigo y aunque lo había buscado en México, no daba con ningún libro suyo. Fue hasta la pasada FIL donde encontré la antología Horla City y otros (Emecé/ Cruz del Sur), con poemas hechos de vida cotidiana. Aquí está, para abrir el sábado como se debe.

Sin llave y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.

Había limpiado la casa y escrito

dos o tres poemas que me gustaban.

No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura

y detrás de mí, por una correntada,

la puerta se cerró.

Quedé sin llaves y a oscuras

sintiendo las voces de mis vecinos

a través de sus puertas.

Es transitorio, me dije;

pero así también podría ser la muerte:

un pasillo oscuro,

una puerta cerrada con la llave adentro,

la basura en la mano.

Pornografía para saber qué tan depravado es uno

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Mi amigo Enrique dice: “El atractivo sexual es 20% lo que tienes y 80% lo que los demás se imaginan que tienes”. Y sí. Aunque en el juego del deseo la imaginación le gana las batallas a la realidad, la pornografía suele ser muy explícita. Aquí hay una excepción: el libro clásico El curioso sofá, que se autollama “Obra pornográfica”. Escrito por Edward Gorey bajo el seudónimo Ogdred Weary, es una parodia de la literatura lasciva, único en su tipo. Una preciosa edición ilustrada de la editorial argentina Libros del Zorro Rojo, El curioso sofá cuenta la historia de Alice, una chica victoriana de mente abierta que conoce a Herbert, un hombre “muy bien dotado”. Ambos se involucran en todo tipo de juegos inconcebibles que involucran amigos, a una tía (quien le pide a Alice prestarle un servicio “bastante sorprendente”), el mayordomo, la doncella, el jardinero y hasta un perro cachondo, pero cuando aparece el sofá del título, Alice siente que las cosas fueron demasiado lejos. No cuento más.

Aunque el autor sugiere mucho, dice poco: ni en las páginas ilustradas por Edward St. John hay imágenes obscenas, ni en la divertida narración de Weary aparecen miembros descomunales, tetas al aire ni penetraciones colectivas. En cambio, el autor insinúa miradas, juegos retorcidos, y deja el resto a la intuición del lector. Es decir que el nivel de lascivia lo aporta quien lee, exactamente en contrasentido de la pornografía más tradicional, donde todo se da servido. Es una especie de termómetro para saber qué tan depravado es uno. *Un tip: lo venden en librerías El Péndulo.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

Los 15 mejores dibujos #YoSoyCharlie

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Bernardo Erlich (Argentina)

Ilustradores de toda Iberoamérica se han pronunciado con los lápices ante el asesinato de dibujantes y trabajadores de la publicación satírica francesa Charlie Hebdo. Aquí, los 15 ejemplos más representativos que he visto del tema #YoSoyCharlie, además de un video realizado por más de 20 moneros mexicanos para condenar el brutal ataque contra la libertad de expresión (da click aquí para verlo). Y sí, que la creatividad, el humor y las ideas alcen la voz por sobre la violencia y la censura. #LunesDeMonos.

José Hernández (México)
José Hernández (México)
Ana Juan (España)
Ana Juan (España)
Beto Barreto (Colombia)
Beto Barreto (Colombia)
Francisco J. Olea (Chile)
Francisco J. Olea (Chile)
Liniers (Argentina)
Liniers (Argentina)
Helguera (México)
Helguera (México)
Bonil (Ecuador)
Bonil (Ecuador)
Alberto Montt (Chile)
Alberto Montt (Chile)
Rayma Suprani (Venezuela)
Rayma Suprani (Venezuela)
Malagón (España)
Malagón (España)
Trino (México)
Trino (México)
Enzo Pertile (Paraguay)
Enzo Pertile (Paraguay)
El Fisgón (México)
El Fisgón (México)
Vladdo (Colombia)
Vladdo (Colombia)

 

 

Poema porque duele recordar días mejores

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En el #MiércolesDePoesía que se viene encima no se me ocurre nada mejor que compartir un poema de Fabián Casas, autor argentino del que conseguí esta antología en la reciente Feria del Libro. Su poesía cotidiana, sin grandilocuencias pero con hondura, me tiene encantada. Este poema en específico deja un sutil sabor a metal, como el recuerdo de días felices.

 

“A las cosas no les importan los mortales.

Ayer encontré esa foto

que ni recordaba,

y te juro que parecíamos tranquilos

en ese simulacro del papel y de la luz”.

-Fabián Casas, “Foto 1965”, Tuca en Horla City y otros. Toda la poesía 1990-2010 (Emecé, Cruz del Sur).

Las palabras no hacen el amor, sino la ausencia

Dibujo: www.josemiguelrojas.com
Dibujo: José Miguel Rojas, tomado de alejandrapizarnik.blogspot.mx

 

Otro #MiércolesDePoesía está aquí. Ahora pasa de visita la argentina Alejandra Pizarnik, con un poema (como todos los suyos) que crea un universo tembloroso. Si lo deseas, puedes verlo en video en el enlace de abajo. Si no, aquí está el texto.

Da click en el enlace para ver el video

“[…]
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible”
-Alejandra Pizarnik, “En esta noche, en este mundo”, Textos de sombra y últimos poemas

 

“Me sorprendió que el hambre y los dioses estén tan ligados: Martín Caparrós

Foto: María Teresa Slanzi
Foto: María Teresa Slanzi
Platiqué con el escritor argentino en su paso por México para presentar su nuevo libro, El hambre (Editorial Planeta), una mezcla de crónica y análisis sobre la situación actual de más de 800 millones de personas desnutridas o malnutridas. Aquí lo que dijo.
“Vaya, qué bien, muy bien”. Sonríe con el bigote, mientras alza la mano para chocar la mía. No entiendo a qué viene el entusiasmo. Acabamos de terminar la entrevista y antes de despedirnos lancé la última pregunta, para no quedarme con la duda. La solapa de su libro dice: “Tradujo a Voltaire, a Shakespeare y a Quevedo”. Entonces dije: “¿A Quevedo? ¿A qué lengua?” (Fue entonces que se puso feliz). “Hace cinco años puse eso en las solapas de mis libros pensando que alguien tendría curiosidad, pero eres la primera que lo pregunta. En los años 80 traduje al francés una parte de los Sueños de Quevedo, para una película argentina. Fue un trabajo duro pero me gustó mucho”.El tema nos da excusa para despedirnos más ligeros, luego de escarbar en casos de gente que a diario ve el rostro de la miseria y un día cierra los ojos para siempre.“Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre. Yo no sabía”, dice en el libro publicado por Planeta. Lleno de información, sobre todo me sacuden las historias cotidianas que Caparrós captó en nueve países y que permiten palpar la pobreza auténtica. Le propongo plantearle preguntas a partir de esas historias. Acepta.

En Níger, una madre cuyo hijo está hospitalizado lleva meses manteniéndolo un poco por debajo del peso mínimo para que le sigan dando suplementos alimentarios para él, más algo de comida para la familia. ¿Cómo haces para seguir viviendo conociendo casos así? No tengo una respuesta, más bien tengo respuestitas que no terminan de satisfacerme. Supongo que la más fácil es decirme que por lo menos trabajé en el libro, intento hacer algo, pero no termino de creérmela…

En Sudán del Sur conversas con una madre cuya hija está en riesgo de muerte. Le preguntas si piensa que va a sobrevivir: “Si no vuelve a quedar desnutrida, creo que sí. Pero si vuelve a quedar desnutrida no sé”. Insistes: ¿qué puedes hacer para que no se desnutra? Con calma dice: “Nada.” ¿Qué te pasa con historias como ésta? No pensaba encontrar esa pobreza de horizontes. Aun así, lo que le pasa a ella no es tan distinto de lo que nos pasa a la mayoría, que no conseguimos imaginar sociedades donde ocurren esas cosas. Estamos tan limitados en nuestra realidad como ella en la suya, aunque se supone que tenemos más armas y posibilidades para imaginar. Otro chico se enojó al preguntarle qué disfrutaba más comer: “A mí no me gusta comer esto o lo otro; a mí lo que me gusta es comer”. Yo prefiero por mucho esa furia al “nada, nada”, que se cabreara fue un gusto, me resultó menos duro que aquella resignación absoluta.

En Bangladesh, una mujer te confiesa: “Cuando no como no puedo encontrar paz. Es como si tuviera cien mil mosquitos zumbándome en la oreja”. ¿Qué metáfora define mejor el hambre? Más que metáfora pienso en una imagen, la de esa madre que cuando no tiene qué darles de comer a sus hijos, a escondidas pone una piedra en el caldero y les dice que está cocinando algo pero va a tardar, que se duerman un poco. Eso me impresiona muchísimo, pensar la vida como un engaño sin futuro.

Luis, de Médicos Sin Fronteras y con varios años de trabajo humanitario en India, se sincera contigo: “Estoy aquí porque no puedo no hacerlo. Si quieres ponerlo así, al fin y al cabo resulta que lo hago por puro egoísmo, para no sentirme mal”. ¿La culpa es un tema de fondo en todo esto? Todos tenemos culpa de las cosas, pero hay algunos que tienen más que el resto y la reparten, para disolverla. Es decir, yo tengo la culpa por no matarte y hacer que desaparezca tu fondo de inversión que eleva la comida hasta que millones no pueden pagarla, pero tú organizas el fondo de inversión. Por otro lado, aunque quisiera pensar que con el libro cambiará algo, es un libro, nada más. Con todo, creo que es mejor hacerlo que no hacerlo, porque si se sumaran miles de gestos chicos podrían dar un salto cualitativo. Al final, escribí el libro porque no pude no hacerlo.
En India, una joven te habla de su bebita, muerta por falta de alimento, y señala: “Iba a ser mi hija por mucho tiempo y de pronto no estaba más”. ¿Qué sentiste como papá? Me impresionó mucho, porque prejuiciosamente no esperas que esas situaciones te hablen de ti. Se supone que estás preparado para oír cosas muy emocionales sobre personas que crees distintas, pero te das cuenta de que esa idea es una tontería: yo suscribiría totalmente lo que ella dijo. Entonces ocurre ese cortocircuito en el que uno ya no está de un lado o del otro, estamos todos hablando de lo mismo.
Una abuela en Níger, cuyo nieto acaba de morir, apunta: “Dios me mandó este destino, así que seguro lo merezco”. ¿Cómo recibes eso? Me sorprendió que el hambre y los dioses estén tan ligados. Entrevisté a cientos de personas y no encontré prácticamente a nadie que no mencionara a Dios para justificar lo que ocurría. Yo pensaba que los creyentes que sufren tendrían algún rencor contra Dios, pero no. La religión es tan fuerte que les enseña a dirigir su rencor contra sí mismos: en algo fallaron para que Él, siempre justo, les haga eso.

“Cuando estamos saciados nos convencemos de que es imposible que matemos, robemos, violemos, engañemos, defraudemos, nos prostituyamos. Cuando tenemos hambre podemos hacerlo”, dice el autor Pitirim Sorokin. ¿Es cierto eso tan brutal? Él plantea que no tener comida puede volver atrás el proceso supuestamente evolutivo. Nosotros somos gente codificada, actuamos bajo la premisa de códigos, pero en momentos extremos de hambre los dejamos de lado y reaccionamos de forma instintiva, “animal”. Es decir, llevamos dentro las dos posibilidades… A mí me intriga mucho ese azar decisivo según el cual uno nace aquí y ahora, en un determinado país y familia con comida segura, no allí y entonces. El azar de ser uno es algo en lo que no se piensa demasiado, pero al enfrentarte a otros “muy otros” le das vueltas.

(Originalmente publicado en la revista SoHo México).

El “enojado a gran escala” de la cuentista Hebe Uhart

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“Iba yo recorrer calle Florida, cuando vi pájaro gorrión. Pájaro gorrión casi universal y chilla en universal. Y las palomas allá arriba en cable de calle, muchas ellas, una de lado de otra, quietas como soldados”. Así arranca “Stephan en Buenos Aires”, cuento de la autora argentina Hebe Uhart incluido en su libro Turistas (Adriana Hidalgo Editora). Es magistral tanto en forma como en fondo (¿son distintos?): se hunde en la dificultad que enfrenta un extranjero en la ciudad porteña.

El protagonista empieza narrando desde su español masticado y ya es divertido, pero el nudo es mejor todavía. Stephan conoce a Malena y crece el desencuentro: “Ella miró para mí atenciosamente, ojos muy marrón, la mirada con su filo […] Ellos dicen. Dicen: ‘Vamos a ver’. Primera vez que yo escuché ‘Vamos a ver’ me vino la esperanza para ver alguna cosa, mas no: ellos dicen ‘Vamos a ver’ y no existe cosa para ver […] Ella ha dicho: —Hoy estoy con pocas pulgas, ¿sabés? —Eso mucho bueno— he dicho para ella. ¿Ella puede nombrar pulgas, yo no?”. El pasmo de Stephan va en aumento y llega a su clímax-sin-clímax: “He reñido por siempre con Malena. Yo ahorita nomás, mañana parto. Yo me sé aguantar risas de ella, perro, ventana sin abrir, mas ella… ella no desea ser fecundada”. Me fascina la experimentación lingüística, el riesgo que implica y lo bien resuelto que está en su personaje “enojado a gran escala”.

Uhart publicó este libro a los honrosos 72 años y hoy, a los 78, su pluma sigue activa. Vaya genes que se carga.

La novela de Fresán que no tiene madre (la novela, no él)

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Como siempre me pasa con sus libros, éste me tiene imbécil. Ok, lo estaba desde antes, pero ahora un poco más. Esta “novela” no es lineal ni cuenta una historia, sino entrecruza tramas, planos, personajes y líneas de tiempo en torno a la voz de un escritor que intenta reescribir su propia vida en una narración redonda, impecable. Hablo de La parte inventada (Random House), el más reciente libro del autor argentino.

Por accidente me topo en su blog con el “Decálogo para empezar a escribir algo que se supone que será una novela y todo eso, etc.”, justamente escrito a propósito de La parte inventada. Qué raro, Fresán escribiendo decálogos:

“[…] DOS Asegurarse –droga dura pero líquida– de que hay (latas, de ser posible) acopio suficiente de Coca-Cola. Hay. Tener, además, título: el título es como el ancla descendente de la novela o el garfio al final de la soga con la que se escala. Además, tener título es indispensable a la hora de responder qué es lo que se está escribiendo. Ayuda, también, tener primera y última frase. Recitarlas una y otra vez hasta creérselas frente al espejo del baño, en noches de tormenta. […]

SIETE Establecer qué música se escuchará mientras tanto. Dos clásicos inamovibles: las Variaciones Goldberg en la segunda y última y crepuscular versión de Glenn Gould y Wish You Were Here de Pink Floyd.

DIEZ Convencerse de que esta vez va a ser la mejor de todas, de verdad, en serio, por favor, ¿sí?”.

Claro, no es un decálogo sino 10 excusas para reírse de sí mismo a partir de esto que él dice “se supone que es una novela”. No sé si voy a preferir La parte inventada sobre Jardines de Kensington o Trabajos manuales, mis libros favoritos de Fresán, pero de que no tiene madre, no tiene madre. O tiene demasiada, que no es lo mismo pero es igual.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo)

 

Poesía, el arte de la supervivencia: Andrés Neuman

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Como conviene en un #MiércolesDePoesía, hoy platicaré con un poeta y además uno que me gusta mucho. En unas horas estaré entrevistando al argentino-español Andrés Neuman, el mismo que ayer declaró al periódico mexicano Excélsior: “Identificar la poesía como un lujo para tiempos apacibles y de abundancia, malentiende completamente la función de radical supervivencia que tiene este arte”.

Aquí una muestra de su reciente libro Vendaval de bolsillo, que presenta en estos días en México. Es un pequeño texto que resuena fuerte y juega magistralmente con los planos de ese arte que permite sobrevivir.

“Una fuerza distinta que recicle

todo lo que he perdido.

 

¿Creo en la ontología?

Unas ganas de ser, en eso creo.

En esta rabia útil,

vendaval de bolsillo

que transporto a otra casa

de leves materiales.

 

Amor por lo que vive, si supieras

qué fácil es perderte

sabrías cuánto ansío conservarte”.

 

-Andrés Neuman, Vendaval de bolsillo (Almadía)

El no-sexo y su círculo vicioso

Cartón: Maitena
Cartón: Maitena

Con este cartón que las mujeres entendemos bien, la humorista argentina Maitena Burundarena da en el clavo. Creo que si viviéramos más desde y para nosotras mismas, no tan pendientes del espejo, empezaríamos a resolver de fondo estas contradicciones (y resultaríamos más atractivas para ellos). #Monos.

Enlace al sitio web de Maitena