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Por sus glúteos los conoceréis

Foto: Klaus Kampert www.kaluskampert.com
Foto: Klaus Kampert http://www.kaluskampert.com

Algunas nalgas provocan sofoco. Ahogo, pues. Poco puede hacerse ante ellas. Es decir, mucho, pero poco a nivel de resistirse, de encontrar motivos para no sucumbir. ¿A qué empujan (ejem)? A exprimir, acariciar, besar, sobar, mordisquear y, tras una mínima pausa, ceder de nuevo a la devoción que inspiran.

En general hablan un lenguaje contundente. Ese par de pedazos de carne que las manos no pueden contener (porque si los contienen, qué chiste), esos que uno mismo sólo puede verse por interpósito espejo, las nalgas, digo, bien pueden ser el rostro más inequívoco. Respingonas, tímidas, aplastadas o redonditas, en forma de manzana o de pera a punto, revelan el carácter de su poseedor. En realidad, no sé si lo revelan pero cómo se antojan. Si bien no recuerdo el rostro de varios seres que han pasado por mi vida, sus nalgas me quedaron como tatuadas.

Por cierto, odio decirles pompis y glúteos, la primera por ñoña y la segunda, por anatómica. Aunque “por sus glúteos los conoceréis” juega mejor, nada como decir: “Por sus nalgas los conoceréis”.

Que los calipigios reinen el mundo, cómo no.

Calipigio o el dueño de unas buenas nalgas

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La palabra calipigio es una voz griega formada por kallos ‘bello’ y pyge ‘nalgas’, de manera que ya se empieza a entender por qué es una palabra entrañable: nombra unas nalgas “gloriosas, redondas y firmes”, como de estatua griega, apunta Ricardo Soca en La fascinante historia de las palabras (Interzona). El periodista uruguayo aporta más datos: “Calipigio, palabra que, inexplicablemente, no figura en los diccionarios más comunes de español, proviene del griego kalipygos, voz usada para designar la famosa estatua de Afrodita, conocida en castellano como Venus Calipigia […]” (imagen de abajo).

Cómo no celebrar palabra tan contundente y necesaria en toda lengua. Y si  hay “días internacionales” de cuanto tema inocuo se pueda imaginar, propongo celebrar los días 3 de cada mes como Día de las personas calipigias (al fin que ese 3 resulta un número claramente calipigio). En realidad, se merecen un monumento.

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