Oficios impensados para tiempos de crisis

Imagen 1Ablandador de zapatos, masticador de carne dura para ancianos sin dientes y hacedor de antigüedades exprés son algunas ocupaciones que el colombiano Daniel Samper Pizano sugiere para tiempos de crisis en El discreto encanto del liguero (Panamericana Editorial/ El Áncora Editores). Aquí, otras dos igual de ocurrentes:

«Usador de toallas: Nada seca peor que toalla nueva. En casas, clubes y gimnasios recompensarían con gusto a quien desgaste las toallas nuevas hasta que adquieran esa capacidad de absorción de agua que únicamente el repetido uso da. Equipo: buena voluntad y agua caliente.

Hacedor de colas: Algunos vivos descubrieron ya el truco: vender puestos en las colas. No es, pues, una idea original, pero sirve para reiterar que cuando uno no tiene nada que hacer porque está desempleado, una buena manera de no hacer nada es hacer cola, para después negociar el turno. Lo mejor es que este oficio puede combinarse con otros como masticar carne o amansar zapatos, que no resultan incompatibles con la espera. Equipo: buena voluntad y paciencia. Un banquito ayuda a veces».

La literatura y su bendita capacidad de hacer reír sin dejar de ser crítica.

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

10 comentarios sobre “Oficios impensados para tiempos de crisis

  1. Ese oficio de «colero» floreció por aquí en aquellas épocas del 2001-2002. Los desocupados se ofrecían para esperar turno en las casas de cambio, para comprar los dólares que supuestamente iban a llegar a los diez pesos a los que aún les quedaba algo de dinero. Claro que fue todo una estafa de los especuladores y sus voceros, y el dólar no pasó de los cuatro pesos.

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    1. Tremendo lo que causa la desesperación, no sabía de ese oficio. Aquí en México existe el de «coyote», es decir, el que hace por uno trámites eternos (q incluyen colas, obvio)

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    1. Aquí les llamamos «viene-viene», es literalmente lo que ellos mismos le dicen al conductor cuando se echa en reversa, para ayudarlo a estacionarse y evitar que golpee otro auto: «viene, viene, ya pare». Obvio, lo hacen a cambio de una propina, la cual piden por adelantado. Lo que debiera ser voluntario se vuelve obligación porque si uno no les da dinero le pueden rayar el auto o ponchar la llanta. En muchos casos se vuelven literalmente dueños de la calle!!

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