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Lo que sí (en vez de lo que no)

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Ando zen. Bueno, no zen-zen ni tampoco tsen-tsen, pero sí más de lo habitual. Es decir, estoy enfocándome en disfrutar el amor hoy, ahorita, sin andar de futuróloga ni de antropóloga ni de interpretóloga.

Se trata de dejarme sentir cuánto me quieres y me lo demuestras a tu manera, de valorar la ternura que me regalas a manos llenas, sin clavarme en cómo no la demuestras, en la infinidad de cosas que no haces y las expectativas mías que no cumples.

Se trata de saborear el rojo intenso de esta paleta.

Que no te encuentro, te escojo

Arte: Martina Vera
Arte: Martina Vera

“Muchas veces me explico mejor con palabras de otros”, me dijo el escritor Fabio Morábito el año pasado, en una entrevista. Sí, pasa seguido: alguien dice lo que uno no ha logrado expresar nunca, por más que lo haya intentado. Es el caso de esta canción del español Rafa Pons, aportación de mi entrañable amiga Anaví. Es un preciosidad de canto al amor en sus pasos inciertos y cargados de “serás”, como esta joya: “Será que ahora que sé que ya no necesito a nadie, me completas”. La letra no tiene pierde y la voz de Pons es también un placer. Yo nunca hubiera podido decirlo igual.

Da click en el enlace para oírla

 

“Será que estoy seguro que no pierdo
y cuando dudo te sonrío.
Será que tantas noches me han dejado
un rastro amargo en el colmillo.
Será que resulto ser un acierto,
que el veneno que te inyecto
se aplicará con ternura.
Será que te he encontrado
que te quiero o será solo otra locura.
Será que no me asusta estar viviendo…
Será solo un ratito, será eterno.

Será que no he dormido y que me aburro
en este Talgo que hoy me lleva.
Será que he decidido que mi alma
está buscando compañera.
Será como Dios quiera
aunque no exista.
Será siempre a mi manera
y tú serás protagonista.
Será como imagino aunque
seguro que será mejor contigo.
Será si te adivino y tú te atreves.
Será solo si es cierto lo que ofreces.
Será que estoy borracho de mí mismo
y hoy comprendo que sólo se es feliz
cuando se crece compartiendo.
Será que me da igual si me equivoco.
Será que no te encuentro, que te escojo.

Será que ahora que sé
que ya no necesito a nadie, me completas.
Será que en ese espacio que es tan mío
y que protejo, tú navegas.
Será que cuando me aprietas la mano
sospecho que este gusano
ha encontrado su manzana.
Será otro dardo más, pero quizás,
esta vez será diana”.